Ocean Colour Scene: sala Apolo (Barcelona 1/12/2016)


La nostalgia y, lógicamente, Steve Craddock salvaron la velada. Sí, terrícolas. Esa sería la conclusión al concierto del jueves pasado en la sala barcelonesa Apolo donde la banda de Birminghan, Ocean Colour Scene, celebraban los veinte años de su disco más aclamado, su "Moseley Shoals" interpretándolo al completo o casi (pues leo que se dejaron una y no me di cuenta!), y regalando al final media docena de sus éxitos. La banda venía de gira casi con el cuarteto titular, faltaba Damon Minchella y a eso, añadiríamos la baja a última hora del batería Oscar Harrison sustituido por un compinche habitual de Steve Craddock. Craddock y Fowler sí estaban, y mientras el bueno de Steve se mostraba en forma, a Simon le pesaban los años, los kilos y los litros de alcohol ingeridos durante años. Su pinta de Joe Cocker trasnochado daba miedito y malos augurios pero acabó, como aquel, superando todos los problemas y darnos, a excepción de dos o tres canciones, una actuación muy digna. Frío en las dos canciones iniciales, en la versión de "Day Tripper" y en la esperadísima "The River Boat Song" se fue calentando y gustándose, haciendo lo que sabe hacer muy bien, cantar. Porque Fowler es muy buen cantante y cuando pilla el tono bueno nos maravilla. Lo de Craddock ya no es noticia, el escudero del modfather Weller es un monstruo a la guitarra, y parecía que a veces se preguntaba qué coño hacía allí, se le vio al principio algo tenso, para luego desatarse. En fin, que si hubiesen sacado disco nuevo y presentado esas nuevas cancioncillas seguramente la sala no hubiese estado a reventar, y puede que un servidor no hubiese ido a verles, pero se trataba de "Moseley Shoals" y.... mientras sonaron sus canciones me vinieron mil recuerdos a la cabeza... Nostalgia.... y Craddock, claro. En definitiva, Ocean Colour Scene realizaron un concierto notable, como ellos, pues nunca han sido una gran banda, gracias sin duda a la colección de canciones inolvidables de aquel mítico disco, gracias también a un público entregadísimo (con gran número de británicos presentes) y sobreponiéndose a dificultades varias. No fue el concierto de nuestras vidas pero sí disfrutamos al escuchar de nuevo uno de los grandes discos de los noventa.

*Por Nikochan


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