Two Gallants - The Throes (2004)

6 comentarios :


Del 15 al 18 de este octubre que ya tocamos tendremos al par de Galantes de SF dando vueltas por nuestras latitudes (Barcelona, Valencia, Madrid y Bilbao, por ese órden y sin mísero día de descanso que medie). Buena mandanga, que se dice y prácticamente asegurada a tenor de como las gastan estos dos sobre tablaos ("su fama les precede" que diría el presentador). Y enmarcado ello, claro está, en la gira que acompaña a su nueva reseña de este 2015: "We are undone" que, con las existentes excepciones, ha vuelto a recibir una acepción notable por parte de "la especializada"... Dichas excepciones vienen dadas, dicho sea de paso, porque siguen con la inercia del disco anterior, con algo más de electricidad en demérito de una mayoría de sonidos acústicos. A lo que no entiendo muy bien donde se le encuentra el problema... No abusan de ello y siguen siendo reconocibles y coherentes cosa fina (y no, no han "discotequeado" su sonido a lo "teclas negras"... siguen sanos y oliendo bien, sin venderse al susio dolar de lo cool y de mode para los "medios de tendencias"). Antes eran más Pogues y ahora tiran un algo ("un algo", insisto) para los Replacements, si se prefiere... Bandas por las que humilde servidor mata y, en resumen, para mi cojonudo todo. Sin embargo, aprovechando que es la primera entrada del dúo en el Exile, hoy nos acercaremos a su primer disco y, en la últimas, el favorito de quien suscribe (aunque, me apresuro a aclarar, estos para mi llevan cinco de cinco de acierto en su obra de estudio hasta momento presente y sin chistamiento que medie).


La historia de Adam Stephens (el rubio de la guitarra y voz cazallera putámica) y Tyson Vogel (el moreno de la batería, coros, guitarras y lo que toque) parece un manual de vuelo guionizado por el señor Disney de lo bonito les queda: dos amigos de toda la vida, desde el consabido garage donde tras años de "picar piedra" logran definir un estilo propio, potente y claramente reconocible, y que (finalmente) emergen a lo burro para convertirse en la niña bonita de la crítica especializada rockera de medio mundo a base de arrojo y talento... Y un par de cojones. Que lo explico esto. Muchos entramos a regañadientes en el juego galante sanfranciscano... "¿Sólo guitarra y batería con el aplauso de lo más populista y panfletario de La Especializada sajona?" (uf, ya tuve bastante de hypes sobrevenidos a genios en tiempos de vacas -eléctricas- flacas de principios de milenio... solo les falta hacer portaditas tricolor... y no es que odie a Jack White, ojo, cuyo talento -como guitarrista, mayormente- ahí está  pero, para mi, su discurso "stooges de baratillo de la mtv" que triunfó desmedidamente en tiempos de barbaridades incalculablemente superiores como TMGE, Bellrays o Zen Guerrilla me resulta el paradigma de lo sobrevalorado en el rock del último trío de lustros, amén de un producto muy bien y cansinamente vendido). Pero, al tanto, Two Gallants son otra cosa muy distinta... Para resumir (mucho): "no quieren sonar como", no, "suenan como". Primordial matiz para quien lo quiera entender o aprovechar. Vogel es un batería descomunal, sin más, y Stephens, amén de buen guitarrista, canta como si Mike Scott se hubiera tragado a Shane McGowan en los temas rápidos, y (por supuesto) al revés en los pasajes lentos. Sumando ahora que este par tiene una facultad de base por la que no saben ni quieren saber de medias tintas en casi todos sus discos: o van a degüello sin miramientos o se te deshacen hasta hacerte llorar. Algo así como la respuesta en clave yanqui a los, ya sospechosamente (por aquello de "y por algo será") más que mentados, Pogues. Folk-punk, sí (llámemoslo así), pero (primordial) folk-punk que és una cosa o la otra prácticamente cada vez. Y ese remarcar "formas puras" y en las maneras conseguidas, yo al menos, se lo aplaudo y respeto. Y mucho. Hace algo menos de una década, cuando los escuche por vez primera, y hoy (antes eran más claramente folkies y hoy tienen más remalazo punkie... ¿y qué?, de momento siempre han sabido jugar de puta madre con las dos barajas). ¿Y por qué no son más conocidos si tan buenos son?... Hombre de entrada ya lo son bastante (serían algo así como el mascarón de proa de los Billy Bragg, Langhorne Slim y gente de ese -plausible- talante y talento de este mundo) pero, ay, ese parón -por circunstancias varias- de un lustro entre el tercer y cuarto disco les rompió un poco el tempo de escalada. Y casi que mejor, en más de un aspecto, pero creo que todavía lo están pagando. Eso, y no tener un tema que se pueda tararear  mientras se monta un taburete del IKEA o se monta el lavaplatos ("tun tun-tun tun-tun-tun-tun" o "naranarana-naranarana"... y demás proezas de puro Shubert que se la puso y pone tiesa a las buenas -o/y malas- gentes de muy -MUY- fácil buen conformar en esto del rocanrol).


"The throes", las agonías, y con esa portada del ave con sangre en el pico y tal... Bueno, ellos sabrán. Que con el tema de las protectoras y lo fina tiene la piel todo dios hoy (y entonces) para según qué... Tampoco merece más, está claro, que no pasa de lo anecdótico (e imagino que el querer llamar un algo la atención, con eso de ser el primer disco y tal, tuvo su peso). El primer tema del disco no és "Las Cruces Jail", que está en el segundo y es la burrada definitiva en su discurso más folkie-acerado, pero como inicio "You losin' out" tiene un encanto como bastante tremendo... La harmónica y cadencia dylanita que se va acelerando y decelerando, la toma de contacto con el registro de Adam, los silencios entre partes que se van juntando relativizando la falta de bass (fluido corta-pega en secciones que logran un todo -con estos sí- homogéneo que suena a bonita canción junto a la bonfire y no a "minimalista laboratorio mágico"). Fetén, vaya. "Two days short tomorrow" es la continuidad de tono e intención perfecta desde la que precede. Silencios instrumentales súbitos para que brille la voz, o las voces, encabronamientos de quilates y (más) deceleraciones que entran como las cañas terraceras en julio...Sin embargo, será en la tercera donde se nos graduen del todo los muchachos... "Nothing to you" una de las canciones de la pasada década. Sin más. Majestuosa, intachable. Un clásico de cualquier tiempo que cayo en las garras de este par de puñeteros y se les hizo bandera desde su primer aliento mientras ponía de manifiesto lo mejor y más elevado que su discurso nos podía ofertar. Para ponérsela hasta el desmayo y punto. Seguir desde ahí es complicado (nos jodió no solo mayo sino todos los otros meses juntos), pero "Crow Jane" y sus ocho minutos de recorrido que van de lo lastimoso a lo enteramente crepuscular con el cello, el coreo y demás (y la certeza más que sensación de que, en efecto, también hicieron Adam y Tyson sus buenos deberes con la Band) cumplen, y con holgura, sin problema a encaber. Tras el paseo por el desierto (que también se puede pasear por él sin ser stoner de militancia -y aunque Gelb ya nos lo enseñara hace tanto, si-) nos volvemos a la posada pirata de "Fail hard to regain". Nos volvemos a la rabia, la alegría de sentirse vivo, con sus berreos, las cuerdas rasgadas entre partes, su tempo creciente, la harmónica relevando a la voz que volverá para al final en putámico y más reposado broche ("hey!", harmonicaza y para la casa, bravo chavales) ... Si por mi fuera y por contrato tendrían que poner media docena como ésta en cada disco o no se les edita y punto... Aunque, en efecto,  no es problema ello porque -thanks god- tienen varias de esta guisa en su discografía, ni qué decir. 


