The Kinks - “Arthur (or the decline and fall of British Empire)” (1969)


Los hermanos Davies durante el periodo comprendido entre 1966 y 1971 firmaron media docena de obras maestras del pop/rock de todos los tiempos, amén. Eso, de entrada, les engloba dentro del círculo privilegiado de bandas míticas y coetáneas que vivieron una época creativa inigualable y que firmaron también muchas obras maestras consecutivas. Hablo de mis otros tres admirados grupos británicos: Beatles, Stones y Who. Estos tres y The Kinks son indispensables en la vida de cualquier bicho viviente del planeta y sólo con sus canciones uno puede darse por satisfecho toda la vida. Aún podría decir más, bueno, yo no lo dije, creo que se lo dijo "anónimo E" a "Joserra Rodrigo" quién hace un tiempo me lo hizo llegar a mí: “Se pueden vivir vidas infinitas inmerso en esos discos; a veces, salir de ellos es una pérdida de tiempo”. Esos discos, son los seis discos míticos de The Kinks: "Face to Face", "Something Else", "Village Green", "Arthur", "Lola" y "Muswell Hillbillies". Bueno, 6+1, pues Percy es una debilidad marciana de belleza incalculable. Mi favorito? Pues “Something else”, por motivos sentimentales no por otra cosa porque a nivel de calidad cualquiera de los seis podría ser mi predilecto en un momento determinado. Sin ir más lejos ando redescubriendo “Arthur (or the decline and fall of British Empire)” estos días, y reconozco estar como un niño con zapatos nuevos. Era tan bueno ayer o ha mejorado hoy? No, no, era así de bueno pero un servidor lo tenía algo olvidado. Superar al “Village” era francamente difícil, era una ardua tarea sólo alcanzable a genios, claro que los Davies, lo son. Ray Davies seguía con la idea de hacer álbumes conceptuales que acabarían derivando en óperas rock, pero en este caso la vida de Arthur Morgan (inspirado en su cuñado), fabricante de alfombras, dio pié al séptimo álbum de la banda, “Arthur”.

El disco nace con la dificultad de intentar vender más que el “Village” que aunque hoy es considerado una obra maestra, en su momento no se comió un rosco. Tampoco ayudaba mucho que el single “Plastic man” que a un servidor le parece la repanocha no entrara en las listas cosa que en la época te daba muy poca vidilla. Este single, por cierto, no entró finalmente en el álbum aunque sí en sus posteriores reediciones. Ray estaba enfrascado en producir el disco de los Turtles y por último estaba el cambio de formación pues el bajista Pete Quayfe abandonó el barco siendo sustituido por John Dalton. Vamos, viento a favor no tenían. Pero así es la historia de los Davies, siempre al revés de todo el mundo, siempre a destiempo, o antes o después, nunca fueron amigos de seguir el rollo a las historias musicales, a los chismorreos, nunca jugaron al juego como los Who o los Stones, y claro, siempre quedaban relegados a favor de estos. En realidad “Arthur” debía ser la banda sonora de una serie de televisión creo recordar, de este dato no estoy muy seguro, pero finalmente la cosa se torció y de nuevo Ray Davies que ya se había llevado un chasco con el “Village” pues él quería un disco doble del copón (no le dejaron y luego vino el White Album y más tarde el Exile y otro grandes dobles de la historia, ya digo, siempre a destiempo), tuvo que aguantarse y tirar pa'lante. El disco saldría sí o sí. “Driving” fue el primer sencillo con el mítico “Mindless child of motherhood” de cara b (que no entró en el disco) y le siguió “Shangri-la”. En yanquilandia con buen tino eligieron “Victoria” y “Brainwashed” de cara b (ese lo quiero para ayer!). Pero dejemos los singles y centrémonos en el LP, esa maravilla artística, bonica del to, con desplegable interior y figuritas troqueladas de la reina Victoria, diseño gráfico sensacional del ilustrador Bob Lawrie. Y sí, vienen las “lyrics” y ese canguro-boxeador! Yeah!

En mi modesta opinión The Kinks muy pocas veces suenan mejor que en “Arthur”, bueno sí, como banda creo que en el “Muswell Hillbillies” estaban insuperables pero lo que se cuece en “Arthur” es una receta mágica y secreta. De las letras y el sentido que le da Ray a ellas en las canciones hay muy poco que decir pues es un maestro en contar historias corrientes, es un genio casi inigualable pues hay muy pocos artistas capaces de eso. Tres, cuatro más? Y sí, ya sabemos todos quienes son, pero Ray tiene un talento especial. Aquí se combinan desde el principio el buen tino en las letras con esa base rítmica acojonante y un Dave inspiradísimo. Ese riff mágico y londinense abre el disco con “Victoria” y Ray cantando fantásticamente adormilado, la canción va cogiendo volada y entre los redobles, ese estribillo y el sólo de Dave ya nos ha llevado al huerto. God save the Kinks terrícolas! “Yes sir no sir” no tiene un inicio muy Kink, pero joder, qué cancionaca. Una de mis favoritas. De nuevo la guitarrita de Dave me pone los pelos de punta, está muy grande en este disco. Es una canción muy british, con ese puente a lo Small Faces y esos vientos Beatlelianos… Tremenda canción.  “Some mother’s son” tiene eso que me vuelve loco, tiene melodía, tiene ese ritmo decadente y amoroso que sirve para llevarnos de la mano a ese “Driving” de ensueño, sólo por esta joya ya valdría la pena comprar este disco. Qué canción! Se puede ser más bueno? Y de la dulzura a la psicodelia de “Brainwashed”…, se me van las piernecicas, qué ritmo! Ostias, siempre he pensado que esos dos trallazos seguidos son la bomba, por cierto si escucháis bien el riff de guitarra de Dave os daréis cuenta de donde sacaron ese “Song 2” los Blur. Y no tengo nada más que decir. Y seguimos para bingo, esto es un no parar, Austraaaliaaaaaaaaaa……  Esos coros, esa guitarra, esa voz doblada de Dave, ese estribillo nasal a lo Small Faces…


