The Kinks - Muswell Hillbillies (1971)

9 comentarios :



...Muswell Hillbilies es de un tiempo en el que ser conservador era sinónimo de ser romántico, generoso, cínico, cívico y visionario. Muswell Hillbilies llegó para quedarse, está hecho a mano como hacía las cosas Uncle Son y me sigue cautivando de una manera salvaje su metafísica popular, es favorito entre favoritos, santo y seña, no podría vivir sin él.


Muswell Hillbillies un disco supuestamente trasnochado, vetusto a los ojos de la modernidad, lo fue ya cuando salió pero debería estar siempre de plena actualidad porque es proletario y de Syriza.

En mi opinión,  se trata de la colección de canciones mejor secuenciada de los pibes del suburbio más encantador del norte londinense, ese que no está ni en Oklahoma ni en Alabama, ese que es nuestro paraiso kinky y que se llama Muswell Hill.
Lo conozco, he paseado sus calles y prometo volver porque pasé allí uno de los domingos más bonitos de mi vida y entiendo a los Kinks mucho mejor que antes de visitarlo.

A mi me gustan a rabiar todos los discos de los Kinks o casi todos, pero éste, sin duda, es mi favorito, por todos los temas eternos que trata.

Como pasa con todas las carreras de los grandes grupos y artistas, un disco es un mundo en si mismo y ésta maravilla viene perfectamente representada en su hermosa portada.

En ella se refleja la resistencia a que nos quiten por decreto aquello con lo que estamos a gusto para ir tirando y que nos lo hemos ganado con el sudor de nuestra frente y noches de insomnio.  Queremos que llegue el viernes y tomarnos las cervezas con aquellos a los que queremos y en el bar que nos gusta.

De alguna manera, los Kinks se refugiaron en su propio limbo reivindicando la tradición, denunciando las tropelías hechas por los que mandan en nombre de una disfrazada modernidad que ellos estiman necesaria por decreto.
Pero ellos siguieron en su aldea, en este caso urbana, caminando a contracorriente de las modas imperantes en una Inglaterra sumida en el progreso y el desarrollo, perdiendo identidad e iniciando el camino a la globalización con el resto de Occidente.

El otro ejemplo del repliegue del guerrero que el tiempo ha puesto en su sitio como ataque-victoria, lo tendriamos en la huida de Bob Dylan y The Band a los sótanos de la sierra de Woodstock. La vuelta a la panadería de pueblo y a cocinar con ingredientes básicos y saludables. Aquí, en el viejo continente los Davis y Cía. protagonizaron el retorno al pub y a la pinta de medidas exactas, todo ello con reivindicaciones victorianas para recuperar afectos y colores en peligro de extinción.

Muswell Hillbillies es la perfecta fotografia de un momento de cambio irreversible y de desprecio organizado desde el poder hacia las asentadas costumbres, de la demolición en masa de las preciosas hileras de casas humildes con jardines traseros que , aunque fueran minúsculos, estaban bien pensados para generar un mínimo placer ético y estético a la clase trabajadora. Interesó entonces agrupar al proletariado en bloques de flats (pisos) minúsculos con muchas comodidades, cuando la comodidad es el espacio,  para de esa manera, tener a todos más controlados y hacer negocio con pagos de rentas vitalicias por jaulas. 

Si en el bosque de Nueva York se denunciaba indirectamente la pomposidad hippie, en el pub del norte de Londres, el advenimiento de los Pink Floyd y de las comunidades de propietarios, de la clase media y el aparentar ser lo que no se era.

Un canto a la independencia, a la distinción, al orgullo de la casa obrera, al rock and roll de sábado a la noche: todo esto se percibe en el precioso rayo de luz velazquiano que entra por la puerta de The Archway Tavern, universidad de la vida, hay que ver cómo les mira el paisano del cardigan rojo, impagable y universal.Ayer mismo en un bar de Pozas le dijeron a un borrachin que se parecía a Bárcenas y la que se lió. Ese tipo de situaciones que sólo se dan en los bares. Éste de la portada piensa que los Kinks son extraterrestres.

El origen de todo el rock and roll es Nueva Orleans y a primeros de los setenta, los autores que realmente importaban tenian una fijación por tirar de su brass sound, de los vientos y ritmos de la perla del Mississipi y su bateria second line. Los propios Kinks lo mamaron desde la cuna, en Denmark Terrace, entre los viejos discos de sus padres y hermanas. Allí había de todo y todo bueno.

Randy Newman, al otro lado del Atlántico, hizo lo mismo que Ray Davies, crear un plantel de personajes con una humanidad insultante que cruzaban las esquinas de sus miserias y calamidades a ritmo de funeral de la Crescent City: Guilty/Alcohol, primas hermanas. ¿No son ambos de los diez mejores compositores de canciones-retrato del siglo XX? Si , lo son, quizás los dos más grandes junto a Bob Dylan.

El periodo 1970-1975, ese primer lustro de la edad de oro de los songwriters es fascinante y se puede comprobar que hay coincidencias en el planteamiento de los grandes, directos al cinismo, al trato compasivo en letras y al pasado en tonadas, vuelta al vodevil y al ragtime, desde Ballad of a Thin Man se abrió la veda de llevar las canciones a los terrenos de la Pintura, con p mayúscula. Los retratistas grababan en pistas sin necesidad de paleta. Algún dia deberían hacer una exposición sonora en la que cerráramos los ojos viendo todos los rasgos de esas singulares caras que todos conocemos por el corazón. Halleluja Rosa Lee! La estamos viendo,  a la señora Rosa, salir del mercado.

Por otro lado, Muswell Hillbillies es sencillo, cálido y disfrutable pero también tiene sus callejones traseros llenos de crueldad, de tristeza, ala Oliver Twist,  la vida misma, los working class heroes.


Marxismo pop esencial en Complicated Life:

I can't go to work cos I can't get a job,
The bills are rising sky high,
It's such a complicated life,
Gotta stand and face it,
Life is so complicated.

Y en Uncle Son:


He was just a workin' man,
Simple rules and simple plans,
Fancy words he didn't understand,
He loved with his heart,
He worked with his hands.

Muswell Hillbillies tiene un impecable sonido, yo le doy un 10. Una banda en estado de plena madurez, es limpio y las guitarras acústicas ritmicas suenan a cielo y Dave con sus licks sean por el canal derecho o izquierdo y su voz inmensa y aguda (infravalorada) se sale de la tabla, dando el contrapunto esencial a brother Ray.

Es quizás el disco más completo de mis héroes: Skin and Bone proto-glam, Holiday y Alcohol puro Newman/Nilsson y la conexión sonido burdel y los viejos blues tocados como en Autorretrato por Dylan: con la receta de mamá, nada de experimentos. Holiday prima hermana de Peggy Day. Rocanrrolitos perfectos y varios: Here Come the People in Grey, 20th Century Man (obra maestra) , ragtime de hora del té (Acute Schizofrenia), té en si mismo ( Have a Cuppa Tea) donde ya vemos a Yo la Tengo, drama (Alcohol), cantes de ida y vuelta y puro escapismo obrero y mod (Oklahoma USA) y esa exaltación de orgullo de casta pura que es la canción que le da el título pero en singular Muswell Hillbilly ( mi favorita)
Y que decir de las tapadas : Complicated Life , Uncle Son y Holloway Jail, pufffff...caviar beluga!

La mejor manera de resumir esta POM absoluta, otro de los manifiestos comunistas del rock and roll es con la mítica frase de Oklahoma USA:

All life we work, but work is a bore./ If life's for livin', then what's livin' for?

Toda la vida currando pero el curro es un turre, ¿si la vida es para vivirla , entonces para qué sirve vivir?

Muswell Hillbillies  pertenece al living for y es un rayo de sol eterno porque metió en una cajita china preciosa de porcelana varias cosas que siempre vuelves a necesitar: el Music Hall, New Orleans, el Country-Blues, las canciones de entreguerras, los arpegios gloriosos y los power chords, los suburbios georgianos, los órganos inmensos, la resistencia al desalojo y desahucio injusto y avaricioso de tu barrio, lleno de excavadoras que se llevan tus recuerdos, tus formas de vida, los diarios con las historias de tus vecinos, los papeles pintados de Liberty raídos, el piano de pared de la abuela y la marca que deja al quitarlo en tu alma, los seres queridos que ya no están y que lucharon por todo de lo que disfrutas.

Muswell Hillbilies es de un tiempo en el que ser conservador era sinónimo de ser romántico, generoso, cínico, cívico y visionario. Muswell Hillbilies llegó para quedarse, está hecho a mano como hacía las cosas Uncle Son y me sigue cautivando de una manera salvaje su metafísica popular, es favorito entre favoritos, santo y seña, no podría vivir sin él.


Por Joserra


Publicado en rockandrodri land  y en el kinkdom come pero modificado, actualizado y corregido para el Exile.

