Steve Gunn - Way Out Weather (2014)

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...un trenzado con cuerdas de oro, un despliegue de tratados de guitarras cartesianas, de viajes de Guliver sonoros, una maravillla, una delicia inclasificable y un claro candidato a los altos puestos de la lista "discos 2014"...



A Kurt Vile y sus Violators se les puede considerar ya como una de las escuelas de músicos del nuevo rock de los USA ya que todas sus spin off, sus deserciones, están resultando estupendas y se han reflejado en dos de las ediciones más interesantes dentro de este espléndido año 2014.

Si ya teniamos mucho con el disco más accesible hasta la fecha de War on Drugs, grupo de Adam Granduciel, antiguo compinche de Kurt, Lost in The Dream, ya exiliado por nuestro Johnny y  candidato claro a obra de arte del puro pastiche ochentero hecho con gusto y también a disco 2014, ahora va Steve Gunn, otro guitarrista de pasado violator, y edita éste, su segundo disco, tras un debut estupendo y nos deja con la boca abierta, totalmente hipnotizados.

Su técnica y feeling a las seis cuerdas delatan en él  una pasión desmesurada por John Fahey y, aparte, por todos aquellos guitarristas del folk inglés que por la influencia de éste último, mezclaron las claves del blues y generaron un estilo nuevo bajo el sol, ese que combina a las mil maravillas con estados seudo-psicodélicos de ensoñación y mantra.

El caso es que Way Out Weather que es como se llama su nuevo lp, me tiene atrapado como tela de araña.

Tratar de describirlo es muy difícil porque como todo lo diferente y con personalidad es una mezcolanza de sonidos gozosa, que besa y acurruca, con una voz que ha mejorado muchísimo desde su trabajo del año pasado.
A veces me gustaría describirlo como si Nick Drake estuviera acompañado por los Grateful Dead con una pizquita de tripi pero sin pasarse.

Se trata del perfecto primo hermano del ultimo disco del maestro Kurt Vile en cuanto a eso de generar "estados" pero en el lado más luminoso y menos urbano/yonki como si el Santo al que rezar esta vez más que Lou Reed fuera Bert Jarstch.

Asombra la madurez, la seriedad y la categoria con la que Steve nos presenta estas ocho canciones, tampoco excesivamente largas, para dejarnos la sensación de obra completa, cuidada, plena.




La primera cara comienza con la que le da título Way Out North y un piano en fase lisérgica y una steel digna del debut en solitario de Crosby nos marca un amanecer que bien pudiera ser de San Francisco o de Canterbury. La acústica del protagonista da sustancia al caldo para que la eléctrica llore por todo el tema. Nos ponemos en situación, esto es para relajarse y disfrutar del nervio interior que encierra algo tan apacible.

Wildwood es más country y más folk, tremendamente hermosa y si no fuera por el registro vocal tan diferente podriamos hablar de John Martyn y Richard Thompson mano a mano, el primero con la Martin y el segundo con la Strato. Bless the Weather feeling, delicioso, british sound in the U.S.A. Favorita.

El rollo más Dead llega de la mano de Milly´s Garden, tan bien llevada en su trote que me recuerda a los grandiosos Jesse Sykes and the Sweet Hereafter. La psicodelia en este caso nunca deja escapar la noción de que es una canción con melodía, el desarrollo es justo y no desbarra, una perfecta obra de arte donde se detecta la importancia de bandas legendarias del folk-rock como Buffalo Sprigfield o Fairport Convention.

Shadow Bros podría estar tanto en el Sleep With Angels de Neil Young-esa pianola-como en Time Out of Mind de Bob Dylan, así de grandiosa me parece. Cuando llega el estribillo te das cuenta que estamos ante algo muy serio.

Menuda cara A más soberbia. También aviso de que su efecto secuestro no se produce en primera escucha, te va llamando de manera intermitente, como las sirenas desde el mar porque es un disco droga. Estoy con un enganche descomunal y no hay noche que no me duerma este noviembre sin su dulce ronroneo.
Hablando de mares, la verdad es que su sonido es brumoso, de amanecer desde el puerto y ese sonido de los barcos pesqueros con sus bocinas desde la niebla combinado con el de las propias olas.

Con Fiction seguimos en el estilo ( no es un disco que gire en curvas bruscas) , en ese que también le gusta mucho a Jonhatan Wilson. Los primorosos y siempre eternos Love y los Byrds del Easy Ryder qué importantes fueron para que cada año tengamos discos de los que siguen su escuela.
Los trenzados de guitarras son de ensueño.

Drifter roquea un poco más de la cuenta, a lo Buffallo Springsfield again, lo cual es bienvenido y sigue ese toque de guitarra realmente sublime para volver a la Atmosphere mucho más floydiana, la voz puede parecerse a la de Gilmour en el Meddle. Una maravilla.

A otro disco que recuerda muchisimo es a la POM de los últimos tres años, el disco Big Inner de Matthew E White pero también a lo que hizo Yo la Tengo en su grandioso Fade.
Cosas de nivel oiga.

Remata con un desarrollo magnífico titulado Tommy´s Congo , pieza cable de un mosaico espectacular, trenzado con cuerdas de oro, un despliegue de tratados de guitarras cartesianas, de viajes de Guliver sonoros, una maravillla, una delicia y un claro candidato a los màs altos puestos "discos 2014"

No te lo dejes en la lista de cola de espera, dale prioridad, te lo recomiendo de todo corazón, me está haciendo mucho bien.

Extraordinario Steve Gunn, extraordinario.



Por Joserra

Esta entrada se había publicado en rockandrodri land. pero se adapta para el Exile. 



Steve Gunn - Way Out Weather (2014)
8, 5-10
Way Out Weather
Wildwood
Milly’s Garden
Shadow Bros
Fiction
Drifter
Atmosphere
Tommy’s Congo



Woods - With light and with love (2014)

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WOODS - (2014) With light and with love

"...el disco encandila en toda su extensión hasta resultar un claro aspirante a quedar entre los mejores discos del año en curso..."

Pues sí, como su título indica con mucha luz y con mucho amor, y que no falten ni la una ni el otro. 

Lo primero que llama la atención de este octavo trabajo es una vez más la agudeza en forma de falsete que se produce en las cuerdas vocales del neoyorkino Jeremy Earl dentro de su proyecto WOODS, en una aproximación a Bon Iver o incluso a Neil Young, aunque lo principal es que el disco encandila en toda su extensión hasta resultar un claro aspirante a quedar entre los mejores discos del año en curso. 

WOODS - (2014) With light and with love 2
El pop y las melodías más luminosas de medios tiempos como Shepherd”, “Moving to the left”, “Leaves like glass u Only the lonely, y que se acercan a bandas como The Shins o incluso los primeros Wilco, se entrecruza con la psicodelia más elaborada de With light and with love”, un extenso tema protagonista (no es la primera vez en la trayectoria de esta banda que la duración de una de sus canciones oscila alrededor de los nueve minutos) con el que dan título a este trabajo y al que se le podría catalogar como un exquisito ejercicio de lisérgica remembranza sixtie. 

Sobre Shining se puede decir que es una auténtica perla de artesanía que evoca bastante a las virtudes de la banda británica de pop-rock alternativo noventero The Auteurs. Idem de lo mismo para Twin steps aunque con pasajes que también me recuerdan a bandas guitarreras de la movida madchesteriana tipo Charlatans o Candy Skins. 

