Cobain: Montage of Heck, el rockumental oficial

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El primer documental autorizado sobre la figura de Kurt Cobain llevará por título "Cobain: Montage of Heck", su director Brett Morgan, director entre otros rockumentales como Crossfire Hurricane, ha tenido acceso privilegiado al archivo personal de la familia y a música inédita de Nirvana que tendremos la suerte de escuchar, al menos algunas canciones. Su hija Frances Bean Cobain ejerce de productora y las críticas en festivales como Sundance han sido bastante buenas aunque se comenta que le falta algo de mala uva. La historia arranca en la infancia del protagonista en Aberdeen (Washington, EE.UU.) y llega hasta sus años de fama mundial, convertido en el icono de la llamada "generación X" gracias a discos tremebundos como "Nevermind". "Cobain: Montage of Heck" podrá verse en las salas de cine penisulares a partir del 23 de Abril.

Los Stones reeditarán Sticky Fingers

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La maquinaria Stoniana sigue su curso, esta vez para contentar a sus fans, después de las interesantísimas reediciones de "Exile on Main Street" y "Some Girls" llegará el 25 de Mayo la super edición de lujo de Sticky Fingers: versiones alternativas de Brown Sugar (una con Clapton!), versiones aún no escuchadas de Bitch, Can't you hear me knocking, y Dead flowers; una acústica de Wild Horses, y cinco canciones en directo de 1971 en el Roundhouse entre ellas Honky Tonk Women y Midnight Rambler. Eso es la edición de lujo, la superkujoincluirá 13 cacniones más de "Get Yer Leeds Lungs Out!" también del 71. Y nada mas, esperaremos y pasaremos por caja porque es solo rocanrol... pero nos gusta.

Eric Clapton - 461 Ocean Boulevard (1974)

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Ayer cumplió 70 años Eric Clapton, un mito viviente y aquí va mi homenaje para el gran guitarrista.
Año 1974, y Mr. Eric Clapton edita su segundo trabajo de estudio en solitario. Su carrera hasta entonces es alucinante, ya que había militado en varias de las formaciones más importantes de los años 60, a saber, The Yardbirds, John Mayall & The Bluesbreakers, Cream (grupo maravilloso, para mi uno de los mejores tríos de rock de la historia), Blind Faith (junto a Steve Winwood) y Derek and The Dominos, ahí es nada. Por tanto, nos encontramos ante un excelente guitarrista de rock y blues bastante maduro ya a estas alturas, que además atraviesa por una época de esplendor en teoría, y en Londres en aquella época habían grafittis regados por las calles que rezaban una sentencia que lo elevaba a la categoría de ser supremo: “Clapton is God”. Pero lo más grande de este disco, y por eso sorprendió en su momento, es que es un disco de tono tranquilo, calmado y que además cuenta con una diversidad de estilos palpable. En el álbum hay blues, coqueteos con el country y el pop, reggae, baladas, incluso funk, un compendio que es realmente dulce al oído, y sin olvidar un detalle, para mi fundamental, y es que la voz de Clapton es muy buena, cosa que en este disco se nota claramente.
Es importante reseñar, que en este trabajo, el bueno de Mano Lenta grabó por fin libre de la heroína, que le mantuvo inactivo los primeros años de la década de los 70, después de haberse internado en un centro de rehabilitación gracias a Pete Townsend, guitarrista de The Who. Una vez recuperado de la adicción, se instaló en Miami, y el título del álbum es el nombre de la calle donde estaban ubicados los estudios de grabación, todo esto contribuyó a la onda sosegada del disco. Para remate, reclutó como productor a un viejo conocido, Tom Dowd, que ya conocía de la época de Cream (Disraeli Gears).



Comienza el disco con un tema tradicional arreglado por Clapton y Carl Radle, el Motherless children, con esa guitarra que lleva el ritmo al que se une la batería y luego la guitarra solista de Clapton lleva el mando hasta que entra su deliciosa voz, aparte de unos muy destacables teclados por detrás, un gran tema para abrir el álbum. Give me strength con esa dobro que logra casi el sonido de un Pedal Steel guitar, es un blues (al que él nunca renunciará) compuesto por el propio Eric, y que es de lo más relajante y bonito. Willie and the hand Jive es una versión de Johnny Otis que se adentra en terrenos funk, y lo hace de manera muy acertada, sobre todo en la manera de cantarla, que me parece excelsa, con un estribillo marcado y los teclados a un nivel estupendo. Get ready es un tema compuesto por Clapton y su corista Yvonne Elliman, una canción con toques de reggae dónde destaca el duelo vocal entre ambos y prepara el camino para el tema reggae estrella. I shot the sheriff demuestra dos cosas fundamentales bajo mi punto de vista, primero que cuando Clapton se ha acercado al reggae lo ha bordado, y segundo que cuando ha hecho versiones (sea del estilo que sea) lo hace con muy buen criterio, aportando una visión diferente y llevándola a su terreno, así en este ya clásico de Bob Marley es una delicia escuchar esos teclados que viajan, la voz de Clapton y como suena la banda a tope.
I can't hold out inicia la segunda cara, una versión de Elmore James, un tema bluesero como no, pero que también lleva al terreno claptoniano con su voz sosegada y reposada, destacando el sólo de la parte final acompañado del eterno teclado. Please be with me es una balada lenta, tranquila, en tono country, de las que demuestran ese estado de felicidad y paz que tenía el músico después de la tormenta pasada, buena versión. Let it grow, tema compuesto por Eric, es sencillamente precioso, con unos coros muy acertados, y una base blues-rock de gran desarrollo, con esa dobro fantástica y convirtiéndolo en un nuevo tipo de balada. Steady rollin' man es el devoto homenaje a Robert Johnson, al que siempre rinde pleitesía (hasta hizo un disco sólo de versiones del mítico bluesman) cada vez que tiene ocasión, ya que lo lleva muy adentro en sus influencias, con un sólo de guitarra que me encanta. Mainline Florida remata el discarro, un tema rápido de desarrollo compuesto por su guitarrista en el disco, que entronca perfectamente con la línea del disco.


En resumen un disco clave en la carrera de Eric Clapton, que afortunadamente lo recuperó para la vida, y la música, por lo que seguramente en su foro interno, también lo tendrá como un punto de inflexión positivo en su carrera el propio músico.
Texto esrcito por mi en mi espacio My Kingdom for a Melody y ahora adaptado a Exile SH Magazine.
Os dejo con el Motherless children interpretado en vivo en 1985.

Eric Clapton - 461 Ocean Boulevard (1974): 9'5/10
1.Motherless children/ 2.Give me strenght/ 3.Willie and the hand Jive/ 4.Get ready/ 5.I shot the sheriff/ 6.I can't hold out/ 7.Please be with me/ 8.Let it grow/ 9.Steady rollin' man/ 10.Mainline Florida

The Minus 5 - Dungeon Golds (2015)

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Fue toda una revelación para mí ver a Scott McCaughey interpretando junto Peter Buck su versión del Get Back In the Line en el documental Do It Again (Geoff Edgers, 2009) en el pase realizado en la III Konvención Kinks de este año, otro de los yanquis que tienen claro que además de Big Star, en esto del rock de melodías y guitarras los Kinks tienen que ser referencia ineludible, y eso es algo que cuanto menos le hace más grande de lo que yo pensaba.

Scott McCaughey es un artista que ha ido dejando un reguero de grandes canciones y colaboraciones de auténtico lujo a lo largo de su carrera, primeramente con The Young Fresh Fellows, arrimado a proyectos de enjundia rockera, The Venus 3 de Robyn Hitchcock y The Baseball Project, también colaborador y guitarra de apoyo de los últimos REM... aunque en el colectivo The Minus 5 es donde mejor ha sabido desarrollar su propia visión del rock, siempre acompañado de su inseparable amigo Peter Buck, quien podría decirse que encontró una válvula de escape por la que zafarse del megaestrellato y volver a disfrutar de las séis cuerdas. Por este colectivo han pasado miembros de los Posies, de los propios REM, con Wilco compartió un disco, y Colin Meloy tuvo una de sus mejores escuelas oigan, y a cada entrega ofrece pildorazos de power-pop, rock y vitaminas a porrillo, tocadas de clasicismo pero con los pies en el suelo, esta vez no iba a ser menos. 

Aunque ojo, este Dungeon Golds es la versión reducida de los cinco discos que McCaughey editó en vinilo para el Record Store Day bajo el nombre de Scott the Hoople in the Dungeon of Horror, sus basement tapes particulares, o si preferís una nueva versión del doble blanco, más cercano a los Kinks en su power-pop que a los fab4, y que a estas alturas ya podemos considerar cofre del tesoro inalcanzable y difícil de conseguir (sólo existen 750 copias). Canciones grabadas en años anteriores en el sótano al que llama la Mazmorra. Para la ocasión se trae además de su inseparable Peter Buck, a Jeff Tweedy, con quien ya había colaborado, el desaparecido Ian McLagan en una de sus últimas grandes intervencinoes en el planeta tierra, está Linda Pitmon, la mujer de Steve Wynn, presente en otros proyectos similares (Golden Smog pongamos por caso), y algunos decemberistas que se han apuntado a la fiesta, una especie de combo ultra-generacional que ya de entrada y con esas premisas se advierte más que interesante.