*Si quereis leer una pequeña entrada por cada canción realizada en el Kinkdome Come, un blog que abrí dedicado a los Kinks pero que tengo muy parado, pinchad en cada una de ellas, merece la pena, reflejo de esa englishness que amo y a la que nunca renunciaré.
Este disco es para vivir dentro de él y no salir.


The Kinks - Muswell Hillbillies (1971)
10-10

Cara A:
20th Century Man / Acute Schizophrenia Paranoia Blues
Holiday / Skin and Bone
Alcohol / Complicated Life

Cara B
Here Come the People in Grey / Have a Cuppa Tea/
Holloway Jail / Oklahoma U.S.A./ Uncle Son/ Muswell Hillbilly

Crawfish - Toni Garrido Vidal

4 comentarios :

Si la sinopsis de una novela dice que “es una historia de forajidos en un lugar que no existe, ese lugar inalcanzable y hermoso que hemos soñado alguna vez“, a mí, por lo menos, se me despierta la curiosidad y el interés. 

Toni Gominola - Ilustración Balbina Benito
Ahora bien, si esa misma exposición general añade que dicha obra es “una canción de amor en la que se nos muestran sirenas hermosas capaces de atraparnos en el mundo infinito del anhelo y el deseo, de perdedores que no pretenden serlo, de líneas inertes en la carretera, de la búsqueda del átomo de la vida, de la búsqueda de la canción perfecta”, ahí ya se me encienden todas las lucecillas y comienza a picarme, a corroerme más bien, todo el gusanillo por el cuerpo. 

JW II - Ilustración Balbina Benito
Con esa tarjeta de presentación, Toni Garrido, más conocido en la escena musical y de los medios de comunicación valencianos como Toni Gominola desde que grabara algunos discos y dirigiera y presentara entre 1987 y 1997 el programa de radio “Gominola soul”, ha publicado recientemente su primera novela Crawfish donde recopila los relatos cortos que realizó entre los años 2009 y 2013 como colaborador de la revista “Cutaway Guitar Magazine”, cada uno de los cuales va completando la estructura argumental de este libro, una especie de road movie que comienza entre arcenes de autopista, vapores de alcohol y rock and roll. 

Lucy - Ilustración Balbina Benito
A partir de ahí John Wesley II coge protagonismo y entre una Colt semiautomática de 1908, pastores de Iglesias Baptistas, leyendas urbanas, mujeres fatales, whisky de Tennessee y bourbon de Kentucky se va tejiendo una trama a la que se suman otros personajes predominantemente excéntricos y marginales. A tener en cuenta que junto a las sorprendentes situaciones de la novela aparecen un puñado de referencias que permiten valorar al autor de la misma como un gran conocedor de la cultura musical americana. 

Si resulta que canciones de Johnny Cash, Gun Club, GG Allin, Alice Cooper, Carl Douglas, Howlin’ Wolf, Jayhawks, John Mayall, Nick Cave, Grinderman, Lester Young, Roy Orbison, Jane’s Addiction, Rolling Stones, Screamin’ Jay Hawkins, Johnny Thunders, Johnny Ace, Son House,… son las protagonistas indirectas o secundarias de este libro hay motivos más que justificados para que cualquier amante del rock, sobre todo el americano, muestre interés por una obra cuyo título tiene que ver con un crustáceo, el cangrejo de río de Louisiana, muy conocido en aquellos parajes a nivel gastronómico, y que según ha contado el autor de este libro “sale del agua por las noches para alimentarse de carroña”, más o menos como los personajes de esta recomendable novela.

     * Texto: Johnny J.J.

     * Los interesados en este libro pueden visitar el siguiente enlace: http://www.crawfish.hol.es/
 
     *  Suena hoy aquí, en el Exilio, “Lucy”, de Nick Cave & The Bad Seeds. Los motivos en “Crawfish”.  

Justin Townes Earle - Absent Fathers (2015)

No hay comentarios :

El negocio es el negocio y podemos llegar a entender que la idea de lanzar un álbum doble sea más propia del pleistoceno que del 2015. Si no tienes los bemoles de la señoranga Lucinda Williams o del genial Nick Cave con aquel Abattoir Blues/The Lyre of Orpheus por citar dos dobles más o menos actuales que me dejaron boquiabierto y culiprieto, lo normal es que la compañía por la cual has firmado y el entorno te aconsejen/obliguen a sacar dos discos en vez de uno: mismo resultado, doble de pasta. Pero qué perdemos por el camino? pues el arte, la idea original, el concepto "álbum". Les pasó a muchos, como a Ryan Adams con su magnífico "Love is Hell", pero al final después de sacarnos doblemente los piedrólares acabaron sacando la versión especial, la doble y además con alguna que otra canción inédita con lo que tenemos otro gasto más para el fan, el fiel seguidor, que normalmente es maltratado. Yo estoy porque primero sólo salga la edición deluxe que los fans comprarán seguro y al cabo de poco que salgan las migajas, pero supongo que no es rentable y por eso yo pertenezco al populacho y me cuesta llegar a fin de mes y los forrados directores de discográficas son otros, pero ese es otro tema. El de hoy, el tema, es el de porqué Justin Townes Earle no ha sacado un disco doble descomunal en vez de dos disco notabilísimos. 

A finales del 2014 Justin Townes Earle nos deslumbró con el excelente "Single Mothers", discón de esos que quitan el hipo, que enamoran, que ganan a cada escucha, que tiene ese halo de genialidad, que se visten de gala para momentos puntuales de nuestras vidas, que nos dan todo aunque permanezca en el anonimato... y luego, como quién no quiere la cosa anunció que con la entrada del nuevo año llegaría "Absent Fathers". Olía a idea genial, barruntaba que podía haber sido un disco doble como así será porque se comenta que la edición doble, la "deluxe" saldrá una vez se hayan vendido unos cuantos cientos de unidades del nuevo trabajo. Cosa que me importa un carajo pues sabiendo esto no los voy a comprar de manera individual y sí conjunta... aunque claro, no sé como harán para el tema de las portadas que me gustan sobremanera...  Con "Absent Fathers" acabamos con dos claras certezas, la primera es que el pequeño Earle ha firmando una colección de canciones extraordinarias y la segunda que ya ha dejado de ser el "hijo de" para ser él, sus trabajos hace tiempo que han llegado al nivel de su padre, no sé si lo supera pero por ahí debe andar, y ojo, que yo por Steve má-to. Las canciones caminan en ambos casos por la clara idea que plantea el título de cada uno de los discos, algo de autobiográfico hay en ellos, es inevitable, pero algo de ficción también, porque sabemos unas cuantas cosas de la familia Earle a estas alturas de la película para que nos cuenten cuentos chinos. Y la música qué? qué tal? pues genial. Sólo un pero antes de hablar un poquito de las canciones, a mí entender, a mi gusto este "Absent Fathers" tiene menos pegada que "Single Mothers", aquel tenía dos o tres cañonazos radiables que en esta segunda entrega no encontramos aunque puede que la media de calidad sea mejor en este segundo, no lo sé, no sé qué deciros, sólo que un álbum doble de entrada hubiese sido arriesgado, no os diré que no, pero hubiese sido una absoluta tremendidad. 


Wish I could say I didn’t know you...” canta Townes Earle para abrir con la magnífica "Father from me". Una canción espléndida y bella, que pasa cuentas a ese padre que no estuvo allí que lo dejo tirado: "You won’t break my heart again...". La guitarra final es preciosa. A todo esto llega "Why" y ya me tiene en el bote, la entrada es el acabose, más en la línea del "Single Mothers", tal vez por eso es una de mis favoritas y además contamos con la steel guitar de Paul Niehaus colaborador de Calexico y Lambchop entre otros, con eso os lo digo todo. "Least I got the blues" es eso, un blues amable y delicado antes de afrontar uno de los grandes temas de este trabajo, "Call ya Momma", tema que pone los pelos de punta, para morirse de bonita.... "Shame, shame, I wanted to cry in shame....". Bueno, aún sigo metiéndome el disco en vena, no hace mucho que lo tengo pero me tiene encantando y como su otro hermano disco me gana a cada escucha pero no tengo duda alguna que "Days and night" es una joyita sideral, countresca, bonniprincebillera si ustedes lo prefieren cosa que a mi me agrada y reconforta. "Round the bend" aporta una velocidad más, que tal vez es algo que se le pueda reprochar a este trabajo,  no mucho más la verdad, a mi cuando le da por rocanrolear un algo me encanta como en este caso, "When the one you love loses faith" es la white gardenias de este disco, baladón cincuentero para luego enlazar con otra de las joyas del disco, esa "Slow Monday", esa preciosidad que encantaría al bueno de George Harrison y su ukelele.... A punto de cerrar ya con "Someone will pay" que aporta otra vez algo más de chispa, algo más Hiatt que papá Earle en este caso, un tema cojonudo pero aún más lo es "Looking for a place to land" con el que cierra esta magnífica idea del Single Mothers/Absent Fathers, esta vez si que emula a su padre, al bueno de Steve, hasta en el tono de voz, hasta enla forma de tocar, hasta en la forma de lamentarse. Y es que Justin es muy bueno, no hay duda, estamos ante una gran estrella que creo siempre quedará en la sombra. Esta vez ha firmado otro grandísimo disco pero como dije creo que el formato doble hubiese sido el adecuado, en cualquier caso estamos ante uno de sus mejores trabajos y viendo lo que lleva ya entregado es para tener muy en cuenta.