Tiempo para el tema titular, "The throes", y otros ocho minutos de viaje que, caray, todavía molan más que los anteriores ya disfrutados. En verdad, y se puede leer, escuchar  y contrastar sobre el tema, esos temas largos (o relativamente largos) que se retuercen sobre si mismos en la -en efecto- agonía, son posiblemente el rasgo más distintivo de esos primeros pasos de galantería y, seguramente, lo que les supuso un reconocimiento (a distintos niveles y desde muy distintos lugares) tan temprano. Muchas tempranas y compulsivas escuchas a los viejos discos de Dylan de tios y primos se adivinan con facilidad en estos dos músicos, diáfano ello (la inercia al "storytellerismo" recalcitrante y las formas elegidas les delatan un mucho). And now... Qué cojonuda es también "Drive my car". Tema de empape de estos cabrones que te atrapa sin esperarlo (con ese parar casi del todo por en medio) y que no és sino el reverso countresco a la descrita posada pirata de antes en "Fail hard..." (se sacrifica parte de histeria, si, pero también funciona sin máculas se quieran buscar ni polleces de a granel). En la penúltima de Cuba nos llega "My Madonna", junto al cuarto corte ya apuntado el punto más pausado del disco que, atención, encierra algunos de los momentos más sentíos del lote, una melodía tan arrastrada como definida que les permite jugar con ello como del badajo les salga y, cómo no, un Stephens que realiza una nueva exhibición de dominio de voz y cante jondo del Oeste que se queda descansado el cabrón. La despedida, finalmente, le queda a "Train that stole my man". Otro de los, ya a estas alturas, himnos del combo. Canción que por momentos, en su estirado inicio, puede asemejarse a alguna soundtrack de Cooder o Young con guitarra reverberante  para algún film (o filmazo en ambos casos que vengo a referir) pero que, a posteriori, se desenmascara como otra melodía de calidad innegable. Es, según lo entiende uno (o quiere entender, al menos) su apuesta a la hora de presentar algo tan rotundo como el tercer corte a la vez que un desarrollo menos inmediato y más intrincado, como en buena parte del resto del álbum. Y apuesta ganada, si (que es que se veía venir), con lo que ya nos hemos merendado el disco. Aunque, eso sí, esto de inmediatamente abajo no se lo ahorro a nadie... Imposible ello.


 


Tras esto, un añito para pasear y presentar al niño, con "Las Cruces Jail", "Steady rollin" o "The prodigal son" (y demás) esperando ya a la vuelta esquinera a fin de seguir con la verbena... Y hasta hoy, ya bien superada su década de existencia. Que, a pesar de lo ya explicado del lustro de inactividad  "corta-rollos" en estudio que se nos cuela por ahí en medio, Two Gallants, mientras lo contrario se nos demuestre, no falla en las puntadas y parece que, salvo imprevistos, tienen mucho hilo por usar todavía.



Two Gallants - "The Throes" (2004) : 9 / 10
01. You losin' out/ 02. Two days short tomorrow/ 03. Nothing to you/ 04. Crow Jane/ 05. Fail hard to regain/ 06. The throes/ 07. Drive my car/ 08. My Madonna/ 09. Train that stole my man.






Por Guzz.

Los DelTonos - Salud! (2015)

4 comentarios :

Los DelTonos siguen vivos, vaya que si, y tienen mucha y buena salud musical, por eso quizás han titulado su nuevo disco así, Salud! Una banda de rock y blues ya legendaria de este país, que desde su Muriedas natal en la provincia de Cantabria, siguen despachando temazos de tomo y lomo. Es escuchar este álbum y uno se siente mejor, y reconciliado con lo que más me ha gustado siempre, canciones que salen fáciles y que suenan a los DelTonos de siempre, y cuyos adornos son justos, necesarios y concisos. Es un disco que transmite la decepción de los tiempos que vivimos, pero a su vez los trata de cara y con la frente alta, sin callarse nada.
El otro día escuchaba una entrevista con Hendrik Röver, su líder, compositor y guitarrista y decía que el proceso de composición fluye de manera muy natural, él lleva los 18 o 20 temas que ha escrito al local y enseguida saben qué canciones van a formar parte del disco porque suenan a DelTonos, y de las que se deja fuera sirven para sus otros proyectos (carrera en solitario y demás). Las canciones de Hendrik me entran rápidamente, son cercanas y dan en la diana.
En cuanto a la formación ha habido un cambio a las baquetas, ya que Iñaki García (que grabó el disco) cede el puesto a Javier Arias, mientras Pablo Z sigue al bajo y Fernando Macaya a las guitarras rítmicas.


Comienza el plástico con Merecido, un rock de los de siempre de esta banda, puro y genuino sonido de blues-rock, donde el ritmo guitarrero comanda sin pausa, una de esas canciones que entran como un tiro y te deleitas con Hendrik a la voz. Miedo se inicia con la potente guitarra y hace hincapié sobre unas noticias que producen temores en la persona, incluso sentimiento de sentirse perseguido, que habla en primera persona, con ese aire a rhythm and blues maravilloso y un ritmo genial, además de un sólo de guitarra espléndido. Segunda vez es una joya de esas que da gusto oír, porque se nota que es una canción de esas que salen redondas desde el inicio, y que habla de segundas oportunidades. Perdedor con ese aire más folk e incluso country, es un medio tiempo delicioso donde la letra describe la vida de una persona a la que no le salen del todo bien las cosas. Salud! es el tema que da título al álbum, un rock rotundo, enérgico, con guitarras furiosas y una letra que habla de cuando se tenía más memoria y se podían acabar las frases... ja, ja, ja. Ese otro café es una tierna balada que cierra la cara A, adornada con vientos que quedan de lujo y habla de una relación de pareja dando respuestas.
La Cara B empieza con Taquicardia, otro rock vertiginoso marca de la casa, donde las guitarras que corren como un río lleno de agua y nos hacen disfrutar a tope. Milagritos es la canción con estilo más funky del trabajo, donde aquí también suenan vientos de adorno que arropan de manera perfecta la melodía, además de los teclados. Incendios es un rock rápido, de esos también de la factoría DelTonos, donde el sólo de guitarra vuelve a estar a una altura brutal. Tripas es una canción preciosa en su melancolía y de una letra que dice muchas cosas sobre la vida diaria, un gran medio tiempo. Propósitos vuelve al rock cañero, y en este caso con aire sureño, con una letra que habla de todo eso que hacemos en año nuevo, la eterna lista de cosas que decimos que vamos a hacer para cambiar. Piérdete cierra el disco, un tema a medio tiempo descomunal, vaya fin de disco y con una letra acerca de viejas amistades o relaciones que vuelven a encontrarse.


En resumen un disco imprescindible, de una banda ya legendaria que es como el pan que comemos o el aire que respiramos, es decir, es imprescindible. Que por muchos años tengan Salud! y sigamos disfrutando de sus discos y sus tremendos directos.

Por Savoy Truffle

Os dejo con el tema Segunda vez.





Los DelTonos - Salud! (2015): 8'8/10

1.Merecido/ 2.Miedo/ 3.Segunda vez/ 4.Perdedor/ 5.Salud/ 6.Ese otro café/ 7.Taquicardia/ 8.Milagritos/ 9.Incendios/ 10.Tripas/ 11.Propósitos/ 12.Piérdete

Aretha Franklin - Spirit in the Dark (1970)

6 comentarios :

...un disco de encrucijada personal, de una puerta se cierra pero otra se abre; en definitiva, un disco de estoy jodida pero voy a salir para adelante...


Dejando de lado toda clase de convenciones respecto a reyes y reinas, Aretha Franklin es la más grande a situar la primera y saltándome cualquier clase de prejuicio estilístico, con el permiso de Otis Redding, o mejor, junto a él. Ya lanzada esta afirmación sin opción alguna al debate, si tuvieramos que llevar a cabo la difícil y casi imposible tarea de recomendar un larga duración que la representara en el universo de las obras maestras lo más probable es que todos coincidiéramos en "I Never Loved a Man the Way I Love You", primero por contener un "Respect" que en su voz además de un himno por los derechos civiles fue el supremo puñetazo de Aretha en un mundo regido por y para hombres, también por ser un disco que no tiene fisura alguna, ¿que os voy a contar? y podríamos poner en ristra todos esos primeros discos en Atlantic empezando por el mencionado y pasando por "Lady Soul", "Aretha Now" y "Soul'69" que son oro puro.