Aroma British total, hay algo más británico que esto? The Kinks son el té de las cinco, son la Union Jack, son los autobuses dobles, son las cabinas telefónicas…., ellos son England. “Australia” es una locura de canción, con ese final muy a lo “Exile” Stoniano, mucho antes del exilio en la calle Main de sus satánicas majestades (Austraaaalia, Austraaaalia…). No nos dan descanso los putos hermanos Davies, de trallazo a trallazo, de POM a POM. Ahora toca “Shangri-la”. Una puta obra maestra. Tal vez, con “Arthur” es la canción del disco. Cuando Dave dobla la voz se me ponen los pelos de punta y el estribillo? Shangri-laaaaaa, Shangri-laaaa, Shangrilaaaaaaaaaa. “Mr Churchill says” es una genialidad de esas que te dejan boquiabierto, todo parece ir como la seda y luego llegan las sirenas y la cosa se pone calentita (esos cambios de ritmo los tiene bien aprendidos el bueno de Jack White…), la guitarra rocanrolera/aflamencada de Dave me la ponen dura oigan y de ahí a “She’s bought just like a princess marina” que es un despipórrensen, con ese inicio a lo “Barry Lindon” y ese final locuelo de vodevil. Tremendo. Luego llega el baladón kinkiniano “Young an innocent days”, simplemente bellísimo que nos encamina al final del discarro, antes de eso llega “Nothing to say” que abre con el magnífico piano de John Gosling que lo borda en todo el disco, al que habían fichado para este trabajillo y acabó como miembro de pleno derecho de los Kinks más adelante. Y para terminar, ese cañonazo que es “Arthur”… Don't ya know it, don't ya know it!!!

Estos Kinks son la leche, se marcan uno de los mejores discos de la época y pasan desapercibidos pero si uno escucha atento se da cuenta de que lo hecho después por otros grupos en el 70, 71 se lo deben a este disco, y ya no digo en los noventa aquel britpop. No tiene nada que envidiar a obras mejor consideradas de la época, claro que lidiar con el “Abbey Road”, “Tommy” y el “Let it bleed” es difícil. Además están los descartes que aparecen en la versión remasterizada: Plastic Man, King Kong, y maravillas de Dave como “Mr shoemaker’s daughter”, “This man he weeps tonight” y “Mindless child of motherhood”. Si con todo este rollo que os acabo de soltar no salís a la calle a compraros el disco tendré que teletransportarme y desintegraros sin piedad. “Arthur” es uno de los mejores discos de final de los sesenta, uno de los mejores de las Islas Británicas, uno de los mejores de The Kinks. Un cinco estrellas, una obra maestra, un disco esencial ya sea en la Tierra o en el Exilio.


The Kinks - “Arthur (or the decline and fall of British Empire)” (1969)
10/10
01.- Victoria/ 02.- Yes Sir, No Sir/ 03.- Some Mother's Son/ 04.- Drivin'/ 05.- Brainwashed/ 06.- Australia/ 07.- Shangri-La/ 08.- Mr. Churchill Says/ 09.- She's Bought a Hat Like Princess Marina/ 10.- Young and Innocent Days/ 11.- Nothing to Say/ 12.- Arthur.



* post aparecido originalmente en Nikochan Island (director's cut)
Por Nikochan

Comparte en Google Plus
    Comentar en el Exile
    Comentar en Facebook

5 comentarios :

  1. No seré yo querido Nikochan el que discuta que esos 6 discos son básicos, imprescindibles, obras maestras, una locura, una pasada, etc.,
    pero si que te diré que para mi el Village está un pelín por encima del Arthur, eso si, aquí hay varios temas de los que uno se hace o fanático
    o rematadamente kinkiniano, y uno de esos es Victoria.
    Abrazos truferos.

    ResponderEliminar
  2. Yo tengo dudas sobre mi favorito entre "Arthur" y "Lola". Quizás me decantará por este último porque es el disco que creo mejor actúa como engranaje entre las dos décadas. Pero vaya, "Arthur" me atrapa, empezando por el título entero. Luego miraré eso que dices del "Brainwashed" que no me extrañaría nada. Abrazo.

    ResponderEliminar
  3. Absolutamente esencial, Niko. Muy buen post sobre tan glorioso disco; no es de extrañar que a veces nos dé por pensar que los Kinks eran mejores que los Beatles.

    Un abrazo.

    ResponderEliminar
  4. Uno de mis discos favoritos de los Kinks. A mí me gusta más que Lola. Yo me decanto por éste porque Ray Davies demuestra, una vez más, que no era sólo uno de los grandes compositores de los sesenta y setenta, sino que también podía rayar al nivel de los Beatles o Stones, si se lo proponía. ¡Excelente entrada!

    ResponderEliminar
  5. Mi preferido tambien es Something Else, y para Arthur aun me queda que me pase como a ti, que un dia me suene imprescindible, que llegará seguro. Con los kinks uno nunca quiere salir del sueño dulce del rock. Gran entrada y gran disco.

    ResponderEliminar