WOODS - (2014) With light and with love 3
Oro puro es New light, con la mayor ortodoxia de los Byrds aunque con ella me venga casi más a la mente algún corte del estupendo disco “Into the lime” que este año han publicado los New Mendicants dentro de ese cruce de caminos entre miembros de los Teenage Fanclub, Pernice Brothers y The Sadies. Por su parte Full moon tiene más sabor americano, a destacar la atractiva e hipnótica combinación instrumental entre guitarra acústica y un bajo burbujeante que sirve de introducción al estribillo. 

Cierra una balada de tintes místicos y melancólicos como Feather man que podría sugerir la parte más acústica de Led Zeppelin, generando una sensación de que todo el álbum nos suena a algo pero muy por encima de cualquier todo está el que da la impresión de estar bien perpetrado y que resulta lejano a abundantes refritos actuales que acaban siendo agobiantes o cansinos. Porque a la luz de estos Woods, a la altura o más de mi alabado “At echo lake” del 2010, apetece volver, volver, volver.

     * Texto: Johnny JJ. Publicado originalmente en el siguiente enlace del Espacio Woodyjaggeriano.

WOODS - (2014) With light and with love
Woods - With light and with love (2014) - 8'7/10

1.Shepherd / 2.Shining / 3.With Light And With Love / 4.Moving To The Left / 5.New Light / 6.Leaves Like Glass / 7.Twin Steps / 8.Full Moon / 9.Only The Lonely / 10.Feather Man



Lou Reed - Coney Island Baby (1975)

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Fijarse si uno estima la obra, arte y estilo de este sinpar artista que sigue viviendo (y a pies juntillas) en el autoengaño de que escondido entre los surcos de  "Metal Machine Music" coexiste un disco magistral de Lou a la altura de sus mayores cimas y que, ex profesamente, solo puede escucharse a unas r.p.m muy -MUY- concretas (sin duda alguna con nanomicradecimales, que lo quiso así el bendito cabronazo). Dicho disco será al fin como el "Da Vinci Code" del rocanrol y cuando de aquí un porronazo de décadas algún "novelista de aeropuerto" haga la novela pastelera y, posteriormente -al poco-, el sicario despersonalizado de Hollywood de turno la peli/blockbuster chusca a juego, podré gritar de una maldita vez: "Siiiií, coño !... Lo sabía !!"... De mientras en cualquier caso, aquí y hoy (y con permiso de, por ejemplo, Moore y Ranaldo que son fans de esa algarabía imposible en cuatro actos), nos quedamos en y con Coney Island, babies. Y no es que deje de creer en mi teoría sobre el "MMM" de la narices, ojo, es solo por si acaso... Quede ello clarinete.

Conviene apuntar, de salida, que "Coney" (omito la isla y el beibe)  es en efecto uno de los "elegidos". Uno de los discos por mi más queridos dentro de un opus ciertamente extenso, a su vez firmado por un top-3 inamovible desde el año el anacardo en las cuentas propias, si a músicos que firman su obra en solateras mode nos ceñimos. Que se intentará, por supuesto, pero pienso queda con ello cristalino en la apertura que el término "objetivo" las pasará como bastante putas en este texto... Y es que, arranquemos, no salía mal parado el iracundo bardo neoyorquino al hacer recuento de sus primeros steps post-velvet: un primer disco sin fuegos de artificio pero que funcionaba bien (lo de "apuntaba maneras" que se dice -aunque algo más que eso para mi-), un segundo que es el célebre y glamoureante encontronazo con el par de inglesitos que te dije (y sobre el que mejor no pararnos que se termina el día) que ya le puso "on the top", el respeto de la crítica especializada con el eterno e inesperado junkie-folletín berlinés, sin olvidar (cómo hacerlo) lo icónico de un "Animal" que daba buena (y directa) cuenta de una breve - pero incontestable- parte del glorioso y aterciopelado legado, y ... Y entonces, ay (sí), llegaron Sally (que tiene su guasa colarse por vez primera en los top-10 de los chards con este) y la triple y cacofónica -y celebérrima- M (el chiste es fácil, sí, no seamos burdos please...)... Que aunque, al menos, en base a lo primero -tinte pelo-pollo included- se puede llegar a comulgar con que la inquina y mala leche a la que fue expuesto nuestro protagonista del día fue/és como un poco desbordante (que hasta a escritos y reseñas de estos nuestros days llegan los impresos desplantes -y por lo ingrato en la perspectiva general lo de "desbordante" , básicamente-), resulta evidente que, por vez primera hasta entonces, Lou (por la razón que de la gana mentar/argumentar) nos había andado claramente y sin debate valedero hacia atrás... A qué negarlo.


Llegados a este punto me recuerda la situación en que habitaba Reed entonces, de cara a críticas y acepciones populares, al argumento de una de aquellas horribles pelis de kung-fu de hace tanto... Los malos (crítica/público, extrapolando), que están a la greña, le miden el lomo al chico del folletín que lo cuenta por poco no lo que sigue... Tras prudente convalecencia (donde trabajará de camarero en El Pato Laqueado, repartidor de truchas en el mercado local  o algo similar), los malvados vuelven para, en esta ocasión, ahostiar a sus seres queridos (el sacrosanto legado/pasado en la nueva extrapolación, por el que se pasa al músico de "intocable" a "debatible" para algunos -"¿era tan genial realmente?", puestos a analizar los canallas y, por ende, ¿dónde el respeto por la incalculable grandeza previa?-)... Pasa nada, claro. Justo aquí es cuando el chico decide entrenarse en el noble arte del sopapismo collejero ilustrado para, a posteriori y ya en el acto postrero, liarse a repartir mantecaos hasta que lo mínimamente razonable queda ya tan lejano que no hay telescopio con arrestos a enfocarlo... Y fin. Por supuesto para el caso nos ocupa, volviendo ya con Lou a full -y menos pendejadas, sí-, lo mejor de todo es que con nuestro tipo, nuestro tan añorado NY Man, no hay/hubo entreno ni soplapollez intermedia que valga en este bonito y rocanroleante cuento de los mid 70's... Tal es su sobradez. Ese tono (bendito y glorious) de "Coney", ese de: "puedo hacer uno como este a la semana pero es que no me sale de las glándulas seminales y tal" és , me resulta a mi vaya, de aplausos hasta la autolesión. Tal cual... ¿Qué no os gustó Sally y os sentistéis engañados con MMM?... No problem. Nos volvemos al parque de atracciones babies y tan amigos. 