Aunque del periodo inmediato a estos discos más conocidos quiero recomendaros "Spirit in the Dark" que para mí es pura debilidad, otra masterpiece no reivindicada como las mencionadas puede que porque en su momento no tuvo el impacto de sus predecesores, en cierta manera eso lo convierte en un disco aparentemente menor y ciertamente desconocido, aunque cuando lo escuchéis os quedará bien claro que se encuentra en un gran momento artístico, refrendado por el Live at Fillmore West del año siguiente donde por cierto interpretó el tema titular junto a Ray Charles (reseñado por Joserra en el Exile, entrad aquí), gran momento que a mi entender aún se extendería por otras dos masterpieces, "Young, Gifted and Black" y su disco gospel "Amazing Grace", auténticas gozadas.

La portada a dos colores de fuerte contraste y el título son los elementos que dan al disco un halo especial, es el mismo rostro del desencanto del "Beatles for sale", que lo hay en sentimientos encontrados de una relación que terminaba, pero sobretodo también hay mucha ilusión por otra relación que empezaba. Otro detalle que llama la atención es que Aretha toca el piano en casi todas las canciones, práctica que llevaría a los directos, una pose mucho más Nina Simone, más decidida. También es el disco que mayor número de composiciones propias concentraba hasta la fecha, ahí queda de su puño y letra la fantástica "Spirit in the Dark", mucho gospel, "One Way Ticket" y la delicada "You and Me. Y hay más guitarra de la habitual, deliciosa "When The Battle Is Over" con Duanne Allman que sabe su papel, respeta y no se sobrepasa pero imprime su marca, aunque ojo al trabajo inconmensurable de Cornell Dupree y Eddie Hinton a lo largo del disco, la nómina es de órdago. Está por supuesto esa enorme facilidad para hacer suyas canciones de procedencia variada por mucho éxito que ya hubieran cosechado, "Don't Play That Song (You Lied)" es una delicatessen y una de sus joyas de la corona, como lo es "The Thrill Is Gone" de la que da con el hueso de BB King, hay mucho blues, elecciones todas que respetan el tono del disco que además toca todos los palos con maestría suprema, gospel, soul,  r'n'b y blues, con unos arreglos perfectos y los mejores músicos del momento. Escribiendo y escuchando esta maravilla se me erizan los pelos, la interpretación de Aretha Franklin es de auténtico gozo. Una de las producciones más finas de Atlantic, mi debilidad entre los discos de Lady Soul, imprescindible.

Por Chals Roig
Inspirado en texto de NO SÉ VIURE SENSE ROCK


*A continuación un querido amigo de la bloggosfera, el Agente Cooper que en su día me confesó que también es uno de sus discos preferidos de Aretha, así que un honor compartir una de las primeras reseñas que aparecieron en su Long Black Limousine, uno de los espacios con más groove de la red digital:

Este Spirit In The Dark es un disco de encrucijada personal, de una puerta se cierra pero otra se abre; en definitiva, un disco de estoy jodida pero voy a salir para adelante.

A los sospechosos habituales como la Memphis Shoals Rhythm Section o The Sweet Inspirations se les unieron para la ocasión los Dixie Flyers del gran Jim Dickinson o un tal Duane Allman entre otros pero aún con estos invitados especiales la estrella es ella, Aretha.

El viaje comienza con los inmortales acordes de piano que abren la agridulce "Don´t Play that Song". No me importaría que me dejaran si es con una canción como "The Thrill is Gone". "Pullin´" es un gospel  con un impresionante tempo lleno de groove. "You and Me" es dulce y ardiente a la vez al igual que el blues de "Honest I Do".

En el ecuador está la misteriosa y épica "Spirit in the Dark" la cuál da paso a la cruda "When the Battle is Over" en el que Aretha con la ayuda de la guitarra del hermanísimo de Gregg Allman deja claro que a partir de ahora, en esta guerra que es la vida y el amor, no piensa dejar prisioneros; vaya contraste con las preciosérrimas "One Way Ticket" y "That´s All I Want From You" donde La Reina demuestra una vez más el porqué de su corona.

Escuchando "Try Matty´s" te la imaginas sentada al piano entonándola a altas horas de la madrugada con su amigo Ray Charles. Lo mismo que siempre me viene a la cabeza Nueva York con la funky y urbana "Oh No Not my Baby".

Y para cerrar el álbum qué mejor que el fangoso y sentido "Why I Sing the Blues", broche de oro a una Obra Maestra salida directamente de las entrañas.

Por Agente Cooper
Escrito originalmente en Long Black Limousine

 Aretha Franklin - Spirit in the Dark (1970) 10/10

1. Don't Play That Song / 2. The Thrill Is Gone (From Yesterday's Kiss) / 3. Pullin' / 4. You And Me / 5. Honest I Do / 6. Spirit In The Dark / 7. When The Battle Is Over / 8. One Way Ticket / 9. Try Matty's / 10. That's All I Want From You / 11. Oh No Not My Baby / 12. Why I Sing The Blues

 

Dave Rawlings Machine - Nashville Obsolete (2015)

4 comentarios :

En serio, my sweethearts at the rodeo, hacedme caso, estirar vuestro brazo, tirad todo al puto suelo y centraros en el mejor disco de americana, no del año, eso por descontado, sino del siglo, éste presente en el que es tan difícil escuchar cosas tan antiguas y míticas como Nashville Obsolete...


De Americana, es decir, de esa música ancestral, de maizales, tornados, graneros, toyotas y gravel roads,  éste era con mucho el disco más esperado del año.

Porque seamos sinceros, para los locos de amor del género, el debut de la Machine del esposo de Gillian Welch cambió totalmente el concepto del género. Por fín, era posible sonar en pleno siglo XXI a la old and weird America de la Harry Smith Anthology, un poco fuera de los mandamientos del rock, ala John Wesley Harding, el disco.

No se me malinterprete. Claro que tenemos artistas impresionantes como His Golden Messenger , quizás lo único equiparable en jondura,  o nuestra clásica Lucinda pero casi todos están mucho más enraizados en el rock, es decir, en la necesidad de unas guitarras eléctricas, un groove y una batería.

Ustedes me entienden, esto pertenece a la pureza de lo biblico y folclórico, sin fecha de fabricación ni de caducidad, hecho before rock and roll que diría Van The Man.

Lo cierto es que la Welch, ella por si misma ya sentó las bases de esa vuelta a los tonos sepia post-guerra de secesión en sus preciados discos- qué gozada que se prodigue poco en ediciones al servicio de la extrema calidad y sentimiento de las mismas- pero ella, hace unos años le cedió el protagonismo a su chico, aunque su sombra fuera tan evidente.

El debut del proyecto de la pareja con el nombre de Dave Rawlings Machine, titulado "A Friend of a Friend" (2009) es un favorito con gemas del valor de Ruby o Bells of Harlem que están dentro de mi ventrículo izquierdo como sólo tengo a las canciones de, por ejemplo, Gary Louris o Mark Olson.

Pero con este Nashville Obsolete han pintado su obra maestra y es muy difícil que la superen. Porque a veces llegan discos como estos, únicos, que te hacen extender el brazo y tirar al resto a tomar por rasca,  centrándote en aquello que importa,  llevándote de nuevo a aquello de lo que provienen, bringing it all back home.

Bordada con hilo fino de oro, esta filigrana destaca por encima del tejido de un género sobrecargado de imitadores de Neil Young, de hillbilies de Starbucks y de sweethearts soplapollas que por salir con un banjo en la portada se creen hijos de la pata de Gram Parsons o Hank Williams.

