Shadows In The Night - Bob Dylan (2015)

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Existe un enorme riesgo en prejuzgar este nuevo capricho de His Bobness y no me excluyo, considerarlo sin escuchas o en primeras, como música de consulta de dentista o, en el mejor de los casos, como fondo para un martini lunch, plana, como los american songbooks del vendido de Rod Stewart. Craso error.

Resulta también injusto valorarlo como otra boutade más de Moisés desde Su Montaña Arrugada e incluso como lo que en realidad es, una necesidad vital de realizar un homenaje sentido y personal a la gran canción norteamericana de su niñez,  en concreto a un repertorio menos conocido pero hecho célebre por la otra Voz de los Ojos Azules, el señor Frank Sinatra.

Este trabajo de amor va mucho más allá y tiene más recorrido de lo que parece a simple vista porque se adentra en la profundidad de la noche y las reflexiones y estoy seguro que ganará con el tiempo y, de esa manera, como casi siempre, ganará Bob, él siempre por delante de prejuicios y percepciones precipitadas.

Este invierno está siendo gris marengo y frio como pocos, muy húmedo, la ría baja fiera, helada y este disco ha venido como anillo al dedo para darle serenidad a la negra noche y vips vaporub a los catarros. Si lo escuchas después de las 12, como Cenicienta, cuando el mundo se dispone a ponerse el pijama, un lunes, por cascos... es entonces cuando percibirás todos sus efectos mágicos.

Todo se ha dicho ya sobre Shadows In the Night y no me atrevía a abrir la boca a estas alturas pero ha sido Daniel Lanois quien me ha empujado con sus recientes declaraciones.

El artista-productor canadiense, ese que "le resucitó" del letargo y el ochenteo cutre al minesotarra, para mi es una voz de peso como la de Costello que ha dicho que es uno de sus mejores discos (tampoco es eso Elvis, no te pases, esto es diferente , es una isla dentro de una discografía archipielago)

Dice también que Bob le comentaba desde que le conoce que estas viejas canciones, además de estar compuestas por grandes profesionales, estaban escritas desde el corazón, en un tiempo de guerra donde la gente buscaba alguien a quien amar. Para Dylan eran una auténtica obsesión desde que se le quedaron pegadas a su alma joven, escuchándolas en la radio familiar de Hibbing.

Pero es que lo que tenían era espíritu y una belleza que era tierra santa para His Bobness. Por eso , él lo ha estado enfocando tanto tiempo y ha puesto tanto empeño , incluso se dice que hasta dejar de fumar para mejorar la voz que resulta sorprendentemente cristalina comparada con la de Tempest. Pero es que este salto mortal lo requería, aquí no se admiten esputos vocales porque no pegarían.

Tambien para Daniel, estas grabaciones (dice que hay para una segunda parte) es una absoluta muestra de agradecimiento y dignidad por parte del compositor de canciones americano más grande e influyente de todos los tiempos

Olvidemos guías previas, opiniones, malinterpretaciones y escuchemos, escuchemos Shadows In the Night , menos bla,bla, bla, en soledad y hagamos de vieja del visillo en el alma de Bob.

I´m a Fool To Want You es una interpretación que podemos considerar desde la primera escucha una obra maestra. Reune todos los requisitos para que lo sea.

1-Elegir bien.
2-Hacerla tuya, arrimarla a tu sarten.
3-Interpretarla como si te fuera la vida en ello.
4 Usar las técnicas del jazz que no son otras que el inarticulado discurso del corazón libre.
5 Que haya momentos que reluzcan como estrellas en la oscura noche.

Sobre un manto de cuerdas de bellas guitarras electricas cincuentonas y trémulas, con una steel celestial y un bajo tocado como un chelo, su extraordinaria roadband esta inmensa, la plegaria del error,  el arrepentimiento y el ascua del amor que sigue ardienndo como en If You See Her Say Hello se hace perpetuo misterio en I´m A Fool To Want You.

Quizás su grabación más importante desde Cross The Green Mountain.

Su profundidad es tal que suena a despedida, a compendio de una vida, I´m a Fool To Want You es tremendamente bella.

Estrellas en ella son: la respiración entre la primera frase y la segunda, el hold youuuuu, ese cavernoso the devil has known, su time and time again,  como alarga el afraid to sayyyyyyyy, el it must be wrong suena tan cierto como la verdad y ese final antológico  ( with out youuuuu) que produce sudores en el corazón.

El  timing es el del Lady In Satin de Billie Holliday, último trabajo de la grande, por eso da miedo y vértigo dentro de su perfecta serenidad escuchar Shadows In The Night.

Quizás sea el mejor tema de los diez a nivel interpretación y toda una cumbre en su carrera, ese vocalista que pasa por ser una mierda de cantante para muchos y yo voy y me río , repito sordos, cantar es transmitir y nada más que eso y si trasmites puedes cantar tecnicamente como el culo pero ya eres un gran vocalista.

Y después como si fuera media hora pasada de patinaje artistico sobre hielo se suceden los temas, quizás con unos fondos similares y planos entre si pero es que esto es algo como lo que Joni Mitchell hizo con la orquesta y esas viejas canciones tienen que tener esos arreglos para funcionar- la melodía es dictadora- lo suficientemente viejos para hacerlas creibles pero con una carga de originalidad en esta formación de grupo de cámara country de salón que pueden hacerle combinable incluso con Lambchop.

Y funciona mucho mejor como un todo que con canciones individuales ( cuando escuché Stay With Me de adelanto no me pareció nada especial, otra milikitada más), si bien hay que decir, que en mi opinión, distribuye perfectamente sus cuatro gemas como primeras y ultimas de ambas caras del vinilo.

Why Try Not To Change Me Now que recuerda a cosas del Modern Times o de Richard Hawley es una maravilla, aparte de escucharle decir Spain y ese people talk people stare que no va con él...mmmmm...divino. Es la la de te amaré pese a todo kind of song. Esas que susurraba Frank al oido a la Gardner.

Don't you remember
I was always your clown
Why try to change me now

Tratándose de Bobby estos tres versos son algo que es inmediatamente autobiográfico. Por eso, no tratemos de cambiarle ya, no le pidamos que componga otro Like a Rolling Stone, no seamos gilipollas.

Y el cierre con Lucky Old Sun, una de sus obsesiones -recordamos aquí su versión con Petty y los Rompecorazones,- en el tono más gospel-dylan del set, deja a las claras que este disco no es el de villancicos, ni ningún trámite, ni aburre porque , además, pasa en una exalación...

Cómo dice Show meeeee the river...esos tres segundos, valen por todos los minutos grabados que salgan en 2015.

Únicamente señalar que Shadows In the Night requiere haber escuchado la voz del padre desde que tienes doce años y verle que ha envejecido con gracia y elegancia, que le reconoces y que te sientes con él en casa. Misma sonrisa o misma regañina pero mismo amor.

Y también permitidme decir, que le quiero y que veo que hay que disfrutarle a tope y que vale, bueno si hay cosas y novedades más flasheantes y más dylanianas que ésta en términos estrictos pero yo recurro a su escucha en este frío invierno, para que me dé calorcito allá donde las sombras de la noche no quieren dejar pasar los rayos del sol.

Esta labor de amor de la bella arruga nos aporta más gestos y conocimiento del padre y eso ya lo podemos considerar toda una gesta por su parte y un regalo imprevisto para los que tenemos la suerte de continuar disfrutándole.


* File Under records like:

Hats- The Blue Nile
Lady In Satin - Billie Holliday
Andromeda Heighs- Prefab Sprout
Both Sides Now-Travelogue - Joni Mitchell
Chet Baker Sings 


Por Joserra


Shadows In The Night - Bob Dylan (2015)
7, 5 - 10

Cara A : I'm A Fool To Want You/ The Night We Called It A Day / Stay With Me / Autumn Leaves / Why Try to Change Me Now

Cara B  : Some Enchanted Evening / Full Moon And Empty Arms / Where Are You? / What'll I Do / That Lucky Old Sun



Gira 2015 de los Wave Pictures

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THE WAVE PICTURES vuelven a España para presentar su flamante "Great Big Flaming Burning Moon", uno de los mejores álbumes publicados de lo que llevamos de 2015. Las fechas y lugares privilegiados para verles en directo son:

14 de marzo - Vigo - La Iguana (SON Estrella Galicia) 
15 de marzo - A Coruña – Mardi Gras (SON Estrella Galicia)
18 de marzo - Sevilla – Malandar
19 de marzo - Madrid – Pop and Dance – Joy Slava
20 de marzo - Murcia – Microsonidos
21 de marzo - Valencia – El Loco
22 de marzo - Barcelona – Sidecar

    ADRIAN LEVI - Presentación en concierto del 'My hidden pockets'

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    El exquisito disco de debut "My hidden pockets" de ese nuevo proyecto valenciano que se llama Adrian Levi tendrá como día y lugar de presentación el próximo 7 de marzo a partir de las 20:00 horas, en la galería mr.Pink de Valencia, sita en la calle Guillén de Castro nº 110. Mientras tanto se puede escuchar su disco en el siguiente bandcamp. O a continuación uno de los grandes temas del mismo, el "Dead kisses".