Y es que "Coney Island Baby", mediante un harto pronunciado recuento de bondades pasadas aquí "arrejuntadas", empieza a ganar desde que el disco sale la funda. Es así de cabrón... y engañoso. Pues tras esa ligereza, enorme y tan adictiva, de su inicio -con guitarrilla hawaiana included- de los "Crazy fellings" de la mano con la inmediata y muy "transformera", hasta con sus coros y todo, "Charley's girl" puede hacer pensar al incauto que no es "Coney" sino un disco de pura y dura resaca arty (tras la paja mental de la triple M) con el mero fin de contentar al personal y, sobretodo, hacerlo rápido... Un brindis al sol a mayor gloria del genio y al contentar de todos en general, si se prefiere. Error, según lo veo. Entendible, sin condescendencia reprobable a mediar (ruego se quiera entender el asunto, sin más), pero error al fin. Este disco es mucho más que un par de canciones inferiores a los tres minutos, por famosas y buenas sean y resulten, a principio de disco. Volvemos al concepto "arrejunte de registros" que siempre considero el principal activo y valor de tan suculento botín aquí... Botín que, por tener, hasta tiene su cover velvetera propia (estaríamos buenos) en esta formidable lectura de "She's my best friend" que se acelera sin prisa, ni lo otro que valga, hasta esas partes de guitarra descomunales del tramo final y se descubre al fin que, además de la diversidad, con esta álbum estamos ante un tratado de sutilidad guitarrera de muy, MUY, difícil encontrar... Aquí no hay arpegios a tres mil por hora de esos de mera práctica hasta la tochorra mimetización de gimnasio, no... El trato, el cariño (por qué no), que se da a la eléctrica (que no solo al tema titular -y final a la par- se limita el asunto, al tanto) es un vademécum, un tesoro, del que (sin ir más lejos) unos jovenzuelos vecinos le tomarán buena nota  para su "Marquee moon" en un par de añitos (hay ejemplos mil, sin duda, pero ninguno tan intocable para mi). En cualquier caso Lou despide la primera ronda de andanadas con unas "Kicks" que mezclan más punteos dorados, base jazzística de manual y, ya puestos, perifolla arty (con ese ambiente en segundo, pero tan presente, plano auditivo del personal), quedándose tan ancho en el proceso.


La B side se arranca con la tan reposada como emblemática "A gift". Más alquimia en el buen uso de las seis cuerdas y lo tan manido y cachondo del "soy un regalo para las mujeres de este mundo" (que además: "como el buen vino, mejora como más viejo" y tal, que nos suelta el tío por ahí en medio). "Ooohhh Baby" es puro Dylan de esa época en su registro más acelerado (antes del glorioso asoulamiento de la street) pero a la manera de Lou... Vivaracha antesala de estos "Nobody's Business" que es el blueseo (urbano para el caso y cómo no) del disco... Donde, atención, a la nueva demostración de sutilidad guitarril se nos suma para la ocasión otra de sutilidad "percusionada", apenas susurrada... aunque esa parte (casi final) guitarra-bajo... Joder, sí, otro de los incontables y putámicos secretos que pueblan la nunca plenamente abarcable herencia del genio. Finalmente, llegamos a la inalcanzable y mítica "Coney Island Baby", la canción,of course... Y qué pena me da siempre el pensar que, si no lo han corregido de una puta vez, los del Allmusic no consideren ningún disco del Reed en solitario digno de las cinco estrellitas... qué lamentable/s queda/son. Daría risa el tema si no fuese tan ominoso (lo de la vergüenza ajena, vaya). Siendo lo más cicatero y cabrón que puedo no veo como quitarle del mínimo la media docena de "masterpieces absolutas que te mato si las chistas ni de lejos" al Lou en solateras mode... Para el caso con esta canción que, amén de lo tan cojonudamente envuelta/precedida que viene (no ninguneen ninguna de las siete paradas previas jamás, please), por si sola es un trescientos millones sobre diez. Lo ponía no hace tanto en cierta red social y lo he repetido durante este texto de una u otra forma pero, ciñéndonos ya de pleno a este tema: "Tratado universal de la sutilidad adherida a la eléctrica"... Esto es así. Los escucharemos más rápidos, más altos y hasta más virtuosos, pero, para servidor, ningun punteo de guitarra eléctrica duele y lo atraviesa todo (piel, carne y alma) al nivel de lo que este fascinante e inolvidable hijo de la grandísima manzana dejo aquí improntado para la historia... Fuck U Allmusic, cinco jotas, treinta tenedores y todas las estrellas que vea en el cielo la próxima vez que vaya al campo para el tan recontracojonudísimo "Coney Island Baby" del sinpar Mr. Reed. 



Lou Reed - Coney Island Baby (1975) : 10/10
 01. "Crazy Feeling"/ 02. "Charley's Girl"/ 03. "She's My Best Friend"/ 04. "Kicks"/ 05. "A Gift"/ 06. "Ooohhh Baby"/ 07. "Nobody's Business"/ 08. "Coney Island Baby".





Por Guzz

Nacha Pop - Nacha Pop (1980)

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Tal vez mis palabras, mis consejos y mis mentiras te den igual. No me importa si me dices que no puedes esperar a leer esto porque tu peinado, tu vestido y tu dinero me gustan más. El Exilio resplandecerá contigo al saber que acabas de pasar, y sabes con seguridad que aquí tienes una cita con el rock and roll. Tenemos todos hoy una cita con Nacha Pop. Y estoy algo nervioso, demasiada responsabilidad tal vez, pues estamos ante una de las grandes bandas del rock en castellano y posiblemente una de esas que el maestro Joserra ama sobre todas las cosas, así que para mi primera reseña nacional espero estar a la altura porque este fantástico debut lo merece aunque fue tratado injustamente en el especial de debuts rocanroleros que apareció hace poco en el Exile y en el cual nos olvidamos de Nacha Pop. Un debut parido al inicio de la década de los ochenta. Los ochenta en España. Alborotados y efervescentes años. Años de ingenua libertad, años veloces, años donde emergían a borbotones grandes bandas con mucho que decir y que en la mayoría de ocasiones bebían sin disimulo de la new wave británica. Nacha Pop nació en medio de la movida madrileña con los primos Antonio Vega y Nacho García Vega. En realidad la banda comenzó a formase en 1978, se comenta que cada vez que alguien llegaba tarde al ensayo era llamado durante todo el día con su nombre en femenino, como Nacho siempre era el último la banda acabó adaptando el nombre de Nacha Pop. La formación inicial se completó con Carlos Brooking al bajo y Ñete a la batería, que formaban una base rítmica del copón bendito, y ocupándose de la producción el mítico Teddy Bautista que si no me equivoco tocaba algunos teclados en este magnífico debut. Los Nacha Pop sonaban a clásico desde el primer segundo, sonaban a Graham Parker, a Costello, a Nick Lowe. Sonaban a gloria bendita pues contaban con un genio absoluto, Antonio Vega, y con su primo que no era manco aunque no tiene el talento innato y genialidad que tenía su primo, esa es la verdad. Nacha Pop tenían el mojo, y eso no es fácil, ni se compra ni se aprende, el mojo se tiene o no. 


Antes de comenzar a destripar este gran disco he de reconoceros que tengo algo estropeado el coco, tengo la chaqueta destrozada y agujeros en el pantalón. Tengo el corazón doblado y en mi barrio no me quieren: "déjame algo, déjame algo"... Eso pensé yo pues el Exilio ya había acogido aquella "Buena disposición" de Nacha, un post maravilloso y pasional de Joserra, de esos que resulta imposible igualar digan lo que te digan: "desconfía de tu amigo, nena!!". Reconozco que ando con algo de ansiedad por la terrible responsabilidad pero una vez lo haga querré jóvenes muchachas que me sepan dar placer y me iré al Caribe a jugar y descansar, veniros con vuestras amigas, habrá sobredosis de pasión. Pero antes, toca hablar del debut de unos de los mejores grupos nacionales, en mi top particular junto a Radio Futura. El debut homónimo de Nacha Pop no tiene nada que envidiar a las grandes obras de esos años en la Islas o al otro lado del charco ya desde su mítica portada tan grahamparkera con las gafas de Nacho por montera, sobrado de clase, de chulería, de ganas de comerse el mundo.