Vamos a ser sinceros: hay mucha morralla como demuestra la escucha de este Muswell Hillbilies americano, si , habeis oido bien, el de los Kinks. Es decir, como ellos hicieron, el proceso way back, way back, la involución a tiempos en que no había ni prisas , ni "likes," ni lanzamientos de discos como si fueran tomates de El Ejido comprados en enero.

El titulo nos habla de algo obsoleto, con sarcasmo claro porque no hay música más viva que la antigua y la cover es un claro homenaje y no tengo que poner a qué disco porque todos sabeís cual es.

Esta nueva Carter Family sin hijos, en siete canciones generosas en minutaje, con el sonido más cálido que te puedas echar a tus oidos, nos lleva de la mano a un time out of mind - tiempo inmemorial- donde el pan se hacía en cada casa, donde la leña olía a campo y las personas se decían howdy por las mañanas.

La sensación del peregrinaje está insaculada en todas sus letras,  generando con sus arpegios y escalas una sencación indescriptible de hermoso movimiento.

Desde Tempest, no se había publicado un disco más esencialmente norteamericano, lo es tanto como el American Beauty o el Tomorrow The Green Grass.

The Weekend con sus armonías celestiales abre el melón, en su punto, crujiente y con la dulzura justa ala Ruby y unos oh oh oh oh oh en armonía tan bellos como los de Knockin on Heaven´s Door. 

Las filigranas con las acústicas de este par de ángeles son dignas del más trad Jerry Garcia.

La pareja, me consta, vive obsesionada con la BSO de Pat Garrett & Billy the Kid ( disco crepuscular por excelencia) porque son muy listos y saben que es un tratado humano esencial y la rinden homenaje en la obra maestra dentro de la obra maestra, The Trip o casi 11 minutos de Billy+Faraway Eyes (Stones), un recitado de frenesí outlaw que me ha dejado k.o. y me ha impulsado a darle urgente prioridad a esta reseña. Puro trance de la soledad del medio oeste como Nebraska, la película, musicada. Y como los hip-hoperos sampleaban las codas de James Brown, ellos prácticamente hacen lo mismo con la sucesión de tres acordes acústicos y la verdad que ha funcionado con los grandes del folk. The Trip es una POM.

Bodysnatchers, por ejemplo, tiene un misterio encerrado que te hace volver a querer descifrarlo pero es imposible hacerlo. Quizás sea el título coincidente con uno del In Raibows de Radiohead pero me parece un clásico moderno. Mucho, muchísmo nivel vocal de Dave, ese semi falsete escalofriante y, también, de composición. Estamos dentro del misterio del bosque, de los efectos del Hickory Wind en la cabeza, un sueño en toda regla, soberbía Bodysnatchers. Como Man In the Long Black Coat o Tin Angel de Hiss Bobness.



La carne de pollo se te pone con la segunda, Short Haired Woman Blues, una deliciosa y debastadora tonada con los arreglos de cuerda justos y cinematrográficos en este pedazo de colección de canciones que haría resucitar a Peckinpah para rodar otro western. Tristeza, bella tristeza. Historias sureñas como las que contaban tan bien nuestros The Band.

Algo más trotera y Carter Family es The Last Pharaoh donde sorprende de nuevo que estas canciones sean nuevas porque no lo parecen y cuando eso se consigue,  aunque sea a costa de amar y estudiar la divina tradición, es presenciar un milagro, lo que es este disco brothers and sisters.Y es cierto que es mucho más de Gillian que el primero, en todos los sentidos, portada incluida.

Seguimos de apalachianos con Candy donde maldita sea la estación en la que nos encontramos porque cómo iba a sonar esto por mis carreteras secundarias amadas del Alentejo rumbo a Aljezur...un yihaaaa pero no de ese absurdo de grupos, incluso locales, que se ponen el sombrero y la nudie shirt y se creen que han dado con esa cosa tan complicada como es America The Beautiful, buff qué asco me dan. Que usen sus tablas de fregar de diseño para limpiar las camisas de Dave y Gillian de por vida.
Si os digo la verdad , el único grupo de aquí que lo sabe hacer y casi nadie lo conoce, por desgracia, es La Gran Esperanza Blanca , el grupo valenciano de Cisco Fran cuyo Tren Fantasma  (pincha y descubre), una joya, es el complemento perfecto para este 2015 de ageless americana.

Pilgrim (You Can´t go Home) cierra un disco perfecto en minutaje donde no sobra absolutamente NADA, los rellenos para esa bandwagonesque del vaquerismo insulso y ridículo y ésta canción que lo cierra tiene un aire de clásico agridulce, muy Jayhawks, cuando se ponen mimosines del todo. Pilgrim me recuerda en su hermosura al Salvation Blues de Mark Olson, otro disco de cabecera como lo será éste a partir de ahora.

En serio, my dear sweethearts at the rodeo, hacedme caso, estirar vuestro brazo, tirad todo al puto suelo y centraros en el mejor disco de americana, no del año, eso por descontado, sino del siglo, éste presente en el que es tan difícil escuchar cosas tan antiguas y míticas como Nashville Obsolete.

Y es que la eternidad es una micro-mariposa que se escapa casi siempre de la red y en esta ocasión, tenemos la suerte de que se ha quedado atrapada en este maravilloso e histórico disco.

Por Joserra


Dave Rawlings Machine- Nashville Obsolete (2015)

1. The Weekend  
2. Short Haired Woman Blues  
3. The Trip  
4. Bodysnatchers  
5. The Last Pharaoh  
6. Candy  
7. Pilgrim (you Can't Go Home)



Diamond Rugs - Cosmetics (2015)

3 comentarios :
DIAMOND RUGS - (2015) Cosmetics
...uno de esos discos que no aburren y que son capaces de corregir arrugas, cerrar los poros más abiertos, reducir manchas, rojeces, lesiones pigmentarias,... 
Estoy casi totalmente convencido de que en su día fui de los escasos habitantes de este planeta que colocaron el debut de los DIAMOND RUGS como uno de los mejores discos del 2012, cosa de la que por cierto no me arrepiento en absoluto pese al gran ninguneo de medios, tanto de los llamados especializados como de los que no son tanto. 

DIAMOND RUGS - (2015) Cosmetics 2
Por aquel entonces apostillaba más o menos que el hiperactivo Sr.McCauley me había conquistado casi vitaliciamente con el “Divine providence” que publicó con los Deer Tick en el 2011 así como que este individuo dirigía proyectos paralelos tan interesantes como Middle Brother o esta especie de supergrupo que nos ocupa junto a miembros de los Black Lips, Los Lobos, etc., y en el que destacaba el desparpajo, la espontaneidad y cierto sabor a garito cervecero. 

Bueno, pues lo que era una incógnita en el sentido de saber si los DIAMOND RUGS tendrían nuevos capítulos futuros ha desembocado ya en una nueva muestra. Y para ello no han tenido mejor idea en el título que meter mano a los productos que se utilizan para el cuidado y embellecimiento del cuerpo. 

DIAMOND RUGS - (2015) Cosmetics 3
¿Y qué nos ofrecen de contenido la mencionada banda americana en este estupendísimo artefacto sónico del 2015? Pues sobre todo diversión, repitiendo las pautas de su rock&roll callejero pero me atrevería a decir que de forma más consistente, no digo que sea mejor que el mencionado homónimo pero si que se advierte más variedad en el protagonismo principal de sus componentes. Podría afirmarse que Cosmetics” es un álbum musculoso, de bastante cohesión y que crece progresivamente si se le presta la oportuna atención. 

DIAMOND RUGS - (2015) Cosmetics 4
Su adictivo cóctel es de una frescura categórica, capaz de mezclar en ese batiburrillo la new wave o el punk incubado en el CBGB neoyorkino de finales de los 70's con el beat sixtie y el rock americano de guitarras más ochenteras. En él nos encontramos temazos perfectamente escoltados por la sección de viento como "Thunk", "Meant to be" o ese espectacular cierre titulado "Motel room" donde las guitarras se muestran afiladas y punzantes cual si la banda estuviese poseída por el espíritu de Stiv Bators. Pero además también hay coplas buenrollistas y pegadizas como "Couldn't help it" o "Ain't religion", destellos de Devo en "Voodoo doll", fabulosas sensaciones a los Traveling Wilburys en "Live and shout it", rastros de Paul Collins, Blondie, las Go-Go's o Elvis Costello en "So what", aproximaciones a los Kinks en "Killin' time", cruces sinceros de country y rockabilly a lo Ben Vaughn en "Blame", o himnazos que evocan el beat de los Troggs o de los Kingsmen en "Clean".

