Blind Melon -"Blind Melon" (1992)

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La fascinación por el legado e impronta en la historia rockera de esta formación es algo que no ha dejado todavía de crecer para con sus miles de fans around the world... Que semos legión, ya puestos. Dos discos de estudio de atesoramiento obligatorio, un front-man de voz carismática que nos retornaba a los gloriosos tiempos remotos, una banda que expandía su sonido con una frescura que aún hoy huele a jazmines y, entre alguna que otra cuestión, una -cruelmente breve- biografía de esas tan golosas para  el rockumental de turno, asientan los parámetros de la leyenda. 


Pueden buscarle el roto al saco si quieren, por supuesto... Se hicieron bastante populares ya de entrada por la aparición de Hoon en la baladita "Don't cry" de los gunners (muy detestable canción para quien suscribe y varios miles de gentes y gentuzas más); su tan remarcado tesón por ser más hippies que los sauces puede que acabara por crear arquetipo (sino impostura, de cara a algunos); y, está claro, que el que su buque insignia en cuanto a singles sea la vacilona y siempre bienvenida, pero también algo simple, "No rain" logra que la consabida label de banda "one hit wonder" chamusque el cocido de forma inefable y ya para siempre... Particularmente lo primero me la trae al pairo, lo segundo es algo que hasta mola (entre tando fatalismo y superintensidad grunge, los fumetas estos resultaron un seguro del parchís cojonudo) y, desde luego, lo tercero me parece una gilipollez de padre y muy señor nuestro (es más, me atrevo a decir que quien se quedó con "No rain" y no fue más allá no merece sino la mayor de las lastimosas lástimas, de gustar esto del rocanrol -está claro- y a razón de la barbaridad que se pierden). Me repito siempre con esto, pero es que no me cabe duda: Blind Melon (a pesar de su tan absurdo nombre) hubieran comandado el último cuarto siglo en ese equilibrio calidad-fama, a nivel de rockeras bandas (yanquis o no), de la mano con los Robinson, Tweedy y cia., quizá los de Vedder, y poco (o nada) más... La incontrolable manía compulsiva de Shannon por oler muy de cerca los espejos me/nos privó de la resolución del misterio de forma temprana, y hasta es posible que por aquello de la belleza que no hemos visto marchitar se guarde un recuerdo desmedido de su grandeza, pero... Caray, viendo ya la evolución del segundo disco, el tema es de demasiado buen adivinar (los dos son intocables, y hasta me gusta un pelín más el estreno a los puntos, pero el crecimiento en "Soup" es obvio y la sensación de que estos no veían el techo por tocar ni echando mano al telescopio es innegable).


En cualquier caso estamos en 1992, el año expolímpico, en el suspiro inmediatamente anterior a que la Mtv acabe de embotellar y etiquetar la "música alternativa", donde tanta mano ya ha metido y como tal (pelotazo del "Nevermind" mediante)... Buenos tiempos, no grandes pero si buenos (y quizá los últimos así en general y tropel) para el rock yanqui. Es en dicho contexto donde esta criatura de cinco distintos padres, con una querencia a fuego para con lo más granado del rock americano de tiempos remotos, empezaría a hacer "lo suyo". Y "lo suyo", básicamente, fue darle una nueva mano pintura a la furgo de la Creedence, Grateful, Buffalo, Allman Bros. y demás dioses de la Ruta (sin olvidar el grandilocuente putoamismo zeppelinero de forma esporádica y si la ocasión se terciaba, ojo ahí). Su manera de entender la música y, por supuesto, el registro vocal de Shannon estaba condenado a ello de salida, llegada y todo lo que pillara en medio.


Yendo ya al trabajo de cabecera de entrada de manera específica no se me ocurre mejor manera que evidenciar que las canciones de este disco homónimo, y ya icónico en verdad, son un lote imperecedero e infalible a cualquier nivel... Para recuperar la gratuita y algo chorras comparativa anterior, decir que en cuanto a studio albums los Crowes y Wilco solo le aguantan la andanada en tres ocasiones y Pearl Jam en un par (siempre en base a gustos propios, obvio), dado el acojonante nivel medio que aquí impera. Nivel que por cierto repetirá este melón con el segundo, y a la postre último, elepé. Y es que mucho más allá de la pericia y talento de Hoon, esta gente tenía un sonido tan adictivo y añejo a la par que desde la misma e inicial "Soak the sin" te hunde por completo en su propuesta. Su entrada de puro barbas four-fingers, su intermedio guitarrero a lo Page y ese conducir fogertyano de su cara más visible en el narrar-vocear, es de caer rendido ya en el primer asalto. Tras "aquello" que viene "Tones of home", uno de los emblemáticos singles (pues en verdad tenía más que uno) de este tetraplatínico trabajo. La manera de aguantar el sonido, el peso de la canción, por parte de Graham y Brad Smith, para dejar que los matices de las guitarras se entremezclen con la voz en impagable concurso para  tratar de averigüar en balde que coño es lo más "cool" aquí, es uno de los grandes y más recurrentes activos del combo... Blind Melon eran una happy familiy también, vaya, o eso parecía. Y es que, qué narices, tenían Blind Melon ese "arte perdido" donde cada instrumento se oye clara y nítidamente, donde todos y cada uno hacen lo suyo sin trampa ni cartón (sin "milagros de estudio"), que resulta, en definitiva, uno de los activos por los que este personal nunca tuvo apenas seguidores... Lo que tuvo y tiene, como ocurre con las "grandes bandas" si en verdad los son/fueron, son puros fans y punto (y solo los Robinson pueden toser aquí si nos ceñimos al máximo al último cuarto siglo, en efecto). Más cuando, atención, te sorprendía para la tercera, este estreno, con una "I wonder" que te subía cinco peldaños más de golpe lo hasta entonces tan intachablemente servido... La susurrada intro, el emerger guitarrero, la fuerza que se imprime, la sentida despedida... Un oldie con todas las letras y por derecho propio en las cuentas de uno. Sin más. Posiblemente la canción-muestrario que podría ponerse a quien toque: "si te gusta esto, te gustará la banda...si no eres un farsante y un catamañanas de cuidao y sin excusa que medie" (esta segunda parte, quizá algo excedida, es perfectamente justa, nadie se escandalice que es lo suyo). Para "Paper scratcher" que queda el papelón de seguir desde ahí... Y joder, con perdón, si lo consigue... La garra en la estrofa en contraposición a lo melódico del chorus (y ese bridge, por diox !) con Shannon en castrato mode y las segundas voces de Smith...Otra song del copón más y que no decaiga. Y no lo hace.  "Dear ol' dad" es tan instrumentalmente buena que, aunque ya no se qué coño escribir más para dejar claro que aquí teníamos un maldito elegido para la gloria al micro (que obviamente se sale aquí de nuevo), les invito a todos a que la escuchen una sola vez al menos (cometan la herejía que vale la pena) sin voz. La pura muerte inmediata por envidia de Mr. Trey Anastasio... Eso sí, lo que hace Shannon Hoon en "Change" desarma al más pintado... Casi pueden hacer el ejercicio anterior pero al revés (y aunque ese ukelele, banjo o lo qué cojones sea, no hay quien se lo salte). Menudo pedazo de cabrón estaba hecho el tío. Cuando berreaba la historia del rock yanqui lo hacía con él pero cuando se ponía a afinar tonos... Piel de corral, vaya. Tiempo para la saltatina y pizpireta "No rain". La canción que conoce todo cristo de esta gente... ¿Y qué?. Funciona de narices, es el momento más ligero del camino y casa bien con el espíritu del todo resultante. Pero lo de siempre: que no despiste el que aparezca en todo "Lo mejor de los 90's" (y similares productos de brocha gorda) que se precie, que aunque a algunos nos resulte fetén de por si, no define ni engloba en modo alguno todas la posibilidades y capacidades de tan cojonuda formación.


Se retoman, sigamos, formas más enérgicas para "Deserted" que repite la fórmula "ténue  y breve intro+ garrotazo al colodrillo de seguidilla"... Esa acelerada guitarra pseudo-funkie es el tocamiento y la manera de ir cambiando el ritmo es de aplausos en el estadio a modo continuo hasta la susurrada, de nuevo, y misma salida... "Sand blew in my eyes" ... Magnífico. Casi tanto como "Sleepyhouse". "Mi canción" del combo, y una de las cosas más hermosas paridas en la década a la que pertenece. Con esto se pasa/ron, directamente. Y qué mérito más enorme tiene esa "Holyman" que, con su nueva colección de cambios de tonos y ritmos, logra mantener la antorcha en alto sin dejar entrar la menor fisura de nadería al castillo que se viene construyendo. Pero, por si acaso, te plantan "Seed to a tree", rearmándose sobre si misma hasta su poderoso y más acelerado estribillo. Tremendo blues de manual, convenientemente asilvestrado/disfrazado para la ocasión. Y, aunque menos inmediata, más cojonuda resulta aún esa "Drive". Nueva "quintaesencia Hoonera" construida desde lo mínimo, desde el fuego lento, que te acuna hasta los coreados "drive" para rematarte en su clásica y más mal lechosa salida de chorus... Otro prodigio más, sin duda, del llorado voceras. Para cerrar persianas, y por si poco fuera, tenemos además los aullidos de las pradera de "Time", donde los cabritos metieron, o poco menos, todo el catálogo (de alguna manera) en sus escasos seis minutos. Perfecto más que meramente adecuado cierre para tan tremendo viaje, faltaría.