El inicio adormilado de "Antes de que salga el sol" se transforma en un satiamén en un ritmo anfetamínico de la escuela Costelliana, mención especial para el riff de guitarra que decir que es mítico se queda en poco o nada. Igual de alucinante empieza "Lloviendo en la ciudad", una de mis favoritas, con cierto aire reggae y un estribillo de lujo, la canción marcó tendencia, Entonces llega ese gran rock de corte clásico y stoniano en su fase inicial, "Déjame algo" resume muy bien el sonido del rock de la movida, véase Tequila para el caso. Letra fantástica, un singlelazo de esos históricos. Bailad, bailad malditos!!! Como digo el inicio es alucinante pero entonces llega el tema de la movida, el tema de los ochenta en España, un temón de esos que marcan épocas. Llega "Chica de Ayer" y uno cae rendido a sus pies. Perfecta de principio a fin. Nada que decir, escuchad y disfrutad. "Sol del Caribe" es otra de mis favoritas del disco, otro rock de alto copete, con cierta inmediatez que se llevaba en las Isla Británicas, Power Pop apabullante. Sobredosis de pasión!!! sí señor, con dos cojones, y ese riff... bufff. "50 pop" es una instrumental rock surferilla que da paso a otro trallazo, a "Nada puede parar". Himno rocanrolero muy bien parido por Nacha aunque a mi siempre me gustó más "Cita con el Rock'n'roll", me parece acojonante. Antonio Vega se luce con sus melodías, su ritmos, sus letras... es una canción genial. Vuelve el reggae en "El Circo" donde Antonio vuelve a estar en estado de gracia, un temón. La parte final del disco da su disparo de salida con "Eres tan triste" que tiene la estructura de las grandes canciones de Costello o Joe Jackson, posiblemente es ese tema descomunal que nunca se cita como una grande, pero lo es, sí que lo es, y a esta joya oculta le sigue otra de mis favoritas, le sigue "Miedo al terror" con esas guitarras cruzadas, una melodía llena de carisma y un estribillo de miedo, así suena el terror. Cierra este fantástico disco "Mujer de cristal", rock simple, efectivo y directo.

Nacha Pop firmó en 1980 un debut espectacular, una gran joya de nuestra música. Un disco eterno. Venid conmigo esta noche a escuchar este disco, los pubs están abiertos, el ambiente está vibrando, está estallando, Una vez que lo pongas se te hará imposible parar de escucharlo, porque entonces nadie podrá pararte, nadie podrá parar, todo volverá a empezar. Tatatara-tara!!!...


Nacha Pop - "Nacha Pop" (1980)
9,5/10
01.- Antes de Que Salga el Sol/ 02.- Lloviendo en la Ciudad/ 03.- Dejame Algo/ 04.- Chica de Ayer/ 05.-  Sol de Caribe/ 06.- 50 Pop/ 07.- Nadie Puede Parar/ 08.- Cita Con el Rock and Roll/ 09.- El Circo/ 10.- Eres Tan Triste/ 11.- Miedo Al Terror/ 12.- Mujer de Cristal.




Por Nikochan

Foo Fighters - Sonic Highways (2014)

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Foo Fighters, después de 3 años de silencio editan Sonic Highways, su octavo disco de estudio. Como es lógico nos encontramos ante un disco de rock por los cuatro costados, pero con cambios y evoluciones, de hecho el grupo ha grabado un documental de ocho capítulos para la cadena HBO en el que cuentan paralelamente las influencias de las que beben y aprovechan para relatar la música de Estados Unidos a través de 8 ciudades distintas (Chicago, Austin, Nashville, Los Ángeles, Seattle, Nueva Orleans, Washington D.C. y New York). Para hilar la historia y que fuese coherente, la banda grabó cada canción del disco en cada una de esas ciudades, para intentar reflejar ese momento y esa experiencia que cuentan en la serie.
Y la verdad es que el disco suena muy americano, eso es innegable, pero sin perder señas de identidad de la banda. Butch Vig coproduce el álbum junto con el grupo y desde luego se nota en lo contundentes que suenan todas las canciones.
Pero ojo, no hay que dejar de lado que aunque el trabajo de disco + documental es irreprochable, yo me centro en la música, que al fin y al cabo es lo que me interesa.




Something from nothing abre el disco, el primer single, con un guiño al tema Holy Diver de Dio en uno de los riffs de guitarra, pero nos encontramos ante un tema de comienzo tranquilo que se va alborotando para acabar de manera rotunda y muy rockera. The Feast and the Famine es la que más me recuerda a trabajos anteriores y a los Foo Fighters más reconocibles, un tema de desarrollo fuerte y rápido desde el inicio, con Dave Grohl desatado a la voz, coros épicos y una parte media simplemente bestial. Congregation es un tema más clásico y melódico, con riffs que apuestan por menos amplificador y más desarrollos melódicos, pero quizás es un  tema algo largo de duración, en 3 minutos y medio habría quedado liquidada.
What Did I Go?/God As My Witness es un tema de aire bluesero que como ya dice el título se divide en dos partes, la primera juguetona y alegre, para a la mitad recuperar la melodía inicial hacia un lado más nostálgico. Outside, el quinto corte, recupera caña desde el inicio para luego pasar a los versos que canta Dave en tono más pop, el tema tiene incresendo y rompe en el estribillo, tremendo temazo. In the clear tiene un inicio con arreglos orquestales bastante curioso y algo pomposo, y de hecho es quizás el tema que suena menos a Foo Fighters, el menos reconocible, con estrofa sencilla y estribillo repetitivo. Subterranean es una tema lento, en plan balada, bastante oscuro, pero no me acaba de explotar a pesar de unos arreglos de cuerda preciosos, parece como si la canción no terminara de rematar.
I am a river con bonitos arpegios de guitarra al inicio nos dan la bienvenida, para una canción bien ejecutada, muy buena la entrada de la batería, bonito estribillo, y en conjunto un tema bien estructurado y desarrollado, sin olvidar que es el más largo del álbum.




En definitiva un disco que no es el mejor de la carrera del grupo, ni mucho menos, pero que si aporta cosas en su evolución, algunas positivas y otras negativas. Pero suele pasar, que después de un discazo como Wasting light cueste igualar el nivel, o por lo menos acercarse...
 
Os dejo con el  vídeo del tema The Feast and the Famine.
 
 




Por Savoy Truffle

Este post fue escrito originalmente en My Kingdom for a Melody y ahora lo he adaptado para Exile SH Magazine.


Foo Fighters - Sonic highways (2014): 7'5/10
 
1.Something from nothing/ 2. The feast and the famine/ 3.Congregation/ 4.What Did I Go?/God As My Witness/ 5.Outside/ 6.In the clear/ 7.Subterranean/ 8.I am a river

Dropkick - Homeward (2014)

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"hay melodías que te abrazan y guitarras por doquier, power-pop de muchos kilates con el deje country del que es imposible huir cuando estás rodeado de esos parajes tan verdes, y todo con la alegre melancolía de quien vive abrazando la lluvia constante."

Poca gente habrá que haya visto a Dropkick en directo por nuestro país y no haya recomendado el grupo a familiares y amigos con ferviente emoción, todo el mundo coincide, los "son brutales en directo" van acompañados de los "son los Wilco escoceses". Finalmente después de su más directa recomendación al hilo de una conversación sobre los Teenage Fanclub, me decidí a buscar alguna de sus últimas referencias.