    Jim White - Drill a Hole in That Substrate and Tell Me What You See (2004)

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    Taladren ustedes un agujero y díganme lo que ven. Yo veo a un hombre de gran tamaño, delgado, caucasiano, con aire a cowboy del siglo veintiuno y un halo de genialidad a su alrededor. Yo veo a Michael Davis Pratt o mejor dicho veo a Jim White, uno de mis cantautores (o singer-songwriters que siempre queda mejor, más fino y moderno) favoritos de tal vez los últimos quince años. El amigo White practica un country-alternativo (qué poco me gustan las etiquetas, leñe!) de toma pan y moja, un country modernete a veces incluso inclasificable ya sea por los ruiditos hipnóticos que le aproximan en ocasiones a Waits, ya sea por pertenecer años atrás a LuakaBop del cabeza parlante Byrne o simplemente porque al tipo le gusta experimentar y dejarnos con la boca abierta y el culo prieto. Quién sabe?. Desde luego la calidad de su música es indiscutible aunque como todo hijo de vecino ha tenido sus altibajos sus más y sus menos. Vamos por partes, su debut musical "Wrong-eyed Jesus (The Mysterious Tale of How I Shouted) " (1997) me dejó de pasta de bonaito, eso lo tengo que reconocer, quedé francamente alucinado de como se las gastaba el californiano, pues ya desde esa indescriptible e hipnótica portada me sedujo sin compasión. Allí había temazos como "Book of angels", "Burn the river dry" y "When Jesus gets a brand new name".. pero al disco le faltaba un algo, un no sé qué  que tampoco encontré en su siguiente trabajo "No such a place" que ojo, no baja del notable. 


    Gracias a algún tipo de ente divino, los astros, las musas, las drogas o el alcohol White encontró la fórmula perfecta en su siguiente trabajo oficial, ese disco que me volvió loco y que sigo escuchando al menos una vez al mes para recordar lo bueno que es este tipo. "Drill a hole in that substrate and tell me what you see" es en mi modesta opinión una obra maestra oculta que todo bicho viviente debería descubrir con la mayor brevedad posible o ser condenado a las mayores y brutales torturas habidas y por haber. Después de aquello me declaré seguidor absoluto de Jim White, de su sombrero de cowboy y sus botas con espuelas. He comprado todos sus discos posteriores que no han estado lógicamente al mismo nivel del que hoy os vengo a hablar. Sí, a mí me gusto muy mucho "Transnormal Skiperoo" (2007) pero aún mejor sabor de boca me dejó "Where it hits you" (2012), incluso le di bola a aquel "Sounds of the Americans" (2011) que sin ser lo que esperaba si me agrado bastante. Ahora me llega la noticia de un nuevo álbum este 2015, titulado "Take it like a man" junto a The Packway Handle Band, y no puedo dejar de aplaudir la buena nueva, al parecer salió en Enero pero no he podio hincarle el diente a pesar de tener una de las portadas que más han llamado mi atención estos últimos tiempos, es por eso, por la llegada inminente de este nuevo disco que he decidido repescar y traer al Exilio el que creo que es su mejor álbum hasta la fecha. Vamos pues con "Drill a hole..." y ya me diréis lo que veis... 

    Recomiendo la escucha de este enorme e indispensable disco en unas condiciones propicias, no quiero hacer apología de las drogas blandas pero se disfruta mucho mejor con una buena copa de vino blanquito entre manos, si es un muscat bien fresquito mejor que mejor intercalándolo con alguna que otra calada de cigarrillos risueños. Esto, claro, no es indispensable para disfrutarlo pero hace de la experiencia algo tremendamente bello e inolvidable. Más aún cuando empiezan a sonar las primera notas de "Static on the radio", la canción elegida para abrir el disco y dejarnos ya en ese estado bonico del to. Esto no lo digo por decir, estamos ante un temón de dimensiones siderales, si a eso añadimos que la voz femenina es la de Aimee Man pues ya podemos morir porque al menos durante el tiempo que dura este tema hemos conocido la felicidad completa. El tema se abría con aires misteriosos y sonoridades que iban de Eels al diabólico Tom Waits, la voz de White acariciándonos y un estribillo donde Aimee brilla con luz propia. Temón y requetemón. Después de esto es difícil tomar aire, pero Jim lo hace con cierta soltura en "Bluebird" donde es fácil entrar en trance con ese medio tiempo folk con aires gospelianos y el buen hacer de M Ward que como un fantasma aparece y desaparece durante todo el disco. No sólo encontramos a Aimee Man y a M Ward como invitados de lujo, también podremos maravillarnos con la calidad de Mary Gauthier, Bill Frisell e incluso la presencia de David Byrne. 


    "Combing my hair in a brand new style" comienza con unos toques jazzisticos acompañados de un rapeado/recitado que desembocan al final de la canción en una cascada gospeliana y una guitarra divina. Sin duda estamos ante uno de mis temas favoritos del disco. El country-folk de "That Girl from Brownsville Texas", muy a lo Lambchop, nos lleva de la mano a uno de los momentos álgidos del disco, ese momentazo que recuerda al mejor Waits con "Borrowed wings" y "If Jesus drove a motor home". La primera de ellas contiene un banjo de esos descacharrantes que me vuelven tarumba y ese deje demoníaco de Tom, la segunda es una de esas putas maravillas que se dan muy de vez en cuando, con un inicio por el que mataría Beck Hansen, una cadencia moderné para volarse la quijotera y una letra de morirse: "If Jesus drove a motor home / I wonder how what’d drive. / Pedal to the metal, / or real slow, checkin’ out the stereo. / Cassette playin’ Bob Dylan, motivation tapes. / Tricked out Winnebago, tie-dyed drapes”. "Objects in motion" es como si Lou Reed se pusiese fronterizo y masticase tabaco, como si se pusiese al frente de Lambchop. Seguidamente llega uno de los temas "difíciles" del disco, llega "Buzzards of Love" al que una vez le coges el gustillo te perseguirá para toda la vida. "Alabama Crome" es un temazo, una genialidad, una delicateseen absoluta con unas guitarras de aúpa donde Jim tiene la ayuda de Barenaked Ladies, uno de esos grupos ocultos de rock alternativo más que interesantes. Para finalizar el discón tenemos dos temas de altura, en primer lugar nos encontramos con la misteriosa y atmosférica "Phone booth in heaven", y luego, cerrando, la maravillosa "Land called home", no hay palabras.

    Si Jesús se pusiese al volante de una autocaravana seguramente bajaría el volumen de su cinta de Bob Dylan mientras retoca su cabello para obtener un nuevo y brillante estilo antes de detenerse en medio de la carretera y taladrar un agujero en el suelo para decirnos lo que hay en él, y lo que hay es un discazo descomunal de Jim White. Un disco especial, diferente, único, con un maravilloso countri-folk vestido a veces con toques gospelianos y engalanado con incontables ruiditos.  

    Jim White - "Drill a Hole in That Substrate and Tell Me What You See" (2004)
    9,2/10
    01.- Static on the Radio/ 02.- Bluebird/ 03.- Combing My Hair in a Brand New Style/ 04.- That Girl from Brownsville Texas/ 05.- Borrowed Wings/ 06.- If Jesus Drove a Motor Home/ 07.- Objects in Motion/ 08.- Buzzards of Love/ 09.- Alabama Crome/ 10.- Phone Booth in Heaven/ 11.- Land Called Home.


    Por Nikochan

    Metallica - Ride the lightning (1984)

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    Aunque dejé de consumir heavy metal con denuedo en algún momento de la mid-adolescencia, y de ello ronda el cuarto de siglo, lo cierto es que de todo aquello hay dos cosas concretas que nunca he podido, ni quiero poder (ojo al matiz), superar: los Maiden menos el bochornoso y breve periplo Baley en los 90's y, también (aunque en cierta menor medida), los Metallica del segundo disco (el de hoy) al "negro"... Y aunque los más metaleros ya se estarán cagando en uno, les aclaro que me dejo el primero con toda la intención y puterío (le encuentro muy buenos momentos/canciones puntuales, obviamente, pero hay algunos ratos que... bueno, lo dejo en que no me convencen, que queda más fino). Puestos a seguir confesando, qué narices, también afirmo que aunque sigo escuchando con asiduidad el "Master" y el multiplatino disco de "Enter sandman" (a pesar de la para mi insufrible baladita de las narices -que no soporté nunca el sobreafectismo de "nothing else matters"-), mi veneración eterna al más alto nivel con esta formación será siempre para con el trabajo que hoy reza en título así como para el pétreo e incompasivo "Justice" del 88 (toda una debilidad personal que espero poder relatar aquí otro día... si no me echan mis "blandengues" compañeros en el Exilio después de esto de hoy, básicamente). 