Las influencias y guiños a lo largo del disco son más que evidentes, cosa que no resta nada de encanto a su escucha. El título My generation hace bien el juego transformando de manera jocosa la consigna de los Who en un "por favor quiero vivir más" y un ritmo que en su tratamiento me lleva directamente a las disonancias de Giant Sand con cierto toque experimental via el YHF wilquero, el pop maravilloso playero de los beach boys se persona en It's Beautiful Here, con In The Ground consigue que al menos durante unos minutos echemos menos en falta aquellas canciones luminosas de Tom Petty queriendo sonar Byrds, Adios Half Soldier tiene la misma facilidad que tenían los fab4 para hacer que los versos y el estribillo sepan a gloria por igual, y del tirón te teletransporta con Zero Clowns hacia el glam con esos coros tan Bowie, otro zic zac de placer con Chinese Saucer Magnolia que recuerda a los folk-rocks del verano del 67, aquí con Peter Buck sacando chispas a sus séis cuerdas, nos ponen las pilas con pildorazos power-poperos del calibre de The History You Hate y How Down The Fort, melodías portentosas y rascares de guitarra por doquier de nuevo acercándose a los clásicas byrdianas, y los jóvenes revivalistas que ya tienen que correr para llegar a gemas de psicodelia rock como It's Magenta Man!. También fabuloso el acercamiento a sonoridades country rock popero con Sorry Town con un pedal steel de las que hacen escuela. Por favor que preciosidad de canción es Remain In Lifeboat con Ian McLagan haciendo eso que tan bien sabe a las teclas, acompañado del desmelene guitarrero de Peter Buck, momentazo. Cierra el disco The Unforeseen, una delicatessen donde la pedal steel de nuevo nos hace volar.

Considerando que los discos de Scott McCaughey bajo el ala de los Five no han bajado casi nunca de notable, afirmaría después de semanas de escucha que en su conjunto Dungeon Golds es uno de sus mejores discos, iguala como mínimo y fácilmente (el tiempo hará el resto) su anterior Killingsworth, a situar cerca por su esencia sixty al no muy recordado y fantástico Let the War Against Music Begin firmado junto a los Fellows, y por la calidad a Down With Wilco, aquel otro discarral que les puso en el mapa. Un complemento vitamínico perfecto para acompañar a mi querido Another Fine Day de los Golden Smog, el feeling es similar, unos cuantos tipejos disfrutando de la música a su aire, con el don de la melodía, y que más que rememorar los añorados clásicos, nos trasportan a lo largo de la historia del rock pasando por los 60, el verano del amor, los 80 y los 90, a través de pop, folk-rock, psicodelia y power pop con una facilidad pasmosa, todo con el buen hacer que Scott McCaughey siempre ha dado a toda la caterva de proyectos en los que ha metido el pie.

Bendito sótano y lugar de esparcimiento donde los amigos y allegados pueden dar con las melodías de siempre de la mejor manera que pudiera darse en la actualidad, las que nos hacen sonreir y querer que venga la primavera cuanto antes para bajar las ventanas y sacar la cabeza al viento, melodías portentosas y guitarras gloriosas, un disco perfecto contra la alergia al polén y que se sitúa a la cabeza en lo que llevamos de año y en lo que a artistas foráneos se refiere. Nos os perdáis este disco, os alegrará un poco más la existencia.

Por Chals 


 The Minus 5 - Dungeon Golds (2015) 8,8/10
 1.- My generation / 2.- It's beatiful here / 3.- In the ground / 4.- Adios half soldier / 5.- Zero clowns / 6.- Chinese saucer magnolia / 7.- It's magenta man / 8.- The history you hate / 9.- Sorry Town / 10.- Remain in lifeboat / 11.- Hols down the fort / 12.- The Unforeseen


Bob Dylan - Bringing It All Back Home (1965-50 Aniversario)

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EL SURTIDOR SIGUE FUNCIONANDO



Querido Bringing, muchas felicidades.

Ya eres cincuentón pero sigues empaquetando los bártulos de vuelta a casa.

Diste color al paisaje y cerebro al rock & roll por tu cuenta y riesgo.

Comenzaste la revolución y por ti llevamos vaqueros, a ser posible Levis.

Hace cincuenta marzos, los Beatles estaban a punto de pedir "ayuda" con unos flequillos que ya pedian tijera y unos trajes que suplicaban vuelta al armario, planeando una gira americana con película incluida para cines de verano.

Tú eras el triple de cool, eras ya un Revolver. Ellos, vale, lo cambiaron todo y te dieron cordal pero tú te trajiste la nueva filosofía a casa, a tu generación y con el pelo acaracolado y sin peinar.

Marcaste la medida de la sofisticación y el gusto eterno, los principios por los que regirse y una visión outsider y cínica para sobrellevar la inmundicia que desprende continuamente éste máldito mundo.

Tú portada lo cuenta todo: puro lienzo de escuela holandesa, muebles nobles, mujeres de días lluviosos, buenos elepés, actualidad rabiosa frente a la bomba, lecturas cruzadas y esos preciosos gemelos regalo de la Baez. Cierto sabor británico noble y colonial pasado por la turmix beatnik del meridiano Village, calidad superior.

Eres ese Hotel Ritz donde alojarse, allí donde se dió el pistoletazo de salida al folk-rock y a todo lo que después llegó, incluso la Velvet Underground.

Un gato triste y azul, tan cool como Brian Jones, los Impressions y Lotte Lenya y un enfoque de lente que presagiaba tiempos kaleidoscópicos. Una composición fotográfica neoclásica como la bella Sra Grossman, la mujer del manager.

El rojo del nombre del artista a juego con el vestido de la dama, el azul turquesa del título, el fondo blanco del carton satinado, el logo Columbia parte superior izquierda, todo en su sitio como en un frontispicio griego.

Mi copia de los setenta envejece como un grand crú classé.

Y tú contenido para qué describirlo si es el universo e incluye la suficiente poesía urbana popular como para tres o cuatro premios Nobel. La diferencia es que tú has sido usado en cientos de miles de vidas propias, aplicado, útil, trascendente.

Eres el resultado, no sólo de haber hecho bien los deberes sino de haber estudiado el triple que los profesores. El trabajo de fin de curso del ser más inteligente que habitó la tierra en la última mitad del siglo XX.

Tu flautista arrastra a la manada en una mañana tintineante, llena de brillos inconscientes generados por una combustión de sustancia gris con actitud, los dos hemisferios del cuerpo se sienten en pleno equilibrio.

Representas esa parte donde la insolencia de la juventud- no habia cumplido tu responsable los 24 -tiene la plena autoridad de la arruga, allá donde habita el talento con la osadía, la tierra firme con el salto mortal. Eres un viaje deslumbrante por lo que puede dar de sí la inteligencia humana al servicio del arte.

Blues urbanos, manifiestos marxistas-leninistas soterrados bajo un primigenio punk, cambios copernicanos en la relación con el amor, una libertad a espuertas tan arrolladora que ahoga de felicidad, baladas desde el cielo, folk in action, en plena transformación.

Variedad sublime, seguimos componiendo las mejores canciones descriptivas del amor/desamor, mantenemos el cinismo y generamos esloganes carved on stone, esculpidos para siempre.

Aparcaste la ingenuidad de lado porque ya eras un gran chico o , quizás, más viejo que un druida, el inventor de la poción de la eterna crítica. Disparabas a todo,  dando en la diana siempre, fuera en la de la inmensa ensoñación de verse engatusado por uno como tú pero con pandereta o tratando de largarte de la puta granja de Maggie en la que no quieres trabajar jamás.

Mezclastes a poetas con Chuck Berry demostrando que éste también era un poeta, comenzaste con el primer rap de la era moderna y se hizo videoclip, lo youtubeaste con unas simples cartulinas y unos rotuladores de punta gorda. Si hay mensaje no es necesario un gran atrezzo, basta el callejón trasero de un hotel londinense.

También te permitiste el lujo de dejar fuera de casa tres perlas: Farewell Angelina, I´ll Keep it with Mine y If You Gotta Go Go Now porque aquello era convertir en arte a cada minuto cualquier cualquier atisbo de respiración con letra. Y cedistes a Joan, el  Love is a Four Letter Word.

Comenzaste el reinado por la retaguardia, dando un paso de gigante, tratando de expresarte como te daba la gana, sabiendo que no hay éxito comparable al fracaso pero que el fracaso no es ningún éxito y para ello utilizaste una armónica de fresa ácida, unos versos sembrados en la tierra de las musas y cuatro compases del rythm and blues.

Volviste al rock and roll de manera suave desde tu folk salvaje: un talking rockandroll con frases para mil camisetas (Subterranean Homesick Blues) seguido de las dos mejores descripciones del misterio sobre el eterno femenino (She Belongs To Me y Love Minus Zero -No Limit) Lo dejaste todo bien alicatado.

Luego le das al blues salvaje de Chicago (Outlaw Blues) o transformas el folk más ortodoxo en un vibrante boogie-woogie (Bob Dylan 115th Dream, On the Road Again) pero cada palabra es oro, tienes que estar pendiente de todo y no perderte una sílaba.

Te cagas en la madre que parió a los jefes y mandatarios en la nunca sufientemente reconocida obra maestra que es Maggie´s Farm, escupiendo balas y vuelves, casi sin darnos cuenta, a comernos la oreja con tus serenatas de la calle Bleeker esquina con McDougal en tu cara B pero diciendo a las claras que esa era tu última concesión, que ya nada sería lo mismo.

Tu cara B, ay tu cara B, tendrían que hacerla un monumento.

Mr Tambourine Man produce la congoja del sueño inexplicable, de esa narcótica necesidad que da de flotar, aparte de ser "la canción" que pasó a conjugar los verbos y la música de la tercera a la primera persona. Pura introspección en la percepción, cautiva en la aparentemente sencillez de su composición, todavía me produce preguntas sin respuestas y que así sea. Creo que es una canción que atrapó con el cazamariposas. Bruce Langhorne, su guitarra en caracoleo lo demuestra, belleza infinita.