En resumen: un discón de esos que ya casi ni esperes, que supura historia del rock por todas partes y que, importante, ya sonaba a añejo reserva hace los casi veinticinco años que está por cumplir más pronto que tarde.


Blind Melon - "Blind Melon" (1992)  : 9'4 / 10
01. Soak the sin/ 02. Tones of home/ 03. I wonder/ 04. Paper scratcher/ 05. Dear ol' dad/ 06. Change/ 07. No rain/ 08. Deserted/ 09. Sleepyhouse/ 10. Holyman/ 11. Seed to a tree/ 12. Drive/ 13. Time.





Por Guzz.

Vetiver - Complete Strangers (2015)

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Mentiría si dijese que adoro a Cabic desde siempre, eso sí, desde casi siempre. Yo al que adoraba era a Devendra (ahora ya no) a pesar de tener siempre la certeza de que el venezolano era el rey del postureo y el gafapastismo, claro que sus discos desde el brutal e imprescindible "Rejoicing in the Hands" (04) hasta tal vez "Smokey Rolls..." (07) no tienen desperdicio. Eso sí, verle de hippie/folkie de comuna a ahora luciendo polos Lacoste destrempa a cualquiera. También metiría si dijese que conocería a Devendra sin Cabic, y sin mi hermano que me pasó en su momento el debut de Vetiver allí por el 2004, aquel disco contenía el "Amour fou" y me llevó al huerto sin remisión y conecté con aquel nuevo movimiento folk. Luego, el grupo de Cabic, Vetiver, siempre ha entregado discos notabilísimos mientras el propio Cabic era parte del grupo de Devendra hasta tal vez el magnífico "Cripple Crow" donde parece ser la relación empieza a torcerse sin hacerlo del todo. Se dice, se rumorea, se comenta. Vetiver parecía el niño feo, el hermano tonto, el proyecto personal del escudero pero resultó ser más que eso, mucho mucho más. "To find me gone" (06) estaba muy bien pero fue con su siguiente disco "Thing of the past" que se consolidó. Luego, pues yo soy un defensor a ultranza de "Tight Knit" (09) y un criticón de "The Errant Charm" (11) que era su último disco hasta el momento. Y entonces llegan noticias en 2015 de "Complete Strangers" con su portada tan chula y desenfadada, y me entran ganas de escucharlo, y lo escucho, y me quedo a cuadros, me quedo extrañado, no lo entiendo. Como si al día siguiente de enrollarte con una moza tremebunda descubres que es un hombre. Algo así, para que me entendáis.


Mi primer contacto con "Complete Strangers" tiene lugar en un AVE muy tempranero casi de madrugada rumbo a la capital del Imperio..... y le pega el momento... Los siete minutos de "Stranger Still" que abren el disco son toda una declaración de intenciones. Esto es musica ambiental? es un hilo musical deluxe? Aluciné en colores pero tampoco estaba tan mal.... la canción se abría paso a la modernidad con tropecientas texturas y arreglos pero me dejaba bastante frío, indiferente. Las siguientes "From now on" y "Current carry" que por cierto fue el avance del disco, me daban esperanzas de encontrarme mejores temas... y... no, no me encuentro nada de lo que espero y tampoco creo que con las sucesivas escuchas esto gane enteros. En este disco faltan melodías, y sin melodías no hay canciones. Falta alma y calidez.... aquí todo parece muy bonito en su superficie, todo suena limpio y en su sitio pero no engancha, no enamora. Al final, la sensación que uno tiene es que ha mezclado sin hacerle falta su estilo con el de por ejemplo Jack Johnson y un querer vender más que los Fleet Foxes, pero se queda en nada. Es el primer gran resbalón de Cabic y Vetiver que puede que les cueste la carrera como banda pues es difícil recuperarse de algo tan tedioso. En aquel viaje en AVE acabé parando el disco de Cabic y me puse a los Wave Pictures.... como el día y la noche oigan. "Complete Stranger" es como un sobre de sopinstant y "Great flamingo burning moon", del que ya os habló JJ en el Exile desde su espacio woodyjaggeriano o yo mismo desde la Isla, que es como un montadito de chistorra y ya sabéis que eso a mi me puede..... Y "Complete Stranger" desapareció de mi vida y de mi reproductor musical... no habrá compra, no habrá romance. Bye bye Cabic.

Vetiver - "Complete Strangers" (2015)
5/10
01. Stranger Still/ 02. From Now On/ 03. Current Carry/ 04. Confiding/ 05. Backwards Slowly/ 06. Loose Ends/ 07. Shadows Lane/ 08. Time Flies By/ 09. Edgar/ 10. Last Hurrah.







*post aparecido originalmente en Nikochan Island por Nikochan


Lambchop: gira española

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Siempre es un placer y una suerte poder ver en directo a Kurt Wagner y sus Lambchop. Si en los discos suenan celestiales en directo nos llevan directamente al paraíso. A mediados de Julio se pasearán por la península y aunque no han editado disco nuevo parece que la excusa de cumplir 25 años como banda es suficiente para entregar un directo maravilloso y prometedor. Sólo tres ciudades son las afortunadas: 15 de julio de 2015 - Madrid, Teatro Lara; 16 de julio de 2015 - Bilbao, Kafe Antzokia; y 17 de julio de 2015 - Barcelona, Barts (dentro del Festival Grec). Allí estaremos.

Box-Set de Lennon en Junio

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Se anuncia a bombo y platillo para el 8 de Junio de este año una caja especial con las reediciones de los discos en solitario de John Lennon. Más tarde podrán comprarse dichas reediciones por separado pero la cajita es una delicia. En total 9 discos, hay edición vinilo ojo!, que incluyen sus joyas míticas: 

John Lennon/Plastic Ono Band (1970)
Imagine (1971)
Some Time In New York City [2LP] (1972)
Mind Games (1973)
Walls And Bridges (1974)
Rock ‘n’ Roll (1975)
Double Fantasy (1980)
Milk And Honey (1984)

Neil Young - Harvest (1972)

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Tengo este vinilo edición gatefold del 72 prácticamente inaudible, rayado del uso, ya toca reposición. Lo escuchaba al atardecer en un acto casi funerario, como despidiéndome de esta copia que me acompaña tantos años, mientras los últimos rayos de sol de la tarde me ofrecían un reflejo místico sobre la portada, una tarde Zen & Harvest. Me preguntaba que podría deciros, nada catedralicio, sólo impresiones. Me sigue fascinando como el primer día, pero no voy a decir que es el mejor disco de Neil Young porque no es cierto, sería como decir que Born To Run es el mejor disco de Bruce, o que Blonde On Blonde es el mejor de Dylan, categorizaciones de brocha gorda. Me fascina como After The Gold Rush, y me fascina como On The Beach y Tonight 's The Night, Zuma y .... un largo etc. Eso sí, Harvest si acaso es un gran árbol delante del bosque, un árbol inmenso y maravilloso que dió una sombra tan intensa que asustó al propio Young, todo sea dicho, por obra y gracia de Heart Of Gold y de todo el maniqueísmo country-rock que despertó al enorme monstruo que engullía fama y dinero a un ritmo escalofriante, por suerte Shakey se percató.

Pueden encontrarse muchos precedentes en esta mezcla, principalmente la de Bob Dylan en el Nashville Skyline que causó un fuerte impacto musical pues abrió de par en par las puertas de Nashville a la contracultura que empezaba a pisar territorio enemigo, capital de la country music y del orgullo musical americano, también es evidente la fascinación de Neil Young por The Band y sus grabaciones rústicas. Algunas llegaron antes, si, ... aunque su combinación es única y especial, nada más se le parece. Deslavazado, sin unidad de producción y con un desequilibrio manifiesto entre acústico, orquestado y eléctrico, interpretado con esa voz a punto de romperse y una lírica sencilla pero de una profundidad emocional que a veces roza la exageración aunque nunca llega. Hay mucha tinta vertida con este disco y podría hablar de las idas y venidas, de Broken Arrow y del estudio de grabación cuadrifónica, de egos gigantes con Stephen Stills y su salida de la popular agrupación, de un dolor de espalda brutal que le obligó a dejar el apartado artístico en manos de otros, de su bien querido amigo abatido por la heroína... etc

Pero mejor os contaré que estas canciones nacidas al amanecer después de la gran borrachera de la fiesta en Laurel Canyon con una resaca de tres pares, con botellas vacías por el suelo y alguna jeringuilla tirada en el baño, reconfortan desde su fragilidad, como si un haz de luz cálida y tenue saliera de After The Gold Rush, atravesara Déjà Vu y tendiera a infinito en Harvest. Es puro Neil Young. No hay más. No hagan un estudio estilístico sobre el country y el rock, o entre antiguo y moderno, simplemente trata de su enorme capacidad para comunicar y enaltecer con intensidad inusitada y transparencia absoluta todas estas emociones y sentimientos que nos hacen tan humanos e impuros, tan de carne y hueso, canciones para intentar sacarse la espina y seguir adelante antes de que el hundimiento y el desencanto se apoderen de uno, versos que te llevan a una toma de contacto con la mortalidad consciente, con la belleza imperfecta de la vida.

