The Jayhawks , Kafe Antzokia de Bilbao (24/09/16)


Y es que ellos tienen el joyero de canciones más preciado desde los clásicos y ya también ellos lo son..

Siempre me había parecido curiosa una personal apreciación. El misterio de que las bandas cuyo cancionero más aprecio y más me toca el corazón tales como Teenage Fanclub o los Jayhawks, sentidas en directo sonarán como una jukebox de ellas mismas, una sucesión de interpretaciones fieles como calcos a los cortes de sus discos, en un estado siempre nervioso de los ejecutores, inseguro, como si en cualquier momento aquello se fuera a desbaratar.

A mis Lobos Enamorados, mote con el que me gusta llamar a la banda minesotarra por excelencia de la música americana de raíz y ya no en la música ancestral folk y country sino en la discografía de Neil, Dylan y los country-rockers o incluso (vertiente Louris) en los cantes de ida y vuelta USA-UK o viceversa, les he visto en todas las giras por las que han venido y fue muy revelador que el propio Gary comentará el sábado como  fue hace 16 años cuando dieron su primer concierto en el Botxo.

En ese concierto presentando el Smile y previamente al mismo, al mediodía, el ahora líder de la banda amorosa ya liberado de Mark Olson por segunda y definitiva vez, en la tienda Power Records levantó en brazos a mi hijo de 3 años, ahora 19, ya que él acababa de tener al suyo y sentía mucha morriña de padre. No veas como enseguida sacó de su cartera una foto de su crío de ricitos de oro.

Han pasado muchos años pero la admiración a su música sigue intacta y además, tiene uno la suerte de haber conectado con todas las publicaciones de la banda incluso con el vilipendiado Mockingbird Time que en mi blog, la entrada relativa al mismo, supuso un encuentro y un sembrar para cosas que vinieron después entre los que allí debatimos sobre tan polémica edición.

También, os diré que en Bilbao desde aquel ya lejano día,  hay una química especial con el grupo y ellos se sienten muy queridos y eso se nota.

Por eso, a pesar de estar hace año y medio, se les recibía de nuevo con nuestros corazones vestidos de gala.

Escuché por doquier la frase de que los Jayhawks sin Olson, no son Jayhawks, lo cual me parece una soberana tontería. Yo prefiero decir que echo de menos que su voz flirtee con la de su ahora enemigo íntimo- una obsesión parecida de la Levon con Robbie- en las canciones que asociamos con uno de los dúos sino el dúo más estremecedor de nuestra generación.

Pero es que los Jayhawks, sin Mark, tienen un catálogo de canciones de quitar el hipo tan grandes como las que el talibanismo considera el canon, es decir las de los dos discos milagro que ni los nombro porque todos sabemos cuales son.

Con todo el respecto a sus detractores, insisto, el Paging Mr Proust  (tenéis la reseña del mismo pinchando) es una golosina, llena de ganchos, de melodías, de estribillos de cielo, es decir, como siempre. Este verano me ha acompañado en el estéreo del coche por rutas del Oeste de curación y felicidad íntima, es  una gozada.

Reconozco que, a veces, su frialdad en escena me produce tristeza pero no en el sentido de que quiera que estén todo el rato haciendo el Bruce y gritando te quiero Bilbao, soy de la escuela Dylan, toca, toca con pasión, cierra el pico y pasa palabra, como el otro día Daniel Romano ( EXTRAORDINARIO EL CANADIENSE). Es más el percibir un atisbo de performing artist, es decir que se salgan de la partitura y permitan una sorpresa con un giro country de la canción que es más pop o viceversa, un requiebro, una paradiña, un algo por el que surja la magia y el soul.

El sábado es con mucha diferencia la ocasión en que más han conseguido para mi eso tan ansiado: echarle ganas so pena de descarrilar, celebrar celebrando, disfrutar disfrutando de su propia jukebox que es de oro.

Ya liberado de malos rollos-inolvidable aquel mosqueo y portazo del Wop Festival de la reunión con Mark, todavía en las redes éste lanza mierda continuada contra Gary- y rejuvenecido por unas canciones nuevas que miran de frente a lo mejor de su posible setlist, apostaron por un ramillete precioso y fueron cayendo diamantes uno tras otro.