La cara B de Bringing es un milagro.

El surrealismo contenido y premonitorio de Gates of Eden, su preciosa métrica, resulta siempre majestuosa. El solitario gorrión canta y describe en cada verso una imagen que proyecta los sueños. No hay verdades fuera de las puertas de Edén, hermanos.

Siempre he pensado que It´s All Right Ma es tu mejor canción, querido Bringing,  ya que nunca las palabras han tenido tanto sentido pronunciadas, rimadas, cantadas. No tiene fisura, todo es brillante, todo se hace para la eternidad en ella. Y en esas estamos, it´s life and life only y nuestro presidente ni siquiera está en pelotas alguna vez sino desde el principio.

El lamento de It´s All Over Now Baby Blue es la perfecta despedida, no había ya posibilidad de rendición ante la paranoia purista, tú eras de Elvis y de Hank tanto como de Guthrie, todo lo mezclastes y salió el mejor cocktail. La tremenda profundidad de la grandiosa canción presagia que tanto genio no acababa contigo.The highway is for gamblers , better use your sense.

Y que, por favor, nadie te compare con nada de lo que dejaste atrás o de lo que recuperaste y lo que vino después, tienes nombre Bringing, eres único, eres gigante, eres una puta obra maestra.

No se trataba de superarte porque tú eres la piedra roseta, el adn, la inteligencia supina donde se colocan las claves, tu eres Bringing It All Back Home, ni más ni menos.

Todo lo envuelves en tu axfisiante belleza sonora, de aceras y edificios, de personas en transito llenando sus existencias de contenidos, de principes y princesas con botines de tacón cubano y ropa diferente a la del resto y que hacen la revolución en los cafés por la noche.

El día que te escucho para mi es un día de mudanza, de mudanza definitiva.No me dejo ni un verso, ni una nota,  ni un gramo de mueble, todo me lo llevo de nuevo y me quedo con la boca abierta.


El surtido funciona porque tú , pusiste las manillas*

Tuyo, sinceramente, para siempre...





Por Joserra



Bob Dylan - Bringing It All Back Home (1965)
10-10
Cara A
Subterranean Homesick Blues/She Belongs to Me/Maggie's Farm/Love Minus Zero/No Limit/Outlaw Blues/On the Road Again/Bob Dylan's 115th Dream
Cara B
Mr. Tambourine Man/Gates of Eden/It's Alright, Ma (I'm Only Bleeding)/It's All Over Now, Baby Blue

Topo - Parte III: En el país de los tuertos.

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En 1988 aparece "Mis amigos están vivos". Doble LP en directo editado por la  tenaz voluntad de José Luís Jiménez. Vista hoy en día es la muestra más evidente de la historia de Topo, es decir, un lujo perdido en el olvido de los medios (nunca se ha editado en CD, y sólo se encuentra ripeado en algunos blogs). Un disco doble en directo que tenía que haber puesto las cosas en su sitio, un disco que en cualquier otro lugar sería una pieza indiscutible pero que aquí se quedó en nada (salvo en el testamento del grupo hasta su vuelta en el 2000). El concierto se graba el 30 de octubre de 1987 en la sala Canciller, y en él Jiménez reúne a todos los músicos que habían pasado por la banda más numerosos invitados ligados a la historia de la misma. Sonaron todos sus “himnos”, plasmando el momento actual de Topo en ese momento y su historia. Quizá el baile de invitados diluya el resultado, pero es el mejor testamento posible (aunque no ratificado por su vuelta doce años después) de una banda que hubiera merecido mejor trato y proyección. 

A partir de ahí comienza un periodo caótico y silencioso. Reuniones de Asfalto, primero con Terry Barrios a la batería (“Sólo por dinero”, 1990, irregular trabajo, quizá demasiado autocomplaciente pero aún así con una joya como “Lo que el viento no se llevó”), cuyo concierto homenaje tras su fallecimiento provoca la reunión de los cuatro miembros originales de Asfalto, dando como resultado un más que reseñable álbum, “El planeta de los locos” (1994). Proyectos alimenticios y grupos de versiones (Rockorquesta, Black Dog) hacen que finalmente pase una década donde Topo desaparece completamente y se le da por finiquitado. Sin embargo, la aparición en el año 2000 de "La jaula del silencio" en el sello Pies, les vuelve a poner en marcha. Continúan Lele Laina y José Luís, no así Víctor Ruiz; lo sustituye Sergio Cisneros y en la batería se sienta Roger Castro. A pesar de ser un gran disco, pasó totalmente desapercibido (más incluso que obras anteriores). Lejos de ser un álbum anecdótico, “La jaula del silencio” se presenta orgulloso y lleno de canciones notables. Composiciones como “La vida” (emocionante), “Cruce de caminos” (brutal), “El bar”(emotiva) o “Soy una montaña” (preciosa), por citar sólo unas pocas, les muestran inspiradísimos y tan seguros como siempre. De nuevo el profundo bagaje de la pareja compositora y las raíces de las que siempre se han nutrido salen a la luz. Una brillante relectura de “I´m tired” de Savoy Brown pone la guinda a un loable trabajo de cuya existencia lamentablemente nadie se enteró. 

De nuevo otro parón habida cuenta del silencio (profético título para un trabajo cuyos logros resultan inversamente proporcionales a su eco en los medios), los deja en barbecho, de vuelta a sus cuarteles de invierno, hastiados y con la sensación de estar perpetuamente comenzando y no siendo capaces de trascender el saco donde se les ha metido. Lele Laina entra a formar parte de una reencarnación de Los Brincos mientras no dejan de ensayar y componer,  hasta que el productor Ángel Romero les propone recuperar parte de su cancionero (de Topo y Asfalto) en formato acústico, publicando “Canciones básicas” en 2004 bajo sus propios nombres en formato trío (con Miguel Bullido a la batería) en una compañía integrada en el todopoderoso Grupo Prisa llamada El Diablo. El disco se vende bien (al menos para lo que están acostumbrados sus autores) pero no piensa así su compañía, que les da carta de libertad. Compaginan trabajos y bandas con esporádicas actuaciones (de gran nivel) hasta que casualmente se les une Luis Cruz en un ensayo y deciden recuperar Topo discográficamente, aunque para ello abandonen el teclado por una formación con dos guitarras (primando más la sintonía personal y musical que su original alineación). De todo ello surge “Prohibido mirar atrás” (2010), publicado por The Fish Factory, compañía que les da estabilidad y apoyo incondicional. Una más que asumida madurez compositiva da luz a unas composiciones con su sello característico, las cuales, al carecer del personal sonido orgánico del teclado, les empareja más a la primigenia formación y espíritu de Asfalto. Una producción cristalina y cuidada de la mano de Jiménez y Laina es un aspecto también destacable de un álbum donde el continuismo de su guadianesca carrera se convierte una vez más en una orgullosa recopilación de canciones que van de lo auto afirmativo (“Cambios” o la que da título al disco) a lo amoroso (una joya como “Empezar”, que muestra que se pueden contar aún cosas sobre tan recurrente tema desde una visión propia y acorde con su evolución vital). También están presentes las típicas canciones suyas donde se narran historias cotidianas (“La guitarra del inglés”) y emociones tan mundanas como empáticas (la preciosa “Santo Grial”). En perspectiva resulta obvio que no es un trabajo redondo completamente, situándose un paso por detrás del reivindicable “La jaula del silencio”. Es como si la nueva formación se encontrara dubitativa en su conjunción, mostrándoles menos sutiles en algunos pasajes ante la ausencia del teclado, aunque bien es cierto que la producción es magnífica y los arreglos de las guitarras les hacen sonar primorosos pero no del todo ensamblados. Esto se constatará en directo, donde poco a poco se ve que Laina y Cruz cada vez están más seguros, doblándose con gusto (evocan muchísimas veces el espíritu de Thin Lizzy, sobre todo en la citada “Empezar”) tanto en los nuevos arreglos de su cancionero clásico como en las nuevas composiciones que pasan a formar parte del mismo. Aprovechan la presentación madrileña para grabar dicho concierto, el 14 de enero de 2011, y publicar un nuevo doble en directo. Vuelven a aparecer invitados ligados a su historia (destacando sobre todos ellos un Kacho Casal pletórico en “Todos a Bordo”). Editan “Cierta noche en Madrid” en doble cd y doble dvd. Mezcla y edita el audio el propio Lele Laina, aunque si bien eso siempre ha sido una garantía para el grupo, esta vez palidece en ciertos momentos, quizá por la ausencia total de overdubs y enmascaramientos posteriores, sonando a veces muy crudo y mate. Lo que se oye (y ve) es lo que son, para lo bueno y lo malo. El problema aparece en los extras, donde José Luís y Lele cuentan durante una hora lo que ha sido su historia musical y la de Topo. Siendo ésta como es una historia no sólo atractiva y disfrutable sino, sobre todo, paradigmática y fundamental, se echa en falta un trabajo de edición visual que dote de brillo al peso histórico que ambos tienen. Ese síndrome de haber empezado una y mil veces desde cero a base de perseverancia y lucidez quizá les hace descuidar esa ansiada entrevista. De todos modos, pecata minuta de cara a los fieles seguidores que durante años esperaban algo así. 