Justin Townes Earle - "Absent Fathers" (2015)
8/10
01.- Farther From Me/ 02.- Why/ 03.- Least I Got The Blues/ 04.- Call Ya Momma/ 05.- Day and Night/ 06.- Round the Bend/ 07.- When the One You Love Loses Faith/ 08.- Slow Monday/ 09.- Someone Will Pay/ 10.- Looking For A Place To Land.




*post aparecido originalmente en Nikochan Island por Nikochan

Caravan - In the Land of Grey and Pink (1971)

8 comentarios :

Y de repente a varios artistas a la vez, aunque no es ello del todo correcto por mucho así lo parezca en retrospectiva, les dio por fundir psicodelia, rock -hard o no-, pop, jazz, "folkeos varios", y todo lo que pillaran en definitiva (que para el caldo que iba sin miramiento). Aquello tenía que etiquetarse al alarido de "ya", dicho ello desde la perspectiva del periodista/crítico musical, por supuesto. La palabra "progresivo" empieza a aparecer hasta en la carta de ajuste y, hala, ya tenemos el tinglado montado y presto para vender los churros... No importó demasiado los miles de matices que hacían y hacen a algunas bandas, a ello asociado -y desde esa bisagra del segundo lustro sesentero primero setentero como histórico momento culmen-, únicas e irrepetibles. Tal cual. King Crimson, Gentle Giant, Pink Floyd, Family, The Moody Blues, Genesis o Jetho Tull, y un ingente considerable, son "lo mismo"... Pues, vale, tenían todas esas formaciones algunas canciones muy largas (las "suites" de marras) que a veces ocupaban una sola cara de disco, y también fundían géneros con alevosía y tal pero... ay lastimero, la gracia estaba en el "cómo", es ello lo que las hace tan diferenciables cogidas de a una y lo que las tan recurrentes necesidades de algunos por señalar, por cercar en un vallado concreto, acaba por ningunear un algo (sea aposta o no) algunas grandezas que merecen figurar, al menos, al mismo nivel que las grandes obras  que suelen citarse en esto del rocanrol. Tampoco falta a veces, siendo ello entrañable y para los visitantes de Ferias de Discos varias,  la figura del personal que ronda los sesenta y trata de convencerte de que tu vida sin tu edición en vinilo del "Mirage" de Camel (o similar) es un sinsentido sin excusa que valga... Mola, y es comprensible. Si yo me hubiera pasado la adolescencia liándome trujis encima de los cartapacios ciclópeos de Yes seguramente pensaría algo similar. Claro qué sí.


Y es ahora, explicado lo de arriba, donde nos paramos (pues es parada obligatoria) en el Canterbury Sound de las narices. Así llamado de forma obvia por procedencias y cuya magnificencia e importancia no se le limita ni mucho menos a los Soft Machine de Wyatt, Ayers y cia. En verdad aún por encima de tan legendaria formación (y con mis respetos a Gong, Egg, Matching Mole -de nuevo con el gran Robert-  y demás) mis favoritos, desde esa verbena, siempre serán los, con frecuencia reivindicados (y por algo será), Caravan. Y no solo por tener mi disco predilecto -este que hoy toca "exiliar"- de toda la jerigonza progre de la mano con el "Foxtrot" de la banda de Gabriel, Banks, Hackett y el otro par, ojo atención. Ese periplo 68-73 con sus cinco discos del tirón me merecen entrar por la escuadra en el listado de periodos imprescindibles de quienesquiera ever. No quepa duda. Aunque, sí, dicho ello conviene admitir que "In the Land of Grey and Pink" es si cabe aún más especial. O eso me resulta a mi, al menos.


El tercer disco de Caravan es algo con lo que perderse en el bosque con la Incredible String Band lo mismo que un tripazo (y no me refiero a partes abdominales al hacer el aumentativo precisamente) del quince mil. Es el último álbum con el cuarteto original, con la banda ya bregada y disparada lo que hace que, evidente, les pillemos "de dulce" y más. En verdad, parece hoy cristalino, echaron el resto lo indecible aquí y no sorprende en absoluto que se diera la primera deserción en el seno de la caravana... ¿"Adónde ir desde aquí"?, que quizá pensó Dave Sinclair tras largarse con sus teclas a por otros pastos... Aunque quizá, sencillamente, es que algo tan brillantemente agotador como la creación y recreación de la extensa suite de la B side creó demasiadas disensiones o desencuentros... Meras hipótesis sea como fuere y que, en realidad, tampoco importan demasiado (no se cierra ningún círculo aquí a mi entender, ya que el par que seguirán -y con todas sus variantes a cuestas- también son la releche y más). 


Así , sin nada a añadir, los ex-Wilde Flowers abrían las "rosas y grisáceas tierras" con una "Golf girl" que aunaba ya de salida proclamas de vientos, desarrollos poperos típicamente british en su proceder y flautines que lo mismo suenan medievales -reforzado ello por el estilo "bardístico" de Richard Sinclair al entonar- que a selvas peruanas, según por donde les de a ellos (y/o por donde le de al oyente). Magnífica, para no enturbiar tan apetecible botín con torpes palabros decir que siempre me suena a algo así a cómo hubiera sonado "Hunky Dory" de contar con la banda de Ian Anderson como acompañamiento (y con licencia para "meter mano", ni que sea un algo y por supuesto) al tener, a la par, ese hilo conductor de pop pseudo-acústico vivaracho y expandirse a florituras bosquímanas e instrumentales varias de diversa índole. Y qué nadie se asuste con la descripción, de darse el caso y no conocerse el pastel, es un tema ameno, bonito y directo de por si que, para despejar dudas ya en salida, tira por tierras eso que tan gratuita, equivocada e injustamente algunos agencian a "lo progresivo" (que si es "pesado", "excesivo", y demás chirigotas por doquier que vienen a querer significar lo de "paja mental", en definitiva). Tras tan memorable (pues esa es la palabra que me gusta otorgarle) introducción llega "Winter wine" que, para resumir, es al menos igual de buena. Aunque marcadamente distinta, quede claro. Con una inmediatez menor pero un desarrollo algo superior por esa cadencia de ritmos lentos y rápidos alternados que generan con maestra naturalidad, como quien se rasca lo suyo, alcanzamos meta en una parte casi final, antes de la definitiva y de nuevo cantada, donde se da cancha a los virtuosismos varios. Y que son la repera para el caso que nos ocupa, no se dude. De tener algún problema ese "vinate invernal" lo único que se me ocurre es lo eclipsada que pueda quedar por una inmediatamente posterior "Love to love you (and tonight pigs will fly)", que es lo más parecido a un "hit-single" que aquí encontraremos. Con ese inicio y marchamo que parece secuestrado desde "la cosa salvaje" de los Troggs, sus gorrinos voladores, su socarrona inocencia en tono y siendo el único tema cantado de la primera cara por Pye Hastings como voceras principal, el tema más destacadamente corto en duración de esta "Land" emerge y funciona como juguetón intermedio antes de cerrar la primera sección. Dicho honor recae, cómo no, en el tema titular: "In the land of grey and pink" -la canción-. Favorítisima de la formación para quien suscribe, ya hace muy largo tiempo que caí rendido a esta propuesta de ténue base acústica con mínimo pero siempre presente órgano de fondo para que después, entre partes y como lienzo en blanco que és, entren y salgan teclados y demás cosa muy fina (ese piano poco antes de la mitad me mata varias veces). En "genial" que lo dejaría por ser uno prudente y tal... Y al darle la vuelta al galletón, por supuesto, la suite de más de veinte minutos que completa el todo y rellena por completo la segunda cara respondiendo al nombre de "Nine feet underground"... Qué decir... Sumérjanse, déjense sorprender por los matices en tropel y variedad de palos que nos regala. Despejada en ocho partes claramente diferenciadas donde de todo hay y de todo cabe: solos guitarriles y de órgano de quilates, virajes pop tremendos a traición, folk de exquisitez abusiva, ingenios instrumentales que no se ven venir ni dispéptico perdido... mucha, demasiada candela (aquí pasamos de Cat Stevens a Deep Purple sin pestañear y con la boina... colosal es poco). En fin, para terminar, que la que liaron los Sinclair, Pye Hastings y Richard Coughlan con esto en los first 70's me parece de matrícula plena e incaducable. Y, ruego atención, sin afirmar ello desde una perspectiva meramente "progre"... Esto va mucho más allá. Yo le calzo un diez por las misma barbas de Bombadil (no olvidemos que es uno de mis dos discos fetiche de la "etiqueta de género" aunque -y con oportunas matizaciones- reniegue, como también expliqué con anterioridad, de la misma por lo tocante a las imposiciones trapisondas de los de siempre) y me quedo tan ancho... 