Resumiendo, estamos ante uno de esos discos que no aburren y que son capaces de corregir arrugas, cerrar los poros más abiertos, reducir manchas, rojeces, lesiones pigmentarias, disminuir las cicatrices de la vida o ayudar a cualquier piel dañada por el sol. En definitiva, de los que devuelven el tono, la textura y la belleza juvenil. Una gozada.

      * Texto: Johnny JJ 
      * Publicado originalmente en el siguiente enlace del ESPACIO WOODY/JAGGER.

DIAMOND RUGS - (2015) Cosmetics
Diamond Rugs - Cosmetics (2015)
1 Voodoo Doll / 2 Thunk Diamond Rugs / 3 Couldn't Help It / 4 Meant to Be Diamond Rugs / 5 Live and Shout It / 6 So What / 7 Ain't Religion / 8 Killin' Time / 9 Blame / 10 Clean / 11 Motel Room 






The Libertines - Anthems for Doomed Youth (2015)

1 comentario :

Lo primero es lo primero y en esta ocasión no és "¿dónde está el cagadero?", que decía aquel. Cuando sonó que, puestos a no trabajar con Jones como en los anteriores trabajos, el productor de este nuevo artilugio iba a ser San Noel la cosa no dejó de parecerme apropiada (a mi no me gustan nada -pero nada de nada- Oasis, pero el negar que el tipo es como un vademecum del pop inglés resulta un poco partirse el coxis contra un muro porqué sí), sin embargo -y al derogarse el tema- cuando trascendió que, finalmente, el encargado sería Jake Gosling, conocido por su trabajo con famosos jovenzuelos de triunfitos a la inglesa, la cosa se tornó cuanto menos "sospechosa"... Bah, "solo es el productor"... Y mejor encerrarnos en esa lectura, desde luego. En cualquier caso, por suerte y a la postre, ya podemos afirmar hoy que todo ello no pasa de lo meramente anecdótico, thanks god. O no tiene auténtica relevancia en lo musical, si se prefiere. Las doce canciones de "Anthems for Doomed Youth" ("himnos para la juventud condenada" y que se quedan tan anchos) si bien resultan, así de primeras voladas, más "limpias" y menos combativas que antaño mantienen de forma ubicable el desparpajo y las rupturas de cadencia que les caracterizan. O al menos mientras les interesa, pues (cosas de ir madurando y tal) tenemos aquí algunos mid-times de esos que crecen a fuego lento con piano y/o sección de orquesta incluso que, aún siendo lo menos en el disco, son lo que más les aleja de los momentos más recordados  de sus inicios (lo que es tan bueno o malo como uno quiera, que -ojo-  hay algunos momentos reposados en este álbum que, para mi al menos, puntuan entre sus grandes activos). Toca ahora despejar, cuanto antes, lo para mi peor del trabajo (y con holgura): el single de adelanto a fin de vender la burra cuanto antes y que, contrariamente, podría resultar elemento de dispersión para algunos... "Gunga Din" de título. El tono inicial puede engañar,  que mola y hasta me recuerda a algún momento del "Rise & Fall" de los Madness (why not?), pero después, ay, se desdobla ello en un barato estribillo de esos chupi-joviales a lo Artic Monkeys (con sus "la-las" ulteriores y todo), lo que en esta banda no es lo que esperamos ni queremos. Sobre esta banda pendía el esbozo del susurro (solo admitido en pequeños círculos de mucha confianza)  de que quizá, y aunque solo "quizá" sea, resulten ellos al fin lo que se estaba esperando desde Morrissey y cia: una banda británica de manual que, sin inventar nada, posea a su vez una personalidad y un estilo propio por abrazar más allá de si en el disco que toque les quedan "x canciones" mejor o peor y que lograba juntar crítica y público al máximo nivel. Sin gestos torcidos ni mandangas de a granel... Pero al loro, nadie se espante con el sencillo de adelanto, eso sí y sigamos con el trabajo que nos ocupa. Maxime porque, una vez despejada la derrapada de la ecuación, nos enfrentamos a un resto de disco que oscila, todo él, de lo interesante como mínimo a lo bastante bueno (y, puntualmente incluso, a lo muy bueno). 

Y así, tras lo escuchado del mentado adelanto y lo estereotipado y recurrente de ese empezar del primer tema, "Barbarians", uno ya se espera lo peor y va preparando el discurso de "qué pena esta gente con lo que podr..." y entonces, ay caray, cambia la cadencia y estas en medio del puñetero "All mod cons" jamero. Pues muy bien, oiga. Cae de seguidilla "Gunga Din" sobre la que ya me he manifestado... Y que por suerte queda rápidamente superada por ese single en potencia, dudo que no lo sea, llamado "Fame and Fortune" que si es más kinky en su melodía y recitar se cae de culo. Muy chula, vaya, pero es entonces cuando reparas en la ausencia de la añorada bilis mal lechosa y ya van tres canciones... Volantazo y sin problema de nuevo. Es ahora cuando la nueva madurez en lo musical, ya asumida y asimiliada, se viste de largo con el tema titular del disco, "Anthems for Doomed Youth". Magnífico y reposado tema que me recuerda por momentos a la "Swingin' party" de los Mats lo mismo que a la "Saturday night" de Suede, y bien por ello mientras caemos en la cuenta que Doherty y Barât están más por cumplir los cuarenta que por acabar de llegar a la treintena (y muy sutiles guitarritas, desde luego, por ahí en medio y a traición). Esas "nuevas posibilidades" para su música encuentra, además, inmediato parangón en la inmediata "You're my Waterloo", donde está ese piano y hasta secciones de orquesta que antes mentaba. Bastante bonita, algo así como el peaje maccartneyano que todo buen disco de pop-rock inglés debe integrar... aunque admito que de aquí hasta el final es una de las dos que menos suelo recordar cuando termino el álbum. Le toca a "Belly of the beast" y su saltarín ritmo, sin estridencias, que es puro Smiths (que antes los mentábamos y mira por donde salen) hasta llegar a un estribillo como bastante invencible que acaba por configurar del todo uno de los pasajes más brillantes del disco. "Iceman" vuelve a bajar octanaje, con su acústica y oleaje de fondo en la entrada (parece que vaya a cantar Bragg !), y así se mantiene en buena medida... Para ir creciendo tímida pero claramente hasta concretarse en un todo que no es sino el enésimo expol... homenaje, sorry, al Sr. Davies. Buena de cojones en cualquier caso y con algún que  otro momentón del disco en las cuentas propias. Aunque, eso sí, llegamos ya a mi momento predilecto del disco con este díptico compuesto por "Heart of the Matter" y "Fury of Chonburi". Que, no nos engañemos y se confiesa sin problema (y aunque acepte de verdad y sin cortapisas esos "nuevos virajes más maduros"), es lo más parecido a lo que se esperaba desde el primer minuto que se supo que estos cuatro iban a realizar un nuevo elepé. Esto no merece más explicación: buena la segunda y cojonuda la primera que me pasa a engordar directamente, y sin posible debate, la lista de temas favoritos de la formación. Las sigue la nuevamente más apagada pero también bonita "The Milkman's Horse" con nuevo crecendo en pos de la épica postrera y que, sin dejar de otorgarle su justo momento de gloria (no se incurra en el ninguneo, please), es la otra en la que menos me detengo en el "random mode". Aunque, ojo, quizá se deba ello a que lo que sigue, "Glasgow Coma Scale Blues", podría haber logrado un hat-trick imparable de no haberse metido el jamelgo del lechero por en medio... Otra de las más movidas y putámicas, de las más "libertines old scholl" si prefieren (y muy claramente además). Sea como fuere, no hay sinsabor que medie y la sentida, por momentos espectral,  despedida con la magnífica "Dead for Love" nos deja satisfechos y ganas de más a la vez.