Viendo que la nueva formación da y puede dar buenos resultados, esta vez no dejan que Topo languidezca como otras veces, y ante el abandono de Miguel Bullido, se hacen con un batería tan respetado como José Martos. En 2014 entran a grabar su noveno disco, perfectamente a gusto en su formación de dos guitarras, bajo y batería. En febrero de 2015 aparece “El ritmo de la calle”, flamante nuevo capítulo de una historia que se ha visto obligada a comenzar tantas veces ante la desidia de medios que sería una pena que terminara ahora. Como si el círculo se hubiese cerrado para Lele y José Luís dentro de ese uróboros particular en el que parecen estar inmersos, “El ritmo de la calle” constata la rabia por demostrar que su historia sigue vigente y también por evidenciar la importancia que tuvieron. De nuevo ofrecen un trabajo redondo, quizá uno de los mejores de su carrera. La tónica lírica es ya un marchamo personal: denuncia, historias, emociones, sentimientos. No sorprenden pero siguen siendo letras certeras y arrobadas. Musicalmente tampoco esperan sobresaltar a ninguno pero es tan alto el nivel que poco importa. Puede sonar a lugar común, pero reseñar un tema en detrimento de otro se torna difícil habida cuenta del nivel ofrecido. De igual modo, resulta sorprendente escuchar este disco a la luz de lo que ha sido su carrera. Desde la inicial y afilada “El ritmo de la calle” al rabioso final de tremebundo riff con “Policías y ladrones”, se reúnen 14 canciones que rallan lo notable, cuando no lo sobresaliente en algunos casos. El sonido de dos guitarras les hace incluso regresar al espíritu de aquel lejano y germinal primer disco de Asfalto (sobre todo en las preciosas “La dama y el juglar” y “La cosecha”, las cuales desprenden psicodelia beat por todos lados). Suenan contundentes gracias a la labor de José Martos tras la batería, el cual parece haberle inyectado un plus de energía a la ya trasmitida por la incorporación de Luís Cruz, pero también gracias a una sabiduría compositiva que, ayudada por unos arreglos distinguidos, elevan las canciones. Ejemplos como “Blues de cristal”, donde parecen darse cita unos Whishbone Ash secundados por Warren Haynes y sir Paul McCartney, o “El guitarrista de Hamelín”, que trae a la memoria un supervitaminado “(I´m not your) Steppin´Stone” de The Monkees, dan buena prueba de que la pareja compositiva Laina/Jiménez merece un respeto cuando no un altar. ¿Suena exagerado? Va a ser que no. La producción vuelve a recaer sobre la pareja fundadora, endureciendo el sonido donde es necesario y dejando respirar a las canciones cuando hace falta, en un resultado final meritorio y valiente, el cual debería romper no ya sólo el corsé público que les ignora sino las estúpidas etiquetas que hacen que no haya otros focos siguiendo sus pasos (Azkenza, Cazorla, Ruta66 o Efe Eme, por ejemplo). Sea o no el capítulo final de una historia tan heroica como reivindicable, habrá merecido la pena si finaliza así. Conociendo el camino que han recorrido y cómo lo han hecho, me temo que, afortunadamente, no lo será.

Por Juan M. Contreras  
Topo I  ; Topo II

Van Morrison - Moondance (1970)

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"... We were born before the wind, also younger than the sun. Ere the bonnie boat was won as we sailed into the mystic.."

En 1964 una nueva taberna para marineros en Belfast buscaba banda para su fiesta inaugural y The Gamblers con algún que otro nuevo fichaje respondieron rápidamente al anuncio. El líder y cantante de aquella banda irlandesa era Billy Harrison aunque en esa actuación y por petición popular no le quedó más remedio que dejar cantar alguna que otra tonadilla al pequeño, fornido y nuevo saxofonista que además tocaba de lujo la armónica. El éxito de aquella actuación propició un contrato para tocar allí asiduamente y de rebote provocó un cambio de nombre, a partir de ese contrato el grupo pasó a denominarse Them y el saxofonista George Ivan Morrison tomó el mando. Them fueron una banda maravillosa, excitante como pocas en una época donde las bandas británicas invadían el mundo. Las actuaciones brutales de Van Morrison, su fuerza, su energía, su improvisación mítica, su mala leche... les proporcionan un contrato que reporta dos Lps e innumerables sencillos. Como todo en la vida a Van Morrison se le quedaba pequeño aquello y firmó un contrato para un disco en solitario, grabó canciones en la Gran Manzana y el sello Bang Records le tendió una trampa y lo que iban a ser singles se recopilaron en "Blowing your mind" que aunque es su primer disco en solitario no es del gusto del León de Belfast. Pleitos, discusiones, malestares varios, éxitos radiofónicos del nivel de "Brown eyed girl".... Morrison rompe con Bang y firma con Warner. De todo aquello salió "Astral Weeks", un disco sin singles radiofónicos donde el jazz, el blues e incluso la clásica iban de la mano, poesía musicada, recitados de lujo, ambientación estelar y casi ni un estribillo. Puede que el primer disco en solitario que hizo expresamente Van Morrison sea el mejor de su carrera, puede que sea uno de los diez mejores discos de la historia, habrá discrepancias en esto que digo pero desde luego que es uno de los discos insaltables de la historia es un hecho.  No es disco fácil, ni disco para novatos ni vírgenes oídos de experiencias místicas pero es un discón como también lo fue su siguiente aventura en solitario que es de una misma calidad pero de concepto contrario totalmente. En "Moondance" hay infinidad de singles radiables y estribillos por doquier, pero sigue habiendo magia, mística y una ambientación sensacional, un cantante prodigioso y un compositor en estado de gracia. Además estuvo muy bien respaldado por  Jack Schroer (saxo alto), Colin Tilton (saxo tenor), Jeff Labes (teclados), John Platania (guitarras), John Klinberg (bajo), Gary Mallaber (batería), Guy Mason (percusión) y The Sweet Inspiration (coros), la mayoría de ellos repitieron con el León de Belfast más tarde en "His Band and the Street Choir (1970)", otro clásico. "Moondance" es el disco por donde empezar, por donde comenzar a conocer a Van the Man, "Moondance" es el disco adecuado para una maravillosa noche, para un baile a luz de la luna con las estrellas iluminando nuestro ojos, para una fabulosa noche de romance, llena de magia que hace susurrar y callar. Un disco para aquellos que nacimos antes del viento, para los que son más jóvenes que el sol, un disco para amores alocados, un disco para aquellos que esperamos siempre un próximo brillante nuevo día, en definitiva un disco para todo el mundo. 

CARA AAnd It Stoned Me, Moondance, Crazy Love, Caravan, Into the Mystic.


Van Morrison no está para bromas ni para perder el tiempo, y de primeras su voz nos golpea y nos deja sin aire. "And It Stone Me" es un temazo indiscutible, un tema con "morriña" a la vieja Irlanda, morriña que no conseguía vencer Van pues la Gran Manzana parecía no estar hecha para él. La instrumentación como en todo el disco es de lujo, la parte central con el piano y los metales son una maravilla. Después de esto el swing y el jazz nos desarman por completo, el tema que da nombre al disco "Moondance" es uno de los más conocido de Van, una tremebunda canción muy bien adecentada para la ocasión con una flauta mágica y un final apoteósico para seguídamente darnos amor, amor, amor, amor... loco amor.... "Crazy Love" es bonica del to, adoro este tema, escucho eso de "I can hear her heart beat for a thousand miles..." y se me eriza el vello. Los coros en esta tema son espectaculares y tiene ese momento, ese "bridge" gospeliano ese "Yes I need her!", joder, qué temazo!!! "Caravan" es la canción que me hizo enamorarme del disco y consiguió hacerme seguidor de Van Morrison para el resto de mi vida. Uno de los temas del último Vals, una de sus mejores composiciones en directo, un tema incendiario, un tema arrollador: "Turn up your radio and let me hear the song...". Y para cerrar la perfecta cara A, Van nos invita a adentrarnos en la mística. "Into the Mystic" es una de las canciones de mi vida, bueno, y todo este tremendo disco. Si me coge en un día malo, la mística de Van puede hacerme llorar y estremecerme. Majestuosa canción.


CARA BCome Running, These Dreams of You, Brand New Day, Everyone, Glad Tidings.


"Come running" fue un éxito rotundo, en la radio y en la listas aunque en yanquilandia no pasó del 30 creo, eso para Van en esos días era todo un prodigio. Otra vez los metales predominan en un tema que va cogiendo velocidad y donde Van da una clase magistral de soul blanquito. Curiosamente la cara B del disco empieza con brío, con alegría, con marcha. "These dreams of you" es otro ejemplo de qué difícil es hacer lo fácil. Un tema más americano, de esos que acostumbran a gustar allí al personal, un temón qué coño! "Mmmm, these dreams of you. So real and so true!" y esos vientos, y ese Van bordándolo, qué voz, qué prodigio!!! Y llega otro de mis temas favoritos del álbum, llega para desmontarme a trocitos "Brand New Day", obra maestra hecha canción. Bonica del to es poco. Majestuosa, bella, delicada, melancólica, gospeliana, soulera.... "... Brand new day, Brand new day ooooh... Feels like a brand new day, feels like a brand new day, feels like a brand new day!" . Y el final se acerca primero con la maravillosa "Everyone" y luego con la simpaticona "Glad Tidings", ambas tienen unas intros míticas, la primera con un organillo juguetón y un Van descomunal... everyone everyone everyone everyone!!! ; y la segunda, la última canción del disco tiene esa magia juguetona, esa inocencia, ese regusto que te hace querer volver a pinchar el disco inmediatamente. Un disco mágico, único, una tremenda POM.

Van Morrison - "Moondance" (1970)
11/10
01.- And It Stoned Me/ 02.- Moondance/ 03.- Crazy Love/ 04.- Caravan/ 05.- Into The Mystic/ 06.- Come Running/ 07.- These Dreams Of You/ 08.- Brand New Day/ 09.- Everyone/ 10.- Glad Tidings.





