Graham Parker & The Rumour Last Show (The Forum-Londres-17/10/15)

Foto de Lome Thomson gettyimages.

De los arrebatos e improvisaciones surgen los momentos memorables que uno recuerda de su vida. 

Quería ir a ver, como fuera, el musical de los Kinks, "Sunny Afternoon" pero necesitaba para ello encontrar un cheap flight y buena compañía. Encontré ambas cosas a primeros de agosto y la liamos, todo en familia.

Con tan buena suerte que se daba la coincidencia de que el sábado de ese fin de semana de octubre se anunciaba el concierto que ponía broche final a una mini-gira inglesa de Graham Parker y The Rumour presentando su último y estupendísimo Mistery Glue.

Lo que nunca hubiera imaginado que es que comprados los tickets, vuelos y B&B, Graham anunciaría que era el último show con la banda de sus amores. Él vive en Woodstock y le resulta difícil reunir a sus colegas, independientemente de que ya no son tiempos para la lírica callejera hecha con notas y letras de oro.

Kentish Town, sólo pronunciarlo suena a new wave, a pub-rock. Tenía cita dos horas antes con uno de mis héroes, al que ya veo un poco como ese hermano pequeño que no he tenido con el que compartir los gustos musicales, Danny Wilson o Danny Champ, el co-lider de Grand Drive (una debilidad)  con su hermano y, ahora capitán de nuestra fabulosa banda amiga y favorita Danny & The Champions of The World.

El Pub a la izquierda y la Venue a la derecha, todo perfecto, todo en su sitio, todo british.

The Bull & Gate, junto a la sala The Forum -anteriormente conocida como The Town & Country- era el mítico abrevadero elegido para la ocasión: charleta emocionante, repasando artistas, discos ( le regale la edición de vinilo de Fakeband) , proyectos en Frías y ambos estabamos con una excitación especial porque somos fans a muerte de Graham Parker y sus Rumour pero sobre todo nos mirábamos como si nos conocieramos de siempre, ese vinculo mágico que produce compartir canciones y emociones.

Entramos en la mítica sala de conciertos y eramos todos, salvo mi hijo, mayores de 40 y diría que la mayoría, de cincuenta para arriba. Una sensación de inicial tristeza por no ver el relevo si que me sacudió no lo voy a negar pero estabamos para disfrutarlo y el público lo iba a vivir con verdadera pasión.

Los seis Rumour, Graham incluido, allí salieron, elegantes y con ganas de una cabalgada emocional por su carrera, ansiosos por bailar su último vals.

El call and response espectacular a las guitarras de los entrañables Brinsley Schwarz y Martin Belmont (su arruga es bella y su conexión divina, maestros en la sombra), Andrew Bodnar al bajo serpentina (ahora calvo total, uno se acordaba de su traje campanolo brillante de los vídeos de los setenta y sus rizos al viento) , el Roy Bittan british Bob Andrews dando alegría a todo el generoso repertorio y un batería de quitar el hipo como es Stephen Goulding. En fin, uno de los mejores combos, con los Attractions de Costello, de aquella explosión que con el punk, fue la new wave: ultra power-popera, a veces jamaicana, siempre ardiente y soulera y a la que conectó mi generación, identificándola como "su música"

El escenario precioso, bonitas luces, buena disposición, no llovió en todo el weekend, sabor añejo a sonido pristino pero un poco de club, lo que procedía.

Se arrancaron con Howling Wind, la canción, dejándo claro que el setlist iba a girar sobre sus dos geniales primeros discos. Y desde ese primer acorde aquello fue la gloría en verso.
Si tu ves vídeos de sus últimas giras de reunión, incluso estos que he colgado de un tipo que lo grabó fenomenal, no percibes la energía que te dan en directo, como si el tiempo no hubiera pasado y estuvieramos en 1977 again.
Lo iban a dar todo por última vez y eso se respiraba en la forma de tocar los acordes o de hacer los quiebros vocales y los coros.

Combinar clásicos con canciones recientes como la preciosa Stop Crying About de Rain, funciona; ese medio tiempo-rock&roll-jamaica-baladón de todos sus discos y la sorpresa es que la tercera fuera una goodie del calibre de Thunder & Rain que por no esperada me supo a volcán y a Nacha Pop, es decir, me salió la lagrimilla por el Presidente de su club de fans en el Madrid del cambio a los ochenta, Don Antonio Vega.
Emotional Ride fue exactamente, el subtítulo de la despedida y de toda su carrera.

Cuando tocó el turno a la única que no grabó con The Rumour, hizo una graciosa referencia a cómo se bailaba de ridículo en los vídeos de los ochenta y comenzó la siempre vigorizante Get Started, Star a Fire de su lp Mona Lisa´s Sister. Buff, cojonuda.