Y, estaríamos buenos, no puedo despedirme sin redirigirles a la magistral entrada que el Sr. Javier De Gregorio realizara tiempo ha en su espacio, Javier Fuzzy Records, a colación de, entre otras cuestiones, tan excelso trabajo como fue, és y será el recontracojonudísimo tercer Caravan... A ello de cabeza y sin preguntas: de marco, tachuela y huequecito en pared lo suyo. 

Caravan - In the Land of Grey and Pink (1971) : 10/10
01. "Golf girl"/ 02. "Winter wine"/ 03.  "Love to love you (and tonight pigs will fly)"/ 04. "In the land of grey and pink"/ 05. "Nine feet underground" : I. "Nigel Blows a Tune"; II. "Love's a Friend"; III. "Make It 76"; IV. "Dance of the Seven Paper Hankies"; V. "Hold Grandad by the Nose"; VI."Honest I Did!"; VII."Disassociation"; VIII. "100% Proof".  



Por Guzz

The Beach Boys - Pet Sounds (1966)

18 comentarios :

The Beach Boys, bajo mi punto de vista, es una de las formaciones más alucinantes de la historia de la música, uno de los mejores grupos en armonías y voces, de hecho el álbum del que hablo hoy, Pet Sounds, su úndecimo trabajo de estudio (parece increíble que desde 1962 llevaran tantos, pero eran muy productivos) es sin lugar a la duda, uno de los álbumes más influyentes de la historia del pop-rock.
La grabación tuvo lugar durante cuatro meses en los principales estudios de Los Ángeles, los Gold Star Studios, United Wetern Recorders y Sunset Sound. Y hablamos de un disco que en su trayectoria es un punto de inflexión, y supone un antes y un después, porque todo cambia a partir de este trabajo.
Brian Wilson estaba obsesionado con ponerse al nivel de los Beatles y este sería la respuesta suya desde el otro lado del charco, al Rubber Soul, un disco que para el cabeza huevo de Wilson era insuperable (y no se equivocaba, era y es el mejor disco de pop de la historia). Por contra los Beatles, que seguían con atención todo lo que hacían los chicos de la playa, fliparon con la producción de Pet Sounds, parecida al muro de sonido de Phil Spector, pero aquí hay una clara diferenciación, y es que la mezcla de multitud de sonidos con las voces, daba una profundidad tremenda a los temas.
Lo que diferencia esta obra de otras, son los elementos orquestales y psicodélicos, lo que produjo que por otro lado influyeran a los Beatles para currarse su respuesta sideral en esa onda... nada más y nada menos que Sgt.Peppers... esos ruiditos de timbres de bicicleta, ladridos de perro... Tampoco nos olvidemos del flipamiento de Mr.Wilson en esa época con diferentes sustancias... todo ayudó, ya que él es el mayor compositor del trabajo.

El disco comienza con Wouldn't it be nice, que deja claro que en este disco hay un cambio, tema alegre donde los haya, esta sinfonía de apertura tendrá dos características que serán constantes en todo el disco, es decir, enormes y preciosas armonías vocales y esa reducida orquesta que acompaña cada tema. You still believe in me, es una pura delicia vocal (aquí sólo canta Brian) con ese coro armonizado y sin haber batería, una pandereta lleva el ritmo. That's not me va en la misma onda con un refuerzo vocal destacado, dejando claro que en este grupo es un instrumento más, cosa que pocos grupos han sabido utilizar hasta esos extremos. Don't talk (Put your head on my shoulder) es más lenta y tristona, diría que melancólica con unos arreglos de cuerda que lo convierten casi en pop dulce barroco. I'm waiting for the day cambia el tono, se vuelve festivo, circense con ese órgano agudo y la gran presentación, pero además aquí vuelven los coros angelicales que se habían ido en la anterior canción, es como estar en un jardín de las delicias, cuanta grandeza. Let's go away for awhile es una pieza instrumental, contrapunto adecuado de sonoridades conjuntadas con lo precedido.
Llegamos a una parte del disco que son palabras mayores, dos temas obras maestras en si mismas, Sloop John B, pura delicia pop, con esos timbres míticos, los coros descomunales, los cambios de ritmo y de voces, esto es el olimpo de los dioses. Y por si fuera poco, a continuación, la joya entre las joyas, el repóquer de la baraja, ese God only knows que ya desde el principio con ese inicio orquestal te deja claro que estamos ante algo genial, la entrada de la voz de Carl (¡¡¡como cantaba el hermano!!!), esa manera de cantar... carne de gallina amigos y amigas y esa melodía... PURA PERFECCIÓN POP.
Es difícil seguir con el disco después de este dueto, pero cuidado, no se han acabado las pepitas, así les sucede I know there's is an answer otra maravilla pop, donde Brian se sale a la voz, los detalles que acompañan son gloriosos (ese matasuegras es tremendo) como esa orquesta permanente y los cambios preciosos. Here today (cantada por Mike) es otra pasada, vocalmente dominante y de bonita melodía. I just wasn't made for these times es casi un experimento ya que suena el electro-theremin, instrumento tocado por su inventor, Paul Tanner y percusiones variadas que se unen a la batería de Hal Blaine, gloriosa. Pet Sounds es la canción que da título al disco, instrumental de Brian en plan casi bossanova. Caroline, no es una pieza maravillosa, enorme epílogo que nos va anunciando que queda poco y esto se acaba, baladón entre baladones, donde Brian canta simple y llanamente como un eunuco. Realmente en el vinilo es la última canción, pero en la edición de cd que yo poseo, hay 3 temas extra que son Unreleased backgrounds un ensayo vocal precioso, Hang on to your ego, una tremenda pieza, alegre, saltarina y con la orquesta y el teclado muy presente, y por último Trombone Dixie, otra canción orquestal, casi de banda sonora de pasacalles instrumental que cierra el disco.




El otro día lo comentaba con dos estupendos amigos blogeros (Javier de Gregorio y Gonzalo Aróstegui) a quienes dedico esta entrada, y coincidíamos en que este álbum es tan maravilloso, que a veces no lo escuchas por miedo a rayarlo, estropearlo, es tan delicado, tan estratosférico, tiene tantos detalles que oír (recomiendo su escucha intensa con cascos) que da la impresión... de que el pop más grande se lo repartían entre los Fab Four y estos Chicos de la Playa.
Os dejo con el God Only Knows.


The Beach Boys - Pet Sounds (1966): 10/10

1.Woudln't it be nice/ 2.You still believe in me/ 3.That's not me/ 4.Don't talk (Put your head on my shoulder)/ 5.I'm waiting for the day/ 6.Let's go away for awhile/ 7.Sloop John B./ 8.God only knows/ 9.I know there's an answer/ 10.Here today/ 11.I just wasn't made for these times/ 12.Pet Sounds/ 13.Caroline, No/ 14.Unreleased backgrounds/ 15.Hang on to your ego/ 16.Trombone Dixie

The Soul Jacket - Black Cotton Limited (2014)

6 comentarios :
Black Cotton Limited es el nombre de su nuevo álbum de estudio, el tercero en su carrera. 15 canciones cargadas de honestidad, sudor y ritmo desde el corazón de las Rías Baixas gallegas

El tema de las listas anuales tienen su aquel, pero por otra parte marginan los discos editados los últimos meses del año, algo lógico si se trata de escuchar un disco con detenimiento, primordial. En el caso de The Soul Jacket, grupo al que admiro desde su debut Wood Mama, además es una grandísima injusticia, pués su nuevo disco Black Cotton Limited es de una calidad fuera de toda duda y suficiente como para replantear todas las listas habidas y por haber del pasado 2014. Aunque no pasa nada, si todo va bien, empezarán a rodar y oiremos hablar bastante de ellos la presente campaña, porque no sólo han facturado un disco chapeau, además sus directos son apoteósicos.

Segundo larga duración, editado el 21 de noviembre de nuevo a las órdenes de Hendrik Röver en sus Guitartown Recordings, sello ya con solera y con una cartera de clientes a tener en cuenta, el Muscle Shoals del norte. Las coordenadas trazadas en Black Cotton Limited son conocidas por los amantes del buen rock, southern cargado de fuerza soul, mucho blues y actitud de rock'n'roll, donde es invitable hacer referencia al poderío interpretativo de Toño López, e imposible no acordarse de nuestro querido Joe Cocker que en paz descansa, una voz que aporta el carácter, vale, pero ojo con la capacidad instrumental del grupo, riffs antológicos, sección rítmica potente, canciones cargadas de intensidad y también medios tiempos y baladas de derretir, el sonido conseguido en este disco es grandioso, directo y sin efectismos. Si a todo esto añadimos que la edición vendrá en breve con un doble vinilo 12", pues los dientes ya se hacen largos. 