Por Nikochan

Las memorias de Costello

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“Unfaithful Music & Disappearing Ink” es el título escogido por Elvis Costello para presentarnos sus memorias a lo largo de más de 350 páginas. Como se explica en la nota de prensa Declan Patrick MacManus repasará 40 años de su historia musical incluyendo intrigantes anécdotas de su familia y compañeros músicos y sumergiéndose de igual manera, en una introspectiva en cuanto a la creación de sus canciones famosas. Además de en palabras de sus editores serán “Unas memorias poco convencionales pero indelebles”. A la venta a partir del 13 de octubre en formato hardcover y audiobook.

BOB, en los Jardines de Pedralbes

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Barcelona no tiene un circuito rocanrolero demasiado bueno sin embargo tiene festivales para dar y vender, y dinero para contratar a las estrellas que se le antojen o al menos eso parece. El festival de música de Barcelona Els Jardins de Pedralbes anunció al fin su cartel para este año 2015 donde brilla con luz propia la estrella de Bob Dylan. Las entradas ya están a la venta (aquí) y el precio mínimo para ver a Papá Bob es de 125 euros. Bob no estará solo en el cartel, hay otros ilustres como mi querido Paul Weller, Pet Shop Boys, Goran Bregovic, Buena Vista Social Club, Spandau Ballet, Miguel Poveda, Sara Baras, etc, etc.. si queréis ver el cartel completo y fechas pichad aquí

Topo - Parte II: Honestidad y tozudez.

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No hay que olvidar que esto es España y Topo se topó (perdón) con la Movida, entrando inmediatamente a formar parte de ese saco donde han acabado todos los grupos que, parafraseando a Tierno Galván, no estuvieron al loro, no se colocaron, se movieron y no salieron en la foto. No hablo de teorías conspiratorias, sino simple y llanamente de cutrerío patrio; aquí la música era considerada (y es) como un simple negocio de guapos y guapas manejables y no como una forma de arte comercializable, pero arte al fin y al cabo.

Con estas premisas, en 1980, Chapa les "anima" a realizar un disco "nuevaolero", al estilo de lo que funcionaba en Gran Bretaña, con un sonido próximo a The Police. Para estos cuatro proles curtidos durante años en el local de ensayo y en bolos infames, el caramelo no les pareció mal, pero, hablando mal y pronto, se la metieron doblada. Este intento de reformularlos, concretado en un disco llamado "Pret a portet", fracasa estrepitosamente y hace que Topo abandone la discográfica. Produce de nuevo Teddy Bautista, pero pocos rastros hay de la obra anterior. Visto en perspectiva no es un mal disco, tiene sus momentos, pero no era apropiado para un grupo como Topo. De hecho no parecían el mismo grupo. Una cosa es evolución y otra el triple salto mortal sin red estilístico que hicieron. De todos modos, hay que insistir en que no es un mal álbum (si lo hubiera firmado un grupo novel). Sobre él reposa la losa de ser un disco indigno, pero tras esa pátina sonora tan típica de la época, se esconden un puñado de composiciones que, con otra producción más orgánica y natural, hubieran hecho un trabajo menos sonrojante. A pesar de tener que echarle imaginación para ver que los huesos de esas canciones eran buenos, se mantienen muy a la luz la destreza instrumental y los arreglos vocales con enjundia. Perlas como “Inesperadamente”, la versión de Sam Cooke “Bring it on home to me” bautizada como “Trae a casa tu amor”, o “Te siento cerca”, siguen brillando debajo del lodo y la purpurina (aunque otras como “Extraterrestre” le hagan a uno llorar de espanto). 

Para resarcirse grabaron su tercer disco intentando que las injerencias de la compañía fuesen las menos posibles. Con "Marea negra" pusieron las cosas en su sitio, volviendo a su sonido, sus riffs, sus juegos vocales y su teclado musculoso. Un disco magnífico grabado en Madrid y mezclado en Ámsterdam que con el tiempo se ha convertido en su obra más representativa. Fichan por Sony y produce Carlos Narea con la ayuda de Miguel Ríos. Terry Barrios catalizó las inquietudes del grupo y puso las cosas en orden (aparte de ser un batería contundente y preciso, tenía un sonido y una pegada muy característica, y en grabaciones posteriores se le echó en falta, lo cual es mucho decir a la hora de hablar de un batería). “Cantante urbano” abre el disco de una manera poderosa, abriendo el listado de nuevos clásicos de la banda, soberbia, auto afirmante y que expone la tónica de lo que vendrá, la de unos músicos en estado de gracia que confían en unas canciones de nuevo primorosas pero, esta vez sí, grabadas y producidas como desean. Desaparecen los restos progresivos más evidentes por mor de un rock más directo. “Guerra fría” mantiene el pulso sustentada por el piano de Víctor Ruiz, que encuentra más espacio para reclamar su importancia capital dejando que un pantagruélico Terry Barrios se haga con ella y la saque a flote y le de brillo. Sigue “El Blues del Dandy”, poderosa sátira deudora de unos Humble Pie incisivos y socarrones. “Marea negra” es un himno preclaro y trepidante que donde todos brillan y a la vez les muestra compenetradísimos. Justo después Lele Laina imprime su raigambre beatle con la harrisoniana “Colores”, emocionante descripción sentimental de un trotamundos apátrida. La cara B se abre con “Los chicos están mal”, una nueva muesca en su lista de clásicos, y si cito todas las canciones del álbum es para reivindicar una obra que debería haber tenido mejor suerte en el imaginario colectivo rockero patrio. Jiménez de nuevo apabulla con su bajo, dirigiendo a un grupo que se gusta y disfruta. “Después del concierto” y “El apagón” se siguen con un José Luís Jiménez cantando pletórico y dibujando unas líneas de bajo imaginativas y contundentes que culminan en la última de las gemas del álbum, “Ciudadano universal”, cantada por Terry, la cual muestra sus restos progresivos en una composición acertada y adaptada al momento que viven. 


A pesar de tener la certeza de haber firmado un magnífico disco y de gozar de la tutela de un Miguel Ríos que les lleva de teloneros, la compañía no hace nada por ubicarlos y sacarlos de ese cajón desastre del llamado rock urbano donde les es imposible romper los límites que su propio nombre impone (en radiodifusión y trasvase periodístico); la moral del grupo está en su peor momento y, a finales del 84, Terry, Lele y Víctor deciden tirar la toalla y abandonan, cansados de la compañía y con la sensación de que la mala suerte que siempre les ha acompañado nos les dará tregua por más que se esfuercen. Se queda solo José Luís Jiménez, que sobrevive alquilando su equipo de sonido y buscando nuevos músicos. Decide mantener el nombre y ficha a Luis Cruz (Guitarra), Kacho Casal (Batería) y Pablo Salinas (Guitarra, teclados). Esa formación grabará en 1986 "Ciudad de Músicos", editado a través del sello SNIF, compañía auto gestionada por los propios músicos donde también editan los igualmente tenaces Asfalto en su nueva reencarnación junto a Miguel Oñate. “Ciudad de músicos” es totalmente un producto de la época, delicioso y culposo a la vez. Muy influido por el rock metalizado de guitarristas corre mástiles gracias al ímpetu y talento de Cruz y Casal (hoy en Burning), el bajo y voz de Jiménez pivota sabiamente e intenta atar en corto a sus nuevos compañeros con unas composiciones que, tras los arreglos “hard-metálicos”, se vuelven a mostrar clásicas y preciosistas. A pesar del satisfactorio trabajo, éste vuelve a pasar totalmente desapercibido, lo cual, añadido a que José Luís Jiménez busca sonoridades más clásicas, precipita el fin del primer acto de Topo.

Por Juan M. Contreras 
Parte I, Parte III

The Beatles - Beatles for sale (1964)

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Beatles for sale es el cuarto disco de los Fab Four, dentro de un año en el que estaban a tope, y ya habían editado A Hard Day's Night. Pero este, siempre ha sido un disco menospreciado, aunque sin embargo yo le tengo bastante cariño. Es obvio que quizás hay demasiadas versiones, eso no lo voy a negar, pero hablamos de versiones de influencias fundamentales en los de Liverpool que venían de los 50, como Carl Perkins, Chuck Berry, Buddy Holly, etc., y algunas de ellas son realmente excelentes, en total 6 de 14 temas que componen el trabajo. Pero la explicación es clara, los Beatles por contrato debían grabar dos discos por año, y como no tenían más material (ya que a diferencia de otros grupos de la época, se negaban a incluir los singles en los LP's para luego rodearlos de relleno), lo completaron con covers que tocaban en los viejos tiempos de Hamburgo, eso si, grabadas a posta para el disco. Pero este álbum deja claro que los chicos ya querían hacer algo diferente, y este cuarto disco marcará el fin de la primera época, ya que en Help! el grupo empezará a virar y tirarse a territorios más folkies. En este sentido, en este trabajo a pesar de mantener un estilo pop-rock en algunas canciones, mostraba una transición en el sonido de los Beatles, que se alejaban del pop alegre y marchoso (Merseybeat) para acercarse un poco más al folk y las letras más reflexivas. La madurez también se nota en algunas letras de Lennon (No Reply, I'm A Loser, Baby's In Black, I Don't Want To Spoil The Party), que suenan pesimistas y tristes, en contraposición a la alegría fiestera de los primeros discos.
Pero para entender bien este disco, hay que profundizar en la situación que en esos momentos vivía la banda. Hablamos de un año de máxima popularidad, todo Cristo quería verlos tocar, la agenda petada y conciertos continuos, horarios siempre ocupados y esa fama estaba agotándoles. La propia portada es una muestra de esa situación, con los cuatro cansados frente a un fondo otoñal. Llega la Navidad y la compañía quería sacar disco de los Beatles para sacar rédito en ventas, algo seguro en aquel momento. Hablamos de un disco que se graba en 3 semanas y en días libres entre gira y gira.
 