La gente se sabe sus canciones y como dice mi amiga Esti si que es un poco concierto karaoke pero cómo no lo va a ser con esas melodías  y estribillos que llevamos incrustados de por vida y con esas segundas voces de Karen y Tim que indican que estamos en el la estancia más acogedora de nuestro hogar musical.

Para no aburrir diré que empezar por Waiting For The Sun es un acierto, que Leaving the Monsters Behind Behind intercalada fue maravillosa, sorprendernos con la gran gema que es Trouble impagable ( "it´s better to be aloooooone") y comprobar que ya es uno de sus clásicos Quiet Corners & Empty Spaces, pues eso, que dice mucho de lo que les queda de vida como banda. Vale que se ha quedado con la marca y bla bla bla pero bendito sea.

Desde el principio del concierto, puntualidad británica como sus influencias, todo sonó brioso y potente, muy enchufados pero en su desarrollo descubrí el secreto de eso que nunca acababa de convencerme en pases anteriores y con lo que he empezado la reseña: las canciones de los Jayhawks son tan inmensas que están incluso por encima de sus autores e intérpretes y son de cristal de murano, requieren de una máxima concentración, no se basan en power chords, son de la escuela de The Band ( de estos últimos hasta Costello en su libro dice que en directo le decepcionaron, siendo su grupo favorito)
Controlar los silencios de los vals country mezclados con partes Big Star o de los Hollies, la ceremonia de todo sus fuegos artificiales hermosos requiere un control y a veces, ese se les va. Este sábado para nuestra dicha el descarrile se produjo en poquísimas situaciones y no dieron paso a la desidia sino más bien a todo lo contrario, la plena celebración con un público entregado y con sonrisa de bebé al que le cuentan gracias.

Tampa To Tulsa y Two Hearts juntas representaron el pasaje country-rock con soul perfecto. Y es que Tim tiene una voz especial y hace mucho en esas segundas voces y no digamos en su solista en la primera canción citada, una maravilla, favoritisima. Two Hearts como Blue son aparte porque perteneces a un milagro llamado Tomorrow The Green Grass y punto. Uno de los discos más emocionantes ever.

Big Star y Comeback Kids, cubren esa vertiente más power-popera para que cruja la SG del rizos y luego el derroche de combinar todas las perlas de Rainy Day Music con sus fleetwood macqueros temas a voces del nuevo, lease la divina Lovers Of The Sun o el kiss off dedicado a Mark que es la hermosa y muy Idiot Wind, Lies In Black And White.

Luego, van y te ganan del todo con I´d Run Away, Tailspin o All The Right Reason.

Pero lo que en otras ocasiones hubiera sido ya un claro telón, se torna en bis de quitar el hipo. Solo con su inmensa voz y su Gibson acústica-así sólo le había escuchado en Castro Urdiales y nunca lo olvidaba-el dandy Louris, que lleva sus 61 años que para nosotros quisiéramos cuando nos toque, si nos toca, nos deja empapados en lágrimas con Settled Down like Rain en la villa del chirimiri y escalofriados por el calor que irradia con Angelyne. Sus agudos son besos y abrazos. En fin, que es un grande como vocalista, como guitarrista y como compositor.

La banda aparece sigilosa para entrar en un I´ll Be Your Key,  que yo destacaría como el momento, con Trouble,  de mayor lirismo. Murano puro, de su boca parece que salen constelaciones de estrellas.

Y para el fin de fiesta, con el respetable entregado, estoy orgullosos de mi parroquia musiquera, nada más y nada menos que una obra maestra como I´m Gonna Make You Love Me, apropiada del todo porque nos curan las penas, nos secan las lágrimas con sus canciones desde hace muchos años. Es esa canción de Tom Petty que Tom Petty nunca ha compuesto.Perfecta en su estrofa que escupe dylaneo del bueno para culminar en un estribillo que para si quisieran los mejores compositores de todos los tiempos del pop, pongan los nombres que ustedes quieran.

Y es que ellos tienen el joyero de canciones más preciado desde los clásicos y ya ellos también lo son.

Como parecía que no era suficiente tanto gozo, la staple Bad Time corroboró que aunque son malos tiempos para el amor, nosotros seguimos y seguiremos enamorados de nuestros Lobos Enamorados y aquí en el North Country, si quieren, tienen su casa.


*Mención especial a Chet Lyster , el nuevo guitarrista, pedal steel que les renueva y les da mucho empaque y alegría. Muy bueno y es que ha estado con Eels y Lucinda claro.



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