    El cuento es muy conocido por lo que se pasará rápido por esto... Con la banda ya afincada en SF huyendo de la laca, travestismos y guarrerías varias de L.A. (donde no encajaban ni de lejos), se hacen rápidamente  los reyes del circuito underground más broncas del lugar, editan el primer disco (con temas tan apreciables como  "Jump in the fire" o "The four horsemen"), en algún momento le pegan la patada a Mustaine para que se vaya a lo suyo (con la conocida historia ulterior) y fichan a Kirk de la banda Exodus,... En fin: "la mierda de siempre" que estamos hartos de ver en rockumentales y medios varios. Y, siguiendo desde ahí, podría resumir este "Ride The lightning" del 84 de la siguiente manera y quedarme más ancho que todo:  ocho temas, uno bastante malo, otro correcto sin más y seis que son la leche merengada o sin merengar a las que este álbum debe su leyenda (y vigencia). Pero, faltaría plus, no será tan fácil sufrido lector, raramente lo és (se siente).


    Empieza el disco con "Fight fire with fire" con bonita guitarra trovadora a modo intro... Hasta que pasado el medio minuto se convierte esto en el pandemonio de rigor. Con James berreando más que cantando hasta llegar a un estribillo como bastante barato que acaba por confeccionar, adivinaron, la canción más claramente prescindible de la colección... Una pena, porque se da algún buen viraje ocasional en la parte netamente instrumental del cocido pero, nada, esto (para mi al menos) no rula. "Empezamos bien...", sí, desde luego. Pero, al tanto, porque cuantos discos (y algunos bastante-muy queridos) empiezan de diez para irse, de a poco, vulgarizándose hasta que, incluso, el concepto "tema de relleno" ronda por según donde... Pasa que aquí, con "Ride", sus hacedores tuvieron los santísimos, o la mera falta de criterio, de ponerla en los morros y sin cortarse pelo alguno. Por suerte, superado el trauma, la cosa se dispara hacia arriba lo indecible, la silla se enciende, suenan los relámpagos y, para quien suscribe al menos, es cuando empieza "realmente" esta segunda entrega metallera... "Ride the lightning", the song, es cojonuda sin más. Acreditada al line-up original (Mustaine incluido) esta pieza titular con las entrañables sensaciones del tipo que está presto a ser ejecutado en la relampagueante sillita de la cover tiene unos pasajes (y cambios) eléctricos sencillamente espectaculares. Por supuesto que si alguien se pone a tocar la huevada puede tirar del hilo con cosas como que Hetfield (veinte añitos aquí) todavía no ha cuajado del todo su entonación vocal, o que esas letras de guerras, sangres, muerte y oscuridad fatal son un poco tópicas (o hasta chorras, según se mire a día presente) valoradas desde una perspectiva adulta... Pero da lo mismo. Y lo da porque el poderío y la habilidad instrumental (tanto desde la composición como desde la ejecución) son tan evidentes que ni yendo a ningunear con toda la mala leche, e intención, se consigue una hez al respective (se nos joda quien lo intente que no cuela, vaya). Da el relevo la también ya clásica "For whom the bell tolls", donde las hachas de James y Kirk ya han entrado en calor y empiezan a hilvanar acordes enormes, grandilocuentes -en la mejor acepción- por momentos, dejando un poco de lado el "corre-mástiles" gratuito y siendo brutalmente secundados por una base rítmica de esas que (es de cajones) conviene tener subrayada en los libros de texto como lo fue la compuesta por Cliff Y Lars en el periplo 83-86. Gustazo verles interpretarla en directo, en algún momento noventero, y verla brillar en esplendor... No sé si a Ernest le hubiera gustado pero, egoistamente, el recuerdo a mi ya no me lo quita ni el Tano. Sin más, tiempo para "Fade to black". Mi canción predilecta de la banda en toda su historia y leyenda.  La que más he escuchado, la más incaducable y la razón que por si sola hace necesaria a esta formación más allá de arrugar narices y tocar los huevos por parte de quien sea y donde fuere. Resulta también especialmente jocoso ver como (y al igual que ocurre con "Welcome home" o "One"), una canción con cierto viso baladístico como ésta, resulta un punto de encuentro infalible hasta por ese público más militante y combativo del subgénero... Ese que hace mesas redondas de varias horas para tratar de dilucidar si algo "X" es Speed metal, Metal clásico, Trash metal o Morcilla de Burgos Metal... Todo el mundo, en resumen, cae de rodillas ante la gloriosa "Fade to black" y menos rollos. No queda otra. 


    Se abre la B side con "Trapped under ice". La "correcta sin más" en las cuentas propias. Bastante superior a la pieza inicial pero sin la suficiente enjundia como para ser considerada al nivel del sexteto restante, encuentra sus mejores lances en las guitarras intermedias y la poderosa labor baquetera de Ulrich. Cabe decir, en su descargo (y porque de recibo me parece), que así como "Fight fire..." me parece claramente floja, con esta me suele sobrevenir la duda de que, quizá, buena parte de la culpa de su no-brillar viene dado por las "compañeras de viaje" que le han tocado en suerte... Para el caso la inmediata "Escape". El gancho inesperado del disco. Casi una pop-song al lado de la otra, en verdad. Esta especie de oda a la autodeterminación con coreable estribillo y tempo algo más contenido (a pesar que siempre encontraremos algún momento, por breve resulte, para que Kirk haga de las suyas, faltaría) crea además el adecuado ambiente para que asome ya el tema más conocido, el "star single" en realidad, del lote: "Creeping death"... Que no estaría dedicada a "La Casa la Pradera", precisamente, a nadie engañe su candoroso y pastoral nombre... Descuajaringante a todos los niveles, pueden encontrar en la wikipedia (y similares) toda la info que precisen a colación de esta atronadora verbena a costa de las plagas del antiguo Egipto. Es, además, una de las canciones más tocadas en directo... En verdad, puede que si no la atacan en algún momento del set  lo mismo no salen vivos del lugar, para sintetizar mejor el asunto y tal. Sin compasión rítmica que medie, con su solo de quilates, la épica del cambio con los "dies" y demás... Apocalíptica sin duda, y por la cuenta que nos trae más vale que le demos al primogénito del Faraón, y hasta a la tia-abuela el pueblo si se tercia, a esta "creeping death". Por si fuera poco, además, se despide el disco con la virguería instrumental "The call of Ktulu", donde el tan añorado Burton mete especial mano (como hará en breve con la celestial "Orion" del disco que sucede) para regocijo de hasta el último retoño oscuro ideado por el mismísimo H.P.L. Portentosa construcción (donde también consta el líder de Megadeth figurando en cuanto a autorías) que deja claro, por última vez ya y de una por todas, que esta gente (simpatías y manías al margen) habitaba en un sitio distinto y mucho más elevado que sus compañeros generacionales de camada por lo tocante al estilo dispuesto. Otra debilidad este temón para terminar ya del todo, y en realidad, con este muy señor álbum que si bien no es el puñetero "Powerslave", si se gana -y plenamente- el derecho a sentarse a su lado en la mesa central. Si no se congenia con el tema pues tan amigos pero de no ser así, y aunque habite en la evidencia visto hoy, el disco de "Fade to black" y "Creeping death" sigue resultando y funcionando francamente bien al hacer balance... La silla sigue soltando chispazos, la muy puta, en definitiva. No quepa duda y por mucho que sus hacedores se hayan empeñado en relativizar su importancia durante tantos largos años de trabajos y decisiones, cuanto menos, debatibles.



    Metallica - Ride the lightning (1984) : 8'7 / 10
    01. Fight fire with fire/ 02. Ride the lightning/ 03. For whom the bell tolls/ 04. Fade to black/ 05. Trapped under ice/ 06. Escape/ 07. Creeping death/ 08. The call of Ktulu.





    Por Guzz

    Golden Smog - Another Fine Day (2006)

    8 comentarios :

    De Golden Smog puede fácilmente marcarse Down By The Old Mainstream como su mejor obra, cosa que acepto y respeto, el impacto que en su día ocasionó bajo el titular de super grupo de alt-country de los 90 fue considerable. Aunque siempre me atrajo su especial visión de la música a través de sus versiones que reverenciaban el toque británico en el rock, esto siendo abanderados del alt.country me parece a remarcar. En su primer EP lo hicieron con Bad Company, Rolling Stones y Thin Lizzy, en su primer larga duración fue con la versión Glad and Sorry de Ronnie Lane, sólo por eso merecen su sitio en la vitrina de madera de pino de la campestre Fishpool. Pero para seros sincero tengo Another Fine Day mucho más alto y como uno de los clásicos chalsianos, disco por el que siento debilidad absoluta. En este disco hay mucho más que del alt.country de calidad que se les atribuía, esto es pop luminoso, rock de corte clásico y power-pop de muchos kilates, es así tal cuál un disco de rock ecléctico al modo que solían serlo discos de los kinks como el Lola, y es que su homenaje en forma de la versión de Strangers suena en su sitio y de puro vicio en boca de Tweedy.