Resumen para haraganes y/o gentes con prisas. Doce canciones:  una que no da la talla para su nivel habitual, dos que valen pero no enamoran y un resto a atesorar, en distintos grados, que no hacen sino devolvernos a una banda que quiere y sabe adentrarse en nuevos territorios (para ellos) sin por ello incurrir en falta de identidad que valga. Notable, plausible regreso (que además oferta como al menos  media docena de zarpazos incontestables) y aunque "se nos hayan hecho algo mayores", en definitiva postrera (ley de vida). Eso sí, once años más los espera su señor padre. 



The Libertines - "Anthems for Doomed Youth" (2015) : 7'5 / 10
01. Barbarians/ 02. Gunga Din/ 03. Fame and Fortune/ 04. Anthem for Doomed Youth/ 05. You're My Waterloo/ 06. Belly of the Beast/ 07. Iceman/ 08. Heart of the Matter/ 09. Fury of Chonburi/ 10. The Milkman's Horse/ 11. Glasgow Coma Scale Blues/ 12. Dead for Love.




Por Guzz.

Kelley Stoltz - Below the Branches (2006)

3 comentarios :

Sin previo aviso y arte de magia. Por sorpresa y con los calzoncillos por los tobillos. Con la cara sucia y el estómago vacío, así llegó a mis manos y a mi oídos uno de los mejores cantautores de los últimos años. Un excelente músico siempre en la sombra, siempre oculto para las grandes listas, para el circuito musical más convencional y accesible, pero sin duda alguna con una calidad fuera de toda duda razonable.  Kelley Stoltz es oriundo de Michigan, pasó por la gran Manzana pero acabó encontrando acomodo en San Francisco donde comenzó a labrarse una reputación musical bebiendo sin disimulo de los grandes del pop, de los orfebres de la melodía como Brian Wilson, Leonard Cohen, Ray Davies, Nick Drake i Lennon/McCartney, y fan absoluto de figuras como Jeff Buckey o los Echo and the Bunnymen como bien demuestra el particular homenaje que les dió en el más que interesante "Crocodials" del 2005, justo un año antes del disco que nos ocupa. El señor Stoltz ya había facturado dos discos interesantísimos: su debut en 199 "The past was faster" y el más que recomendable "Antieque Glow" del 2003 donde ya comienza a definirse su estilo.  Podemos decir sin miedo a equivocarnos que Stoltz dispone de una carrera increíble, con grandes trabajos y centenares de maravillosas melodías pop pero si de lo que se trata es de escoger uno de sus LPs sin duda me quedaría con "Below the Branches", disco que hoy nos ocupa en el Exilo, todo un clásico oculto, un clásico nikochiano indiscutible, un trabajo que quita el hipo, de trempera matinera, para quitarse el sombrero. La verdadera lástima es que este mago de la canción no haya dado con la tecla o la fórmula correcta para llegar al gran público pues lo tiene todo para ello y aún sigue siendo un desconocido para la mayoría de terrícolas siendo sus conciertos por estas tierras de jamón y bellota siempre una pequeña reunión de amigos. Después del disco que destriparé dentro de unos momentos sacó al mercado otro trabajo de esos insaltables, hablo claro de "Circular Sounds" del 2008  que está a la altura del disco de hoy, luego "To the dreamers" (2010) aunque tal vez tenía alguna composición sobresaliente (de las mejores que haya escrito nunca) estaba globalmente un peldaño por debajo. Con el doble "Double Exposure" de hace un par de años no consiguió convencerme pero en este 2015 promete darnos placer por triplicado como ya adelantamos en las news del Exilio, pero nos dé ese placer o no siempre nos quedará este maravilloso "Below the Branches", una gran obra siempre dispuesta a ser descubierta.


"Wave Goodbye" nos pone en órbita con su mágica intro, con su piano desbocado y la voz de Kelley rompiendo en mil pedazos nuestros corazones para elevarnos al cielo con esas preciosas notas acústicas de "Little Lords" y  rematarnos con el pop de etiqueta, con el pop perfecto originario de Brian Wilson en "Ever thought of coming back", increíble. Maravillosa "Words", una de las mejores de todo el paquete, una pequeña obra maestra dentro de una joya oculta. Un poco Bowie, un poco del maestro, un poco de camaleón sí que encontramos en la estupenda "Mystery", una canción que desde el primer minuto me embrujó sin compasión y que tenía un contrapunto perfecto en "Summer's easy feeling" donde comienza a acercarse al pop británico de los sesenta sin preocupación, vergüenza ni disimulo alguno, una especie de homenaje particular, y todo eso queda constatado con la muy "zombie" "Memory Collector", otra de esas canciones que hacen que compres un disco, que te hagas seguidor de un artista, una canción perfecta, como ya he dicho pop de etiqueta. Llegados a este punto encontramos dos temas que beben descaradamente del maestro Ray Davies, de los Kinks de cabaret, son "Birdies singing" y "The rabbit hugged the hound", esta última es una auténtica maravilla sónica. "The sun comes throught" muestra su faceta Lennon mientras que "Winter girl" hace lo mismo con su lado baladista. Antes de bajar la persiana y dar por concluido el artefacto sorprende con el magnífico piano de "Prank Calls", otro diamante de belleza colosal. Punto y final con "No word like the world", chapeau. "Below the Branches" es mágico, es celestial, es un gigantesco clásico oculto, un esencial clásico moderno nikochiano.

Kelley Stoltz - "Below the Branches" (2006)
9/10
01.- Wave goodbye/ 02.- Little Lords/ 03.- Ever thought of coming back/ 04.- Words/ 05.- Mystery/ 06.- Summer's easy feeling/ 07.- Memory Collector/ 08.- Birdies singing/ 09.- The rabbit hugged the hound/ 10.- The sun comes through/ 11.- Winter girl/ 12.- Pranck Calls/ 13.- No world like the world.





*post aparecido originalmente en NSVSR y traducido para la ocasión. Por Nikochan.

Weezer - Weezer (Blue album) (1994)

6 comentarios :

El 10 de mayo de 2015 se cumplieron 21 años de la edición de la ópera prima de Weezer, el también llamado Blue Album. Un disco producido por Ric Ocasek de The Cars, el disco azul de los americanos fue uno de los mejores debuts (y discos) de los noventa. Un puñado de canciones con garra, mucha melodía y varios clásicos instantáneos.
Hay que entender el contexto de ese año, ya que Kurt Cobain acababa de pegarse un tiro un mes antes y el grunge y la música en general sufrió una pérdida difícil de superar, así que todavía en estado de shock se edita este trabajo que al principio le cuesta (la primera semana apenas vendió 90 copias), pero luego con el boca a boca, el apoyo de Geffen y unos singles demoledores se va aupando en ventas y en un reconocimiento tremendo, tanto en Estados Unidos como fuera. Para mi la clave del disco, y también del éxito que tuvo fue usar la melodía, captar la esencia pop y a través de capas de guitarras afiladas y distorsionadas que tanto se utilizaban esos años. Por otro lado, tenemos al máximo compositor de la banda, Rivers Cuomo, un tipo que era el arquetipo del chico pequeño y atormentado. Por si fuera poco, Spike Jonze se encargó de realizar un par de vídeos de temas del álbum, como Undone-The sweater song y Buddy Holly. Hay gente que los mete en el powerpop así sin más, pero para mi es una banda deudora más de bandas como Pixies y Pavement.