 
Comienza el disco con No Reply una canción melancólica y tranquila, una sutil joya acústica que es ya un signo de cambio a como empezaban los anteriores trabajos, aunque contiene los típicos cambios de ritmo grandes del grupo, a la vez que se nota la voz de Lennon. I'm a loser es para mi el gran hit del disco, junto con alguna otra, donde también canta John que se considera un perdedor, por tanto la letra es triste (Soy un perdedor, y perdi alguien que esta cerca mío, soy un perdedor, y no soy lo que aparento ser) pero cuya melodía es espléndida. Baby's in black cierra la trilogía inicial, donde aquí cantan John y Paul y si antes estaba triste y se consideraba un perdedor, aquí directamente se va de funeral. Y llega la primera versión, el Rock and roll music mítico de Chuck Berry, que no mejora a la original, pero para mi tiene, a parte de escuchar a Lennon cantando a su ídolo, esa reminiscencia a la época de Hamburgo, cosa muy lógica. I'll follow the sun remonta el vuelo , una composición pastoral de Paul, muy emparentada con Til there was you, con aires bucólicos y otoñales la mar de efectivos. Mr.Moonlight es quizás el tema más tedioso del disco, una versión de Johnson cantada por John algo monótona, donde el solo de teclado aporta poco. Con el medley de Kansas City/Hey-Hey-Hey-Hey! sube el tono, con Paul cantando rock and roll de manera portentosa, versión de Leiber/Stoller (que componían para Elvis mucho).
Eight days a week empieza la segunda cara, tema que llegó al número 1 en EEUU, y la primera en utilizar la técnica fade-in, cuyo título venía de una frase de Ringo que se quejaba de curraban demasiado, y necesitaban ocho días de la semana para completarlo, un tema que recobra alegría, con cambios preciosos, un single rotundo con Lennon cantando de vicio, con estribillo pegadizo y puente brillante. Words of love es una versión de Buddy Holly, melosa, con buenos arpegios de guitarra, no aporta nada del otro mundo, pero no desentona. Con Honey Don't llega para mi una de las grandes versiones del disco, que canta Ringo, y es que a Carl Perkins si que le pillaron el punto, gran rock and roll clásico con un irresistible fraseo de Ringo (C'mon George, rock for Ringo). Every Little thing es una bella canción con quizás una letra excesivamente cursi, pero con melodía muy pegadiza. I don't want to spoil the party regresa al pesimismo donde canta el dúo Paul-John, tema de buena melodía en el estribillo, algo folk con muy buenos coros. What you're doing tiene la peculiaridad de un punteo muy estilo Byrds de la guitarra, canción cantada por Paul como siempre insuperable. Y cierra el álbum la segunda versionaca de Perkins, Everybody's tryin' to be my baby, fastuosa con Harrison al cante en esta ocasión, magnífica reivindicación.
 

Hablamos de un disco rompedor en ventas en su momento, en pleno auge de la Beatlemanía, pero los cuatro fantásticos no eran tontos y sabían que el cambio urgía, por ello en este trabajo empiezan a dar síntomas claros que se manifestarán ya en el siguiente trabajo, pero mucho más en Rubber Soul.


Os dejo con el tema I'm a loser en una actuación televisiva.
 

 
 
 
The Beatles - Beatles for sale (1964): 8'5/10
 
1.No Reply/ 2.I'm a loser/ 3.Baby's in black/ 4.Rock and roll music/ 5.I'll follow the sun/ 6.Mr.Moonlight/ 7.Kansas City-Hey-Hey-Hey-Hey! (Medley)/ 8.Eight days a week/ 9.Words of love/ 10.Honey don't/ 11.Every Little thing/ 12.I don't want to spoil the party/ 13.What you're doing/ 14.Everybody's tryin' to be my baby

Topo - Parte I: Una historia al ritmo de la calle.

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Topo es una de las grandes formaciones de la historia del Rock Español. Hay cosas que cuanto antes se digan, mejor. También han sido uno de los grupos más ninguneados y con más mala suerte del negocio, algo que ha sido moneda común de la inmensa mayoría de las bandas de este país, pero Topo pertenece además al reducido grupo de los perseverantes, los tozudos y los seguros de sus capacidades… Como Burning, como Sex Museum, como… (sigan ustedes mismos). El problema con Topo es cómo se les considera cuando se les tiene en cuenta y en que categoría se les ubica.

Surgieron en 1978 como una escisión de Asfalto y durante un breve periodo de tiempo volaron muy alto, aunque nadie pareció darse cuenta. Topo es un gran grupo, con diferentes etapas, con altibajos, con éxitos y fracasos, con muchas de las miserias y con muchas más glorias (en forma de canciones) de eso del rock, pero sin duda es una banda merecedora de ser considerada de primer nivel y, por qué no decirlo, histórica. Sin embargo, si hay algo con lo que cargan sobre sus espaldas José Luís Jiménez y Lele Laina a la hora de observar su biografía musical son prejuicios. Se les englobó bajo esa indeterminada y maliciosa etiqueta del Rock Urbano, vaya uno a saber qué sea eso, e incluso ellos mismos en más de una canción han usado el adjetivo con convicción, pero también es cierto que, a la hora de acercarse a su trabajo, quizá esa denominación haya sido más una losa que una aclaración. Y si no tenían suficiente con la viciada forma de hacer las cosas del que fue su primer sello, Chapa Discos (un sello prototípico de la visión carpetovetónica del negocio del rock en este país, con más sombras que luces), se “apropió” de ellos todo un “capo” como Vicente Romero (ejemplo de integridad más entendida como cabezonería que como defensora de ciertos principios).


Básicamente Topo son José Luís Jiménez (1948) y Lele Laina (1952), aunque haya habido momentos en los que la nave la ha dirigido solamente Jiménez y por mucho que la llamada “formación clásica” sean ellos dos más los desaparecidos Terry Barrios (1952-1992) y Víctor Ruíz (1952-2005). Como se ha apuntado antes, Topo surgió en 1978 como una escisión de la mítica formación Asfalto, los cuales, en ese mismo año, habían publicado su disco debut tras un reseñable número de años pateándose escenarios y siendo grupo de apoyo de muchos otros como Vainica Doble, una obra con la que nadie del grupo quedó satisfecho y que Chapa ninguneo hasta que la canción “Capitán Trueno” comenzó a sonar en la radio. Para cuando esto último sucedió, Asfalto ya había roto peras; por un lado estaban los citados Jiménez y Laina y por otro Enrique Cajide (batería) y Julio Castejón (guitarra y voz). Ese primer disco de Asfalto, a pesar de la insatisfacción que provocó a sus autores, sigue siendo una obra más que disfrutable, conteniendo un conjunto de canciones sumamente memorables, tanto en composición como en ejecución. En él se conjugan como pocas veces en este país luminosas influencias beatlelianas, psicodelia, rock progresivo de altura y una lírica tan naif como preclara (en la, quizá, ficticia e ingenua distinción entre compositores con carga política o no, el caso de Laina y Jiménez aparece como totalmente banal, pues en su ADN siempre ha estado impreso cantar sobre y para la gente de dónde vienen). Entre toda esa mixtura, sobresalen ciertos aspectos que seguirán siendo señas de identidad posteriormente en Topo: una conjunción y arreglos vocales muy a tener en cuenta, y por los que nunca han sido suficientemente reconocidos, una destreza instrumental notabilísima y unas ambiciones compositivas tan clásicas como valiosas.


Presiones de la compañía hacen que Cajide y Castejón continúen bajo la nomenclatura original a pesar de tener nuevo nombre y nuevos compañeros. Por su lado, Jiménez y Laina, intérpretes vocales principales de las canciones más recordadas de dicho LP, deciden formar otro grupo y permiten el uso por parte de aquellos del nombre de Asfalto. Así pues, José Luis Jiménez (bajo y voz) y Lele Laina (guitarra y voz) se embarcan en la creación de Topo junto a Terry Barrios (Batería y voz) y Víctor Ruiz (Teclados). Rápidamente graban su primer plástico, de titulo homónimo, el cual, comparado con la obra seminal del que fuese su primer grupo, se muestra como una gloriosa evolución lógica. La inclusión del teclado de Ruiz hace que las nuevas composiciones adquieran músculo y fluyan densas, muy acordes con el rock progresivo de la época. Dicho álbum, producido brillantemente por Teddy Bautista en los estudios Kirios, incluye composiciones ilustres como "Vallekas 1996" o "Mis amigos dónde estarán". Es un disco difícil y a la vez naif. Difícil porque es progresivo, enrevesado y complejo, y naif por unas letras directas, cargadas de una marcada y sencilla pátina social, pero también con enjundia. Ecos de Traffic, Moot the Hoople (de Brain Capers) o Humble Pie resuenan en cada surco, aunque siempre primando su marcada personalidad. Abre el disco "Autorretrato", trepidante gema de riff con olor a clásico, un teclado llenándolo todo que parece robado directamente de Vanilla Fugde y un interludio acústico que muestra a unos compositores tan seguros como ambiciosos; le sigue "Abélica", otra joya progresiva con un nuevo juego de voces inmenso, y, cerrando la cara A, "La catedral", cuya lírica parece extraída de un guión de Moebius y que musicalmente es como si Pink Floyd estuviesen tocando un descarte del primer disco de King Crimson, esta vez bajo la voz principal de Terry Barrios, secundado por unos Jiménez y Laina poseídos por Crosby, Stills y Nash. Y si la cara A era asombrosa, la cara B es ya para llorar de placer; "Mis amigos dónde estarán" es uno de esos himnos sencillos y emotivos por los que no pasa el tiempo, y "Qué es esta vida" siempre me ha parecido el "Because" beatleliano patrio. "El periódico" es una composición tan sencilla como emotiva, antesala perfecta para que cierre el disco de nuevo un pletórico Terry Barrios a la voz principal con "Vallekas 1996" (o cómo incitar a la lectura de Orwell y Bradbury desde una canción). No sólo eran unos músicos arriesgados y virtuosos, sino que posiblemente hayan sido uno de los poquísimos grupos que en este país han cuidado las voces y las armonías vocales de una manera tan exquisita. Terry, José Luis y Lele se compenetraban de manera emocionante, y las armonías que se sacaban de la manga son de lo mejor que nunca nadie se ha dignado a reivindicar en este país. 