Out on the Weekend abre a ralentí con esa harmónica sencilla y nostálgica que nos sumerge en sus pensamientos, y en el sur en un plano sonoro, la tradición fluye grácil y melodiosa en Harvest, y Ben Keith empieza a colorear con sus líneas de fantasía country esta canción que convierte la tristeza en una nana para adultos extraviados por los reveses que da la vida. Como una banda sonora del corazón A Man Needs a Maid da paso a la orquesta, arreglos que quizás estén mejor llevados que en la grandilocuente There 's A World, posiblemente las dos ovejas negras del disco, aunque las sentidas interpretaciones de Young tienen la capacidad situarse siempre en el centro y disipar toda duda, nunca se me pasaron por la cabeza otras versiones, este disco me gusta como està. Heart Of Gold está ya muy manoseada pero sigue teniendo magia, nunca cansa, una canción a la que ya le sobra el prejuicio por su condición super-venta, perfecta, oh Linda! un ángel, esto es puro Zen y búsqueda del yo interior. Are You Ready for the Country? es una maravilla del country-rock, uno de tantos cantos que Young hizo contra el estado, versos sencillos y bien claros que arrancan de cuajo esos carteles en las paredes de Tío Sam señalando a la juventud.

Old Man abre la segunda cara con James Taylor haciendo del banjo el instrumento pop que es ahora, Young confesó en diversas ocasiones que le inspiró el viejo conserje de la granja, aunque para mi significa mucho más, siempre creí que a través de esa figura trata de comprender y redimir los errores que vemos en nuestros padres, humanizando a la vez la figura idealizada que siempre tiene un hijo de su padre. Y vale que Alabama todos sabemos de donde sale o a cual se parece por temática y sonido, pero hablar de plagio sin salir de la obra de un mismo artista no me resulta lógico, yo prefiero llamarlo personalidad y estilo, no cambiaría ese riff por nada del mundo. The Needle and the Damage Done es para mí la joya del disco, sin tratar, ni producir, la interpretación es tan grande que no hizo falta regrabar-la, cruda, dolorosa y bella. Words (Between the Lines of Age) es tan buena como poco reivindicada, la más larga del disco, con una profunda reflexión sobre su propia naturaleza de cantautor, difícil saber si es una reafirmación o quizás camina hacia el abandono absoluto.

Con demasiada frecuencia se tiende a desacreditar discos de toda la vida en contraposición a otras obras menos conocidas, he leído últimamente verdaderas barbaridades hacia este disco en comentarios de diversa procedencia, actos de impostura elitista. No hay que ser cazurro. Tampoco toméis esta reseña como verdad absoluta, es simplemente mi sentido homenaje a un disco con el que aprendí que unas partes imperfectas pueden sumar un todo sublime, también me enseñó que los sonidos de raíces con procedencia yanqui no tenían porque estar interpretados por unos tipos con sombreros de cowboy y chaquetas con chorreras cantando con fuerte acento tejano lo bonito que es ser americano, para mí fue un disco de aprendizaje, el libro de texto de EGB, con lecciones como la de los Stray Gators introduciendo la pedal steel de la mano del gran Ben Keith, o las voces de James Taylor, Linda Rontstad, y los CS&N señalando el camino a seguir hacia la caída de los prejuicios entre rock y country, entre el folk y todo lo demás. Un disco que forma parte de mi ideario vital. Además Harvest es, obviamente, una obra maestra de la cultura contemporánea se mire por donde se mire.

Por Chals 
Escrito originalmente en NO SÉ VIURE SENSE ROCK 


Neil Young - Harvest (1972) 10/10

CARA A: 1. Out on the Weekend / 2. Harvest / 3. A Man Needs a Maid / 4. Heart of Gold / 5. Are You Ready for the Country?

CARA B:  1. Old Man / 2. There's a World / 3. Alabama / 4. The Needle and the Damage Done / 5. Words (Between the Lines of Age)

Sufjan Stevens - Carrie & Lowell (2015)

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A raiz de mi reseña en rockandrodri land, nuestro querido amigo y kamarada Addison prometió ponerse con el disco en un comentario a la misma y sacó a flor de piel todo su sentido con este precioso texto publicado en su blog Rock and More. que transcribo aquí como firma invitada hoy al Exile.

Sólo decir que Addison es dulce, verdadero, lo tengo cerca, como éste disco.
Gracias por ser tan generoso compartiéndolo todo. Te queremos. Fundamental dar al play mientras se leen las bellas palabras de Addi.



"Eugene es un lugar sito en Oregon donde el joven Sufjan Stevens pasaba sus veranos, allí nos transportan de forma metafísica las primeras estrofas de este tema, poco a poco el tiempo, que pasa a toda velocidad por las cuerdas de la guitarra como si de un tren mono-raíl se tratase nos sitúa en el fallecimiento de la madre de Sufjan, termina este viaje musico-temporal en un presente dominado por la tristeza que provoca el recuerdo, la depresión de lo que se queda sin hacer, sin decir...la pena de lo que ya no volverá, aunque Eugene siga allí, en Oregon, Sufjan ya no pisará su tierra con la misma firmeza, con la misma vida y luz en la mirada...y él lo sabe.

Estados de depresión que se mezclan con el dolor, la dama de blanco arrebatando el aliento a los que se quiere, el recuerdo de un tiempo en el que el pasado aún no imponía leyes ni condiciones, y el futuro era un túnel al que aún no se le vislumbraba la luz de la salida y no provocaba temor ni sugería cuentas atrás en torno a la duración del trayecto, pánico al momento cada vez mas cercano de alcanzar la luz.

Pueden parecer sentimientos oscuros, envueltos en la niebla de la pesadumbre, pudriéndose y desprendiendo la peste del desconsuelo, el hedor de lo irremediable, el ácido gas venenoso de lo que se teme por resultar desconocido y que provoca picor en ojos y cosquilleos en tripas.

Sufjan canta a todo esto posiblemente para espantarlo, para alejarlo...no se si lo consigue, lo que si sé es que esta noche, en la soledad de la guardia nocturna, con el cuadro de control ante mi, frio, con multitud de luces que no iluminan nada que no sea la normalidad del mecanismo interno insensible y abstraído de vida, cuando los minutos de van desplomando como la mermelada cae, viscosa, a duras penas, lentamente por el borde de la cuchara olvidada tras el desayuno, en esas horas en las que los pájaros del monte duermen, el río parece haber postergado su discurso para cuando el sol ilumine el brillo de sus labios de agua dulce, de pronto el viento sacude las ramas de los árboles causando caricias, el sexo de la naturaleza ante mi sin sentir pudor...en la soledad que impone la oscuridad y el temor, soledad a cambio de euros...en esos momentos de silencio, siempre tan asociado a la mentada soledad, esta noche, una más, como cualquier otra...¡no!!! como cualquier otra no, esta noche el radio cd que siempre suena tan mal, ha repetido una y otra vez, con voz limpia las penas, los recuerdos y la depresión de Sufjan Stevens, gritándolas al mundo dormido de la madrugada, consiguiendo que mis minutos, esos de confitura de melocotón, vuelen, que fuesen como agua desprendiéndose por el interior de una cueva en madrugadas de deshielo, que el silencio se parta en dos, atravesado su corazón despiadado por la voz y la guitarra de Stevens, que la belleza, la horrible belleza de tan dolorosos sentimientos se travista de belleza para gritar en medio de la noche que aún estamos vivos, que saldrá el sol y que merece la pena poner la epidermis a merced del mundo, aunque solo sea por llorar bajo el influjo mágico y hermoso de canciones como "Eugene", para estremecer corazones ensordecidos por el chillido de horrible belleza que en medio de la noche, que esta noche ha provocado esta belleza sin par que habla del mundo, de la vida, la única que tenemos" 

La luz del anochecer también es toda igual pero si miras al cielo te parece la suficiente para dibujar con cada uno de tus pensamientos, sentimientos, esperanzas y decepciones una nube diferente.


Me importa bien poco que los talibanes me llamen indie, moñas, poco roquero o amante de lo que a muchos resulta muy plasta por edad, hormonas y feromonas o prejuicios de corazón de piedra. Este disco es el que más me ha emocionado en lo que vamos de 2015.