    Cuando ví por primera vez la portada de este disco no sabía quienes eran Golden Smog, ni de oidas, tenía la típica pegatina en el envoltorio que aún conservo con lo siguiente: "Grupo de Gary Louris y Marc Perlman (The Jayhawks), Danny Murphy (Soul Asylum) y Kraig Jarret Johnson (Run Westy Run), con Jeff Tweedy (Wilco) y Jody Stephens (Big Star)". Aun así falta añadir a la lista a Linda Pitmon, la señora de Steve Wynn, a Ed Ackerson fundador de Polara y los Flowers Recording Studio donde finalizó la grabación, ah!! y a Muni Camon, que voz Muni!!!. Casi nada, ¿con una inscripción así como podía resistirme?, imposible. La verdad que en aquellos días conocía a Wilco y The Jawhawks, también conocía a Soul Asylum, grandes olvidados que en los 90 me alegraron más de un día, pensé "coño! ¿que hacen Tweedy y Murphy en un mismo disco?". En cuanto a Jeff Tweedy, lo veo más un gancho por la poca implicación que tuvo en el disco, lo mismo pasa con Jody Stephens, el batería de Big Star que participó en la fase final de la grabación, que más da, incluso sus mínimas aportaciones son canela fina, hay aquí algunas canciones que siguen muy de cerca la estela de la Gran Estrella.

    Me pasa con Another Fine Day que desde la primera canción ya no puedo hacer otra cosa que mantenerme a la escucha hasta el final... ¿disco menor? por favor, ójala todos los discos menores del mundo fueran como éste. Ganas de cantar, eso mismo me da este Lp que para mí huele a primavera, a ganas de saltar, paseos por la playa, la ventana del coche bajada con las montañas de fondo y la brisa marina en la cara, con estas canciones se acaban los problemas... o simplemente los tapo o no los veo. Soy un poco peliculero, pero es lo que me transmite. Es empezar ese piano trotón de You Make It Easy y ponerme las pilas, eso por no hablar de los estribillos clavados, ese "And I want you, and I need you, And you know it's true, I can't see myself with no one else" es genial como encasta con la música. El listón sigue alto con Another Fine Day, continúan las vitaminas con esa deliciosa intro de 5-22-02, pop en mayúsculas, con el permiso de los escarabajos, y por supuesto de los Kinks, de quienes realizan una magnífica versión de Strangers, que en boca de Tweedy encuentra la medida justa en la que posiblemente es la mejor versión jamás grabada del clásico.

    Ay las piezas acústicas!!!, estos señores saben como hacer que una canción se quede suspendida en el espacio-tiempo, ajeno a las leyes de la relatividad, una de mis preferidas es Listen Joe: haced que todos los seguidores de Simon and Garfunkel salgan de debajo de las piedras que esto lo traen directamente de los 60, Tweedy participa poco, es más, no apareció prácticamente en las sesiones ya que su grupo estaba en plena eclosión mediática, pero esa canción compuesta junto a Louris es gloria.

    Think About Yourself  es otro tema digno de mención que queda rezagado a la última posición, pero que es puro The Beatles, balada graniosa. Long Time Ago emociona solo escucharla, esa conexión Louris-Tweedy a punto de romperse pero que consigue el azúcar que no empalaga y tanto me gusta, podría estar en el repertorio de cualquiera de las dos bandas madre y sería de las mejores, y el sonido parece de un atardecer en California, aunque es mejor aún, es del Puerto de Santa María, que cosas.

    Más pop de muchos kilates con Cure for this, interviene Muni Camon, la mujer de Paco, y si me dijeran que se trata de Stevie Nicks me lo creo, y además podría pasar por mi canción preferida de los Fleetwood Mac-post Green, grandiosa, menuda canción se saca Marc Pearlman de la chistera. Luego también tenemos la genial interpretación de la enérgica Hurricane a cargo de Murphy, se sale, esta canción es ginseng, cafeina y vitaminas, todo mezclado con una guitarra potente, gracias a esta canción recuperé a los Soul Asylum de mi olvido, un día comento algún disco suyo, Danny Murphy también aporta una composición a su nombre, Never Felt Before, que demuestra que su estilográfica aún puede darnos fantásticas composiciones.

    Corvette es la madre del cordero y canción por la que se montó este tinglado, un simple encargo publicitario a Marc Perlman que puso en marcha las mentes inquietas de estos músicos que parieron una canción en principio para un anuncio de coches, la canción fue desestimada pero se dieron cuenta de lo mucho que echaban de menos tocar juntos, sin luchas de egos, sin presiones, sólo tocar por tocar, y eso hicieron, prácticamente no llevaron canciones compuestas para la ocasión, pero tanto el entorno como Paco Loco sirvieron de catalizador para que el combo se sintiera tan a gusto como para que brotara el talento que atesoran. En líneas generales Another Fine Day es un disco con sonido de rock de corte clásico, de power-pop enlazando con los Kinks, muy radiable en el mejor sentido de la palabra, bien trabajado y producido. Un disco excelente.

    Por Chals
    Escrito en On The Route

    Golden Smog - Another Fine Day (2006) 8,5/10
    1.- You Make It Easy / 2.- Another Fine Day / 3.- 5-22-02 / 4.- Long Time Ago / 4.- Corvette / 5.- Beautiful Mind / 6.- Listen Joe / 7.- Cure for This / 8.- Hurricane / 9.- Strangers / 10.- Frying Pan Eyes / 11.- Gone / 12.- Never Felt Before / 13.- I Can / 14.- Think About Yourself 

    Os dejo el clip de Thomas Stevens del documental inédito sobre la grabación del disco, esta vez con la fantástica Gone como banda sonora:


    Aquí os dejo unas canciones que me parecen excepcionales y que me he permitido la licencia de subirlas al tubo, ya era un crimen a estas alturas de la vida:

    Pops Staples - Don´t Lose This (2015)

    7 comentarios :

     Las tomas vocales y de la fender del patriarca son tan hermosas, que esto es como descubrir otro paño de la Capilla Sixtina del Gospel y el feeling que le ponen las hermanas y claro, Mavis, suena a conversación deseada, a oportunidad de una llamada por móvil a tu padre que está en los cielos. Buff, me produce sudores, es una experiencia religiosa escuchar este disco en la oscuridad.


    Cuando hace unas semanas murió Don Covay, aprendimos de nuevo a separar el grano de la paja, los genios de los pretendientes y sufrimos el latigazo de la escapada definitiva de una de las verdaderas estrellas del firmamento del rock and soul, no de esas que lo quieren ser pero que no les llegan a la suela de los zapatos.

    The real deal, los que cambian el lenguaje de las notas, del tono, del deliver, los que nos liberaron de las cadenas y construyeron las canciones que amamos y trazaron la carretera por donde circula el rock and roll, los papás y mamás del invento.

    Entre ellos ésta también este Santo con mayúscula del gospel-blues y del soul folk in action, el padre de una familia que es "la familia" que llevo la Iglesia a las calles, los Staples Singers. Ahora es el momento en que paramos y nos arrodillamos repetiendo: lord have mercy on Pops porque aunque él ya partió al cielo hace 15 años, resucita con este bonito proyecto.

    Iba a ser su siguiente disco -sus dos trabajos de los noventa ahí están, orgullosos en la balda, Peace in the Neighborhood y Father Father- y las demos de todo esto es lo que quedó tras su muerte en el año 2000, en unas cintas que guardó a buen recaudo su hija pequeña Mavis ( Don´t lose this,  dear daughter, le dijo antes de morir, de ahí el título)

    Mavis que en estos últimos tiempos ha encontrado un aliado excepcional en Jeff Tweedy, grabando unos discos preciosos en el Loft wilquero, vió la ocasión y le retó a Tweedy para que arreglara y hiciera un long play con esas preciadas grabaciones.

    A Jeff se le hizo el culo pepsi-cola y poco a poco, entre proyectos, se puso manos a la obra, reuniendo a todas las hijas de Roebuck para que fuera realmente un disco más de los Staples.

    Podemos afirmar que lo ha conseguido con el respeto e integración de su propia familia roquera, él ( en muchos temas encargándose de un bajo Stax 100%) y su hijo Spencer ( a los tambores, le tiene al niño currando a destajo)
    Parece un clásico a primera escucha y, en muchos momentos,  se te pone la carne de gallina.

    Pero no en la vena Stax de la sagrada familia del sello sino más época Columbia, la del Freedom Highway ( esa colección necesaria como el comer y pom de la música gospel)

    Ellington, si Duke, que amaba a los Staples, un día le dijo a Pops: tocas el gospel en clave de blues. Que te diga eso un genio del siglo XX te convierte en otro genio. Y es que Sir Duke dió con el secreto: la palabra trémolo la trajo Pops del delta la incorporó a la música popular para siempre. Su forma de tocar es única como los son sus silencios y sus ecos. Una especie de Monk del Gospel. Pero es que , además, su también trémula voz es la verdad del Sur, el suffering y el joy de los campos de algodón y una auténtica debilidad para el que suscribe.

    Uno de los discos más formativos y educadores que he comprado en mi vida, en la Librería Universal de la calle Ledesma, fue el Grandes Exitos de la Stax de los Staples y a partir de ahí, les juré amor eterno.

    Tweedy no ha desperdiciado la oportunidad de una vida de un fan sino todo lo contrario, ha obrado el milagro. Eso que nos gusta o disgusta de la forma de grabar que tiene ( bajos ampliados, baterias sordas pero llenas de resonancias, calidez inmediata) él lo mamó de los discos donde tocaba Pops y el de Chicago ha respetado el asunto como un family affair tremendamente emotivo.

