25 oct. 2019

Bantastic Fand - Somebody´s World

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Son muchos los vínculos y vivencias compartidas con nuestra querida banda de la Desert Town como para tratar de ser un gramo objetivo con éste, su tercer disco, pero lo voy a intentar aunque seguramente antes de que termine esta reseña el propósito estará echado por tierra. Les quiero mucho como personas, amigos y además, como músicos.

Este tercer disco era muy esperado y os diré que ha sido cocinado a fuego lento, tras dos gozadas previas tituladas Strong Enough To Refuse (2014) y Welcome to Desert Town (2016) que nos alegran desde entonces en estudio y en directo con sus propias metamorfosis, ambas reseñadas en esta casa (pincha el enlace), tomándose el capitán del navío Nacho Para el tiempo suficiente que se requiere para mantener el nivel y también haciéndose cargo de la situación de una banda que es puro romanticismo rock & folk ya que tratan de por lo menos no perder dinero en su iniciativa de amor puro por la canción y sobre todo de ser generosos con nosotros, sus fands. Esa misión en la que están inmersos es la que me hace llorar de emoción y la que convierte esta edición en todo un acontecimiento. Ya tiré toda la tierra del tiesto de mis intenciones y es el segundo párrafo.

Este flamante Somebody´s World de Bantastic Fand sorprende por muchas cosas: su diferencia con los predecesores, su honesta intención, su sonido, , su generosidad, su variedad sin pretender ser otra banda diferente, esa de la planicie murciana peinada por el viento del Cabo de Palos, con sus sinceros homenajes, con sus nuevas rutas y con la tremenda secuencia que forman sus 12 canciones, 12 etapas de un fascinante viaje que les convierte en una banda indestructible, sólida, en las que las partes son imprescindibles para el todo desde que Fernando Rubio se incorporó en el Último Vals de Frías a este grupo de amigos músicos.

Y por supuesto, todo envuelto en un diseño gráfico preciso de Carlos Horacio Varela.

Tengo que pellizcarme, al inicio y al final de You, la perla con la que empieza, para distinguirla del outtake perfecto del Love & Theft de Dylan. Y también recuperar las ganas de aprender a patinar sobre hielo que te produce este pedazo de adaptación de una vieja canción de los Rivertones (la banda donde a Nacho Para y Paco Del Cerro les salieron los dientes de su pasión) a la que le dan ese aire de old time music tan del gusto del de Duluth de un tiempo a esta parte. Pensemos en el buen rollo que da un Duquesne Whistle y apretemos las correas de los patines porque la compenetración y feeling que transmiten es antológica. Uno de los momentos de todo el disco es cuando se produce la mágica aparición de la cuatro voces haciendo un call and response con la de Nacho.

Tras este derroche de elegancia que es You que bien podría ser una canción de inicio de película de Woody Allen, por dios qué guitarras a la Django de Fernando y que bajo de Chencho, llega el primer número en el que Paco toma las riendas vocales, Where is Mathilda?, una preciosidad de canción medio tiempo de las que él suele firmar para alegrarnos la existencia y que si bien parte de una base de influencia americana bien podrían haberla firmado los escoceses Belle & Sebastian más saltarines. Para los menos indies decirles que no desentonaría para nada en el Slowhand o el Backless de Eric Clapton.
En The Kids Brass Band, Nacho vuelve a sus fueros briosos tompettyanos y las guitarras tejen una historia que me lleva a las fotos de la portada del Willy & The Poor Boys de la Creedence y es que esta banda es así de natural. Un número que va reptando con groove pantanoso y que, sin embargo, te reafirma que pisas la tierra firme de los medios tiempos.

El niño bonito de Nacho siempre , aparte de Bob, ha sido John Lennon y aquí tenemos su particular homenaje en la canción que da título al artefacto: Somebody´s World. Aquí ya me pellizco en sí es un outtake del Double Fantasy y esto lo digo como el mayor de los piropos que se puedan echar. En el Kontiki de Cotton Mather tampoco desentonaba. Melodía sólida traída de esa fantasía eterna del liverpuliano con Almería, de pensar que estuvo en tu tierra- Nacho es almeriense- y me consta que la historia le fascina.

