Songs: Ohia - "Magnolia Electric Co." (2003)

"We’re going for a sort of 1950’s sound, ancient echo techniques on the voxs, doo wop back up singers (Jennie Benford, Scout Niblett, Lawrence Peters), dirty guitars, and as usual, as much of this is going to be done live as is possible."  Jason Molina

Último disco de Songs: Ohia, o primero de Magnolia Electric Co., realmente poco importa la formación que firme, ambos esconden detrás a uno de los últimos grandes genios de la música americana, Jason Molina, con el disco que le dió a conocer al gran público.

Entre tanta pérdida la pasada campaña, veo a Jason Molina uno de los artistas a reivindicar aunque su música no haya golpeado los cimientos de la música popular. Si que fuimos los suficientes los que lloramos su pérdida. En su música se ven reflejados tanto Neil Young como Townes Van Zandt, y la lírica de su cancionero continúa resultando un buen refugio para los solitarios y espíritus rotos, sonidos de melancolía excelsa y difícil penetración a plena luz del día, pero que con nocturnidad y alevosía son briznas de luz capaces de iluminar las horas oscuras del alma.

Como Songs: Ohia firmó discos de belleza oscura y profunda, austeros en su concepción, siempre mal-comparado (superficialmente) a Will Oldham por su similar idiosincrasia, además de manera circunstancial ya que Oldham editó el primer single de Jason Molina, injusta comparación teniendo en cuenta el gran calado de sus canciones, y donde recomendaría a quien interese sumergirse en el disco Impala, un canto desolado a la desdicha de la working class, de igual calado es Axxess & Ace también más accesible, incluso es imprescindible Didn't It Rain, rico en texturas acústicas y en algunos pasajes tímida electricidad que podría considerarse el precendente sonoro al disco que nos ocupa, grabado en directo en el estudio para más señas, en un ejercicio de instrospección donde Jason Molina ahondó hasta niveles insospechados en su propia psyche.

Magnolia Electric Co. supuso un cambio significativo en su discurso, dejaba atrás el folk gótico y denso en favor de un country-rock eléctrico que remite a los 60/70 y con Neil Young como máximo punto de fuga (más claramente en su siguiente Trials & Errors). Para la ocasión Molina se hizo acompañar de parte del grupo Jim & Jennie & the Pinetops, presente en el anterior disco, a destacar el apoyo vocal de Jennie Benford, formación que completan entre otros músicos las voces de Scout Niblet y Lawrence Peters, grabado además por Steve Albini en sus estudios y en riguroso directo.

Este disco le dió a conocer al gran público, su menor densidad y mayor accesibilidad sonora fueron idóneos para ello, pareció como si el mundo entero esperase este disco para reconocer su grandeza. Y aunque la impresión y el empaque es de grupo, en todo momento el discurso predominante sigue siendo el de su propio universo lírico, si en su anterior disco ahondaba en sus propias raíces y en la búsqueda de una estabilidad emocional, aquí la tristeza y melancolía de sus letras dejan entrever la necesidad de un cambio, con el movimiento como motivo central y la necesidad de encontrar su sitio.

El disco abre con Farewell Transmission, una canción perfecta, marcado por el riff de la slide que ya aparecía en Didn't It Rain, uno de esos momentos de química perfecta con casi una docena de músicos en el estudio, grabada en directo y sin ensayos, Molina sólo puso a disposición de los músicos la progresión de acordes, ni tan sólo tenían idea de como terminarla, pero lo hicieron, el final es portentoso "listen! long dark blues", su lírica onírica es muy potente, el desierto, la luna, la oscuridad, claves que se repiten a lo largo de su carrera y parecen confluir aquí, Molina tiene la facilidad de construir imágenes con sus versos, a decir verdad es una de las letras que más me fascinan de cuantas he escuchado en mi vida pues cualquier significado variará dependiendo del momento o de quien la escuche, poesía en movimiento, grandiosa. Con I've Been Riding With The Ghost se presentan los coros, se reafirman las guitarras y esa slide presente en casi todo momento, Jason Molina parece encontrar definitivamente un nuevo lenguaje musical con el que se desenvuelve fácilmente, y que no supone impedimento para su profunda espeleología emocional, se presenta claramente su predisposición al cambio, incluso a superar los errores del pasado, aprender de ellos, aunque por su voz puede adivinarse cierto arrepentimiento y enfado consigo mismo.

Incluso los momentos más suaves y lánguidos suenan más luminosos que toda su obra anterior, Just Be Simple te mece, esta canción es poesía pura, el amor, lo simple que es simplemente quererse y cuanto se complica a medida que se avanza, magistral, un disco para lyrics delante. Almost Was Good Enough recuerda a un medio tiempo de los Crazy Horse por sus guitarras sucias, con un órgano en constante suspensión que mantiene la tensión lírica de alguien que resiste, que intenta por todos los medios ir a mejor pese al peso de su propia naturaleza. The Old Black Hen cuenta en la parte vocal con Lawrence Peters, interpretación que la acerca a los cánones country, además por el violín, piano, gran trabajo de la banda, en los versos se refleja a un Molina que no puede escapar de la fatalidad que le persigue en su propio universo lírico.