Y ah! sorpresa, una maravilla, y ojo, aquí también encontraréis la cadencia suave que tanto nos gusta de The Jayhawks y la dulce dejadez de los hermanos Pernice, con unas harmonías vocales que no sabes si recuerdan a los siempre recurrentes CSN&Y, o mejor a los hermanos Everly, en cualquier caso sus voces son gloria bendita. Y vale que este año anda cargado de buenas vibraciones a nivel musical, pero no os quedéis sin al menos pinchar alguna de sus canciones antes de desestimar su escucha, hay melodías que te abrazan y guitarras por doquier, power-pop de muchos kilates con el deje country del que es imposible huir cuando estás rodeado de esos parajes tan verdes, y todo con la alegre melancolía de quien vive abrazando la lluvia constante.

Para mi sorpresa esta banda lleva en activo más de una década, 2001 para ser exactos, no acaban de llegar, están rodados y se nota, la gente del lugar ya les apostilla como el secreto mejor guardado de tierras escocesas. Al frente los hermanos Andrew y Alastair Taylor, entre hermanos anda el juego, da la impresión de que están ahora mismo en un momento dulce, tienen un puñado de buenas canciones y empiezan a ser más conocidos. Su último disco Good Vibes Vol.1, es una colección de canciones de su primer periodo (2001-2008) regrabadas con más nervio por la formación actual, la más estable, se notan seguros y conscientes de un repertorio al que puede sacarse mucho jugo.


Hoy voy a detenerme en Homeward que es una de las maravillas de este año, tiene joyas que te llevan a pincharlas en autorreverse. Como el rascar de acústica, la hamonía vocal y la pedal steel trazando la linea en el horizonte de Come Home, puedes llegar a preguntarte si estos hermanos están en Escocia lluviosa o al sol de la media tarde en California, preciosa combinación en esta canción que irremediablemente nos llevará a CSN&Y pasando por los Teenage Fanclub, y su pasado es punk, pero fueron jóvenes que recibieron su epifanía americana escuchando Wilco y los Jayhawks, en When It Starts descubren con gracia el pastizal, un Sunken Treasure en pleno 2014, con su particular muralla destartalada intercalada con el pop acústico.

Maravilla acústica en Some People, con la magia de la melodía familiar ya escuchada, pero que no cansa, la muy pernice Jump Start da protagonismo al órgano, sobresale también la guitarra y se marcan otra de media tarde. Perfecta la balada Butterfly con intro a piano y explosión de guitarra. Las hay también como Halway Round Again y Style, pop luminoso de cuando "indie" aun no era etiqueta común entre estilos. Y ojo con Rainbows que afianza su lado folkie y campestre con una harmónica dylan de pelos de punta que avanza con el órgano e intercala golpes secos de electricidad, Big Star jugando a ser The Band un día gris, y con It's My Life hacen lo mismo que los Fanclub con la música de Neil "Jung", delicia powerpopera mediante. Carry Me Home cierra este disco con una balada de auténtico gozo, pedal steel y esas harmonías tan dulces.

Once canciones hechas con mucho gusto, dominan las melodías y harmonías vocales, y yo que echaba de menos a los Wilco de Being There, pero también echo de menos un poco menos a los Teenage Fanclub con Homeward, aquí se halla ese equilibrio perfecto y navegan graciles con el timón de la pedal steel unas veces, otras órganos que acolchan los rincones, cuando no te derrotan con la harmónica y esas líneas de guitarra eléctrica tan Neil 'Jung'. Un disco diverso dentro de un universo propiamente power-pop, sin caer en la tristeza, luminoso y tan familiar como una de esas mantas de felpa a cuadros para cubrirte en invierno en el sofa los días de lluvia y frío, uno de los secretos mejor guardados de Scotland, un disco especial.

Por Chals
Escrito para ON THE ROUTE

 Dropkick - Homeward (2014) 8/10
1.- Come Home / 2.- When It Starts / 3.-Halfway Round Again / 4.- Some People / 5.- Jump Start / 6.- Butterfly / 7.- Style / 8.- Rainbows / 9.- Wishing / 10.- It’s My Life (Not Ours) / 11.- Carry Me Home


Crónica concierto The Nomads (Sala Jerusalem Club, Valencia, 21-11-14)

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THE NOMADS - CONCIERTO VALENCIA JERUSALEM CLUB 22-11-14 1

…auténtico aquelarre de punk-rock sucio, garajero y aguerrido, auténtica tabla de salvación para minorías... The Nomads están vivos y presentes. Conciertos como estos resucitan a los muertos…

Que venga el maestro Lapido a tocar en directo a tu ciudad y no acuda como tantas otras veces solamente puede ser por fuerza mayor o porque vienen… por ejemplo los NOMADS. Ya fue putada gorda tamaña coincidencia, gorda pero que muy gorda. Y es que no todos los días desembarca por estos lares un galeón vikingo de esta envergadura. 

THE NOMADS - CONCIERTO VALENCIA JERUSALEM CLUB 22-11-14 2
Los privilegiados que pudimos presenciar el concierto de estos guerreros escandinavos tardaremos mucho en olvidar las deflagraciones que sufrió la ciudad del Turia, concretamente el Jerusalem Club sito en la calle Convento Jerusalén nº 55. Por cierto, hacía muchísimo tiempo que no veía un directo en esa sala, si no me falla la memoria desde el glorioso de los Jacobites de Nikki Sudden y Dave Kusworth. Ha llovido, siempre pensé que era un lugar idóneo para eventos de esta magnitud, el de minorías con paladares finos y selectos. Ojalá hayan más. 

Vamos al grano. THE NOMADS, con su energía y poderío consiguieron trasladarnos a su barrio, a 3.136 kilómetros de distancia de Valencia cada vez que le dieron candela a los temas de su flamante “Solna”, el más que recomendable último trabajo que publicaron en el 2012 con el que homenajearon al distrito de Estocolmo que fuera embrión de su trayectoria, uno de esos grandes discos actuales que pasan desapercibidos pero que a la vejez viruelas tanto en el sentido de ser un brillante artefacto musical parido en lo que podríamos llamar el broche de oro de la madurez de sus creadores como el que, mucho me temo, obtendrá mayor pero nunca suficiente reconocimiento con el transcurso del tiempo. 

THE NOMADS - CONCIERTO VALENCIA JERUSALEM CLUB 22-11-14 4
Y si de los suburbios de la capital sueca cayeron unas cuantas (“Miles away”, “Hangman’s walk”, “The Bad Times Will Do Me Good”, “Can`t Go Back”, “20.000 Miles y American slang), tampoco faltaron a la cita otros complementos del ensanche y extrarradio del universo de los Nomads que nos permitieron valorar la grandeza que atesora la discografía de esta banda, desde las noventerasDon’t pull me strings”, “I’ve seen better”, “Wasn’t born to work o Better of dead a clásicas garageras ochenteras como Where The Wolf Bane Blooms”, “Surfin’ in the bars”, “16 forever” o Beyond the valley of the dolls, pasando por obuses más recientes como Crystal ball”, “In a house of cardso “Top alcohol, que, entre otras, pusieron el local patas arriba como dijo aquel. 

Se echó de menos un temazo de la talla de "Make up my mind", esa especie de "Shake some action" groovie de los Nomads aunque todo se les perdona con ese final de fiesta donde Hans Östlund, Nick Vahlberg y compañía contagiaron a la concurrencia del espíritu de Johnny Thunders, Lux Interior, Joey Ramone, Johnny Rotten, Roky Erikson y otras lindezas históricas en un auténtico aquelarre de punk-rock sucio, garajero y aguerrido, auténtica tabla de salvación para minorías. Se despidieron diciendo que volverán antes de veintitantos años, quizás un guiño a aquel histórico evento en el mítico Garage Arena, pero lo que está claro es que ahora se nota, se siente que THE NOMADS están vivos y presentes. Conciertos como estos resucitan a los muertos.