Me gustaba el clásico Sufjan, el de Illinois , cómo no! pero tampoco me arrebataba, no había esa chispa de amor que tengo con Eels o con sus amigos, mis bienqueridos The National

Su busqueda en los sonidos del expresionismo musical que queda bonito mirando los cuadros de los administrados por Abraham Lincoln, los que todavía conservaban el rastro colono, su historia cristianoide y su carácter esquivo, gorrita de beisbol de vuelta incluida, no acababan de hacerse del todo creibles para un servidor.

Fueron sus inmensas colaboraciones con los fadistas de Brooklyn-los The National- las que me lo pusieron en otra dimensión y más,  cuando el pasado otoño le vi con ellos en escena aportando toda su sabiduría y gusto musical.

Tiene un rollo que es muy suyo, está claro y aunque puedas observar trazos de Nick Drake o del más triste Paul Simon, Sufjan suena a Sufjan.

Le faltaba ponerse un poco en pelotas y firmar un disco ala el Electro Shock Blues de Eels (reseñado por nuestro Don Guzz) que yo creo que ha conseguido, salvando las distancias estilisticas, con éste brillante Carrie & Lowell.

Desde que lo escucho, desde hace tres semanas, con una frecuencia simbólica, me relaja, en un sentido Camino de Santiago interior, lo escucho y me cuenta sus secretos de amigo fiel, se confiesa ante mi y me ha llevado a querer volver a compartir ese sentimiento con todos vosotros.

Si bien las melodías, los arreglos y el tono vocal es muy lineal ( también lo era Ben Watt en su debut en solitario, el querido North Marine Drive) da igual, hay mucha belleza, inexplicable. La luz del anochecer también es toda igual si miras al cielo pero te parece suficiente para dibujar con cada uno de tus pensamientos, sentimientos, esperanzas y decepciones una nube direferente.

El hecho de que nos cuente su niñez, típica americana como la de Boyhood, esa película que tanto me gustó y con la que lo relaciono, es digno de agradecimiento porque a uno le gusta escuchar verdad y frases con gusto y guión.

Su madre murió hace poco y eso mueve las entrañas a cualquiera aunque fuera alcohólica, quizás más por dicha razón que produjo el desencuentro inicial. Luego está la figura de un padrasto bueno y eso mola mucho, qué quereis que os diga, no todo te va a tocar malo en la vida.

De ahí que esté dedicado a ambos por su nombre de pila, Carrie & Lowell.

Me gusta pensar que este chaval ha creado un folclor moderno, algo realmente nuevo bajo el sol, que se salta la generación r&roll hacia atrás e incluso pasa del siglo XX para buscar un fantasma anterior y de ahí, disfrazarlo de Siglo XXI, como hicieron los Suicide en los setenta o los Radiohead en el cambio de siglo pero menos enrraizado en corriente tangible.

Como si fuera otro Elliott Smith, otro de nuestros boyhoods pero sin el ramalazo melódico de Lennon, su sonido es de campana tibetana, muy yoga (ahora estoy haciendo yoga y me viene muy bien aprender a respirar y controlar, bobadas aparte) muy mantra y podriamos considerarlo cerca de lo que hace Sun Kil Moon.

Americanos sensibles y europeos, estoy seguro que John Cale es fan.

En esta ocasión, el Señor Stevens ha dejado de lado el pintar un lienzo muy artístico para centrarse en destripar a posta su trauma, calmando su duelo tras una relación complicada con su madre. Le abandonó con un año, ostias pensadlo. Pero le han calmado los recuerdos buenos, de tres veranos con la nueva pareja de su madre y sus hermanastros, llenos de excursiones de domingo y cestas de sandwich.

El disco viene a decir eso de que madre no hay más que una, aunque sólo la hayas disfrutado tres veranos completos y los últimos días de su enfermedad, tratando de recuperar miradas, cariño imposible pero cierto, tratando de demostrarle que eres su hijo y que le quieres. El mismo caso o parecido de John Lennon. Mother...you got me but I never got youuuu! Todo muy Eels también.

Pero lo importante es lo que queda tras el relato, la conclusión dentro de todos esos arpegios tipo arpa que recuerdan a los sueños y esa voz tan dulce: salir adelante, vivir pese a todo.

Sientes el beso, el abrazo, el consuelo.

Death with Dignity, la primera canción, mi favorita, me produce escalofrios sobre todo cuando dice I got nothing to prove, I got nothing to prove. Tenemos que agradecer tanto...a pesar de todo.

Esos coros fantasmagóricos finales con alguna steel ululando...buff...preciosos.

Y no penseis que el tono varía, para nada, todos los temas suenan desde la caoba de un viejo confesionario, no olvidemos la raiz cristiana del personaje pero nosotros también tenemos esa cultura incrustada, de la culpa y el pecado y le entendemos a la perfección.

Detalles como dejar caer un yogur de limón o un cenicero para llamar la atención de su amatxu, te deja hecho polvo en la maravillosa Eugene. Staple del nuevo folk, como el First Day of My Life de Bright Eyes, se componen canciones clásicas, sólo hay que encontrarlas.

Líneas melódicas reconocibles y hermosas en Should Have Known Better con efecto flautista de Hammelin, coros desde el cielo de las musas.

The Only Thing, muy de su estilo pero sin la pompa de antes, ni la estúpida eléctronica de alguno de sus experimentos para convertir las cosas en moda, esto es un grupo de nanas de tienda de comida orgánica de NYC.

El momento en el que el corazón se te para se llama No Shade In The Shadow Of The Cross, uno de sus cuatro pilares., como también lo es la super emocionante aunque dura Fourth Of July.

El final con Blue Bucket Of Gold es eso, de oro porque esto, aparentemente tan parecido en su tono, son canciones, todas hermosas.

A las noches, me acurruco en la mullida humanidad de Carrie & Lowell y eso me ayuda a tener ilusión de ver lo que nos trae el nuevo día, si mi hijo se despierta a la hora y no hay bronca, si mi darling companion dirá adios al irse a trabajar de esa manera tan dulce en que lo hace siempre y si , de nuevo, por la noche  llamaré a mi ama para ver cómo está.

Por Joserra

File Under: Pink Moon-Nick Drake/ Blue-Joni Mitchell/XO-Elliott Smith/ Bon Iver-Bon Iver.

Esta entrada se había publicado en rockandrodri land pero es adaptada ahora para el Exile.


Sufjan Stevens - Carrie & Lowell (2015)
9, 2 - 10
Cara A
Death with Dignity/ Should Have Known Better/ All of Me Wants All of You/Drawn to the Blood/ Fourth of July
Cara B
The Only Thing / Carrie & Lowell/ Eugene/ John My Beloved/No Shade in the Shadow of the Cross/ Blue Bucket of Gold

Robyn Hitchcock - The man upstairs (2014)

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ROBYN HITCHCOCK - (2014) The man upstairs

...un disco enorme, que crece exponencialmente con cada audición, otro más que no será reconocido en la justa medida de un hombre, un artista, que mira desde arriba.

Hay canciones que por determinadas circunstancias de la vida se quedan grabadas en el ADN, en nuestro material genético, y cada vez que esas melodías se cruzan en el camino actúan como un resorte y se produce una respuesta favorable e inmediata desde el cerebro. Tal es el caso para el que suscribe de The ghost in you, el temazo con el que los Psychedelic Furs abrían su exquisito “Mirror moves” del 84. Y más o menos eso es lo que me ha vuelto a ocurrir cuando mi apreciado Lord del Río Rojo, fuente de muchas de mis más estimadas novedades musicales, me descubría la versión que se había cascado el legendario Robyn Hitchcock en su último trabajo del año en curso. 

ROBYN HITCHCOCK - (2014) The man upstairs 2
Atrás quedaron exquisiteces de un trovador atípico y underground con los Soft Boys, en solitario, con los Egyptians o más recientemente con Venus 3 acompañado de Peter Buck de los REM y Scott McCaughey de los Young Fresh Fellows. Si he de ser sincero no he seguido con especial interés y dedicación los últimos años de la trayectoria de este fundamental artista británico y es muy posible que me haya perdido más de una cosa a tener en cuenta. 

The man upstairs es el nuevo disco que ha publicado en el 2014 y va mucho más allá de la arriba mencionada delicia de la banda de Richard Butler. Otras versiones que se hallan son la también ochentera Turn you on que la Roxy Music incluyó en su exitoso “Avalon” así como una sublime adaptación del Don’t look down de Grant Lee Philips que perteneció a su primer disco en solitario tras la etapa con Grant Lee Buffalo o el clásicoThe cristal ship de los Doors. 

ROBYN HITCHCOCK - (2014) The man upstairs 3
De una elegancia y refinamiento fantástico son San Francisco Patrol”, “Trouble in your blood o ese fabuloso cierre atormentado que lleva como título Recalling the truth", cual si se cruzaran en el S.XXI Arthur Lee y sus Love, Judy Collins y Nick Drake. 