La reivindicación del pub con Pub Crawl y el kazoo del último disco y mi regalo con Wall Of Grace y sus enormes chup churus cantados al unísono y en duo por Danny y un servidor y acompañantes, espectacular comunión audiencia-banda y clásico instantaneo del blue eyed soul. El tren pilló si cabe más fuerza con un prodigioso Stick to Me y el lema que siempre le tomaré prestado Passion Is No Ordinary Word, aquello era ver a las hilanderas tejer un tapiz genuino, el de Graham Parker & The Rumour, frente a tus narices y jugando en casa.Brillantes.

Primer punto de llorera-baladón con Watch the Moon Come Down, cima de romanticismo callejero londinense americanizado. Marcha  a tope con Railroad Spikes del nuevo- último tema que tocó del Glue, sólo tres, era una noche para celebrar ochomiles.
Pellizcarse para creer escuchar un Hotel Chambermaid y un Protection de antología.

Y llegó el momentazo, la presentación del super-extra, tras décadas sin tocar con ellos, los tres de los cuatro vientos que acompañaron a los Rumour en las giras de los días de vino y rosas, dedicándole el concierto al que falleció. Y esa segunda parte, fue una apisonadora de rock&soul equivalente a unos Southside Johhny & The Asbury Jukes con acento cockney y el sabor cítrico de una buena London Ale.

Vamos a ver señores, Pouring It All Out o como soulizar el Blonde On Blonde, Back To Schooldays o como retomarlo desde Rockpile, el ultra necesario Local Girls (don´t bother with me...ya lo sabes) donde recuerdas que hubo un tiempo en que existia a la par Mink The Ville y The Rumour y aquello sangraba pasión por todos sus poros y canciones legendarias que pudieran hacer sentirse orgulloso a Bert Berns o Jerry Wexler.
En fin, una orgía sonara para el fan fan, para el que lo vivió en su tiempo y compraba sus discos como si fueran lingotes de oro.

Aunque parezca que no puedan llevarte a más inmenso frenesí, los vientos napoleónicos se marcan el White Honey y vivimos sin vivir en nosotros y cuando queremos recuperarnos toma una POM llamada Fool´s Gold que aparece como si nada para hacernos mojar el lacrimal y cantar como soldados del único ejército cuyas órdenes reconocemos. Para contar a los nietos, Danny y yo,  nos abrazamos.

Aplausos por doquier, sale la mitad de la banda de escena para esos cuatro minutos que todo parkerrillero espera, el You Can´t Be Too Strong o como hacer la mejor canción sobre las sensaciones personales y contradictorias que produce la decisión de abortar sobre el ser humano. El acabose, You Can´t Be Too Strong fue el acabose, acompañado con su acústica Gibson y sólo de bajo y teclas. Momento padrenuestro. Danny se la sabía entera como bien pude comprobar.

Pero el bis iba a ser muy generoso y  quizás lo más grandioso: Hey Lord Don´t Ask Me Questions, aquella canción cuyo nombre Bob Dylan, le preguntó, cuando Parker le teloneó en el Earl´s Court, porque era la favorita del minesotarra, una pura asimilación o tratado de ese Camden skatalítico y soulero genial que sólo supo resucitar la pobre Amy.

Heat Treatment, el Hold Back The Night de los Trammps donde nos pusimos del todo northern souleros como si estuvieramos en el Wigam Casino y quizás, el milagro entre milagros de esta espectacular y de los dedos de la mano cita con mi rock and roll, un Soul Shoes de cortar la respiración, como si fuera el mejor fuego artificial.Un tren, un tren acompasado, funky y arrebatador.

Graham se colocó a la izquierda del escenario cuando acababa la canción, pienso que soltó una lágrima, se dió cuenta por un segundo de que it´s too late to stop now pero que ese fuego ya nunca jamás volvería a generarse encima de un club,  con su querida banda.

A mi manera, aposté por este concierto, en un momento en que no estamos para hacer locuras cuando implican desplazamientos y pasta de por medio pero creo que tenía una obligación con mi corazón de ver una vez este incendió de rock and soul para contárselo a mis nietos si los tengo.

Salimos del recinto tras los aplausos atronadores y bajamos Kentish Town con Danny Wilson, sabiendo por nuestras miradas, expresiones y ojos, al abrazarnos en la despedida, que habiamos coincidido en una noche histórica que iba a traer frutos en un futuro próximo porque la pasión, brothers ans sisters, no es palabra cualquiera.

Don't give it a name, don't give it a place
Don't give it a chance, it's lucky in a way

Por Joserra

Publicado antes en rockandrodri land  y adaptado para el Exile.


Así fue:


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1 comentarios :

  1. Envidia por todo, por el musical, por el concierto, por la compañía...... tremendo!!! un abrazo maestro!

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