         * Texto: Johnny JJ. Publicado también en el siguiente enlace del Espacio Woodyjaggeriano.

Concierto The Nomads, Madrid, Sala El Sol, 20-11-2014

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La noche del jueves fue una noche especial en la Sala El Sol, íbamos don Javier de Gregorio, Gonzalo Aróstegui Lasarte y un servidor (muy bien acompañado de chicas guapas, todo hay que decirlo) a ver a The Nomads, la mítica banda sueca que bebe del mejor garaje hecho por MC5, Ramones, Cramps, etc., pero con la para mi tremenda cualidad de que también le pegan y fuerte al powerpop. Han sido referencia ineludible para bandas como Hives, Hellacopters, Gluecifer y demás grupos escandinavos.



 
La banda, que mantiene a Hans Östlund, ese gran guitarrista solista y Nick Vahlberg, que canta y toca guitarra rítmica, como miembros originales de la banda, más la sección rítmica actual con Bjöerne Fröberg al bajo y Joakim E Werning a las baquetas, anoche dio otra lección de comportamiento sobre las tablas, además de servir para la grabación de un DVD, según pudimos enterarnos. Sonido excelente, clásicos imperecederos y el personal con sonrisa de oreja a oreja.





En cuanto al tracklist, un pasote, repasando temas clásicos y de sus últimos trabajos. Así de Solna (excelente disco) cayeron Miles away, Hangman's walk, Get out of my mind, The bad times will do me good, Don't kill the Messenger, Can't go back, y ya en los bises American Slang. Ain't No King Of Rock'n'Roll como primer bis, de aquel Nomadic Dementia de 2006. De aquel gran disco que es Up-tight sonaron Crystal ball (momentazo de unión entre powerpop y garaje), In a house of cards y Top alcohol. De aquel Big Sound 2000 de 1999 cayó Don't pull me strings (otra bofetada de powerpop) y ese I've seen better donde se acercan al punk con melodía y clase, del Rat Fink a Boo-Boo de 1987 ese temazo que hizo botar a toda la sala que es 16 Forever y Where The Wolf Bane Blooms, ese Wasn't born to work de 1991 de aquel Sonically Speaking, además de Knowledge Comes with Death's Release, y Surfin' in the bars completaban un setlist tremendo.
Les hicimos salir una segunda vez y descargaron Better of dead.




Os dejo con el Crystal Ball interpretado en un festival en Noruega en 2011.

 


 
 

Bob Dylan - Hard Rain (1977)

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En mi capilla más preciada está pintado este fresco por el más grande y pienso que es responsable de muchas cosas: de que no deje la puerta cerrada a casi nada en música, de que adore a los artistas que cambian sus canciones en directo, de que me encante la actitud punk sean los Pogues, sean los Arctic, sean los Buzzcocks o la Smith y todo gracias a Hard Rain.

Lo que empezó siendo una fiesta hippie juglaresca al modo medieval, se convirtió en un infierno personal, en una huida frente al dolor y todo en menos de un año.

El bardo lo soltó todo con la ayuda del alcohol y expresó mejor que nadie el desgarro de la separación de su musa. Las notas se volvieron furiosas y espontáneas y el bajo una violenta palpitación. Un piano nunca pareció tan desolado y una banda tan "enredada en la tristeza" Nunca las palabras sonaron tan ciertas y tan oportunas como con la Rolling Thunder Revue de 1976.

La cara del protagonista se convirtió en de Cristo en Calvario, sólo falto la corona de espinas, quizás perdida en algún rincón del backstage.
Tras ser judas en 1966, diez años después , estamos ante su segundo momento Kobain: desde el fondo o a la superficie o a la muerte.
Por suerte para el género humano y para el arte con mayúsculas, Bob Dylan logró reflotar quedando un testimonio de este desolador y bello paisaje llamado "Hard Rain" El año 1976, en el calendario Zimmerman, fue el año de la rabía sonora.


Quiero hablar de este disco, me apetece comentar este viejo vinilo de portada en blanco y negro y con cara de susto, quiero rendirle el tributo emocional que merece y acaso de esta manera generar una oportunidad para que alguien lo saque de nuevo de la balda, lo compre por el precio de dos cervezas y así lo descubra y, a lo mejor, le produzca la misma reacción atómica que a mi.

No hay mejor dato del transcurso del tiempo que pensar que uno tenía la edad de su hijo cuando entró en la tienda Woodstock de Bilbao, una tienda de discos de segunda mano antes de que fueran articulo de moda y 180 gramos, comprándolo junto a un Greatest Hits Vol. I de funda blanca (sin portada) a un precio de 300 pesetas la pareja. Era el año de su edición, aquí 1977, pero a alguno le había parecido demasiado tosco e insufrible y allí lo había puesto, pronto a la venta en el cajón, sin apenas darle una míserable segunda oportunidad.

El único disco que tenía como propio hasta entonces era el Desire y era de mi hermano, ahora ya puedo decir que es mío para siempre, como el Hard Rain.

Woodstock estaba en una pequeña galería comercial y la regentaba una institución dylaniana en Bilbao, el amigo Bolo, una versión botxera de George Harrison circa Bangla Desh-
Un gran tipo...con qué ternura miraba a aquel niño (yo) que se interesaba por el judío de chamarra vaquera con el mismo nerviosismo que en estos momentos en que lo escucho, tecleo. No se cambia tanto y menos con Dylan.
La única decoración de la tienda era una chapa de hierro gigante de metal con el símbolo del concierto por excelencia que no duró mucho puesta ya que aquello era más un punto de reunión de hippies ilustrados que un negocio con trazas de futuro.

La portada de Hard Rain me intrigó, en aquella época era tremendamente raro eso de llevar rímel un tío y no me cuadraba con la imagen de forajido del Desire, portada que todavía la tengo por la Mona Lisa de las covers.
Además Bowie y Lou Reed vendrían algo después: tener trece años no es lo mismo que tener catorce.
Aquello se suponía que era el documento sonoro de una gira de presentación del disco de Huracán que era como aquí se conocía el Desire ( prununciado entonces Desiré) y algo a considerar como una obra menor, todavía hoy con esos ojos se mir en guías, wikis y allmusicguides. Un desprecio injustificado.

Llegué a casa y lo pinché antes que el Grandes Éxitos. Comentar de paso que este último y mítico recopilatorio, me pareció como que ya lo había oído antes, en el seno materno, todavía cuando escucho hoy Mr Tambourine Man me parece que es el primer recuerdo de mi vida, aparte de lo que me gustaban y gustan las galletas de coco. ¿No os pasa eso a todos con las canciones de Dylan?
Estaban flotando en el viento y él las atrapó con su particular cazamariposas.


Pero vamos directos a la Fuerte Lluvía y sus primeros acordes. Maggie´s Farm es una mutación, una tormenta de chuzos y puntas. Duele tanta electricidad y como si fuera la guitarra de Neil Young en Like a Hurricane o la de Steve Wynn, las eléctricas de T Bone Burnett, David Mansfield, Steven Soles, Mick Ronson y la del propio Bob generan poesía entre los vatios,  con ese bajo impresionante omnipresente de Rob Stoner, haciendo de latido primoroso desarrollando su propia melodía dentro de la del judio americano.