El disco en si comienza con My name is Jonas con unos pequeños acordes (que parecen casi de final de tema y disco) con guitarra acústica para que entren con fuerza las potentes guitarras y la voz junto a la base rítmica y luego desarrollar un estribillo bestial, con un gran ritmo y cambios, lleno de aceleraciones y paradas, revitalizante máximo. No one else es uno de esos temas pop deliciosos que a Rivers Cuomo parece que le salen como churros, con unas guitarras constantes que llevan el ritmo, un estribillo pegadizo y una melodía brillante, y con un sólo de guitarra enorme. The world has turned and left  me here es un tema de relamirse heridas en la letra, con una melodía y un ritmo constante hermoso, y unas voces muy conseguidas tanto la principal como los coros. Y llega una pepita de oro de álbum, Buddy Holly, una joya de puro pop con reminiscencias cincuenteras, deliciosa canción con estribillo, melodía y coros, un hit. Undone-The sweater song es el típico tema experimental que se inicia de forma instrumental sin mucho sentido, hasta que viene la voz de Rivers y el derroche distorsionador de las guitarras que lo cambia radicalmente para mostrarnos otro tipo de joya, mucho más en la onda de los Pixies, un terreno que ellos abrieron de manera particular, con un final de distorsión pura y dura.
Surf wax America inicia la segunda cara, un tema típico de esa época, de expresión de rabiosa juventud, guitarras a tope, estribillo y a darle. Say it ain't so es deliciosa desde su comienzo, con la melodía en plan reposado que se describe en la primera estrofa, para luego cambiar radicalmente y convertirse en furiosa, una estructura que se repite por dos veces y da en el clavo. In the garaje con la intro de la harmónica, deja paso a las guitarras y el desenfreno de estos chavales que estaban que lo bordaban, con un estribillo maravilloso, acabando con un increscendo bestial. Holiday es un tema alegre donde los haya, de preciosa melodía, estribillo pegadizo y muy coreable (suena a tema de fiesta americana de instituto por los cuatro costados). Only in dreams cierra el disco con el inicio del bajo y ese ritmo cadencioso, un tema crepuscular, pero también con final guitarrero para la despedida, el último lamento es un gran final.


En definitiva un disco, que más de veinte años después, sigue sonando de maravilla, 10 temas sobre el instituto, sobre ser un gilipipas, que puedes escuchar de arriba a abajo, de izquierda a derecha con mucho gusto. Un gran disco, sin duda.

Por Savoy Truffle

Este texto fue escrito por mi en mi espacio My Kingdom for a Melody y ha sido adaptado para Exile SH Magazine. 

Os dejo con el vídeo de Say it ain't so.





Weezer -Weezer (Blue album) (1994): 9/10

1.My name is Jonas/ 2.No one else/ 3.The world has turned and left me here/ 4.Buddy Holly/ 5.Undone-The sweater song/ 6.Surf Wax America/ 7.Say it ain't so/ 8.In the garage/ 9.Holiday/ 10.Only in dreams

Steve Wynn, nuevo video - Benedikt's Blues - y amplia gira.

1 comentario :

Steve Wynn da nuevas señales de vida con este sensacional adelanto en formato audiovisual de la canción "Benedikt's Blues" que formará parte de su próximo LP editado en vinilo y que llevará el mismo nombre, verá la luz el 6 de Noviembre en el sello Kinkverk. Hasta entonces cada jueves se irá dando a conocer una nueva canción.

Para más señas la alineación de la banda está compuesta por el propio Wynn y otros ilustres amigos y conocidos,  Scott McCaughey, Stephen McCarthy, Josh Kantor, Linda Pitmon. Más abajo dejamos las fechas y localizaciones de la extensa gira que por cierto está al caer. Avisados estáis.




08-10-2015 Madrid, Spain
10-10-2015 Puerto de Santa Maria, Spain
12-10-2015 Zaragoza, Spain
13-10-2015 Barcelona, Spain
14-10-2015 Vitoria, Spain
15-10-2015 Ourense, Spain
16-10-2015 Donasti, Spain
17-10-2015 Bilbao, Spain
18-10-2015 Pamplona, Spain

Richard Hawley - Holow Meadows (2015)

1 comentario :

...sobretodo y a pesar de todos los parecidos con los artistas pretéritos y también con su propia discografía, este disco tiene entidad propia...


"Hollow Meadows" es el octavo álbum de estudio de Richard Hawley, grabado en Sheffield en los Yellow Arch Studios con su mano derecha y amigo Shez Sheridan, además de algunos colaboradores entre los que destacan Jarvis Cocker (Pulp) y Martin Simpson, folkie de renombre que aporta slide y banjo. El título hace referencia a su querido Sheffield como es habitual en todos sus discos, parece ser la ubicación de un antiguo hospital cuyo nombre señala los orígenes del apellido Hawley. Para situarse, y según rezan los tabloides, y es cierto, este disco es un paso atrás hacia el sonido clásico de los 50, la clave habría que buscarla en sus primeros discos en cuanto a la sencillez y el tratamiento sonoro de las canciones, pero con la sofisticación en los arreglos de los últimos, también hay cierta inercia cogida de su anterior disco pseudo-psicodélico, pero son pocas y no afectan a la unidad del disco, es más, la refuerzan.

A partir de aquí me declaro un entusiasta de Richard Hawley, amo su música y cualquier cosa que diga será fruto de mi total y absoluta subjetividad, no necesito a ningún "hater" que me diga que no es su mejor disco, eso ya lo digo yo porque es cierto, cualquiera que haya escuchado su obra a conciencia encontrará razones suficientes si desea romper lanzas en contra, pero desde luego ni es "aburrido", ni "de encefalograma plano", para nada hablaría de su peor disco, nos saltamos Sky's Edge (que ojo tiene unas cuantas buenas canciones) y Hawley no tiene disco que baje de notable, en todo caso se podría situar incluso a la misma altura que Lady's Bridge, un disco a rebufo de su predecesor donde no faltan buenas canciones.

Pero sobretodo y a pesar de todos los parecidos con artistas pretéritos y también con su propia discografía, este disco tiene entidad propia, diferente a la rabia contenida de Sky's Edge, a la solitud etílica de Late Night Final, a la escapista de Lowedges y al romanticismo conceptual de Coles Corner, tiene la lección aprendida de Truelove's Gutter en cuanto a encontrar espacios cuidados y cercanos sin tener que abusar de grandes orquestaciones, en Hollow Meadows hay un tono positivo y una madurez que lo diferencia de sus obras anteriores, el amor experimentado romántico pero visto desde otros ángulos, en la amistad, en el amor incondicional de un padre por una hija que se va de casa, en unos recuerdos que destiñen su negrura aceptando que nadie está hecho a prueba de balas en esto del amor, con una fina crítica a un mundo que se pierde cabizbajo mirando pequeñas pantallas, mientras levanta la mirada hacia los verdes espacios abiertos a las afueras de la post-industrial Sheffield. El mejor Hawley que pudíeramos tener en la actualidad quienes amamos sus canciones de amplias reverbs y cadencias para la reflexión. 

La apertura de "I Still Want You" es el Hawley que esperaba y que supongo esperaban muchos, a priori veo en esta canción una diferencia significativa en la interpretación de Hawley, una voz más cascada, un fraseo con ciertas imperfecciones que lo hace más cercano y donde se denota la edad que va haciendo mella, incluso en la sutilidad con la que su voz canta a la añoranza del amor perdido y no olvidado. En la misma línea "Tuesday pm" es una balada a piano preciosa que nos devuelve a la sencillez anterior a Coles Corner, su voz en falsete rematando algun verso resulta una agradable novedad, el espíritu de Buddy Holly hace acto de presencia en "Sometimes I Feel" y nos invita a bailar un agarrado, equiparable en calidad a la americana suave de M.Ward. Tenemos "Nothing Like A Friend" que suena a un remake de "Do not Get Hung Up in Your Soul" del "Truelove s Gutter" pero con el tratamiento de "Late Night Final", but I like it, mayormente es la fórmula utilizada en el disco. "The World Looks Down" podría ser el cruce perfecto entre el Sky Edge y el Late, la viola y el violín son materia exquisita. "Serenade Of Blue" es muy buena, y ya os suelto que nadie en la actualidad es capaz de hacer una canción como ésta con el sonido de la sierra pintando estos paisajes oníricos. "Long Time Down" cuenta con la participación del folkie Martin Simpson tocando la slide y el banjo, y no puedo evitar acordarme Roy Orbison en la intención, que maravilla de canción. "Heart Of Oak" huye de su vertiente baladista, una canción que podría tomarse como una evolución lógica del brit-pop hacia la madurez, evoca como pocas los espacios abiertos, tal que el mirage-rock de los Band Of Horses en versión british. "Which Way" es un medio tiempo que no abusa demasiado de la ostentación psicodélica de su anterior disco pero que remite directamente a él como precedente inmediato, en un mismo sentido "Welcome The Sun" nos retrotrae al Sky's Edge en versión down tempo. El toque american recordings de Cash cierra el disco con "What Love Means" que me parece una de las mejores del disco por su intención acústica pillada en directo, no le haría ascos a un disco acústico de Hawley, es deliciosa.