Y llega Peoria Lunch Box Blues donde Scout Niblet está en su salsa, esta chica tiene una carrera que merece más atención, balada desgarradora más cercana a la discografía anterior, potente lírica a la que muchas veces no es fácil rendirse, hace llorar. Otro de los grandes momentos eléctricos llega con John Henry Split My Heart perfecta canción country rock de guitarras que remite a toda la mitología americana con descaro y acierto, instrumentación excelsa que acaba con un giro potente, ¿se puede decir tanto en tan pocos versos? Jason Molina lo tenía, y esta canción relegada a las últimas posiciones del disco es simplemente magistral. Cierra el disco Hold On Magnolia, la más extensa con casi ocho minutos, placer sonoro que condensa toda la grandeza de este disco, violín, slide, la voz de Molina y nunca quieres que acabe, y la tristeza pocas veces ha refugiado el alma de quien escucha con tal calidez, melancólico, un día de lluvia.

El año pasado el disco Magnolia Electric Co. cumplía diez años, a tal efecto se reeditó en edición conmemorativa y extras varios, además su banda dió una serie de conciertos junto a su amigo M.C. Taylor (His Golden Messenger), conmemoración que tendrá su guinda este 22 de abril con la edición del disco tributo Farewell Transmission: The Music of Jason Molina del que ya puede escucharse el adelanto de My Morning Jacket con la versión de Farewell Transmission, un disco que seguro trae de nuevo a primera línea a uno de los genios cantautores de nuestros tiempos.

No podía faltar a la cita con este homenaje a un disco que merece el estatus de clásico, puede que Steve Albini pusiera de su parte con su manera directa y cruda de entender las producciones, pero bien hay que decir que se encontró con una colección de canciones que emocionan y que devuelven la fe en la actualidad de la música entendida como medio de expresión artística, y aunque Jason Molina no ha escrito ninguno de los capítulos principales de la historia del rock tiene en mi relicario personal un lugar privilegiado incluso mucho más allá de este disco que marcó el ecuador de su carrera, tanto su obra anterior con los discos mencionados, como la posterior con otros tantos, Trails & Errors, Fading Trails y Josephine...

Magnolia Electric Co. es un disco de huida hacia adelante, de no dejarse vencer pese a la soledad, pese a los reveses de la vida, son fuerzas de flaqueza resueltas con un disco grandioso e imprescindible del country-rock de nuestros tiempos, un clásico.

Por Chals


Songs: Ohia - "Magnolia Electric Co." (2003) 9,5/10

1.- Farewell Transmission / 2.- I've Been Riding With The Ghost / 3.- Just Be Simple / 4.- Almost Was Good Enough / 5.- The Old Black Hen / 6.- Peoria Lunch Box Blues / 7.- John Henry Split My Heart / 8.- Hold On Magnolia



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8 comentarios :

  1. Llegué tarde a su obra pero quedé irremediablemente rendido a sus canciones, aún hoy le continúo descubriendo y alucino de su enorme talento. Otro grade que se nos fue, una pena. Creo que estos días repescaré este disco, tengo pocos de él pero éste es una delicia.

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    1. Yo tampoco estuve desde el principio, pero ahora lo veo imprescindible, tanto su obra mas introspectiva como la mas eléctrica. Didn't it rain me parece tambien magistral. Saludos.

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  2. Hace relativamente poco lo descubrí, indagué más a partir de unas declaraciones y un homenaje de mis apreciados Wave Pictures que adoran a Molina. Me impactó más el "lioness" del 2000 si no me falla la memoria aunque por lo que veo este es el más valorado que como bien dices le dio más empujón de popularidad. Lo escucharé más. Abraçada.

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    1. La verdad mestre friend, es que no conozco toda su obra, si tu dices que lioness es bueno me sumergiré en él. Este disco no es que sea ek mejor, puede, lo que si consiguió unificar la opinión de crítica y público. Yo lo conocí con este disco. Y a partir de aquí indagué hacia adelante y hacia atrás. Saludos my mestre.

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  3. Este disco es tan tan especial. Te cuento una anécdota Chals, Nos dió una chaladura de las mías y nos bajamos hasta Granada a ver a Ron Sexsmith en un teatrito de barrio y resulta que era telonero de Jason y sus secuaces, presentando este disco o el siguiente. Recuerdo que Ron acabó con una cover de Eres Tú de Mocedades ( cierto) en un setlist muy pequeñito, ni diez canciones y luego salieron los Magnolia.Teniamos viaje de vuelta largo hasta Baeza para dormir en ese preciosérrimo pueblo de Jaén y tuvimos que irnos a mitad de su pase. Se me quedó grabado como sonaba a trescientos metros , al abrir la puerta del coche, en la noche calurosa del sur, la voz de Jason retumbando en aquel barrio. Te prometo que fue como escuchar a Young en la época de Tonight is the Night. Mucha desolación, preciosa desolación en esas cuerdas vocales y esos trenzados de guitarra arrebatadores. Pobre Jason, pobres santos , poetas y yonkis. Acabo de venir de ver Dallas Buyers Club o cómo sea, qué chula. Este disco es como seguir con la llama de Crazy Horse eternamente, amo este disco. Gracías por tu bonita y sentida reseña y traerlo al exilio Chals necesario.

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    1. Gracias Joserra por compartir tal experiencia. Es verdad, Molina vivía en el Tonight's the night, en un profundo Nebraska. Fue una pequeña luz en la oscuridad. Saludos Joserra.

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  4. Desconocido totalmente por mi Maese Chals, pero he de admitir que el tema que has puesto me ha encantado. Me meteré a fondo con este disco.

    Abrazos truferos.

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    1. Adelante Savoy, prueba con este, si quieres más Crazy Horse íncale al siguiente (Trails & Errors), y si quieres más acústico al anterior (Didn't It rain). Es un gran hacedor de canciones. Saludos

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