Ese doble punteo y esa batería que entra acelerada de Howie Wyeth es un chute de adrenalina, los redobles y los platillos te lo dicen todo.
Esa batería, tanto en Desire como en la gira Rolling Thunder, es mi batería favorita de todos los tiempos. Esas paradas en seco, terroríficas, dramáticas. Y mezcladas con esos ouhh,ouhh ahhhhh de Bob están en el límite del precipicio de la cara norte del K2.

Era 1976 y aquello era tan punk como el Never Mind The Bollocks, punk en el 66 con Tell Me mama y punk en la gira con The Band de 1974 y además,  punk en el año en que estalla el movimiento. Para empezar tenemos que decir que es otra canción, nada que ver con la del Bringin´ it all back home y cabreo en estado puro: " no trabajo en tu puta granja Maggie nunca más” No hay más que hablar, no admite otra posible traducción, eso transmite, te quedas bien desahogado.

Para un chaval de 13 años eso era como ver el mundo adulto de un fogonazo y las hormonas comenzaron a hervir, los fundamentos mentales a construirse y las emociones a tener un código propio. 

Era un punto inicial de salida incómodo, furioso pero genial y tremendamente emocionante, a calzón quitado, a lo Patti Smith, mujer que tanto le fascinó por entonces aunque, la verdad, fue algo mutuo entre ambos.

La segunda, la segunda...y cómo será la segunda?...cris, cras...el ruido de la aguja del pick-up Phillips gris y aparece One too Many Mornings.

Aquello era la puñetera gloria, era el sonido crudo de la banda del Desire pero con una pasión desbordada y flamenca. Ahora, con los años lo entiendo todo,  sabiendo que Sara se escondía entre bambalinas, cabreada por tantos cuernos,  esperando para leerle la cartilla, notas en el vídeo la preocupación del cantante, el tormento que estaba viviendo, el tremendo lío en el que se había metido y que gracias a "Sara", la canción,  había conseguido retrasar por  unos meses. A uno le componen algo como "Sara" y lo perdona todo pero la bella mujer y verdadero amor de su vida ya no aguantaba más. El divorcio era inevitable y esto suena a guerra y tiene el olor de los corazones chamuscados.

Es fundamental lo que hay detrás de la escena para entender ese primal scream que es el cantar de Hard Rain, el aullido de la gira 1976, el primer tramo de 1975 es otra cosa, nada que ver, me quedo con este riesgo, con este caos, con este sinvivir.

Por eso me fastidia que el Bootleg fuera del primer año de la Rolling Thunder porque , al igual que Paul Williams, el que mejor ha escrito sobre Dylan desde una perspectiva emocional, 1976 me parece la época más expresiva vocalmente de Dylan y mira que las ha tenido buenas y cuando más nos ha dado de su propia intimidad (BOTT, Desire y Hard Rain, ¿alguien mejora eso aparte de él?)

"It´s a restless hungry feeling..." hay que ver la manera en que lo vocaliza, es un momento de suprema angustia.
"You´re wright from your side I´m right for mine" eso forma parte de lo que le está diciendo a Sara antes de ir a su encuentro, los afectos se desmoronan, los problemas acechan, está beodo de resquemor y vino francés, tirando todo por la borda como ya decía en "I threw it all away" y eso se nota en su mirada iracunda como la del Dios del Juicio Final de Miguel Ángel.
Está aceptando la derrota en directo., la derrota como amante-esposo y el desastre como propuesta musical.
Para Jacob, su hijo, es la conversación de sus padres y para el resto de los mortales es la dulce rendición en un campo de batalla humeante y encapotado.
De verdad, es impresionante, es mi versión favorita de la canción, casi todas las de "Hard Rain" lo son porque se presentan con una nueva dimensión, a todos los niveles, una dimensión que le implica más directamente en ellas, aquí no vale utilizar  la tercera persona.

La banda va pesada como un tren de carga y el violín de la O´Hara son las lágrimas que acompañan esa tarde lluviosa y exhibicionista. And a thousand miles behiiindd...y la banda marca un tan, tan tan, tan extraordinario.

Y sigue con el Memphis Blues más relajado, brillante, menuda guitarra de T Bone Burnett, este grupo reclutado al azar y por antojo resultó ser la mejor herramienta de expresión de sus problemas reales, ese aire de zíngaros de gira por USA huyendo de las miserias de los años setenta.

Dylan enlaza con la tradición sefardita y el cante jondo en Oh Sister , nunca ha sonado tan europeo y gypsy. La plegaría provoca compasión: "yuuuu shuuuuld not triiiiiit me like a straaaaaaannnger", alarga las sílabas, masculla entre dientes y muelas, tiene todas las banderillas pinchadas en el costado, está a punto de sucumbir y pide clemencia. El fraseo se lo marca el dolor, se toma su tiempo y suplica sonando a rabino de tiempos pre-cristianos, nunca mejor dicho, vista su posterior conversión.

Los músicos cuando les toca el turno para un solo son puro jazz y puro Dylan,  es algo que pocas veces se da encima de un escenario donde el control es básico para la exhibición, aquí todo es funambulismo...que se caen...que se caen...pero no se caen.
A pesar de lo mudo de la grabación que ya es hasta esencial y aunque lo tendría que editar ampliado (como un doble) "Hard rain" es crucial para entender el arte de Dylan.

Y  Lay Lady Lay que también es otra canción distinta al clásico del Nashville ¿cómo se le pudo ocurrir semejante arreglo y adaptación de la letra? ¿cómo una dulce canción country se puede hacer sonar tan perversa?

Después llega la menina, la absoluta perfección, un riff divino da paso a la mejor versión de Shelter from the Storm que pueda existir.
Y esa guitarra barata de marca blanca, como la de Jack White, tocada con el dedal metálico le hace un servicio perfecto pero la forma de cantar es la del Moisés en la Montaña, yo así me voy a refugiarme donde él me diga. 

Este es el momento para la eternidad, uno de directos de su carrrera para llevar al museo. Come in she said I´ll give yaaaaa shelterrr from the storm...
Por si fuera poco le toca el turno a un You are a big girl now con una intro flamenca y  te dejas seducir por "la conversación corta más dulce" y los back in the raiiiiin...y you a r e a biggggg girlll nouu....y ese corte seco y ese piano expresivo y por supuesto el violín de Scarlett que siempre está ahí.

Aquí, directamente está intentando que funcione el perdón de su bella esposa pero una segunda oportunidad es demasiado difícil conseguir.
Luego un solo de guitarra acústica tipo española que mata e ilustra la pena de que ya eres una gran chica y te vas para siempre. La estrofa más bella de la historia del desamor en la versión de Hard Rain da para una tesis.

A change in the weather is known to be extreme/But what's the sense of changing horses in the middle of the stream/I'm going out of my mind, oh, oh,/With a pain that stops and starts/Like a corkscrew to my heart/Ever since we've been apart.
Siguiendo el tono de intentona de suplicar el perdón de la chica de los ojos tristes de las tierras bajas se lanza con un  I threw it all away a grito pelado...Tuve montañas en la palma de mis manos...y todo se ha ido al garete.
Añade la memorable frase de "one thing for sure there ain´t no cure" que la improvisó dada la situación, esto es un apéndice de Blood on the Tracks.