Quiero ser sincero y deciros que no es su mejor disco, pero es que a mí no me hacía falta un "disco del año", a mí me hacía falta encontrarme de nuevo con las sensaciones que suele evocar su música, y por supuesto están aquí. Hollow Meadows me resulta un disco notable.

Por Chals Roig


Richard Hawley - Holow Meadows (2015) 7,5/10

1. I Still Want You / 2. The World Looks Down / 3. Which Way / 4. Serenade Of Blue / 5. Long Time Down / 6. Nothing Like A Friend / 7. Sometimes I Feel / 8. Tuesday pm / 9. Welcome The Sun / 10. Heart Of Oak / 11. What Love Mean



Basado y retocado del artículo aparecido en NO SÉ VIURE SENSE ROCK

Barna Howard - Quite A Feelin´(2015)

2 comentarios :

...El joven Howard ha firmado su Our Mother The Mountain sin quererlo o, por lo menos, no siendo consciente de que algún oyente, como éste, iba a ver algo más que a un mero discípulo...


Barna Howard  ha editado un disco muy clásico en primera escucha, basta con oler su primera rosa.
Como si perteneciera al disco de debut del gran John Prine, Indiana Rose se muestra como capitana del barco con sus banjos trotones y su tremenda delicadeza. Nostalgia country-folk de la que es difícil recuperarse tras este íntimo paseo por todas sus compañeras de viaje.
Es cierto que Quite A Feelin´ que es como se llama todo el álbum, no ha inventado la pólvora pero la ha utilizado para diez disparos sentidos siguiendo las instrucciones que marcaron el maestro Prine y o el supremo Townes, siempre omnipresente.

Todo discurre como un arroyo salvaje de la parte más alta de la montaña, esa a la que es tan difícil llegar pero con la que es tan reconfortante reencontrarse.
Todos sabemos que se pueden calcar tonadas de los santos apóstoles pero otra cosa mucho más difícil es componer canciones con entidad propia basándote en ellos, canciones de oro, cristalinas.
El joven Howard ha firmado su Our Mother The Mountain sin quererlo o, por lo menos, no siendo consciente de que algún oyente, como éste, iba a ver algo más que a un mero discípulo.

La sombra de los outlaws de Tejas es alargada pero ello no impide reconocer la belleza de la canción perfectamente estructurada y transmisora de emoción.
El tono en el set es muy reflexivo, confesional, de balada. La que lo titula, por ejemplo, es una preciosidad.

Y si con un corazón de piedra se le puede acusar de plano en el tipo de canción que compone y canta, cuando se miran los verdes arrozales de Melides (Portugal) con sus garzas negras y blancas revoloteando asustadas de nuestra presencia, adquiere todo el sentido centrarse en verdades musicadas como ésta.

Quite a Feelin´ es exactamente eso que describe su título, algo que pasa a pertenecer a los sentimientos musicales mejores de éste año 2015, aquellos asociados a lo que realmente importa y por ello, imperecederos.

Una bendición acústica de country-folk, si señor, la que ha firmado este delicado songwriter llamado Barna Howard. Se me ha quedado solapada en el corazón entre un régimen exclusivo de fados.

Ahora que tenemos demasiados aspirantes a héroes del arpegio y la melodía lenta y profunda, os aseguro que pocos son tan de ley como él, su honestidad es brutal.

Por Joserra
Publicado antes en rockandrodri land

Como firma invitada y tras su comentario en la entrada de rockandrodriland: "Sospecho que este disco es para mi, no me lo pienso dos veces", incluyo el efecto básamico que ha producido el disco en mi amigo Jorge , añadiendo su preciosa descripción del disco porque abraza.

Así además, destaco algo que me apasiona: el placer de compartir canciones y emociones.



"Es curioso los bandazos que pegan mis escuchas en estos últimos tiempos, cambios radicales de estilos, ritmos y sonoridades que sin embargo son, no solo aceptados por mis oídos, sino que se muestran perfectamente compaginados y son seleccionados en total armonía a lo largo de las horas del día.

Si bien he pasado unos días rockeando con el impetuoso Barrence Whitfield, deleitándome con el pop de sublime melodía e incidencias industriales de Mr. McCaughey y su último artilugio con The Minus 5, bailando y rejuveneciendo meninges con la vuelta de The Libertines o entrando en la antesala de la realidad interior y eléctrica de Rafael Berrio...la otra noche sucumbí mientras trabajaba en un turno tranquilo y sin incidencias a la poética folk con retazos countries del maravilloso: "Quite a Feelin' " de Barna Howard, verificando que la música cuando es buena no entiende de etiquetas, de acomodos biorítmicos, ni monsergas varias, cuando es importante se produce una simbiosis obra/espectador que genera un estado de común expansión que tiene difícil explicación pero que es lo que da razón de nuestra pasión por cualquier disciplina de arte, en este caso música.

Lo cierto es que me parece complicado no dejarse llevar por los nueve cortes que alimentan el último disco del músico de Portland, nueve canciones que no descubren nada ya que no tienen porque hacerlo, porque cuentan con la modernidad imperecedera al paso del tiempo de lo tradicional, de lo que a base de superar décadas e incluso siglos termina sometiendo al tiempo a su dictadura de exento de tributar por modas o tendencias comerciales, la música que practica Barna Howard no inventa nada porque tiene todo lo que necesita para ser siempre moderna.

Con unas acústicas arpegiando, los aullidos del steel, algunas cuerdas silvestres de las que el country nos enseñó a amar, bajos que marcan el latido y escobillas acariciando parches le es suficiente al señor Howard para hacernos temblar de emoción con su preciosa voz de broncíneo color y fácil emisión, siempre suave, siempre dulce pero varonil, como hablándonos al oído, sin forzar.
Y las melodías claro, todas hermosas, esos conductos por los que transcurren historias de amor, relatos de vida paisana y remembranzas nostálgicas a la luz del crepúsculo, cuando los sonidos fronterizos suavizan cualquier herida que el mundo haya podido infringir al alma durante la jornada.

Este es uno de esos álbumes a los que no le encuentro sentido diseccionar por temas, se trata de nueve canciones, cada una con su mundo propio, cada una con una historia que descubrir y vivir, cada una con su dosis de emoción encerrada y contagiosa, cada una con ese talento para emocionar, para alterar epidermis y excitar lacrimales que solo tienen los grandes temas.

Si gustan de los alegatos vitales y camperos de Townes Van Zandt, de las melancolías de milagrosa melodía del Gene Clark más fronterizo o de la susurrante poesía de John Prine no podrán evitar emocionarse y vivir un disco como este de Barna Howard titulado "Quite a Feelin' "

Por Addison 

Publicado antes en su Rockandmore


Barna Howard - Quite A Feelin´(2015)

Indiana Rose / Bitter Side of Blue
Hands Like Gloves/ Notches on a Frame
Quite a Feelin'/ Whistle Show
Then and There / Rooster Still Crows
Pull Us Back or Wind Us Up
Lend Me a Moment