La canción People es abrumadora, el rock setentas hecho carne y cargado de funky, negro oscuro, escuchamos y comprobamos que son posibles los vientos en un tema de rock en pleno sXXI y en este país, sorprendente, os rendiréis a sus pies desde el principio. Con Moonshine Whisky Rye demuestran que poseen el poderío southern de los Allman Brothers. Pero más allá de decantarse a piño fijo por unos derroteros que ya dominaban a la perfección en su debut, en la fabulosa The Fisherman & The Silver Key se permiten el lujo de desarrollar una primera parte instrumental que tirar hacia el folk de trazas psicodélicas circa la soleada california, para a continuación cambiar el ritmo pasada la mitad hacia un Chris Robinson con su hermandad, incluso los más entendidos en el género verán a los Band con más groove. Tiene unas cuantas que te ponen las pilas, pongamos Where's My Money con un solo de guitarra de mojarte los pantalones, aunque es difícil hablar de preferidas

Con  Sleeping Bag Boogie suben el tempo y dejan claro como hacer "un rock'n'roll de libro" a la Creedence Clearwater Revival, impresionante. La trilogía Brothers, como la canción del pescador y la llave de plata, marcan la diferencia con las canciones de su debut y no por la calidad, más por unos desarrollos que marcan la diferencia y su avance, y donde por supuesto no se dejan el country en el tintero en la tercera parte, ¿con que no podrán The Soul Jacket? Black Cotton solo hace que cierre los ojos y zarandee la cabeza, black roots, blues y ese Nilo que fue New Orleans, suena a porche y a descanso después de un día rompiéndose la espalda. Llegados aquí ya solo puedo soltar que son putoámicos y únicos, y por si fuera poco, hacen fácil lo difícil en The Boxer, decidme cuantos grupos conocéis capaces de recordar a Curtis Mayfield sin que parezca un chiste, pues aquí lo hacen con una interpretación y unos arreglos portentosos, ni un pero. Pictures On the Wall y Do It Right es soul de reiros del revival británico, como una catedral. Smokin' House es vaporoso, casi os diría al estilo chill-trip de los Doors, que líneas de guitarra! y cuanta clase, hay mucha grandeza en este tracklist que cierran con Natalie bajando las revoluciones  en una balada-country-soul con oficio y sentimiento a porrillo por el que mataría más de un crooner que conozco.

Estoy empezando a ver la capital del norte como una especie de Swinging London, donde puede que no lleguen los conciertos importantes desde el exterior, pero ni falta que les hace, y en esas que The Soul Jacket se consolidan no sólo en el hervidero artístico vigués, hablemos ya de uno de los grupos a tener en cuenta en el panorama actual a todos los niveles, que si en su anterior Wood Mama mostraban sus armas, voz con carácter y sonido de bandera setentera, ahora demuestran una versatilidad muy fina, manejan las cadencias y compases a otro nivel, pasan en un chasquido del soul al funky, del blues al country, con mucha energía negra, y actitud rock, todo con unas composiciones que van más allá del ejercicio de estilo, inspiradas sin más, letras que parecen de un pasado lejano pero en el fondo impregnadas de los sin sabores de su tiempo. Incontestable el poderío y la calidad de Black Cotton Limited. 100% algodón calidad suprema. Un disco que nadie puede perderse. De lo mejor del año pasado, y ojo que a través de los directos también lo será de 2015. Actualizado mi top anual.

Por Chals
Publicado en ON THE ROUTE  en 2014 in extremis el 27 de Diciembre.

The Soul Jacket - Black Cotton Limited (2014) 8,5/10

1.- People / 2.- Moon Shine Whisky Rye / 3.- The Fisherman & The Silver Key / 4.- Where's My Money / 5.- Sleeping Bag Boogie / 6.- Brothers I / 7.- Brothers II / 8.- Brothers III / 9.- Black Cotton / 10.- Pictures On The Wall / 11.- Flamingos / 12.- The Boxer / 13.- Do It Right / 14.- Smoking House / 15.- Natalie



Puedes adquirir Black Cotton Limited en su Bandcamp

Natalie Prass - Natalie Prass (2015)

5 comentarios :


Y la cadencia y los desarrollados marcados por los vientos y las cuerdas marca de la casa , resultan mágicos, sureños pero sofisticados como en el Dusty en Memphis pero con el Randy Newman del Little Criminals decidiendo panorámicas sonoras y cierto aire tropicalista mezclado con la eterna elegancia del soul de Chicago de Curtis Mayfield o el de la Hi de Memphis del mago Willie Mitchell. Y mucho Bacharach.


Se ha perdido ese regusto que daba el identificar la producciones por el estudio donde estaban grabadas. Desde hace mucho que casi todo suena a propósito, muy uniforme, borreguil, muy alto y poco matizado para así distraer tu atención a que escuches y sólo oigas porque si escuchas, te va a parecer una auténtica mierda.

Sin remontarnos a los años gloriosos de la Sun, la Stax , la Atlantic o Muscle Shoals - irrecuperables por la transformación digital y porque fueron auténticos cielos hechos estudios- tenemos ejemplos, en épocas recientes, muy notables y alguno extraordinario...me viene al pensamiento lo que se consiguió a finales de los noventa en Nashville en ese taller multidisciplinar de músicos llamados Lampchop en el que se mezcló el rollo countrypolitan de postal con la canción de autor van morrisoniana y soulera. O también, cómo no, en el Loft de Wilco via Chicago. Lugares y ecos reconocibles , cálidos, old school.

Hoy, en 2015, tenemos la suerte de que a la vera del último genio americano, el Señor Matthew E White con el ya exiliado Big Inner de 2013 -en mi opinión, el compositor-productor-creador musical norteamericano actual más relevante- se ha generado una comuna de músicos y un alucinante caldo de cultivo, allá en Richmond-Virginia, llamado Spacebomb Records del que ha salido esta nueva maravilla de nuevo blue eyed soul en este caso de chicas (la primera fue de chicos, el Big Inner del capo White, una POM) 

Como aperitivazo al próximo lanzamiento del segundo disco del barbas, Fresh Blood, previsto para el mes de marzo, tenemos la presentación de esta nueva artista del sello, Natalie Prass.

Matthew, siguiendo el modelo de otro virginiano, mi gran Swamp Dogg, se mete en todos los berenjenales posibles como buenos personajes renacentistas que son. Matthew ha producido en comandita con otro de sus compinches el disco de esta chica de Nashville, de enorme valía, 28 añitos. Estariamos hablando de su Doris Duke,  siguiendo la comparación porque se nota mucho su hermosa arquitectura.

La House Band de Spacebomb Records al pleno. En el centro de la mesa con su  melenón Matthew E White. Su lema: Make the best record, every time.


Pero este debut tiene una tremenda personalidad como lo tuvo, por ejemplo, el primer disco de Rufus Wainwright. Un nuevo mundo a pesar de todas las referencias de las que vamos a hablar.

Su voz es sweet as honey pero muy versatil, fina y clásica, la verdad, extraordinaria.
Me recuerda mucho a  la de Jenny Lewis con la que ha trabajado de corista pero también a una diosa del soul del relicario de mis queridas cornudas, Betty Swann. Esas voces aniñadas, sublimes y aireadas.

Y la cadencia y los desarrollados marcados por los vientos y las cuerdas marca de la casa , resultan mágicos, sureños pero sofisticados como en el Dusty en Memphis pero con el Randy Newman del Little Criminals decidiendo panorámicas sonoras y cierto aire tropicalista mezclado con la eterna elegancia del soul de Chicago de Curtis Mayfield o el de la Hi de Memphis del mago Willie Mitchell. Y mucho Bacharach. En dos palabras or - gásmico.

Son nueve las canciones que lo componen y la verdad es que si haces lo que me ha apetecido a mi hacer hoy, tarde de viernes, lluviosa y fría,  tranquilo en casa, solo (fundamental) ya sin catarro después de 10 días con él cargando, gin-tonic poco cargado, sin luces, sólo las del atardecer de patio gris con la colada de la vecina dando algo de color bajo el colgador marta y una suma concentración, te atrapa.

Me trae a la memoria a Shelby Lynne o Rumer , es decir a la escuela de chicas souleras pero también con mucha base rock y pop ala Motown en opio  y con Never Over You me he enamorado profundamente de Nat (  así es como la llama Matthew)

Gal Costa , Diana Ross, Dionne Warwick, dice que son tres musas declaradas pero ella tiene la suficiente personalidad como para considerarla una estrella nueva bajo el sol.

Es tan delicioso oirle cantar sobre ese manto de sublimes arreglos, coros y lineas de metal en Your Fool o derretirse con el arreglo de cuerda ala Eleanor Rygby de Christy.