    Es tan sensacional y profunda su escucha que podemos hablar de uno de los discos póstumos de la Historía , como aquellos que se hicieron con todas las glorias en maqueta que grabó Otis Redding y que dejó sin acabar. Lo sorprendente es la fecha.

    Las tomas vocales y de la fender del patriarca son tan hermosas, que esto es como descubrir otro paño de la Capilla Sixtina del Gospel y el feeling que le ponen las hermanas y claro, Mavis, suena a conversación deseada, a oportunidad de una llamada por móvil a tu padre que está en los cielos. Buff, me produce sudores, es una experiencia religiosa escuchar este disco en la oscuridad.

    Vamos con el repertorio, todo un primor, porque la cara A comienza con  Somebody Was Watching, un clásico que incorpora ese arpegio que inventó la Swamp Music y por el que existen los Creedence, el característico call and response de sus hijas y un funky groove de Pentecostés.Te arrastra, es como la crecida del rio. Y hay  una paradiña a mitad de la canción que corta la respiración: bajo de Jeff, bombo de su hijo y las sombras eléctricas de la Fender, de esas que bebió Jim Dickinson y todo el rock sureño, time out of mind.

    Sweet Home es una plegaria mano a mano con Mavis que te hace creer, en lo que sea pero creer y en la que Tweedy imita el estilo de la guitarra del "padre" porque parece ser que la demo era una toma vocal. Momento mágico del disco que llega muy pronto. Cómo dicen Oh lord o well , well, well es digno de tesis doctoral. Y claro, te sientes en la sweet home de los Staples. Escuchar para creer. Me rió yo de todo el nuevo gospel y soul, saco el kazoo y me pongo el gorrito de carnaval para echarme la risotada con todo lo nuevo que llega del género. Jajajaja. Esto es como cuando escuchas a Johnny Cash, al propio Nick Cave le tiemblan las rodillas.

    En No News Is Good New, vuelven las hijas a la carga y el wurli de Scott Ligon nos hace pensar en Muscle Shoals y en el pantano, siempre el eterno pantano.

    Love On My Side es para los vivos porque Pops interviene sólo como compositor y es la que me recuerda más a la época Stax. Deliciosa.

    Donde más parece un disco de Jeff en la forma de tocar los acordes es en el sublime folk-gospel titulado Friendship, donde los ehhhh finales de Pops erizan los pelitos de la nuca. A comulgar por los pasillos laterales, brothers and sisters.

    La cara B se compone de los ya hechos un millón de veces Nobody´s Fault But Mine ( el solito a las seis cuerdas)  y Will the Circle Be Unbroken ( con un curioso aire wilquero que le hace diferente) y de cosas animadas y troteras como The Lady´s Letter ( Un Long Walk To DC revisitado, pura ambrosia call and response

    Better Home o el terreno donde el gospel se funde con el country de manera espartana, jonda y flamenca y el Gotta Serve Somebody dylaniano en clave de jubileo en una toma que parece en directo pero muy diferente a la que ya grabó Pops en los noventa y que pone el broche de oro a una labor de amor gigante.

    No veais además lo bonita y sobria que es la edición en vinilo,  ahora que estamos de ediciones. Cómo dice el soooomebody final, vale por todos los discos de Daptone Records.

    Hace tiempo que por discos como éste,  uno cree en los milagros.

    Pops is the answer.


    Por Joserra


    Pops Staples - Don´t Lose This (2015)
    8,8-10

    Cara A
    Somebody was watching/Sweet home/No news is good news/Love on my side/Friendship

    Cara B
    Nobody´s Fault But Mine /The Lady´s Letter /Better home/
    Will the circle be unbroken/Gotta serve somebody


    Blur con nuevo disco el 27 de Abril

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    Sí señores. Al fin nuevo material nuevo, nuevas canciones, nuevo disco de Albar con Blur, con todos sus componentes originales. Después de 12 años, de idas y venidas, llegará el 27 de Abril "The Magic Whip" que comenzó a forjarse en Hong Kong cuando cancelaron allí sus conciertos y Coxon propuso pasar el rato improvisando en jams sessions. De momento no hay muchas más noticias, eso sí, constará de 15 temas y uno de ellos llevará el nombre de "Pyongyang". Esperaremos con ansia el nuevo trabajo, y cruzaremos los dedos para que no nos defraude. 

    Los Planetas - Unidad de desplazamiento (2000)

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    Admito sin reparos, y a día presente, que tras este disco Los Planetas dejan de interesarme cada vez más (buenas "canciones sueltas" pero, sí, demasiado "sueltas", siempre en base a gustos propios) y hasta alcanzar la total indiferencia por lo tocante a su último trío de entregas. Pero, al tanto, a cada uno lo suyo. Negar lo mucho que me alborotaron el mercado en ese segundo lustro noventero sería un acto de ingratitud soez y cabrón a más no poder... Y es que ningunear la impronta de su estreno (más el famoso single promocional a juego), y la alta estima que aún conservo por "el motor" y, especialmente, éste que hoy nos ocupa (el disco que cierra "su etapa dorada" en mis cuentas), no es una posibilidad. Sin más. Tampoco olvido el famoso recopilatorio "químico-orquestral" , aunque si un poco más ese "Pop" que, cachís, no me acaba de envejecer demasiado bien (buenos momentos y alguna magnífica canción pero, para resumir, demasiado happy y arquetípico en sus cuotas "indies" es como hoy lo veo y siento). Y es que hubo un tiempo que Los Planetas, lejos de los adalides de lo chupi-moderno autóctono en lo que acabaron por desembocar en cierto momento de su carrera, eran la respuesta a todo o poco menos y aún recuerdo andar como un panoli por las disqueras del centro en pos de ese "Medusa Ep" tras la irrupción del "Super 8" (que "De viaje, "Jesus", "Rey sombra" o "Desorden" -mi predilecta-, etc., fueron y son reclamos para ello y más) para llevarme chasco tras chasco... 


    Y tras la "intro" de rigor toca párrafo reivindicante, está claro... Me da igual lo de que "a J no se le entiende" (si nos ponemos en ese plan tenemos que cargarnos tantas cosas que nos quedamos sin horas) o que "solo tienen unos pocos singles y no hay para tanto" (bien pocas de mis canciones favoritas de este personal fueron lanzadas como sencillo)... Tenían un trabajo de guitarras, una coraza sónica con matices ingentes y una entidad que, aunque perdieron por la inercia exploradora autoimpuesta con los años (demasiado perseguir sonidos y olvidarse de "las canciones" en la humilde opinión personal), se podían retar a toñas contra quien fuese en aquellos años de fulgor total.  Fulgor que acabaría por estallar del todo en esta "Unidad de desplazamiento" con la que despedían el último año del pasado siglo. Trabajo que, y cuidado que no es esto un manía personal (resulta más común de lo que pareciere por lo que me he ido encontrando por parte de simpatizantes o/y fans de los granadinos), recoge el guante del magnífico "autobús" que precede ("Toxicosmos" is the song, si) y, si cabe, aumenta la apuesta a un nivel de órbita al que, hoy lo dilucido yo al menos, jamás se acercaran de nuevo again. No perdamos esperanza, me parece J una persona de talento y cualquier día se deja de flamencodélias, dúos y martingalas a tutiplén (para sentirse más realizado como artista y tal -imagino, vaya-) para continuar el viaje que aquí nos dejara (tan brillantemente) aparcado a unos cuantos.