Y para terminar lo que realmente estaba respirando la nación y la contracultura: Idiot Wind, otra versión memorable de un tema gigante que resume los setenta mejor que la película "La Tormenta de Hielo"

En mi capilla más preciada está pintado este fresco por el más grande y pienso que es responsable de muchas cosas: de que no deje la puerta cerrada a casi nada en música, de que adore a los artistas que cambian sus canciones en directo, de que me encante la actitud punk sean los Pogues, sean los Arctic, sean los Buzzcocks o la Smith y todo gracias a Hard Rain.

Aquel chaval no sabía que eran las 300 pesetas mejor invertidas de su vida. 

Y si me tengo que quedar con un disco en directo de His Bobness, va a ser Hard Rain, a pesar de ser algo parcial, editado tipo Time Fades Away (Neil Young) pero ese es su valor. 

Para describir su sonido nada mejor que decir que es como cuando te pilla una tormenta de padre y señor mío, con truenos y relámpagos bíblicos y buscas  refugio y te quedas ahí calado hasta los huesos, temblando, esperando a que escampe.

He escuchado bastante más la voz de Bob que la de mi padre que precisamente en ese año, 1977, dejó este mundo. Hard Rain, por lo tanto, fue el expediente de una adopción que continúa aun vigente.


Por Joserra

Esta entrada se publicó hace cuatro años en rockandrodriland pero ha sido corregida y adaptada para el Exile.


Bob Dylan - Hard Rain (1977)
9 - 10
1. Maggie's Farm
2. One Too Many Mornings
3. Stuck Inside Of Mobile With The Memphis Blues Again
4. Oh, Sister
5. Lay, Lady, Lay
6. Shelter From The Storm
7. You'Re A Big Girl Now
8. I Threw It All Away
9. Idiot Wind


Reigning Sound - Shattered (2014)

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REIGNING SOUND - (2014) Shattered

"...está llamado a ser uno de los mejores discos del 2014 y su portada resulta a tal efecto toda una declaración de intenciones..."

La corona de la portada sobre dos corcheas cruzadas a modo de escudo de armas podría tener más sentido de lo que aparenta. Visto lo visto, o mejor sería decir que oído lo oído una y otra vez, Shattered está llamado a ser uno de los mejores discos del 2014 y su portada resulta a tal efecto toda una declaración de intenciones. Quede claro que ha sido el disco del pasado verano para el que suscribe, de esos que no son un coñazo que suenan en cualquier chiringuito o antro de moda y, en consecuencia, habrá que ver si definitivamente es coronado en lo más alto al finalizar el año en curso. 

Cuando en abril del presente año escuché en casa de mi amigo Jesus Falling rain, el adelanto del inesperado regreso de los REIGNING SOUND con el organillo y el deje vocal dylanita a lo The Band que lleva consigo, quedaba prendado ipso facto de ese pelotazo de canción. Por aquel entonces my Lord del Cierzo habló “del instante mágico de las canciones de Grez Cartwright, de la puntería melódica y rítmica que lo convierten en un arreglista de sentimientos contradictorios no exentos de coherencia, de la fascinante fibra agridulce que contiene las virtudes de este excelente y ninguneado grupo musical, de cómo la piel de Cartwright muda constantemente como en una poliédrica absorción de la mejor y más directa expresión del rock ‘n’ roll, de la euforia y la ternura de una auténtica delicatessen de órgano y guitarras omnipresentes como previo piscolabis de lo que prometía ser un gran disco”. Y con las eruditas meditaciones en voz alta que mi apreciado amigo nos tiene acostumbrados a los suficientes se arriesgaba a dejar en el aire algunas preguntas y alguna pista a modo de respuesta: “¿garage psicodélico? ¿power pop? ¿punk pop?... todo y nada, qué mas da.” 

El actual sonido de REIGNING SOUND posee algunos parámetros lógicos de Memphis, un lugar legendario del que son originarios aunque con un resultado final bastante difícil de clasificar dentro de una peculiar evolución que se iniciaría con aquellas melodías de country alternativo en el excelentísimo debut “Break up, break down” del 2001, y que seguiría con el pop y rhythm&blues del “Time bomb high school” en el 2002, con el más psicodélico, guitarrero y garagero “Too much guitar” en el 2004, etc. 

El nuevo y sexto álbum Shattered no solamente me parece buenísimo, es que creo que quizás sea el mejor de una discografía bastante coherente. Encierra probablemente la vertiente de mayor pop de orfebrería, con detalles que lo acercan al folk alternativo de Nashville y con cierto saborcillo a rhytmh&blues blanco o al mersey beat sixtie pero también con un abundante poso de soul, probablemente el que consigue insuflarle ese salto cualitativo que poseen las canciones que nacen del alma.

En la onda de la mencionada Falling rain están  "North cackalacky girl"You did wrong o My my. Buff, me atrapa ese organillo sixtie y esa sensación de pop garagero revivalista independiente de determinadas bandas americanas.

De todo el exquisito popurrí Never coming home” me enamora con esa voz y esos arreglos de violín acompañante, me recuerda alguna lindeza popera australiana de los ochenta.  Bonitas, pero bonitas del todo son medios tiempos como If you gotta leave u Once moreque en cierto modo me hacen recordar las positivas sensaciones que tuve el año pasado con algunos temas del excelente "Stay true" de Danny & The Champions of The World.

Por su parte los coros celestiales de Starting new llevan consigo mucho soul blanco y como otra brillante melodía del alma se podría citar In my dreams. Además Baby, it’s too late, versión del tema sixtie de Shaden & The King Lears, evoca por ejemplo casi tanto a los Remains como a los Them de Van Morrison y, precisamente el espíritu del León de Belfast con su legendaria banda irlandesa es quien más podría acercarse a ese final maravilloso de “I’m trying (to be the man you need)". 

Dicho lo cual ya podemos celebrar y brindar con excitación por un disco de la talla de Shatteredque apunta alto para los suficientes que sepan apreciar su magnificencia. A Reigning Sound les sienta muy bien coronarse entre corcheas, quizás el punto de partida para dejar de ser unos grandes olvidados, unos grandes malditos, aunque eso ahora es lo de menos. Disfrutemos de aquellas intuitivas reflexiones que nos sopló el viento del Cierzo y que tan bien iban encaminadas.

 * Texto: Johnny JJ. Publicado originalmente en el siguiente enlace del Espacio Woodyjaggeriano.

REIGNING SOUND - (2014) Shattered
Reigning Sound - Shattered (2014) - 9'7/10


1. North Cackalacky Girl / 2. Never Coming Home / 3, Falling Rain / 4. If You Gotta Leave / 5. You Did Wrong / 6. Once More / 7. My My / 8. Starting New / 9. Baby, It's Too Late / 10. In My Dreams / 11, I'm Trying (To Be The Man You Need)

Steve Earle, disco nuevo en Febrero

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Steve Earle And The Dukes tienen preparado para febrero del 2015 nuevo disco. Llevará por título "Terraplane", hay portada (de esas marca de la casa), cancionero y muchas ganas de hincarle el diente.

1. Baby Baby Baby (Baby)
2. You’re The Best Lover That I Ever Had
3. The Tennessee Kid
4. Ain’t Nobody’s Daddy Now
5. Better Off Alone
6. The Usual Time
7. Go Go Boots Are Back
8. Acquainted With The Wind
9. Baby’s Just As Mean As Me
10. Gamblin’ Blues
11. King Of The Blues

"You’re The Best Lover That I Ever Had" ya puede ser escuchada a través de Souncloud