Why don´t you believe in me, pieza central, repta como si de un medio tiempo de Ann Peebles se tratara. Bonitas ideas de acompañamiento muy del genio White.

Violently con sus pianos gospel y sus sabores a Aretha se hace con el título del baladón del disco, sublime, con un final explosivo.

En la casi hablada Reprise observamos que esto es actualizar la tradición, que esto es también nuevo, que esto es especial, bravo!. Un Woman To Woman moderno con unos arreglos que resultan fuegos artificiales que lo iluminan todo multicolor. Alucinante.

It is You, con la que acaba es Disney vale, pero yo quiero bailar con esa princesita que en esta ocasión me recuerda tanto a Esther Phillips como a Lizza Minelli.

Pero ¿los sueños no están hechos de música celestial?

Acabo el gin-tonic y salgo a la lluvía con la sensación de haber soñado, con una nueva musa en el corazón que acaricia de nuevo el centro de mi punto G musical y en mi, si es musical, lo excita todo. Se llama Natalie Prass y es absolutamente deliciosa.



Por Joserra


Natalie Prass - Natalie Prass (2015)
8, 7-10
1. My Baby Don't Understand Me
2. Bird of Prey
3. Your Fool
4. Christy
5. Why Don t You Believe In Me
6. Violently
7. Never Over You
8. Reprise
9. It Is You


Chencho Fernández - Dadá estuvo aquí (2014)

12 comentarios :
CHENCHO FERNANDEZ - Dadá estuvo aquí (2014)

...con apariencia impasible e imperturbable pero capaz de transmitir la emoción de unas coplas que rezuman melancolía y algo de arrogancia en el sentido más rockero de la palabra...  

Es una pena que buena parte de los productos musicales nacionales más interesantes queden relegados o limitados a nivel local aunque nunca es tarde descubrirlos si la dicha es buena. Eso dicen. Y mi satisfacción, ahora, ya en el nuevo 2015, es tan grande con el último trabajo de CHENCHO FERNÁNDEZ que no tengo dudas en considerar Dadá estuvo aquí como el disco más (o uno de los más) atrayentes y sugestivos en castellano que he escuchado de la añada 14 del siglo XXI. Merci, Monsieur DeVille, por este hallazgo, por este oasis. 

CHENCHO FERNANDEZ - Dadá estuvo aquí (2014)
Está resultando tanta la complacencia que era preciso documentarse en la medida de lo posible. Para quien tenga a bien leer el presente y no conozca al artista en cuestión se puede decir que nos hallamos ante un clásico, más bien de culto, en la escena sevillana, una escena semi-camuflada para la mayoría de aficionados al rock que habiten más allá de la ciudad que dicen que tiene (no lo dudo) un color especial. Decir, de paso, que de esta misma urbe he descubierto propuestas tan interesantes en los últimos años como Jose Casas y La Pistola de Papá, los News o All La Glory (precisamente miembros de estos últimos son los que predominan como músicos acompañantes del disco que nos ocupa). 

Repasando la trayectoria pretérita de Chencho Fernández me ha servido, asimismo, para descubrir la banda donde militó a finales de los noventa, los Sick Buzos, gratísima sorpresa por ese sonido cercano a referentes de cabecera para el que suscribe como Galaxie 500 o los Feelies. Quizás algún día no muy lejano les dediquemos también unas letrillas. 

En Dadá estuvo aquí, sin embargo, se muestra este artista en otra vertiente, con apariencia impasible e imperturbable pero capaz de transmitir la emoción de unas coplas que rezuman melancolía y algo de arrogancia en el sentido más rockero de la palabra. Tras una primera audición estaba clarinete, necesitaba más, aquí había material con jugo, ese que llega para quedarse, y encima en uno de mis idiomas de pila. 

CHENCHO FERNANDEZ - Dadá estuvo aquí (2014) 3
El abánico de sonidos que imperan en esta colección de perlas no hace perder ni un ápice su caracter homogéneo. Historias urbanas, amores, desamores, relaciones apasionadas, cuya trama parece consumarse mayoritariamente en Sevilla por las múltiples alusiones pero que el oyente podría cambiar el nombre de los lugares y trasladarlas a cualquiera de sus entornos habituales. 

En total son diez cortes de un universo personal que musicalmente podría asociarse a la parte más melódica de Burning pero que a veces encuentra brochazos que se aproximan a Sabina, Calamaro o incluso a Ramoncín a nivel estatal y a referentes de la talla de Dylan, Lou Reed o Johnny Thunders dentro de esta especie de nuevo punto de partida desde su fichaje por Fun Club Records. 

Esperando un cruce de caminos ahí queda esa instantánea de La estación del Prado, primera referencia que nos traslada a Sevilla. En cambio, nos aleja algo de ese entorno tanto la hermosa, con unos labios tentadores, bellísima Muchacha rural, o La Garçonne, que luce como una flor de laurel dentro de un ambiente bohemio parisino. 

En Este matrimonio no casamuestra una cara, digamos, más crítica y mordaz, menos melancólica mientras que El rayo está a punto de caer es una brillantísima composición sobre un dandy conquistador. Enorme esa estrofa de “cuánto semen derrochado por el callejón dorado entre las muchachas en flor que van deshojando su amor”

CHENCHO FERNANDEZ - Dadá estuvo aquí (2014) 4
Un notable pildorazo powerpopero es Radio Fun Club, que entre incendios dentro del pantalón, posters y recuerdos hay incluso referencias a mujeres fatales de los primeros Burning en un homenaje a la sala sevillana. Otra que tal, quizás mi preferida, es Dadá estuvo aquí, la que da título al disco, con un riff pegajoso y con referencias a históricos sevillanos como los Tiernos Mancebos, Silvio,…: "Un momento detente aquí, mira esa fachada..." 

Y de nuevo la mujer en el centro del deseo, del recuerdo, con una balada impactante titulada La canción. No me cabe la menor duda de que si llega a los oídos de la pasajera protagonista es imposible que la olvide: “…abrirás tus piernas y la sentirás entrar, abrirás tus brazos y la abrazarás,…” 

De la cuna a la tumba, entre peajes y cambalaches, con una mirada retrospectiva en todo un recorrido vital se muestra Si alguna vez mueres joven. Esa mirada se revela después más evocadora entre un presente y un inminente futuro, en los más de siete minutos de Una buena noche”, el tema que cierra un gran disco por el que creo que deberían sentir orgullo en primer lugar los sevillanos y después todos aquellos que sienten aprecio por el buen rock, ese que hoy por hoy escasea, en castellano.

      * Texto: Johnny JJ. Publicado originalmente en el siguiente enlace del Espacio Woodyjaggeriano

CHENCHO FERNANDEZ - Dadá estuvo aquí (2014)
CHENCHO FERNANDEZ - Dadá estuvo aquí (2014) 8'9/10

1. La estación del Prado 2. Muchacha rural 3. Este matrimonio no casa 4. La garçonne 5. El rayo a punto de caer 6. Radio Fun Club 7. La canción 8. Dadá estuvo aquí 9. Si alguna vez mueres joven 10. Una buena noche

Lagartija Nick - Su (1995)

9 comentarios :

"Lo generacional", así como concepto y de quien toque (que soy yo para el caso), suele ser un guía controvertido. Es fácil pillarse los dedos, por aquello del plus de estima que puede desdibujar lo estricto (o justo) a la hora de valorar lo que proceda. Dicho y admitido ello solo queda confesar, ya de entrada, que he considerado bajar este disco de la cuasi excelencia que me sigue mereciendo pero, lo siento (bueno, en verdad no pero es lo tópico), me ha resultado imposible hasta intentándolo con la mano mala... Soy y seré un irredento defensor de este trabajo y su incaducable y mal lechosa validez.  Y no me refiero únicamente al ámbito estatal, ojo. En un contexto, aquellos mid 90's y con veinte añitos, donde algo tan cursi y, con perdón, moñas como el segundo de Oasis era considerado el acabose, donde algo para mi tan aborrecible como la banda de Bono era ensalzado por los amiguetes (pijos o con afán de serlo, cómo no) de aquella época hasta lo indecible y/o, también, cosas tan absurdas u artificiales (siempre para mi, no se me ofenda nadie y aunque lo ponga difícil -sí, y sorry de proceder-) como Marilyn Manson o NIN era lo que se tenía que tener controlado para no estar "out", en un contexto como aquel -digo y sigo-, las furibundas guitarrazas sin compasión del "Su" de los granadinos Lagartija Nick me resultaron un asidero al que agarrarse prácticamente in extremis y hasta a las que lo de impagable les queda pequeño.