Un disco como ese hoy debería estar reseñado como la maravilla que es dentro de cualquier historia decente del rock español, y no como un Wally que nadie sabe dónde está, ninguneado por modernos y gafapastas cuyas carnes se abren ante productos contemporáneos de dicho disco que son presentadas como epítomes de lo más de lo más. Sin embargo Topo sufrió lo que sufrieron las otras bandas de su compañía, Chapa, que, lejos de apoyar incondicionalmente la música de su escudería, mostró con el tiempo que sólo buscaba formas de enriquecerse rápida y fácilmente, maltratado sin ningún problema cantera y catálogo, dando al traste con bandas mientras su propia ineptitud interna provocaba situaciones kafkianas tales como la grabación de discos claves que no eran mínimamente apoyados (como el de Mezquita, Mermelada o Cucharada) o cambios de imagen tan descorazonadoras como el que hicieron los propios Topo para su segundo disco. 

Por Juan M. Contreras
Parte II; Parte III

Otro adelanto de Alabama Shakes

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La cantante y guitarrista Brittany Howard junto a sus Alabama Shakes adelantan otra de las canciones que formarán parte de su nuevo trabajo, “Sound & Color” que saldrá a la venta el próximo 20 de Abril.
Os dejamos con el tema “Future People”:

Gira de The Jayhawks en abril

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Ya tenemos las fechas y los lugares de la próxima gira de los Jayhawks. 

8 de abril - Teatro Quintero (Sevilla)
9 de abril - Sala El Tren (Granada) -
10 de abril - Teatro Barceló (Madrid) -
11 de abril - Kafe Antzokia (Bilbao) 
14 de abril - Sala Barts (Barcelona) 
15 de abril - Sala Las Armas (Zaragoza) Í
16 de abril - Loco Club (Valencia)
17 de abril - Zentral (Pamplona) 
18 de abril - Sound Festival (Gijón) 

Canciones encontradas 1994-2014 de Nu Niles

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Ya se puede reservar en itunes el disco Canciones encontradas de Nu Niles. Contendrá material inédito de la banda, demos e incluso la versión original de El crujir de tus rodillas por Duckbills. Un repaso a todas las épocas y formaciones de la banda. Solo en plataformas digitales!



Video Premiere: It's All Over But The Shouting de JD McPherson

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Hoy presentamos en el Exile el primer video del disco Let The Good Times Roll de JD McPherson

La canción elegida para este primer adelanto oficial es It's All Over But The Shouting, una canción por otra parte deliciosa, este disco promete mucho.

Bob Dylan - World Gone Wrong (1993)

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Esto, me temo, va a ser complicado... Para no eternizar, ya aclaro de entrada, trataré de no perderme en lisonjas y parabienes (en la lógica medida posible) para con un músico/genio que, para mi, comparte con Mr. Cooke la casilla 1 a la hora de fundir folk/gospel con el azúcar de lo popular. En verdad, con el alter de Robert Allen Zimmerman se me ocurre pensar aquello que le suelto (con toda la pomposidad y repelencia que soy capaz) a ese alguien que te cruzas de vez en cuando en la vida -que de todo hoy y a priori los ínclitos también tienen madre... otra cosa es su oficio, pero eso ahora no toca- que afirma, sin vergüenza alguna, que:  "no le gustan los Beatles". El axioma garrafero en cuestión que les endilgo, sigo, viene a ser algo como: "no te gustan los Beatles que has escuchado de momento, cuidado"... De ello, intento se deduzca, que en verdad "hay unos fab 4 para todos" y lo sepan o no, pues tal es su insondable grandeza. Y cuarto y mitad con Dylan, siempre en la opinión personal, por supuesto, quien dispara lo explicado al infinito y beyond merced a sus tantas décadas de singladura por montera.  Personalmente resumiendo (mucho), y perdón por no podérselo evitar, de sus íconos sixties me quedaré siempre con "el que se lo trae todo para la casa" en últimas instancias, de la misma forma esa especie de tripleta "soular", inventada por la curra en la almendra de quien suscribe, compuesta por "street", "Infidels" y "empire" (y através de los últimos 70's primeros 80's) me resulta el tocamiento duluthero absoluto... Esto es así. Ya en el nuevo milenio, el canalla/Maestro, ha conseguido sonarme las moqueras una vez más con ese bodeguero "Together through life" que patidifuso dejome (no me preocupa ese "pasar de rondón" que parece le define... el tiempo le pondrá en el merecido sitio que por justicia torera debe ocupar). Todo ello, atención, limitando el espectro a un señalar (cuando no hay necesidad, ok, pero uno es así de gilipuertas) por décadas o etapas. Así, finalmente, que nos dejamos los 90's en el tintero, en efecto... Los cincuenta palos de Bob en la travesía. La década del célebre y tan aplaudido "Time out of mind". La década donde, cómo no, el tío seguirá a la suya, ajeno a lo que le envuelve como siempre, en pos de seguir fraguando esa aventura inabarcable en aristas y contenidos, sin parangón posible, hace tanto empezada. Ese disco, TOOM, fue sin duda un palmearse espaldas entre los más fieles y aguerridos dylanitas around the world ("sigue teniendo que mirar al cielo porque no hay nadie que le quede encima", y similares... y con razón, claro, porque el álbum es de una majestuosidad indebatible). Sin embargo, llegados a este punto les ruego a todos me disculpen porque (obviando que estoy tratando temas divinos con la perspectiva del lego confeso) para mi, en esos noventa tan ruidosos, Dylan realiza uno de sus escorzos más brutales y, egoístamente, necesarios: "World gone wrong". Mi favorito suyo de dicho decenio y, me atrevo qué cojones, un top 10 de discos ever del sinpar bardo. 

WGW... Un álbum de versiones ajenas. Un trabajo respetado (en efecto) pero nunca del todo idolatrado aún en la cúpula de los dylanitas más militantes. Y tampoco voy a venderles la carta de "lo generacional" con esto, ojo... Pues si bien es cierto que servidor cumpliría la mayoría de edad en su año de edición no fue hasta bien pasada la década que entré en su tan peculiar juego/encanto. Rematando el asunto, está claro, en que cuesta encontrar un disco que se adapte menos al "Dylan-inmediato" (que sí, aguerridos fanes, existe ello también les guste o no de ver) que éste... Un disco de acústica, -con ocasional harmónica irruptora-, y tentetieso que se reboza sin pudor alguno en el folk-blues asilvestrado del año la maricastaña... ¿Y qué tiene pues, al fin, la rodaja en cuestión que me lo hace tan querible?... ¿No será esto sino un ardid para ir de "original" y "cool" por la vida por parte de su humilde escribano, saliéndose del camino para de ello "presumir"?... Hombre, ya les aclaro que "original" y "cool" lo soy un rato (que si solo fuera "pomposo" y "repelente" sería un auténtico hijo de puta, si), pero para el caso que nos ocupa, más claro debe quedar aún que WGW me parece una obra de arte solo a la altura de quien la firma y uno o dos (a lo sumo tres) más. Ahora se lo explico, por aquello de que hay que ir haciendo párrafos y tal. 


Suele ponerse este álbum en el mismo saco que el inmediato anterior "Good as i been to you" del año anterior. Es de recibo y natural. Pura inercia por nacer del mismo concepto de base (acústico 100% y con  temas ajenos de muy provecta edad por regurgitar). Sin embargo, hay una marcada sensación que me deja siempre WGW que ese, también magnífico, trabajo anterior no acaba de poseer... El disco del 92 es un arrejuntar gemas a la búsqueda de la justícia para con el pasado de los mayores, un agachar la cabeza ante lo que uno ha mamado de pequeño y que regala de nuevo con orgulloso aire revindicativo ("que no se pierdan estas cosas, por dios"). En "World gone wrong" ese trabajo ya está hecho... Y el genio se ha gustado. Ha estado cómodo como hacia tiempo y necesitaba. Bienvenida pues la repetición, desde luego... pero con matices. Toca moverse. Se embute un sombrero  de copa que retrotrae más al Huckleberry de Twain que a las carreteras beats de Kerouac y cia, y se inventa a este prematuro vejete que explica su particular historia a los bisoños oidos que la quieran escuchar. Esto es: "World gone wrong" encierra un sentido direccional desde su selección de partes que desemboca en un todo concreto, un cuento de peregrinaje y abandonos que un artista hace suyo desde lo ajeno con muy determinada y afilada intención, un muy peculiar cuento de luz de candil que debe ser tomado como único y como tal asimilado, en definitiva. Si no se quiere entrar ahí, dejemos de hablar (o dejen de leer, mejor y si prefieren), y escuchemos por enésima los "blondes", "desires" y demás que bien pocas cosas se nos van a ocurrir más alejadas del tiempo perdido. Cristalino ello... Pero uno, también, optó ya hace un muy respetable tiempo por parar atención al mentado vejete aquí impostado. Y de él sigo y seguiré aprendiendo. El fuego lento no se ha apagado, el guiso ha cuajado y, visto hoy con la (creo) merecida perspectiva, se da cuenta uno de la enormidad de trabajo que aquí queda encerrado para los restos.  