I Can´t Tell You What To Do es esa canción tipo conquista de Polonia que a mi personalmente me encanta que incluyan los discos, entre los Waterboys con su bravado folk del Blues del Pescador o el Biloxi de los Hiss Golden Messenger y con aires de la Calle Legal , calle que veo desde todas las esquinas de este variado disco. Un perfecto single de lanzamiento entre toda esta fantasía de canciones que es Somebody´s World.

Con Everywhere y la voz principal de Paco comienza el disco a cabalgar a lomos de su espectacular banjo en un número que parece de los clásicos Poco, un lamento vaquero que pone los pelos como escarpias donde la combinación con la voz de su hermana Paloma nos lleva también a los territorios de la Dave Rawlings Machine. Un clásico.

La más fandera del lote es Unknown Constellations con esos teclados impresionantes del maestro Carlos Campoy (genial siempre) que aparecen entre guitarras byrdmaniacas. Sueños de ventanillas bajadas y ganas de que llegue la primavera 2020. Y esos ataques de guitarra, qué bien suena este disco coñe, cruje.

One Of Them puede que sea la canción donde mejor ha cantado nunca Nacho Para porque además crece la intensidad de la misma en otro lamento agridulce especialidad de la casa, mucho más roots, mucho más country blues. Ay cuando llega la coda del maybe someday i´ll break all these before I´ll go crazy, que gancho melódico tan perfecto, como llega el banjo a llorar junto a él. La labor del sútil piano casi recuerda a cuando metía piano John Cale en los discos de Nick Drake, finesse. Este es su Mississipi y yo ya la relaciono con el desastre ecológico consentido en La Manga del Mar Menor porque trae sal y lodo de ese ex-paraíso ahora vergüenza de la Humanidad.

Lo mucho que se nota lo aprendido por todos de la grabación del Cheap Chinese Guitar de Fernando Rubio lo vemos reflejado en un regalo del cielo llamado Ancient Light, una canción que no entró en su disco y que ha venido a embellecer esta colección de joyas y que te agarra del lagrimal desde el primer segundo. Qué bien queda, qué bien refleja lo que he vivido con ellos aunque sea casi todo el tiempo desde la distancia. Les siento tan cerca...Una especie de Winter Sun pero igual de espectacular por la que mataría por tenerla en su cancionero el mismísimo John Prine. Y es que jamás imaginé que Arthur Alexander pudiera reencarnarse en un cartagenero y ahora, es ya un hecho. La armónica y el banjo se besan y me llenan de vida como cuando Neil Young canta con Emmylou en el Silver & Gold. ese peaceful feeling.

Y hablando del canadiense pero en su lado más eléctrico, Nacho ataca con Old True Love y atención al solo de hammond del Doctor Campoy y a la madeja de sentimientos que lían en una canción perfectamente secuenciada.

La sorpresa viene de la mano de Smiling, la canción de Carlos que canta como solista Paloma Del Cerro aunque le haga coros él mismo. Y es una preciosidad de folk-rock con el justo aire psicodélico de unos nuevos Fairport Convention o una folkie Grace Slick. Toda la luz de California o de una Judee Sill, incluso de una Joni Mitchell enrollada con David Crosby. Me encanta esta nueva senda. Bravo Paloma! Bravo Carlos! Buff qué tremendo regalo!

Way Down como toda buena canción de cierre no baja ni un gramo la calidad de las que le preceden y siendo diferente, esta vez la gesta es a cargo de Paco. Decir que tiene aromas del Tomorrow the Green Grass de los Jayhawks seguramente no responde a la verdadera inspiración de su compositor que bebe más por las aguas de J.J. Cale pero es la manera que tengo de daros pistas de lo maravillosa que me resulta esta sencilla canción dentro de todo este viaje.

Y es que brothers and sisters, me siento de esta banda y cuando suena la lap steel en la canción, Paco pone sonido a mis lágrimas por no tenerles más cerca y poder disfrutarlos como amigos primero y como músicos después en el día a día. Estamos en el mismo viaje, tirando por tierra todo atisbo de objetividad, a favor de un credo y pidiendo poco a cambio: las canciones bonitas, aquellas que con sublimes melodías reflejen nuestro periplo vital ya imposible de separar, indestructible.

Pero amor aparte, Bantastic Fand, creedme, ha pintado su obra maestra. Y tenemos la obligación de ser agradecidos y comprarsela para que suene a nuestros propios y compartidos sueños.

Por Joserra





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