Vamos con la octavilla informativa... Es la banda de Antonio Arias, el bajista original de los 091; el propio Lapido ayuda en los inicios hasta el punto de participar en los primeros bolos del grupo; el nombre -Lagartija Nick-  está sacado de una canción de Bauhaus; y, finalmente y pasando de puntillas (es una cosa que tiene su innnegable importancia en la historia pero con la que uno no comulga, sin ademán de ningunear que valga) son los autores del disco -inmediato posterior a este- "Omega", junto a Morente, que supuso todo un hito a cualquier nivel por la ruptura estilística que supuso y, eso cuentan los eruditos, mirando el paisaje desde los dos lados del cuadro. Y fíjense, yendo ya a un plano más abiertamente personal, si me parecerá cojonudo este disco de hoy que, atención, me lo resulta aunque tampoco es que sea uno un incondicional de la banda:  "Su" cierra la "trilogía inicial" de la formación y aunque, es de cajón, me agradan los dos que preceden, ninguno de ellos me parece realmente comparable en calidad media (y entidad) de composiciones, ni tampoco en subidones concretos y/o determinados. Lo del episodio con Morente para el cuarto disco ya se ha dejado apuntado y, a continuación, se meterán en unas verbenas neo-heavy-industriales que, para resumir, no son para mi... Debe aclararse, es de recibo, que todo parece indicar que desde mediados de la pasada década en adelante el tema vuelve a ser "digno" (las comillas por reincidir en que parto siempre de una perspectiva egoista y propia) pero debo también decir, no sin cierto resquemor, que me persiste ello en la "carpeta de pendientes" desde ya hace largo tiempo... Que iré a ello alguna vez, no albergo duda, pero tal es el recelo que lo "neo-heavy-industrial" (y aunque el trauma ya esté superado) me genera, mire ud. 


En cualquier caso, a mediados de los 90 (y aún con unos Enemigos y unos 091 en plena forma), el boom de "lo alternativo" estalla por doquier y, cómo no, también lo acaba por hacer a nivel estatal. Una lista interesante de discográficas empieza a apostar por bandas locales espoleadas, seguramente, por cuestiones concretas como, por ejemplo, la buena acogida del primer disco de los Planetas o que el "chup-chup" de las narices de Australian Blonde, reforzados estos por un segundo disco la mar de resultón, sonara hasta en la carta de ajuste turca... Ambos trabajos del 94 ("Super 8" y "Aftershave"), en el 96 saldrá el imprescindible "¿Quién puede...?" de los Penelope Trip, antes el estreno del Niño Gusano y, de mientras, muchos amalgábamos audiciones de cosas hoy tan perdidas, o poco menos, en el olvido como Parkinson DC, Vancouver, Childhood, Corn Flakes o Maddening Flames (etc) con las andanadas habituales de allende de los mares... Muchas y muy variadas cosas en síntesis, vaya. Y es en ese contexto cuando llegaba el tercer álbum de la banda de Antonio Arias... disco altamente recomendado desde las páginas del Ruta 66 (cuando esa revista era lo que jamás debería haber dejado de ser en un mundo mucho mejor) y que servidor se agenció en cassette en una pequeña tienda de la calle Condal llamada 7", ya hace largo tiempo extinta.  Cosa rara este "Su" de primeras, aún recuerdo ese sentir y prudencia al respective... Ya tenían candela previa como formación, amén de un líder que había tocado en una banda de renombre, estaban en una "major" pero a la vez tenían una vitola de "escandalosos" a considerar y, punto importante, llegaba este trabajo con unas etiquetas como "sombrío", "difícil" o/y hasta "críptico" embutidas  bajo el sobaco que clamaban precaución... Pero, claro, ¿quién dijo miedo?. Y al final, nada de todo eso (quizá solo algo de lo de "sombrío", vale, ok), por supuesto. Está la manida comparación, por la innegable influencia, de los Sonic Youth del segundo lustro ochentero, sí, pero también hay un mucho de Stooges y Mc5 por ahí en medio, de los Hüsker Dü de a partir del "Zen Arcade", algo del rollo de Ian MacKaye ya en Fugazi, algo de psychobilly ochentero también, de la reverberación de techo alto de los Reid, y de muchas otras cosas (todas de buen gusto, o no sospechosas al menos, en el mercado en que algunos compramos)... ¿Grunge?, más bien poco en realidad (que se trató de usar para vender la burra un algo y en algunos sitios -algo así como "nuestro seattle particular" que parecía tenía que ser este trabajo-) aunque, no se dude, bien puta la falta y aunque a la postre algún guiño puntual se pueda considerar como tal.

Primera canción: "Estratosfera"... "Bueno, no es tan oscuro y, coño... !"... Empieza Arias acompañado por Eric Jiménez (futuro planetero) a las baquetas marcando ritmo y entonces, oh baby, se arrancan sin previo aviso Codorniu y Pareja a lo suyo y... Qué poderío, qué hostiaza. Esta gente va en serio.  "No permanecen, no se dirigen, no pertenecen..." y las guitarrazas de salida de chorus... Joder, si es que me vengo arriba solo con el recuerdo. Cabalgando llega, y sin respiro que medie, "Mi chófer psicodélico" tomando relevo que es más "estuchi" que la madre que la parió y unas guitars intermedias y cambios de ritmo sin perder comba que son la decibélica panacea. Quizá algo inferior, sí -apenas, pero sí-, a la inicial pero es tan criminal que no te das cuenta hasta recuperar el aliento (y, ojo, sin dejar de molar cosa evidente) pero, ay, que llega el singlelazo "El próximo lunes"... "Necesaria" es bailar con la perogrullada para quien suscribe. Temón. Adrenalina pura esa aceleración de estribillo, de pasarles factura del osteópata por el inevitable headbanging de los cojones. Quien no se sienta vivo con esto que se compre una docena ovejas y ancho es el prado... Y a su eterna sombra, cómo no, "Visiones de Cody" que es, como mínimo, igual de tremenda. Muy putámica y sulfúrica melodía es la mejor muleta para la ocasión, así como en la anterior fue lo icónico del chorus. Y, está claro, es en "Úsame" donde más obviamente encontramos a la lozana familia sónica de la big apple como evidente punto de partida (puro "Evol" o "Sister") pero esa nueva deceleración con su oscura épica es beyond del grunge (esto sí, mezquino el negarlo)  y nos acerca a los tan fetén Lanegan y cia de "Sweet oblivion" o "Dust". Lo de que es de putísima madre, con perdón pero es lo que había y hay, ya lo doy por evidente. Pero, caray, es que "El amor es la víctima" todavía me parece más descomunal... "nada que ver con dios"... Recojonuda. Y que el rock patrio necesitaba una burrada así, como "Su", y por todo (por tono, espíritu y calidad), me resultaba entonces tan diáfano como hoy. Porque, como con muy buen tino leí en algún lugar en dicha dirección, no es por lo "estruendoso" o por  generar bronca voltaica porque si y sin más... No es el volumen, en definitiva: es la violencia, lo inmediato y la mala leche que desprende sin ambages y sin, vital, prescindir un ápice de una propuesta limpia, entendible, elegante a su manera, y que (sobretodo) se percibe como algo genuino sin retranca posible y que huele a sano y ventanas abiertas (todo ello sin caer en la "tontuna indie" que ya entonces empezaba a resultar algo abusiva por sus tan ubicables y recurrentes tics)... Y lo mejor, para el caso -y adivinaron-, es que recien pasamos el ecuador...

"La curva de las cosas" es el otro single del álbum y como en "El próximo lunes" tenemos una estructura tipo loud-quiet-loud de esas que Cobain les "tomara prestada" a los Pixies, remachada por más guitarrazos del averno que suenan a cielo noisy y que no le permiten el menor atisbo de "bajón" al discazo de marras. Otro pepinazo intachable más que, oh my god, se ve superado en las preferencias personales por cualquiera de los tres que le siguen. Así de cabrón es este disco, miren (y no es culpa mía, vayan a por Antonio y cia a pedir explicaciones). Aunque para "guitarrazos noisies" lo del final de  "Conmigo crece el caos" ya es de jubilación anticipada de los Mudhoney más encabronados ever... Menudo par de hachas que tenía esta banda en su formación original (que recuerdo que los dos que preceden al disco de hoy lo que es la mera visita, al menos, se estima como algo altamente recomendable)... Y otro tomahawk al occipucio y sin piedad en definitiva que, para más inri, es sucedido por una "Demasiado rápido para mi" que se mueve por los mismos senderos creando así un muy atrayente e indivisible díptico hijoputesco de tres pares... Sin embargo, póngamonos serios, llegado ha el momento de ponernos en pie... "Su", la canción, es tan desproporcionadamente superior que intimida... Y voy a tirar de tópico, sí: "esto te lo traen de fuera y se hacen camisetas de colores que aún ni existen". Tal cual. Y mira que es un guitarrear reverberante con apenas acompañamiento, qué cosas, pero es tanta su majestuosidad y tanto su desgarro que funde lo perdurable y lo emblemático con absoluta y acojonante plenitud. Y tras lo tan icónico del tema titular toca cerrar el disco claro, no nos olvidemos, y de ello se encarga una trilítica "Doble imagen" que nos retorna a cadencias aceleradas (y mucho) , a base de hipervitaminados "oh yeahs" y tentetieso. Es un muy buen tema, of course, y aunque no te das cuentas hasta la vez dos mil de haber escuchado la animalada que le precede y que, para mi, eclipsa lo ineclipsable. En resumen: "Su" de los Lagartija Nick, un disco poderoso, cabrón (más que denso como vendía alguna propaganda habida), hasta incómodo para aquellos poco dados a las guitarrazas desbocadas -sí- pero que, sin duda, se alza hasta lo memorable y con apisonadora facilidad. Y más allá de lo tocante a aquello meramente abocado a "lo generacional". 