"World gone wrong", la canción, me resulta tan ancestralmente hermosa que me da igual si para alguien este tipo tiene voz de grillo pisado o para otro es lo más maravilloso desde el pedernal... Y me da igual porque, desde aquí, ya nadie la podrá volver a cantar para mi. Zimmerman también tiene ese poder, ya lo saben, vaya. "Me agarro la maleta y me voy porque ya no puedo seguir siendo bueno"... El sentimiento del que ha dado todo lo que tenía y al final no ha sido suficiente para sofocar la necesidad de nuevos horizontes por conocer y, por ende, opta (y argumentándolo además por ser así de cabrón) por tomar las de Villadiego... Todo eso y más destila la melancolía, no exenta del orgullo que siempre presta la convencida determinación, aquí ubicada. "Love Henry" parece la clara continuación, aunque "complementación" sería más correcto, del folletín con las impresiones de "la abandonada" ("I have gold chains, and the finest I have I'll apply them all to thee") entremezcladas con la resolución que de ahí toma nuestro protagonista en contrapunto ("A girl who would murder her own true love, Would kill a little birdlike me")... Ese hacer ascender a su compañera a castrante sirena homérica por parte del tipo puede, en efecto, lindar con la hipérbole a fin de cargarse de razones por su partida... Si es ello plausible o justo lo contrario queda a gusto del que observa/escucha. En cualquier caso, llega ya la víspera de la partida con "Ragged  & dirty". Un rezo al Lord al que suplica no le putee en exceso pues, en definitiva, debe recordar que "él también fue niño once"... Rezo que mezcla el llanto por la situación actual (en pos de la bendición/conformidad divina) con el lógico miedo por lo inhóspito e incierto que aguarda ya en el camino. Y así llega la, corrosiva más que agridulce, despedida del nido con una "Blood in my eyes" que auna ser tan mínima (como casi todo el disco, sí, pero incluso más si cabe) como una de las piezas que más adoro del de Duluth (importándome unos muchos pimientos que lleve o no su firma de origen en el proceso)... "Quédate con todo lo mio, no me importa lo que hagas ya en este mundo"... No le quedan ya lágrimas por vertir aquí, solo esa sangre de burro apaleado hasta el agotamiento que repite sin perder oportunidad de poner, ya por última vez, a su ahora ex-querida al más betunero nivel. Y para cerrar este primer acto, sin saber a ciencia cierta el tiempo transcurrido, nos encontramos al tipo tirado dios sabe dónde derramado en un mar de arrepentimiento y añorando lo viejo conocido a lo que, cómo no, ya le desparecieron colas, cuernos y tridentes... O eso pareciera. "Broke down engine", implora que se le devuelva a casa... No, al portal es suficiente. Recordando bondades (ahora sí, cabrito) de madre y esposa, con pistolas empeñadas y ropas vendidas de por medio, mal que pinta la cosa para nuestro prota desde este blueseo por muy de manual (y casi por estrenar) que sea... 


Aunque quedan siempre los recuerdos, las historias... Y a ello se aferra, cómo no, una vez más y como clavo ardiente. Pura nostalgia para esa "Delia" que murió en su cama, que amó a todos los que rondaban pero a él no, y desde la que cataliza, con tristeza, la partida de todos los amigos que se fueron... Y sin olvidarse del malogrado Curtis en absoluto, ojo  (que disparó a Delia y espera en su cárcel, para siempre, bebiendo en su taza de hojalata). Y desde luego, igualmente, que la historia de "Stack-A-Lee" tampoco sería la alegría huertera por mucha harmónica se de... Pero, joder, qué historia de nuevo (y qué enorme siempre Bob atacando este tipo de relato). Stack "ajusticia" a Billy Lyons al que acusa de haberle robado su sombrero Stetson en un bar (puro western, está claro) y al que desoye por completo cuando le implora piedad. De hecho, lejos de ello, le espeta un: "que Dios bendiga a tus tres hijos y a tu esposa ya la cuidaré yo"... Y desde ahí de mal en peor para este "mal hombre" por supuesto y hasta que, obvio, acaba también con sus huesos en la cárcel... Donde, finalmente, no puede dejar de escuchar a Billy Lyons reptando junto a su cama... Y todo por un sombrero Stetson. Piel de corral, sin duda, pero sigamos ya con esa "Two soldiers", que hay ganas... Mi predilecta del lote junto al tema de apertura y "Blood in my eyes" siendo honesto y aunque tan ordinario resulte sacar manzanas de tan cojonudo bodegón. Nos vamos ya , en efecto que el título no engaña, a la guerra con nuestro protagonista y con la muy triste historia de este par de soldados que ya habían rescatado (aunque en unas maneras a las que llamar "distintas" es no quedarse lejos sino, directamente, en otra dimensión) Byrne y Eno en los primeros 80's. Los dos muchachos se conjuran antes de cargar y prometen que escribirán (por cuenta del otro y de "no volver") a la novia de uno y/o a la madre del otro para explicar lo -fatalmente- ocurrido transmitiendo el muy sentido cariño que media en ambos casos... Desde ahí, gracias una melodia de esas que el puñetero te deshace en el alma de vez en cuando como nadie, descubrimos como aquellos que "habían salvado la perdición y la muerte" se pudieron levantar para cabalgar de nuevo... Pero no  "el chico con el pelo rizado, ni el hombre alto y oscuro que montó a su lado ", por lo que no quedó nadie para escribir a esa "chica de ojos azules" pero si una madre que debe esperar notícias para saber que su hijo murió... Para llorar mucho, vaya... Y si ahora aparece algún espabilado diciendo lo de que "Dylan canta mal" (o similar) siéntanse plenamente legitimados para enviarle a tomar viento sin mediar explicación (por mendrugo y por detenerse en el oir sin intentar siquiera un algo atrapar el escuchar). Estaríamos buenos. Ya casi terminando, y sigamos, volvemos a los recuerdos con "Jack-A-Roe". Y es aquí, en el romance por antonomasía del lote, donde nuestro amigo elige mutar la melancolía en pura envidia y duro pesar. Este folletín de devoción y fidelidad eterna que atraviesa guerras y distancias a caballo de su pareja protagónica quedaría como un bonito relato de balancín y chimenea sin más pero... Ay, ya al final, el abuelo cebolleta no puede reprimir un elocuente y amargado "por qué no tú y yo", quien sabe si en referencia a la mujer del principio  o a algún otro, presunto y/o pasajero, lance amoroso hallado por el camino... Aunque para el caso poco importa... El sentimiento final de "mira estos dos, por qué no me ha tocado a mi algo de la mismo" con ese tono y forma queda en formol por siempre jamás... y el otoño avanza que dirían lo poetas, está claro también. Llegamos, eso si, finalmente y cómo no, al final de la estación con este "Lone pilgrim". Breve pero sentida (y hasta plácida) despedida la del solitario peregrino... "But calm is my feeling, at rest is my soul. The tears are all wiped from my eyes"... Pero mejor aún eso de "the same hand that led me through seas most severe. Has kindly assisting me home" que echa persianas, ya en modo postrero absoluto, dejándonos un sentimiento muy extraño, -y  único-, que funde lo mínimo en apariencia con lo épico en contenido (muchos aplausos siempre a selección y secuencia por el amor de todo lo querible) a unos niveles prácticamente irrepetibles si es que, obviamente y en verdad, entramos al juego que aquí se dispone del primer al último segundo.

Y se acabó. A partir de aquí pueden comprar o no, de no haberse manifestado todavía para con este -para mi genial- "World gone wrong" (del que insisto, saber que és no es "conocerlo" en realidad... a este disco hay que llevárselo al catre y hacerle muchos cariños y tocamientos varios antes de empezar el despelote... y aunque éste sea "solo" emocional). Particularmente, y yendo más allá de la terrible chocarrada que resulta ponerse a puntuar (así alegremente y con absoluta mezquindad gratuito-galopante) a un artista tan brutalmente universal, queda solo explicar que no le calzo un "pleno", y con perdones mil, por ser algo tan acorazadamente supeditado y rehén de un estado de ánimo concreto que es fácil (tampoco negaremos la mayor) palidezca a muchos entre las grandes cimas del músico-poeta... Eso sí, de caer aquí aquejado con el famoso síndrome de la capital sueca lo de las "puntuaciones" es algo que debe, forzosa y perentoriamente, tomarse a cachondeo fino y sin más. Que como a muchos les ocurre, y recordando lo explicado hace varios párrafos, yo -aún sin contar con el nivel de erucidición duluthero de varios miles en el planeta- también tengo "varios Dylans", y éste, definitivamente, es de lo más queridos a pesar de su menor, que no inexistente (ojo), consenso.


Bob Dylan - World Gone Wrong : 9'4/10
01. World gone wrong/ 02. Love Henry/ 03. Regged & dirty/ 04. Blood in my eyes/ 05. Broke down engine/ 06. Delia/ 07. Stack A Lee/ 08. Two soldiers/ 09. Jack-A-Roe/ 10. Lone pilgrim.






Por Guzz