Mención aparte para un blues de tintes psicodélicos como Somebody to break your heart, para mi preferida Ferries donde resplandece esa armónica compañía en los coros de Anne Lise Frokedal de la banda noruega I Was a King, y para esa distinguida composición en francés que es Comme toujours

El señor Robyn Hitchcock ha facturado un disco enorme, que crece exponencialmente con cada audición, otro más que no será reconocido en la justa medida de un hombre, un artista, que mira desde arriba.

      * Texto: Johnny JJ.

      * Publicado originalmente en el siguiente enlace del ESPACIO WOODYJAGGER.

Calexico y su video "falling from sky"

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Hace unos días apareció "Edge of the Sun" el octavo disco de Calexico que continúa con sus canciones fronterizas bañadas esta vez con algo más de melancolía de lo habitual. En el disco aparecen colaboraciones de altura como la de Sam Beam (amigo de la casa), Neko Case, Bred Bridwell, Carla Morrison y Amparo Sánchez. Pronto hablaremos de este magnñifico disco en el Exilio, ahora os dejamos con el listado de canciones y el primer video oficial del single "Falling from Sky" protagonizado sorprendentemente por José González.



Calexico- "Edge of the Sun"
01 – Falling From The Sky
02 – Bullets & Rocks
03 – When The Angels Played
04 – Tapping On The Line
05 – Cumbia de Donde
06 – Miles From The Sea
07 – Coyoacan
08 – Beneath The City Of Dreams
09 – Woodshed Waltz
10 – Moon Never Rises
11 – World Undone
12 – Follow The River
13 – Calavera
14 – Roll Tango
15 – Rosco y Pancetta
16 – Volviendo
17 – Esperanza
18 – Let It Slip Away

Ryan Adams - Cold Roses (2005)

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Después de más de casi veinte discos publicados entre trabajos en solitario, directos y junto a su banda "Whiskeytown" he de admitir ya sin disimulo alguno que mi disco favorito del cantautor originario de Jacksonville es sin duda su primer trabajo en solitario, su "Heartbreaker". No tiene disco mejor en mi modesta opinión, ni lo tendrá creo yo. Vale, luego ha realizado exquisitos trabajos porque es indudable su talento, Ryan Adams tiene talento y genio para dar y regalar, y muestra de ello es su primera época en soilitario con el genial "Gold" y sus restos en "Demolition", contando claro con el debut que os comentaba y el doble "Love is Hell" que es una delicia cósmica, pero nada como "Heartbreaker", ni de lejos. En este miniresúmen he obviado "Rock'N'Roll" porque con Adams siempre hay un "pero", siempre hay un "porqué lo hicistes?".... es un tipo muy creativo, un culo inquieto, tal vez demasiado.. Sólo si por un momento se hubiese detenido y se hubiese puesto a pensar lo que sacaba al mercado pues creo sin duda que le hubiese ido mucho mejor y eso que no le ha ido mal del todo, nada mal, más que bien. Aquel "Rock'N'Roll" era diferente a lo que hacía siempre, parecía más un encargo de la discográfica o tal vez fue un capricho suyo, con los genios quién sabe, pero le faltaba alma y sí, calidad. Eso le ha pasado muchas otras veces en su carrera, hay discos notabilísimos seguidos de discos reguleros, por tanto la irregularidad de Adams le acaba pasando factura al intentar evaluar su carrera, que por otro lado es notabilísima pero como digo podía haber llegado a la excelencia.


Nos vamos a situar hoy en el Exilio en el año 2005, un año de incontinencia creativa por parte de Adams. Tres discos en un año, uno de ellos doble. "29" fue el último en salir, y es sin duda ese "pero" que os comentaba, me parece un fraude, en cambio su disco country, su "Jacksonville city nights" es de una belleza abrumadora, es un discón no apto para todos los públicos pero sí un discón, uno de mis favoritos de Adams. Y llega el doble álbum, el disco del que hoy os quería comentar cuatro cosas, un disco doble que sin mentiros hubiese ganado muchísimo (casi sería el mejor) de haberse recortado y escogido los temas con mimo para entregar un álbum simple. Les pasa a muchos discos dobles, en realidad a casi todos, el contenido es excesivo y cuesta mucho muchísimo no empachar al personal. Demasiados altibajos. Canciones magistrales junto a deslices evitables. Adams para la ocasión se arropa con una gran banda de acompañamiento, The Cardinals, que durante esos años le acompañarán en sus proyectos. Los Cardinals más o menos han tenido una formación estable, tal vez su cabeza más visible haya sido nada más y nada menos que Neal Casal quién tiene una forma de tocar la guitarra muy particular siendo reconocible a millas, además de este crack absoluto en el grupo encontramos a Brad Pemberton, Jon Graboff, Chirs Feinstein, Catherine Popper, JP Bowersock, Cindy Cashdollar y Jamie Candiloro, aunque si no me equivoco Neal Casal no estuvo en la grabación de este disco y sí en "Jacksonville", "Easy Tiger" y "Cardinology", pero vamos, en los conciertos ya aparecía como su fiel escudero.


Como os decía el álbum resulta excesivo, casi de empacho. Si llegamos a juntar los bonus track de ediciones intercontinentales nos sale la friolera de 21 temas. Alguién tenía que haberle dicho a Ryan que no era buena idea, supongo que se lo dijeron pero no hizo caso, ya hicieron la jugada con "Love is Hell" dividiendo el disco en dos para luego sacar un formato doble. Yo tengo los discos por separado y creo que es una equivocación pues entonces sí tocaba doble. Aquí con "Cold Roses" no se tenía que dividir en dos entregas sino directamente suprimir muchos de ellos para dar un disco sobresaliente.  El primero de los dos discos tiene un inicio magnífico con "Magnolia Mountain" donde además de percibir un retorno a sus raíces, a las que le hicieron grande, notamos que está muy bien acompañado por los Cardinals, la banda suena potente, engrasada. No es un disco en solitario de Adams, es el disco de un grupo de country-rock. "Sweet illusions" es de una calidad impepinable, de esas de tómame o déjame, de esas de bellos de punta, de lagrimilla deslizándose por la mejilla, de esas de terciopelo azul con un Ryan Adams vocalmente sobresaliente, una de las joyas de este Cold Roses. Y bueno, no se queda corta la belleza de "Meadowlake street" que si en el corte inicial notábamos la presencia imaginaria de los "Crazy horse" esta vez la sombra de Tito Neil es no alargada no, es gigantesca. La delicadeza country de "When will you come back home?" da paso a un cañonazo de dimensiones siderales, "Beautiful sorta" es puro rocanrol. Antes de afrontar el magnífico honytonk de "Cherry Lane" la belleza de "Now that you're gone" se apodera de nuestras almas, y ya la guitarrita de "Mockingbird" es para aplaudir con las orejas. Cierra el primero de los dos discos "How do you keep love alive" que se mueve en la balada a lo Elton con ese pianito delicioso y la slide picando en la esencia del Boss. Bonito cierre, pero no se vayan todavía aún hay más.

La entrada de "Easy Plateau" es para relamerse, sonrisilla colocada todo el tema y a tararear el estribillo. Lujo. El single "Let it ride" es un temón de country-rock, clasicismo al cuadrado demostrando que Adams hace estos temas con la punta del nabo, con perdón, cuando quiere. Y joder, a mi "Rosebud" me desmonta, me enloquece, me pone los pelos de punta y para rematar con el póker inicial Ryan se guarda un as en la manga, nos presenta el tema que da nombre al disco, un temón, eso es lo que es "Cold Roses". "If I am stranger" es otro de esos temas que para otros serían un exitazo pero para Adams quedan como relleno, es un tema muy bueno al que le falta algo no a "Dance all night" donde deslumbra la armónica devolviéndonos a tiempos dorados, a tiempos de "Gold". En "Blossom" aparece con descaro y sin disimulo el Young de "Harvest" y es que Tito Neil es todo un referente no sólo para Ryan sino para toda la humanidad. Sin embargo nunca me ha acabado de seducir "Life is beautiful", relleno?. Antes de cerrar el doble álbum nos encontramos con la bella balada "Friends" que debería haber cerrado el disco pero que no lo hace porque añade (por si no teníamos bastante) una bonus track, termina entonces enérgicamente con "Tonight" que tampoco me gusta demasiado. La mitad de este segundo disco es donde yo creo que se podrían haber realizado los descartes para dar un disco sencillo sobresaliente, y tal vez por eso creo que se quedó en notable, y es que como dije al geniecillo de Adams le pierde la cantidad y no la calidad, esta vez recuperó el pulso perdido y con "Jacksonville City Nights" del mismo año tocó el cielo.

Ryan Adams - "Cold Roses" (2005)
8,5/10
disco 1: 01.- Magnolia Mountain/ 02.- Sweet Illusions/ 03.- Meadowlake Street/ 04.- When Will You Come Back Home/ 05.- Beautiful Sorta/ 06.- Now That You're Gone/ 07.- Cherry Lane/ 08.- Mockingbird/ 09.- How Do You Keep Love Alive.//// disco 2: 01.- Easy Plateau/ 02.- Let It Ride/ 03.- Rosebud/ 04.- Cold Roses/ 05.- If I Am A Stranger/ 06.- Dance All Night/ 07.- Blossom/ 08.- Life Is Beautiful/ 09.- Friends/ 10.- Tonight (bonus track).