    Empieza el disco, yendo ya a contenidos, con aquella "Flotando sobre Loscos" que se levanta calma, desperezándose, con el acompañamiento vocal etéreo de la tal Veronika (cantante de la formación Meteosat) y el ya esperable posterior relevo "jotiense" en entrañable concurso por averiguar quien puede cantar más lento... Coñas al margen, plausible introducción en el que ya aclaran que este no és "un disco más". Es el trabajo que, en efecto, les tiene que dar el salto definitivo desde lo tanto avanzado (y reconocido) del anterior álbum. Hasta el punto, que así lo entiendo, de marcarse un prólogo sónico para la ocasión (y ocasión en la que -aquí sí- la artimaña calza perfectamente con lo que sigue/acompaña) y eso me parece de siempre la razón de ser de este inicial tema. Más porque, en contraste, tan nebular paseo cósmico da perfecta  entrada a "Santos que yo te pinté", claro. Uno de los mejores temas planetarios y, de alguna manera, la "Segundo premio" de "Unidad de desplazamiento"... Comparte el tono crescendo a la búsqueda -indisimulada- de la conseguida épica postrera con los demonios que se tienen que volver y tal... Cojonuda y menos remiendos, vaya. Seguimos sumando con otro sencillo como fue "Maniobra de evasión". Muy chula, sin duda que se lo prometo por el fantasma de Bruce Lee. Buenísima melodía que denota lo mucho aprendido desde las "nuevas sensaciones" o "qué puedo hacer" (molestando cero pero para mi la más prescindible de las canciones del estreno a pesar de ser de las más veneradas y, en verdad, a la que debieron buena parte de su fama en aquellos primeros pasos)... Sacrifican octanaje, que no velocidad, en favor de reforzar dicha melodía y el resultado, -y obviando lo tanto mejorado en letras-, es más limpio y mejor. Si la canción es buena, y esta lo és, no hay porque disfrazarla con distorsiones eléctricas gratuitas (si la canción lo demanda como en la intocable "De viaje" ok, pero si no acaba por cansar un poco el recurso, la verdad) que vendría a ser un poco la lección aprendida. Sea como fuere, además, llega ya "Anuncio para coches". Mi tema predilecto del combo de la mano con la ya mentada "Desorden" del estreno y "Parte de lo que me debes" del disco que precede. Tal cual. Más que bonita canción a pesar del despecho (cómo no) que rige por enésima desde la tan meritoria letra a la que ni el más tocacojones de los detractores de J puede aquí chistar un ápice. Y para reforzar el macizo castillo que ya vamos tomando conciencia se viene aquí construyendo, de seguidilla y porqué sí, otro sencillo como lo fue "Vas a verme por la tele". Aquí ya más que mero despecho tenemos lindeces del calibre "puede que no esté mal que alguien te rompa las piernas" embutidas en una de las más dinámicas piezas del lote. Cojonuda de por si con sus emblemáticas guitarras como bandera y con puente intermedio quilatero a juego. Deciden, entonces, tirar del freno de mano con esa "Flotando sobre Loscos II" que tras unos segundos de sonidos marcianos se alza, esta vez, en intermedio o separación en un ejercicio que puede significarse como boutade gratuita de autor o como acertado lance para reforzar la idea de viaje, de movimiento, que también posee el disco si se toma como todo que no solo por partes... A discreción de simpatías, antipatías y subjetividades que queda abierta la cosa, me temo (particularmente, como tengo en gran estima el artilugio en cuestión -creo está ya claro-, soy de los segundos, vaya). Cierra el primer acto, en cualquier caso (y tomando como pista para afirmar ello esa reedición en vinilo que J lanzó en su sello hace pocos años), una "Tierras altas" que está fetén. La canción más breve del disco que, a pesar de lo poco dado a variaciones y lineal que és, siempre me ha agradado bastante, desde su ligera propuesta, por parecerme una parada que se dejaron de enseñarnos en la cojonuda "Toxicosmos" del autobús (por letra y forma siempre la imagino emparedada antes de volver al último verso-estrofa de aquella... paridas de uno, no se puede evitar ello, mire usté).

    Y vuelta a la carga al abordar este segundo acto con otra de las mejores canciones del combo. "Que no sea Kang, por favor", seguramente una de las piezas más hermosas de Los Planetas. Con su sección de cuerda e intachable bonitez por montera este folletín intergaláctico a costa del heredero temporal del Dr. Muerte, y con la misma Antorcha Humana en danza, se descubre como uno de los grandes triunfos del álbum. En contraste "Plan de fuga", a pesar de su despistante inicio, se abre de nuevo a maneras más dinámicas. Ritmo incesante a lo Devo y chimes espaciales para una de las piezas más largas del lote. Algo "machacona" según pille pero, qué narices, casa muy bien con el espíritu del disco... Cosa de la que no puede presumir "Un buen día", por otro lado. La canción más conocida de esta "unidad" es casi una rareza al compararse con el resto. A pesar de que nunca he congeniado con buena parte de la letra (a mi esto de Mendieta y los cuatro millones de rallas siempre me ha sonado algo chorras , la verdad), sí aprecio -y bastante- la propuesta musical. Es buena canción, manías personales sobre las lyrics al margen y no cabe duda,  pasa que siempre lo he intuido como un single independiente que se cuela de rondón y por la curra en el álbum. No me pega con el resto, vaya... Pero, qué narices, varios de los miles de copias que se vendieron del disco son (fácil es de imaginar) culpa de esto y, por ende, les aproveche. En cualquier caso, que todo es relativo, llega "La cara de Niki Lauda" otra de las "tapadas" de disco y formación. Muy apreciable fandango galáctico con bonita melodía (otra más -no se me despisten con los ruiditos espaciales que las hay bastantes y muy buenas en este trabajo-) que por desgracia, ay, no goza de la continuidad merecida con esa "Canción para ligar (o para que no me dejes)" que me resulta, muy marcadamente además, la gran derrapada/cagada del disco... Muy ñoña, demasiado, en formas... Bueno, honestamente, en verdad me parece tonta de cojones (puro hipsterismo insufriblemente cursi mucho antes de que se oyera del concepto). Corramos un velo tupido mejor, -y con doble forro-, para abrazar ya ese instrumental "Paseo por el parque" que sabe despedir el álbum con sus silbidos y ruidos pajariles (más ocasional guitarra pasajera a modo nubarrón). 


    Resumen: un señor disco, no me cabía ni cabe duda... Si esto te viene de otro lado me se de algunos medios tendenciosos de nuestras latitudes que te lo ponían al nivel de sabe dios que animalada pretérita... Particularmente, me cargo inefablemente la penúltima e insufrible pieza y, según me de, dejo a veces su sencillo más conocido en la cuneta (por cortarme el rollo en relación al resto) y me queda un viaje de narices: hermético, con garra, melosas preciosuras y denotada personalidad, al que sigo recurriendo con cierta y nada desdeñable asiduidad a día presente (tocando ya los tres lustros de existencia del bicho). De nota aquí J y cia... que les pongan una estatua, incluso.

    Los Planetas - Unidad de desplazamiento (2000) : 8'4 / 10
    01. Flotando sobre Loscos/ 02. Santos que yo te pinté/ 03. Maniobra de evasión/ 04. Anuncio para coches/ 05. Vas a verme por la tele/ 06. Flotando sobre Loscos II/ 07. Tierras altas/ 08. Que no sea Kang, por favor/ 09. Plan de fuga/ 10. Un buen día/ 11. La cara de Niki Lauda/ 12. Canción para ligar (o para que no me dejes)/ 13. Paseo por el parque.




    Por Guzz

    Drew Holcomb and the Neighbors - Medicine (2015)

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    Andaba yo algo deprimido estos días de frío y viento, andaba yo buscando la solución sin obtener resultado alguno por no saber cual era exactamente el problema pero vecinos y vecinas del planeta Tierra, parece que al fin tomé el sendero adecuado, parecer ser que mi alma va retomando la temperatura que había perdido, y mi corazón el ritmo adecuado de latidos, y todo gracias a la medicina que me ha proporcionado el bueno de Drew Holcomb, sus pociones ultravitaminadas en forma de canción me han aportado algo de esa positividad que tanto andaba buscando, ese agustito total, ese estado bonico del to que ansiaba, que deseaba, que necesitaba como agua de mayo, y además, por si fuera poco me ha quitado ese mal sabor de boca que me dejaron el año pasado los trabajos de mis adorados Ray Lamontagne y Ryan Adams. Holcomb con su nuevo trabajo recoge lo mejor de ambos, lo mezcla todo, lo filtra y nos lo sirve en infusión con cierto regusto Jack-Johnsoniano. Precioso es decir poco. "Medicine" es uno de los discos más bonitos que he oído en tiempo, sencillo y sin pretensiones de grandeza, muy agradable al paladar y con cierto aroma afrutado, algo de cuerpo, equilibrio y untuosidad que lo hacen ideal para acompañarnos en esas tardes de cielos grises y nublados donde se avecina tormenta pero que al cabo de unas horas rompen para dejar aparecer los rayos del sol. El bueno de Drew (y vecinos) no son precisamente unos novatos pero la verdad es que un servidor acaba, por decirlo de algún modo, de conocerlos, y claro, he caído rendido ante lo que ofrecen. A Holcomb lo tenía ubicado en bandas sonoras y como telonero de muchos músicos que adoro, pero nunca me había seducido un disco suyo como con "Medicine", y eso que redescubriendo he encontrado "Passengear Seat" y me encanta!!! así que ya me veis repasando la discografía de este cantautor de Memphis, Tennessee, no sin antes, casi hasta la enfermiza adicción, exprimir del todo esa medicina que Holcomb nos ofrece.