Lagartija Nick - Su (1995) : 8'7/10
01. Estratosfera / 02. Mi chófer psicodélico / 03. El próximo lunes / 04. Visiones de Cody / 05. Úsame / 06. El amor es la víctima / 07. La curva de las cosas / 08. Conmigo crece el caos / 09. Se mueve demasiado para mi / 10. Su / 11. Doble imagen.




Por Guzz 

The Who - Endless Wire (2006)

7 comentarios :

La lectura de la autobiografía de Pete Townshend, Who I Am, me ha llevado irremediablemente al repaso, una vez más, de toda su obra. Amo a los WHO, los adoro, forman parte de mi vida como Beatles, Stones y Kinks, mi póker británico, mis bandas favoritas de todos los tiempos. En esta especie de magazine musical que es Exile ya he podido dar buena cuenta de dos de sus grandes discos: Who sell out y Who's Next, pero mientras leía el libro volví a engancharme a Tommy que me sigue pareciendo una POM entre POMS, a nivel musical, a nivel de ópera-rock o como cojones queráis llamarlo. Es un disco que está por encima del bien y del mal, un disco indispensable convertido más tarde en un musical increíble pero no, no os vengo a dar la chapa hoy con Tommy, para eso necesitaría varias vidas, algún día lo haré o no. "Endless Wire", el decimocuarto trabajo de Townshend bajo el nombre de The Who, junto a su otro y único miembro fundador Roger Daltrey, es el elegido para pasar un agradable o eso espero ratito en el exilio. 


"Who are you" de 1978 fue lo último que Keith Moon grabó para los Who. Como muchos de vosotros sabréis eso fue el principio del fin a pesar que fue substituido por otro grandioso batería, el "carita" Kenney Jones, pero ya no era lo mismo, ni sonaban igual, ni existía esa magia. Aún así consiguieron publicar dos discos: "Face Dances" (1981) y "It's Hard" (1982), siendo este último el fin de la banda. Luego hubo innumerables recopilaciones, directos, reuniones del grupo para recaudar fondos para mil y una catástrofe, discos en solitario, otra versión más de Tommy, películas, bandas sonoras.... pero el grupo estaba muerto y su principal valedor, su mente creativa estaba más preocupado por mantener a su familia y dejar sus adicciones que por volver con el grupo. El destino traicionó a Townshend otra vez en su vida e irremediablemente tuvo que reunir al grupo para salir de gira, esta vez su amigo Entwistle le necesitaba, estaba en bancarrota y su salud no era para tirar cohetes. Se reunieron y programaron una macrogira de retorno con recopilatorio al uso, al principio de la gira encontraron muerto a Entwistle en la habitación de un hotel junto a una jovencita que podría ser su nieta, había consumido alcohol y algo de coca. Su corazón no aguantó ni los años, ni el alcohol ni la coca y menos un buen par de tetas apuntando a la galaxia. Nos dejó. Les dejó. Contra todo pronóstico Townshend decidió seguir, se llamó a Pino Palladino y el espectáculo siguió y durante la gira limó asperezas con Roger Daltrey y pactaron realizar un disco más como The Who.


En 2006 apareció la nueva obra de Pete Townshend y Roger Daltrey. "Endless Wire" era un disco atrevido, arriesgado, no se quedaba en mera anécdota, en excusa para salir otra vez de gira. Era un disco donde Townshend había puesto toda la carne en el asador, había creado nuevamente canciones magníficas para la voz de Daltrey. Diecinueve temas que tenían como punto de partida la novela de Pete "The boy who heard music" que relata la historia de un joven que llega a una playa y se da cuenta de cómo ha cambiado el mundo, el mar lleno de medusas por el sobrecalentamiento del planeta y viendo el futuro estrangulado por la tecnología... Townshend siempre se busca una línea argumental para sus discos, para sus canciones, y esta vez no sería diferente. Junto a los dos "WHO" estaba Simon Townshend, Pino Palladino al bajo, John "Rabbit" Bundrick en los teclados y Peter Huntington, de la banda de Rachel Fuller (la pareja de Townshend) a la batería. El hijo de Ringo, Zack Starskey quién era el batería en muchos de los conciertos de The Who antes y después del disco aparece sólo en un tema "Black Widows eyes" aunque en la primera parte del disco es el propio Pete quién se ocupa de la batería. Como digo son 19 canciones estructuradas en dos grandes partes, las primeras nueve canciones son una colección de temas increíbles y a partir de ahí nos encontramos con la mini-ópera rock "Wire and Glass" que es lo mejor que ha escrito Townshend en los últimos 20 años.

Sí, lo digo bien alto. Es lo mejor que había escrito Townshend en mucho tiempo, muy superior a los dos últimos discos de The Who aunque ni Moon ni Entwistle estuviesen ya y francamente mejor que sus últimos discos en solitario. Pero claro, no son The Who. Ya no. Se podría haber llamado Daltrey & Townshend como hizo el mismo Roger junto a Wilko Johnson el año pasado y quedarse tan frescos pero dicidieron firmar como The Who, ni un reproche. El disco empieza con un sintetizador recordando en algo a la gloriosa Baba O'Riley pero ya sin el factor sorpresa y con algo de déjà vu, cuando entra Roger la cosa se pone en su sitio. Buen inicio, prometedor y disfrutable. Luego algo de folk a lo Daltrey, precioso tema "A man in the purple dress"... la cosa sonaba acojonante cosa que se reafirma con "Mike post theme" que es un pelotazo a la altura de antaño, de su Quadrophenia, un temón, qué inicio de los viejales!!! "In the either" es un precioso tema de esos que firmaba en solitario Pete, luego vuelve el sonido "Who" con Zack Starskey a los tambores en ""Black widow's eye" y "Two thousand years" nos devuelve la sonrisa a la cara gracias a esa fantástica acústica y los dos "who" muy bien compenetrados. Y seguimos avanzando con una preciosidad, una de mis favoritísimas, donde Pete se lo guisa y se lo come solito, y es que "Gods speaks, of Marty Robbins" nos hace disfrutar a lo grande. El single del LP fue "It's not enough", elección perfecta, pelotazo absoluto, donde echamos de menos un algo a la mítica sección rítmica de antaño. y finalizamos la primera parte del disco con "You stand by me" con cierto aroma a Paul Simon. Corto y coquetón, pero hermoso.

Después de nueve increíbles temas que para nuestra alegría sí estaban al nivel Townshend nos mete de lleno en la miniópera “Wire & Glass”, que está compuesta por diez temas y que encontramos dividida en dos actos, a través de los que se narra la historia de Ray High, un rockero sexagenario que, tras años de excesos,  se encuentra internado en un psiquiátrico. Y como no podía ser de otra manera el resultado es fantástico y sorprendente. "Sound Round" y "Pick up the pice" son acojonantes, y "Unholy Trinity" una de mis favoritas, juguetona y simpática. Y vamos, que la cosa nunca pierde fuelle, si no me creéis enchufaros "Endless wire", "We got a hit" o "Mirror door". El cierre con "Tea and Theatre" es un deleite. Bueno, y nada más, que los Who son muy grandes, no hace falta decir que Daltrey a nivel vocal rocanrolero sigue siendo el puto amo y que Pete es un genio, y claro que yo seguramente soy un fan con falta de perspectiva y para nada imparcial pero es que este "Endles Wire" me parece un notable disco, vale, no al nivel de sus grandes obras pero es que aquellas era grandísimas y eternas, y claro, este trabajo o regalo que nos brindaron fue absolutamente genial. Gracias .

The Who - "Endless Wire" (2006)
8/10
01.- Fragments/ 02.- A Man In A Purple Dress/ 03.- Mike Post Theme/  04.- In The Ether/ 05.- Black Widow's Eyes/ 06.- Two Thousand Years/ 07.- God Speaks Of Marty Robbins/ 08.- It's Not Enough/ 09.- You Stand By Me/  10.- Sound Round/ 11.- Pick Up The Peace/ 12.- Unholy Trinity/ 13.- Trilby's Piano/ 14.- Endless Wire/ 15.- Fragments Of Fragments/ 16.- We Got A Hit/ 17.- They Made My Dream Come True/ 18.- Mirror Door/  19.- Tea & Theatre


Por Nikochan