Por Nikochan

Dawes publicarán nuevo disco en Junio

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Los californianos Dawes hace unos días nos dieron una alegría al anunciar para el incio de Junio la salida del que será su cuarto álbum y que llevará por título "All your favorite bands". Tenemos fechas, tenemos título del disco, tenemos portada, tenemos el listado de las canciones e incluso un video adelanto donde como curiosidad podremos ver entre el gentío a nuestra querida y bella Russian Red. Os dejamos con "Things Happen", ahora sólo queda esperar:
Dawes - All Your Favorite Bands:

1. Things Happen
2. Somewhere Along the Way
3. Don't Send Me Away
4. All Your Favorite Bands
5. I Can't Think About It Now
6. To Be Completely Honest
7. Waiting For Your Call
8. Right on Time
9. Now That It's Too Late, Maria

Elvis Costello & The Attractions - "This year's model" (1978)

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Aunque ya he dejado plasmada en alguna ocasión mi devoción definitiva por el estreno y "Trust", creo que también he hecho lo propio a la hora de remarcar que los seis primeros discos de estudio (con material original) de Elvis Costello son puras "masterpieces" en la historia del medio. Mayormente porque son (que no me lo parece a mi meramente, no, LO SON), al fin, obligatorios so pena tortura china... Y, de acuerdo, soy muy "fans" suyo y tal, pero aún y así... A partir de ese sexteto solo queda sumar al gusto hasta completar la decena, docena -o lo que se quiera-, pero (se insiste machete en ristre), desde la "bienvenida a la semana laboral" que abre sus sinceras intenciones  hasta la "ciudad llorona" que cierra el dormitorio imperial, el discurso del rey gafas newwaver es totalmente insaltable. Y hoy, para más inris, toca "This year's model" su segundo estudio.  El consenso crítica-público más admitido y reconocido en el largo opus del músico.  Costello escupe ahí sus composiciones con una bilis más propia del punk (en aquél máximo apogeo de los últimos setenta), que otra cosa cambiando, para el evento, guitarras tetracórdicas por la infernal e innegociable cacharra diabólica de Nieve bien afirmada sobre los vivarachos ritmos de los Thomas (que recordemos, para los puntillistas de pro, comparten apellido por pura casualidad). Pues este, además, es el primer punto de encuentro en estudio con sus Attractions y la energía, obvio, salpica suelo, techo y paredes. Explicaba Costello que tomó como premisa de arranque "los primeros discos de los Who y alguno de los Kinks"... Pero claro lo que no explicaba (cabroncete) es que, al mismo tiempo, el fullero era un melómano colgado de, por ejemplo, Gene Vincent o Gram Parsons. Así que si sumamos al caldo la actitud combativa y patea-culos que se estilaba en 1978, tenemos a un tipo con una formación rockera exquisita  (de hecho hay alguna biografía por ahí que describe el sonido de "model" como un punto de encuentro imposible entre Berry y Reed -toma esa-) echándole un morro y descaro punkie al asunto que a ver quién le dice algo... Además, en contra de lo que se pueda presuponer (a no ser que se conozca un poco al tipo y tal -que entonces es de obvio para arriba-),  estamos ante un disco que se alimenta de la rabia, del descontento total, la desconfianza, el reproche y demás lindeces a juego... Y por completo, al tanto, que aún entre sus pasajes más amables hay algún que otro significado altamente ácido/cínico. Son canciones escritas antes de "petarlo", donde Costello aún no sabe de convencionalismos sociales y señala con dedo láser aquellas cosas que, de un u otro modo, más le joden y molestan (sea para con el comportamiento humano o la sociedad envolvente). Además, sumemos que el mundo se movía muy deprisa para Elvis y cia en aquellos días: mientras sus (ilustres) compañeros de viaje rondaban las oficinias de Stiff para saber que iba a ser de su carrera, ellos tocaban en el Saturday Night Live en prime time, se giraban ya las "usas"  y, por si fuera poco, al recibir un premio de turno como "músico del año" el mismísimo Elton John afirmaba en el discurso de entrega que: "gracias pero todos sabemos que Elvis Costello es el mejor músico británico en la actualidad".  El "modelo de éste año", vaya qué sí. Y de bastantes otros también.


Al centrarnos en el tracklist, aclaro de entrada, me ciño a la edición analógica original (la inglesa, vaya). Esto és: la trotona y cojonuda "radio, radio" se queda para la ocasión en dique seco. Y aunque sea una pena no hay pánico a cundir, claro, que la docena restante tampoco están "del todo mal"... La cosa arranca pues cual alegría huertera con el mítico "no quiero besarte, no quiero tocarte ni verte porque ya no te hecho de menos" a -muy breve- capella para dar paso a unos Attractions centrifugando a toda castaña durante los dos escasos y barbitúricos minutos de "No action" en los que al tipo le da tiempo, además, de torturarse todo lo que le viene en gana (cómo no). La sigue "This year's girl" que bajo su aparente, y atrayente, ligereza esconde un significado no poco desalentador: "ahora soy joven y soy la leche pero me haré vieja y otras me apartarán", viene a significar el folletín que lejos de refugiarse en un tontorrón carpe diem gratuito (y vanalmente positivista) se zambulle en la agonía con todas las de la ley. Bravo y sigamos. La bonita melodía de "The beat" encierra por sus partes una juventud falsamente idealizada que se desmorona al darse de morros con la consabida cruda realidad que aguarda de inefable y fatal forma (que Costello siempre introduce contenido en sus letras, por sencillo pueda parecer las veces el embalaje musical, no sería el mayor secreto del reino). Y así llegamos a la tan conocida y "fiestera" "Pump it up" con su marchamo rompesuelas. Y me detengo en el entrecomillado de "fiestera" porque no parece del todo atinado definir así una denuncia de un estilo de vida entero y tan puramente británico (me levanto-voy al curro-voy al bar-hasta mañana) en el que se nos explica que para seguir así, la verdad... "Little triggers", bonita como ella sola y la primera subida del pie del acelerador, es a su vez un relato de una relación que se va fragmentado hasta romperse por culpa del demonio de la indeferencia... La puta "fiesta" de nuevo, en efecto.  Y a estas alturas supongo que la magia de este pedazo de historia rocanrolera ya va calando seriamente... ¿cómo algo tan alegre y vivaz en su exterior sonoro puede integrar tanta mala hostia sin cortarse en lo más mínimo?. En cualquier caso cerrando la A side encontramos "You belong to me", que rompe lanzas y sables por la autodeterminación del individuo. Otra bonita melodía -de obvios ecos beateleros en su inicio- supurando veneno por todos los poros ("no quiero estar con nadie que me pueda decir: me perteneces").


Y, desde luego no se dude, no encontraremos el paraíso perdido en la otra cara precisamente... "Hand in hand"  va un paso más allá y se adentra, sin disimule que valga, en una historia de venganzas hasta alcanzar, parece, la pura violencia (ese final repitiendo el título tiene unas acepciones altamente acongojantes)... Y con lo bonita qué suena (como todo el disco bien mirado y claro qué sí). La pericia como letrista de Costello es legendaria, en cualquier caso, y para la descomunal "(I don't want to go to) Chelsea", además de meterle lo suyo a las clases pudientes tipo jet set, es fácil pensar que hemos reencontrado a la modelo del año de la pista dos... años más tarde y reconvertida en meretriz pues és ahí precisamente donde le ha llevado la/aquella  vida... Saltarín y endiablado ritmo con guitarra costellera, inolvidable y carismática hasta el berreo (no en vano es uno de sus mayores hits), que nos hace llegar a esa vivaz (de nuevo y en las formas) fuga de un estilo grisáceo y conformista de vida (el reflejado, por ejemplo, en "pump it up", adivinaron bien) de "Lip service". La traca final empieza con una de mis grandes debilidades como és "Living paradise", que tras una muy sencilla estructura de inicio (parece música de videojuego ochentero según cómo) se va rearmando de narigos hasta alcanzar un segundo estribillo de incontables quilates (la letra añade, además y en primicia, toques vouyeurs a los celos y venganzas acostumbrados). Y sin tregua a por la también cojonuda "Lipstick vogue" que ya vamos... Aquí parece que por momentos, y directamente, el tipo se nos vaya a ahogar (atención especial al bajo de Bruce Thomas). Enorme canción, vaya ("el amor es un tumor que hay que extirpar" que se marca el canalla y se queda tan fresco), que nos deja en las tranquilas orillas del cierre con "Night rally". Aunque, claro, esa tranquilidad es solo de primeras (cómo no) pues el tipo arremete contra los peligros del totalitarismo de los nacionalismos y el peligro ulterior que ello representa para el hombre/mujer de a pie, preparando ya ahí (sin duda) los parámetros que nutrirán en buena medida la estampida de elefantes del "Armed forces" del siguiente año. Masterpiece total, irredenta e irrepetible, finalmente, que (para no alargar más) solo requiere de un saco de huevos podridos y salir presto/a a la calle para buscar al anónimo  pontífice que dijo no sé qué memez sobre "segundas partes" y tal. Por cierto, antes de echar persianas, este elepé (con el señor Lowe produciendo, cómo no) es más que comúnmente citado como la obra más importante de todo un subgénero del rocanrol: la new wave británica... Que personalmente me sorprende less than zero pero, desde luego, por algo será también. Historia, básicamente y sin más, vaya.  