    Claramente el tema que abre el disco recuerda a un Ray Lamontagne en plena forma. "American beauty" es bonica del to, lo tiene todo para enamorarme y me enamora, me seduce, me lleva al huerto y puede hacer con mi cuerpo lo que le salga del badajo. Ya soy suyo, forever and ever. No es disco de una canción, lo que nos ofrecerá de aquí en adelante es una delicia de dimensiones cósmicas, un tamiz sonoro que se amarra al amor y al americanismo para darnos gloria, un ejemplo de eso es "Tightrope" que es sin duda una de mis favoritas del disco, un tema clásico de cantautor americano, de deliciosa voz y ensoñadora instrumentación que puede recordar en un mucho a Ryan Adams. El pelotazo radiable es "Here we go", aunque de esos temas "radiables" tenemos al menos media docena y todos fantásticos. El tema es positivo, alegre, dulce... básicamente lo definiríamos como una canción de Jack Johnson, un tema soleado y risueño, y a todo esto le acompaña uno de los mejores videoclips que he visto en siglos. Y ojo con lo que viene ahora, un Springstiniano tema para cantar a pechopalomo, "Shine like Lightning" tiene esa grandeza, esa épica de la que son capaces el Boss y nuestro querido Petty. Tema rocanrolero de manual ejecutado a la perfección. Vuelven tonillos a lo Ryan Adams con "Avalanche"... y me encanta.... estribillo grandioso y... precioso.... Llegamos al ecuador con la fantástica "Heartbreak, ese country-pop es la leche, te atrapa y no te suelta, Siguiendo el tema countril enlazamos con el baladón "You will always be my girl": preciosérrima. Y qué decir de "Sisters and Brothers", un tema que bien podrían firmar los Black Keys si se countrificaran un algo, es otro de los temazos del disco en mi opinión, pura fórmula radiofónica, un pelotazo descomunal, un subidón que se mantiene con el pianito springstiniano de "Last thing we do" que sube la temperatura y  nos deja extasiados. Acercándonos al final del disco llega la bellísima "Ain't nobody got it easy" con el órgano por bandera, una balada countrisoul que nos deja con la piel de gallina, otra de mis favoritas. "I've got you" vuelve al country-pop marcado por "Heartbreak" pero aliñado con un silbidito maravilloso. Y cierra "When it's all said and done" dejando claro que estamos ante un trabajo excelente, uno de los discos que irán cogiendo cuerpo durante todo el año, que irán tomando protagonismo, un disco precioso y cálido como lo fue años atrás el "In between dreams" de jack Johnson, un disco que gana a cada escucha, que cura nuestras maltrechas almas dotándolas de positividad, en definitiva, pura medicina para nuestros corazones.

    Drew Holcomb and the Neighbors - "Medicine" (2015)
    8/10
    01.- American Beauty/ 02.- Tightrope/ 03.- Here We Go/ 04.- Shine Like Lightning/ 05.- Avalanche/ 06.- Heartbreak/ 07.- You Will Always Be My Girl/ 08.- Sisters Brothers/ 09.- Last thing We Do/ 10.- Ain’t Nobody Got It Easy/ 11.- I’ve Got You/ 12.- When It’s All Said and Done.




    *post aparecido originalmente en Nikochan Island por Nikochan

    Redd Kross - Show World (1997)

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    Aquí está el disco con el que me metí a fondo con Redd Kross, el álbum que me los descubrió, de hecho fue oírlos en la radio presentar este artefacto sonoro en el Festimad del año 1997 y correr al día siguiente disparado a la tienda de discos más cercana a hacerme con esta joya. Y no me equivocaba, de hecho la primera escucha me dejó dado la vuelta, ya que contenía powerpop de muchos kilates, rock a paladas que mezclaba influencias tanto de Beatles como de Stones, Kiss, el glam, baladas al estilo de la banda y sobre todo las voces de los hermanos McDonald, porque Jeffrey lleva la voz cantante, y toca guitarra, pero los coros que le hace su hermano Steven, además de las líneas de bajo brutales que despacha, son alto copete, y completando el cuarteto Eddie Kurdziel a la guitarra solista y Brian Reitzell a la batería.
    4 años habían pasado de su anterior y buen trabajo Phasehifter, pero aquí se superan a si mismos y golpean con mucha fuerza, dan un puñetazo fuerte y dejan claro quienes parten la pana en el powerpop. Por otro lado, el haber descubierto este trabajo en primavera, me hace querer que llegue esa estación, ya que siempre recuerdo la primera vez que lo escuché (en aquellos años El Festimad se celebraba en el mes de mayo en el Soto de Móstoles, ¡¡¡qué tiempos!!!) como las alergias proliferaban entre mis amistades, pero yo era inmune y sonaban los californianos.
    Estamos ante trece sputniks que van directos a la yugular, desde el primer tema, melodías que te embelesan y que te elevan al cielo. Pero sobre todo está el estado de ánimo que transmitían a un joven por entonces Savoy (que navegaba con más pena que gloria por la veintena) esos temas, y eran de un buen rollo y un espíritu positivo que te hacían olvidar los problemas, y salir lo findes a quemar la ciudad (en el buen sentido).



     
    Abre el fuego Pretty please me, que es una versión de la banda angelina The Quick, que editara este tema en 1978. Pero claro comparas la original con la versión, y no hay color, Redd Kross la hacen suya con unas furiosas guitarras comandando el inicio, que marcan el ritmo para entrar ambas a saco y luego esa voz de Jeff, para que remarque un estribillo brutal, además del sólo final de guitarra descomunal. Stoned es un tema bailable, melenas al viento, melodía juguetona, y riffs de guitarra envolventes y donde los teclados de Gere Fennelly hacen el tema dulzón como el azúcar. You lied again vuelve al punk-rock y ese aplastante riff inicial que te deja contra la pared, para que llegue el estribillo y salga el lado más powerpop de la banda. Girl God es una balada de toque acústico en el inicio, al que luego se suman guitarras eléctricas, para con unas armonías vocales bestiales desarrollar el tema con la ayuda del piano. Mess around es una joya de powerpop en si misma, rollo sesentero a tope, aire beatle por los cuatro costados, una melodía brillante, estribillo descomunal, armonías vocales insuperables... ¡¡¡PELOS DE PUNTA!!!
    One chord progression es donde vuelven las guitarras a todo trapo, un tema efectivo y bien resuelto con un estribillo muy pegadizo, y las melenas se vuelven a soltar. Teen competition es trotona, machacona en los ritmos, eso si, con melodía y estribillo que nunca faltan. Follow the leader otro tema beatle genial, con esa voz de Jeff lennoniana a tope (onda A hard day's night por dios), y los riffs y punteos de guitarra fantásticos, para en la parte final tener ese desenfreno de distorsión que tanto les gustaba (tema claro de directo). Vanity mirror vuelve a subir el tono, aunque aquí las influencias son más setenteras, con un teclado hammond muy presente, y lleno de subidas y bajadas, paradas y vueltas. Secret life es otra perla, tema macartniano, melodioso, con el piano del inicio, hasta que llegan voces, instrumentos y ese estribillo genial, un tesoro de tema que gana mucho con las escuchas (fue single y todo).
    Y llega la última triada de temas, con Ugly town primero, powerpop dulce, maravilla de principio a fin, con estribillo pegadizo y la banda sonando como un reloj. Get out of myself te deja claro que el final de disco no sobra para nada, otra bombaca directa al corazón, aquí hay powerpop que te vitamina y te da la vida, ¡¡¡qué manera de cantar dios santo!!! Kiss the goat remata la triada y el disco, con esa guitarra slide, y dejando claro que aquí se rockea hasta el final, tema muy stoniano.


     
     
    En definitiva un disco imprescindible de Redd Kross, para mi sin duda, su obra magna, a la que desde luego acudo cada vez que quiero hipermineralizarme y megavitaminarme, para que mi alma no se hunda y pueda seguir respirando (me lo sé de memoria). Recomiendo eso si, su escucha a alto volumen, como ponía en las contraportadas de algunos viejos vinilos.
     
    Os dejo con el tema Stoned.

     
     
     
     
     
     Redd Kross - Show World (1997):10/10

    1.Pretty please me/ 2.Stoned/ 3.You lied again/ 4.Girl God/ 5.Mess around/ 6.One chord progression/ 7.Teen competition/ 8.Follow the leader/ 9.Vanity mirror/ 10.Secret life/ 11.Ugly town/ 12.Get out of myself/ 13.Kiss the goat

    Ben Watt en La Alhóndiga de Bilbao (13/2/14)

    2 comentarios :


    FÉ EN LA PRIMAVERA

    Era una ocasión muy especial. El clásico encuentro con ese amigo quinto con el que hiciste la mili y te llevabas muy bien pero que no has vuelto a ver en años. Hemos cambiado mucho los dos pero existe el mismo latido y un hilo de transmisión inalterable.

    En 1983 compré su disco en solitario y siempre ha sido un tesoro bien conservado. North Marine Drive ha representado esa colección de bossa nova norteña  inglesa en la que refugiarse cuando quieres estar, sin desplazamiento, sintiendo la humedad de un alto acantilado sobre la mar brava, con un abrigo de tweed.

    En ese pequeño gran disco, Ben fue más visionario y precursor de lo que las enciclopedias te puedan contar, algo así como el Carlos Berlanga de Londres, exiliado en la batida de Joao Gilberto, los espacios abiertos de la Joni del Court & Spark al Hissing of Summer Lawns, el impresionismo naif de las tonadas tintineantes y los cielos de Nick Drake.

    Recuerdo que se lo regalé a mi darling companion y ayer los dos estabamos ahí, comprobando que nos hemos hecho mayores, como Ben.

    El escenario del precioso centro cultural botxero es cálido, como los viejos cines, con un marco que remata toda la escena y alabado sea el programador que ha decidido empezar a hacer cosas como ésta en semejante sitio,  a dos minutos de mi casa.

    Con unas sobrias luces y el bello chasquido de los jacks al enchufarse a guitarras nobles, Ben Watt y sus dos elegantes escuderos se pusieron manos a la obra: relatarnos cómo se encuentran, los palos que les ha dado la vida y la conexión humana y el amor como método de curación.