Elvis Costello & The Attractions - "This year's model" (1978)
10 / 10
01. No action/ 02. This year's girl/ 03. The beat/ 04. Pump it up/ 05. Little triggers/ 06. You belong to me/ 07. Hand in hand/ 08. (I don't want to go to) Chelsea/ 09. Lip service/ 10. Living paradise/ 11. Lipstick vogue/ 12. Night rally.




Por Guzz.
Este texto fue sustraído (y muy concienzudamente remaquillado) desde el espacio Citizen Guzz.

Pd.

 

Antonio Vega - No me iré mañana (1991)

4 comentarios :
 
Antonio Vega inicia su carrera en solitario en 1991, después de que en 1989 diera por finiquitado Nacha Pop, es por esto que sus primeros pasos solo, en cierta parte, vengan marcados por su etapa en uno de los grupos fundamentales de la música española de lo años 80, y por lo tanto ya era un músico respetado y consagrado entre los compañeros de profesión.
Aquí Antonio pone de manifiesto quien había portado la magia creativa de el grupo madre, en un disco intenso de principio a fin, con singles brutales, con una voz que transmite emociones con facilidad y dónde destaca especialmente el tratamiento de las guitarras, que suenan de lujo.
En este trabajo hay luces, sombras, pop fresco y alegre, pero también el lado más intimista del músico, marcado por miedos, temores y fantasmas interiores siempre habituales en toda su trayectoria, por cierto. Para mi, un trabajo soberbio, que tuve la oportunidad de escuchar cuando salió (estaba yo en el instituto) y del que tengo un recuerdo fantástico, al que siempre recurro cuando tengo oportunidad.
Pocas carreras en solitario tienen la calidad de la de Antonio Vega, aunque en su caso particular, su adicción y el estar enganchado al tema drogas en muchas épocas, espaciase a veces en demasía la salida de sus trabajos, que se alargaban en el proceso de grabación.
También hay un hecho muy importante en este álbum, y es que siendo una evolución lógica de lo que había hecho con Nacha Pop, coge su propio camino y traza las líneas de una trayectoria que tiene sus características propias muy llamativas, incluso superándose más y más a la hora de componer, metiéndose también en el terreno de la canción de autor.




Háblame a los ojos inicia la joya, un tema que es un medio tiempo con una voz y unas guitarras acústicas en el inicio, más luego las eléctricas, que aportan la sensibilidad y la intensidad necesarias para darnos cuenta de que estamos ante algo grande. La poesía y la canción se unen en cada verso, "Nunca la lluvia dijo al hielo qué calor, nooo ohhh, por eso yo nunca me quejo de su amor" que Antonio definía como una ácida autocrítica a su invencible timidez. Esperando nada con ese inicio brutal de la guitarra que marca la melodía, nos trae un tema de pop fresco, alegre con una letra que adoro "Y pasó tanto tiempo que llegué a ver sombras en color, Y pasó tanta gente por delante que nadie me vió/ Y creció, a mi lado como un árbol toda una ilusión", una letra para la historia. Lo mejor de nuestra vida es de esos singles inolvidables, temazo rotundo cuya letra trata sobre las rupturas, sobre las sensaciones que invaden nuestra mente cuando todo se termina, suaves despedidas entre potentes riffs de guitarra, que ponen la electricidad a uno de los temas más rockeros del disco y con otros versos para enmarcar que empieza así "Antes de ayer, cuando se fue, ella dejó una nota escrita a boli en la pared, y si con suerte fue una broma mala, hoy tendría que volver", y donde un estribillo genial hace el resto. Tesoros descubre al nuevo Antonio, a ese intimista a tope, un sonido acústico envuelve la voz del genio que nos recuerda el valor de su archivo interior, mientras cajones y percusiones acompañan. Síguelo, con un bajo muy presente en el inicio, es la canción que más recuerda a su vieja etapa ochentera con su banda, donde además las guitarras suenan muy rítmicas con un aire soul y rhythm and blues. La última montaña vuelve a subir el tono, con una guitarra mandona al principio para evocar sensaciones y sentimientos, poesía y naturaleza, recreando esos pensamientos que nos inundan cuando nos damos cuenta de lo pequeños que podemos llegar a ser, un medio tiempo tremendo, enorme canción con la voz de Antonio en estado de gracia. Y llega esa canción que se sale del disco, ese tema que a mi me sigue haciendo llorar de lo bonita que es, dónde el Señor Vega dejaba claro que era un mago de la composición, una cima creativa, con guitarra acústica y cajones como percusión, más la atmósfera oscura y gris, y las drogas en primer plano, mientras la voz emociona y la magia fluye. Antonio llegaría a comentar sobre este tema, que definía la sensación que tenía cuando nada le ataba. Guitarras es un tema bestial, que vuelve al pop fresco, alegre y que en realidad es un homenaje a las seis cuerdas, con sus subidas, bajadas y paradas bien medidas, y como no brillantez en las guitarras que lucen. Mis dos amigos está dedicada a su hermano Carlos Vega quien hizo la música y a su cuñada Mercedes, mientras la letra es de Antonio que dice "Me gusta verlos cuando está detrás el sol, me corta la respiración, su fuerza es la del halcón, laten sus cuerpos con el mismo corazón".
No me iré mañana, tema que da título al disco y lo cierra, que es un medio tiempo  pausado con aires de denuncia sobre el abandono del planeta sin renunciar a la poesía, broche perfecto a el disco.
El álbum fue producido por Carlos Narea y Nigel Walker, y tiene la virtud de destacar la voz de Antonio arropado por unas guitarras limpias y de sonido espectacular, que mantienen la intensidad de las grandes composiciones.



En resumen, un disco básico del pop-rock nacional, lleno de enormes canciones de un compositor fuera de serie, al que siempre recurro una y otra vez, y dónde me veo reflejado muchas veces en algunas de sus letras.
 
Este texto fue escrito por mi en My Kingdom for a Melody y lo he adaptado para Exile SH Magazine.
 
 
Os dejo con el tema Lo mejor de nuestra vida.
 
 

 
 
 
Antonio Vega - No me iré mañana (1991): 10/10
 
1.Háblame a los ojos/ 2.Esperando nada/ 3.Lo mejor de nuestra vida/ 4.Tesoros/ 5.Síguelo/ 6.La última montaña/ 7.Se dejaba llevar por ti/ 8.Guitarras/ 9.Mis dos amigos/ 10.No me iré mañana

Lapido - Cartografía (2008)

3 comentarios :

Ciertamente la discografía de 091 es digna de análisis. Los últimos y poco conocidos discos Tormentas imaginarias (1993) y Todo lo que vendrá después (1995),  ya tenían una pátina lírica de un nivel superior a la media y un acabado suficiente como para considerarlos grandes discos del rock en castellano de todos los tiempos, ya es tontería que nos tiemble el pulso con afirmaciones como ésta. No menos interesante es la carrera de Lapido en solitario que ya lleva una friolera de siete discos que pueden equipararse en calidad al resto y que para mí son superiores salvando las nostalgias habidas y por haber.

Pero quería detenerme especialmente Cartografía porque a siete años de su edición continúa estando presente en mis escuchas, un disco que siempre tendré en el punto más alto, mi disco de Lapido, por sus canciones, por la producción, por el momento que retrata. Se le podría recriminar, como leí en su momento, el predominio de medios tiempos y baladas, puede que desde una perspectiva en la que aún se albergara alguna esperanza de reunión de los Cero, algo que por mi parte nunca fue problema si ante todo lo que prima es gran calidad en las composiciones y una producción detallista que esconde a la perfección su condición de "yo me lo guiso y yo me lo como", encima ya metido de lleno en el mundo discográfico con sello propio.

Pero es que este mapa saca oro al desencanto, descubre a la esperanza como la fatal moneda de cambio que es, y transforma la vida oculta tras el ángulo muerto en campo fértil para la reafirmación, una lírica que no se pierde en el hedonismo barato, ni puede tildarse de obvio, tampoco podemos hablar de una ostentación críptica, y si en cambio tiene el punto de universalidad suficiente como para que podamos adoptar sus retratos cartográficos a nuestra propia experiencia vital, ni que decir queda que en ésto la música es parte importante de la grandeza del disco.