    Bernard Butler ex-Suede es una leyenda de la guitarra elegante del Brit Pop, flequillo incluido, un lujo tenerle en el proyecto de la vuelta con Hendra y una cosa lógica, dios los cría y ellos se juntan. Talentos.

    Martin Ditcham a los tambores, demostró con su clase y silencios porque en su CV aparecen Talk Talk, Waterboys, Rolling Stones o Sade, entre otros.

    El caso es que con ellos y él mismo, mano con mano, alternando hachas legendarias (acústica Guild, una Gretsch Single Anniversary y una Fender) con el siempre cálido Wurlitzer, crearon una atmósfera de intimismo songwriter lo suficientemente vestido para resultar totalmente precioso y embaucador.

    Su voz es tan hermosa, meláncolica y costera, saudadosa y londoner y la tenemos tan grabada en el corazón, esos momentos en los discos con Tracy de los Everything But The Girl,  en los que siempre llegaba la canción en la que él cantaba y que nos encantaba...

    Todo ese bagaje se sintió en la sala, respetuosa y agradecida, algo viejuna porque es ley de vida.

    Hendra era lo que nos venía a presentar y así lo hizo , entero, pero alternó recuerdos de cuando era/eramos chavales con las preciosas Somethings Don´t Matter y North Marine Drive (esta solo total) de su primer disco en solitario.

    La voz ya no es la misma, mucho más rica de experiencia, heridas y redenciones y fue fabuloso reencontrarse con el amigo de la mili.

    El disco, escuchado en directo, todavía gana más enteros y en lo primero que pensé es en que la puntuación sería algo superior que la que le di aquí en el Exile.

    Porque sobre las canciones tiene que pasar el tiempo y las experiencias y la de anoche fue muy emocionante.

    A él también se le han muerto familiares cercanos de enfermedades con desenlaces inevitables, él también sintió la belleza de Bilbao y su Guggen y nuestras colinas que le recordaron a su querida Inglaterra y así nos lo hizo saber. Que importante es ser agradecido y no conocer de qué se compone la palabra arrogancia...Menuda lección de vida que nos dió el londinense.

    También hubo espacio para alguna composición del duo que le dió que comer, EBTG: una bellisima The Road donde recordó que esa fue la última grabación de un titán como Stan Getz , lo que fue todo un logro para dos mocosos como ellos. 
    Todo con un aire muy muy Joni Mitchell, los acordes abiertos de la canadiense le delatan, esa fascinación por la canción confesional de corte clásico y el Cañón del Laurel.

    Pero hubo más sorpresas como un Bernard con el bootleneck impresionante en la mágica y sublime The Levels ( en la que en el disco toca David Gilmour)  y ese hit para tiempos en que los hits eran poms como es Forget, con esos acordes del Roscoe de Midlake que lo enlazan a los Fleetwood Mac más deseados.

    En el bis de tres temas, Caruso de EBTG destacó por su simpleza al wurli  la voz cercana y bien equalizada, Spring del Hendra nos dió motivos para pensar que ya estamos más cerca del buen tiempo y las verdes praderas y 25th December  también de EBTG era un tema navideño a contratiempo para decirnos que el tiempo pasa deprisa y la siguiente navidad esta ahí. Enjoy every sandwich.

    En resumen, una gozada de concierto, de esos que te llevas en el corazón puesto, que te ubican en tu generación, que te hacen pensar de donde venimos y donde estamos y qué pretendemos porque ya es difícil cambiarnos.

    En realidad, claro que hemos cambiado pero gracias a las canciones, como esas que compone el amigo Ben, amándolas algo se mantiene inalterable, ahora enriquecido y hay que aprovecharlo al máximo.

    Gracias por venir y contarnos cómo te encuentras. Te veo excelente, querido Ben.

    Por Joserra

    The Godfathers - Dope, rock 'n' roll and fucking in the streets (1992)

    9 comentarios :
    The Godfathers - Dope, rock 'n' roll and fucking in the streets (1992)

    ...el directo realizado el 14 de febrero de 1992 en Londres, día de San Valentín y fecha que tradicionalmente escogían nuestros 'Padrinos' del rock preferidos...

    ¿Cuál es el grupo de rock que mejores recuerdos te ha dejado en alguno de sus conciertos en directo? Cuestión con compleja respuesta si has asistido a múltiples eventos de esas características y muy subjetiva por la gran variedad de respuestas que admite. Supongo que muchos elegirían a los Rolling Stones, otros tantos a AC/DC, otros a los Ramones, otros a U2, otros a los Rem, otros a Bruce Springsteen, otros a... Como para gustos no hay suficientes colores, y ya que prefiero los conciertos de pequeño o medio aforo, me decantaría por... buff,..., no descartaría que pudieran ser aquellos primeros GODFATHERS, una de las mejores bandas de la historia del rock británico, con conciertos demoledores donde se concentraban auténticas sobredosis de rock&roll, garage, punk y surf-rock, acercando la actitud y el espíritu de los Ramones, los Who o los Pistols a las ilustres buenas maneras de Johnny Cash, Chuck Berry o Dick Dale.

    The Godfathers - Dope, rock 'n' roll and fucking in the streets (1992)
    Inolvidable aquella puesta en escena tan carismática, ataviados con trajes y corbatas, compartiendo chulería simpática sin llegar a la soberbia o altivez, con aquellas guitarras que siempre repartían estopa para absoluto deleite de todo el personal. 

    Prueba de todo ello se registró en el álbum que contenía el directo realizado el 14 de febrero de 1992 en Londres, día de San Valentín y fecha que tradicionalmente escogían nuestros “Padrinos” del rock preferidos para realizar su imprescindible concierto anual dedicado al susodicho beato y a lo que conlleva esa conmemoración dentro del consumismo de la sociedad capitalista, y todo desde una perspectiva filosófica de tendencia mordazmente nihilista. 

    THE GODFATHERS - Hit by hitCon un título tremendamente sugerente en el que ironizaban con la mítica consigna de “Sexo, drogas y rock&roll” que popularizaron los Rolling Stones a finales de los 60 tras la muerte de Brian Jones, en “DOPE, ROCK’N’ROLL AND FUCKING IN THE STREETS” se reúne gran parte de lo mejor de un repertorio enérgico y consistente.

    De su genial álbum de debut titulado “Hit by hit” se incluyen cuatro trallazos del calibre de Lonley man", "I want everything", "This damn nation" o el "Cold turkey" de John Lennon en una espectacular lectura de ese mítico retrato del síndrome de abstinencia provocado por las drogas. 

    THE GODFATHERS - Birth, school, work, death
    Además, de aquella obra maestra que fue su segundo álbum del 88 se incorpora Birth, school, work, death", el mayor himno escéptico sobre el transcurso de la vida y que daba título al mencionado Lp, así como ese obús de psicodelia rockera con guiños al maestro Hendrix titulado When i coming down" y destacados temas de corte garagero como Obsession", "If i only had time" o "Cause i said so"

    Asimismo, del tercer album titulado “More songs about love and hate” se decantaron como elecciones para la causa temas como el portentoso She gives me love",  la preciosista I don't believe in you" o la rock&roleraWalking talking Johnny Cash Blues.

    Godfathers - More songs about love and hate
    El resto de temas como Drag me down again", "I love what's happening to me", "Don't let me down", "This is war", "King of misery" o elUnreal world” que daba título al cuarto álbum donde en parte perdieron la poderosa magia de su primera trilogía aunque todavía podía destacarse por mérito propio una perla bendita como This is your life”. 

    Finalmente, como plato fuerte de su directo, y a fin de dejar un definitivo buen sabor de boca al oyente, se cierra el disco al grito de “Hey ho, let’s go” del legendario Blitzkrieg bopramoniano. Como debe ser en un acto tan fervoroso.

    A pesar de tan suculento compendio de canciones no aparecen en este directo una docena como mínimo de sobresalientes temas dentro de la imprescindible discografía inicial de los siempre reivindicables Godfathers. Ojalá todos los años se pudiera celebrar con ellos el día de San Valentín o, en un momento determinado, sería un lujo también el día de San Antonio, el de San Jeremías, el de San Juan, el de San Bernardo, el de San Cristóbal, el de San Jorge, el de San Pepito, el de San José..., o incluso el día de Todos los Santos.

          * Texto: Johnny JJ. Publicado originalmente en el siguiente enlace del Espacio Woodyjaggeriano.


    The Godfathers - Dope, rock 'n' roll and fucking in the streets - 8'2/10
    1. Birth, School, Work Death 2. She Gives Me Love 3. Unreal World 4. I Don't Believe In You 5. Drag Me Down Again 6. When Am I Coming Down 7. Obsession 8. I Love What's Happening To Me 9. If I Only Had Time 10. Lonely Man 11. Don't Let Me Down 12. I Want Everything 13. Cause I Said So 14. This Damn Nation 15. This Is War 16. Cold Turkey 17. Walking Talking Johnny Cash Blues 18. This Is Your Life 19. King of Misery 20. Blitzkrieg Bop