Aquí están dos de las canciones que metería en mi top absoluto de composiciones cervantinas de todos los tiempos, Cuando el angel decida volver, para mi ya es un himno, su lírica y las imágenes que evoca sólo pueden salir de una mente pre-clara, así como Algo me aleja de tí la tengo como una de las mejores baladas al desamor que he escuchado en mi vida, conmovedora sin más. El ángulo muerto es otra masterpiece, podría funcionar como la definición muy acertada del punto donde siempre han estado los artistas en este país, inmenso. Fuera del mundo real es una canción pop-rock perfecta y otra oportunidad perdida para que en su día las ondas herzianas radiaran calidad. De nuevo los versos se convierten en objeto de refinada lírica en Largo de contar haciendo suyo el ideario del perdedor que domina como nadie.

En mil pedazos hace lo propio con un transfondo de inquebrantable resistencia vital y de lucha contra los elementos, aunque este disco también continene un caramelo titulado Nada malo que transmite arropo y tranquilidad frente a las cargas que llevamos a cuestas desde que nacemos. El truco (en qué consiste) a 091 le hubieran quedado muy bien, aunque nunca cambiaría por esta versión, y el estribillo en caída libre de Nunca se sabe es otra de las genialidades que Lapido es capaz de tejer. Escala de grises una de esas canciones que te va ganando con las escuchas y se convierte en imprescindible, y Nadie supo decirme la verdad tiene una de mis letras preferidas, un riff ya mítico que moldea la melodía a la lírica de manera magistral, ya hacia el final se hace practicamente imposible rebatir este disco mientras suena Cuando se apaga la luz que contiene una de las letras más hermosas de cuantas he escuchado de Lapido y del rock en este país. 

Siempre pensé que en el rock se suele valorar casi siempre la musicalidad por encima del todo, y suelo preguntarme una y otra vez cuantas propuestas de bella factura que transcurren sin tener profundidad alguna, hemos alabado hasta la saciedad. Es la razón por la que amamos a Dylan y le consideramos inalcanzable, porque no hay nadie como él en el difícil arte de hacer canciones que cuenten y digan, que trabajen a diferentes niveles de escucha, y en el mismo sentido (salvando las distancias) deberíamos alabar a Jose Ignacio Lapido en el rock cantado en castellano, y ojo, que ésto no sería digno de mención si su lírica no fuera encastada en la música a la perfección con unos arreglos cuidados al detalle, la banda está impecable, coros, guitarras, teclados, todo está en su sitio y sabe a gloria. Ya no tiene que temblarnos el pulso a la hora de afirmar que un disco tan inmenso como Cartografía está en el punto más alto de nuestro rock y que Lapido pertenece a un pequeño grupo de iluminados. O será que siento total y absoluta devoción por estas confesiones cartográficas.

Por Chals
Escrito en ON THE ROUTE

Lapido - Cartografía (2008) 10/10

1.- Cuando el ángel decida volver / 2.- El ángulo muerto / 3.- Fuera del mundo real / 4.- Largo de contar / 5.- En mil pedazos / 6.- Nada malo / 7.- Nunca se sabe / 8.- El truco (en qué consiste) / 9.- Escala de grises / 10.- Nadie supo decirme la verdad / 11.- Cuando se apaga la luz / 12.- Algo me aleja de ti

Suicide - Suicide (1977)

5 comentarios :


Hay algo catedralicio en la aparentemente simple propuesta de Suicide: la repetición mecánica del Krautrock con las partes vocales más salvajes de los viejos roqueros de la Sun pasadas por el sótano urbano y perverso de la república bananera de la Velvet. Pero también hay mucho gospel americano, mucho James Brown y , en definitiva , mucho soul.


Esta semana ha muerto Percy Sledge, uno de los grandes soulmen del mitico sello Atlantic y lo primero que he hecho tras enterarme de la triste noticia, no es acudir para llorarlo a una de sus recopilaciones con el "Cuando un hombre ama a una mujer" sino a uno de los discos debut de la Historia.

El primer trabajo de los amigos Martin Rev (teclados y machines)  y Alan Vega, (voz) editado en el año del punk, es una colección única, un planeta en toda regla, el planeta rojo.

Por los clavos de Cristo el Redentor, esta obra de arte de esta pareja de locos tendría que colocarse en los cajones de gospel, que se lo digan a The The. ¿Por qué?

Porque te deja siempre con ganas de comulgar por los pasillos laterales y porque suenan guitarras ardientes aunque no las tenga.

Cherie Cherie es puro Percy Sledge, un soul épico de reconversión industrial pero sexy as fuck, violento como un tiro en la nuca, despiadado pero tan humano que no esperes que te coagule la sangre sino todo lo contrario, el rojo líquido fluirá por tus venas con la aceleración de un McLaren.

Hay algo catedralicio en la aparentemente simple propuesta de Suicide: la repetición mecánica del Krautrock (influencia de Kraftwerk manifiesta) con las partes vocales más salvajes de los viejos roqueros de la Sun pasadas por el sótano urbano y perverso de la república bananera de la Velvet. Pero también hay mucho gospel americano, mucho James Brown y , en definitiva , mucho soul.

El caso es que cuando escucho sus canciones caen en toda mi alma como salmos hipnóticos y considero a la bicha hermana del Marquee Moon de Television y del Catholic Boy de la Jim Carroll Band y no porque se les parezca, ni un gramo oigan,  aunque sean quintos sino porque se situan dentro de la galaxía punk en un lugar muy apartado del resto de estrellas, sin formar ninguna constelación, a su puta bola, siempre brillando misteriosas.

Sabes que si decides pillar la nave y acudir a su encuentro, te vas a quedar colgado de su atmósfera, totalmente ensimismado en su propio milagro. En eso es como en otras épocas el Astral Weels o el Grace.

En Inglaterra, los Joy Division ya empezaban su guerilla y estaban a punto de liarla con una propuesta semejante a base de sincopa, actitud punk y dureza extrema. Este disco from NYC les marcó a fuego.

Me alucina Girl, por su sexualidad y porque no deja de ser como un rythm and blues de Them reconvertido para el nuevo movimiento underground. Soft Cell son hijos de Suicide.

Es difícil no dejarse seducir por ese cuento del horror que son los diez minutos de bajada al infierno de Frankie Teardrop, ahora que estamos juzgando por aquí al cruel shaolin que despedazó a las jovenes prostitutas, casi como mejor pasarla de largo porque es la perfecta descripción de la locura que produce el tipo de conductas que se salen por la tangente como estrellas fugaces y producen tanto dolor.

Los gritos de Alan no es que se parezcan al mal, es que son la puta locura. Frankie Teardrop es un cuadro de Goya, tenebroso, brutal e insano pero al fin y al cabo reflejo artistico de algo que está ahí, en la condición humana y que como el cuarto donde estaba prohibido entrar de pequeño, fascina.



Uno ve clara la influencia bien reconocida del Bruce Springsteen en la oscuridad del límite de la ciudad de estas creaciones de un planeta único llamado Suicide-Suicide. En Nebraska, el de Nueva Jersey mezcló el folk de Woody Guthrie con el gospel de Suicide y Taxi Driver, intentando dejar explicar a los propios malandros desesperados, en primera persona,  sus razones para cargarse a todo lo que se menea.

Y en la base de todo, como siempre, la injusticia, la desigualdad, la guerra y el Estado protector de lo que no da problemas.Y ahí seguimos...

Ghost Rider la podemos considerar el single porque es la más luminosa del lote y es de la que se han hecho más versiones.Todavía asusta.

Los recuerdos de La Edad de Oro de Paloma Chamorro en TV1 en el pase de Alan Vega y el impacto que me produjo ese tipo gritando, su ropa de cuero samurai y esa entevista esquiva y super violenta, incómoda, sin mirarle a la cara a nuestra entonces moderna oficial, tratando ella de sacarle cosas sobre su obra como escultor-hacía cruces con desechos de la cultura americana-me hicieron entender el disco con el que empezó todo.

"No soy una estrella del rock y no soy un artista" dice al acabar esa imposible charla y es que Vega como De Niro era de la Actor´s Studio, es decir, era el propio malo de sus canciones de r&roll electrónico.

El eco de Elvis mezclado con los singles de la caja del Nuggets en el más puro ejercicio iconoclasta que uno a escuchado de semejante combinación, transita por una espiral boogie titulada Johnny que pone los pelos de punta.

Y en la sublime Keep Your Dreams (después desarrollada en la joya Drean Baby Dream) tenemos la pista de todo el post-punk ochentero  -absolutamente TODO- basado en este gospel del terror que los Suicide inventaron y que, en realidad, está lleno de amor y suplica porque soñemos, porque aguantemos el tirón, porque follemos, porque amemos, porque tratemos de elevarnos antes de que esto se acabe y así , no tiremos todo por la borda.

Ellos eran reales, escuecen, como las historias de sus personajes por eso nunca dejará de atraernos la luz de su estrella, única e irrepetible.

A Punk Gospel American POM.

Percy Sledge, DEP.

Por Joserra


Suicide - Suicide (1977)
10-10

Ghost Rider/Rocket U.S.A. /Cheree/Johnny/Girl
Frankie Teardrop/Che /Cheree (Remix)/I Remember
Keep Your Dreams