Conor Oberst - Upside Down Mountain (2014)

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Desde hace varios años para acá me siento atraído por esos artistas de culo inquieto que no hay año que no saquen a la luz un nuevo trabajo, o dos o tres. Ya sea bajo su nombre o bajo el de sus innumerables proyectos. Claro que esto, lo de la cantidad tiene que venir acompañado de calidad porque sino ya me diréis... Es algo normal, digo yo, el sacar discos y canciones a tutiplén. Antes se hacía. Los grandes grupos en sus mejores etapas nos daban dos discazos al año y se quedaban tan panchos, a veces, incluso dos superPOMS de caerse muerta. Pues bien. Os lo digo. Me encantan como sabéis Bonnie "Prince" Billy/Will Oldham/Palace; Wiil Johnson/Centromatic/South San Gabriel (éste me acaba de engatusar de lo lindo...); Justin Vernon/Bon Iver/Volcano Choir/The Shouting Matches; M.Ward/Monsters of Folk/She & Him; Jack White/White Stripes/Raconteurs/Dead Weather; .. y podría seguir hasta el fin de los días..., en aquello de Monsters of Folk puede que comenzase la fiebre, por Ward, por Jim James y por Conor Oberst. Sí, ese muchachito (ya no tanto aunque sí más joven que un servidor) de ojos brillantes nacido en Omaha, Nebraska me ha robado más de una vez y de dos el alma, me ha partido el corazón con sus tonadillas y ayudado a salir del pozo en innumerables ocasiones. Sí, el zagal es un puto genio que se ganó fácilmente a la prensa especializada, tanto a la moderna como a la tradicional, para luego sin saber cómo ni porqué caer casi en el olvido. Yo nunca le dejé de lado pero sí es verdad que prefiero antes A Justin Vernon, al príncipe Bonnie o incluso al discutido Jack White. Pero coño, es francamente difícil no caer rendido a la música de Conor, de Bright Eyes, de la Mistic Valley Band e incluso de aquellos, creo que irrepetibles, Monsters of Folk. Vale, lo confieso. El de la "Mistic Valley Band" no me acabó del todo pero de Bright Eyes (que tiene unos cuantos, si no me falla la memoria diría que lleva una docena) aquel "Lifted or the Story..." del 2002 y, como no, el mítico "Cassadaga" del 2007 me siguen pareciendo sobrenaturales. El de los monstruos del folk ya sabéis que me parece una joyita y en plan solo, bajo su nombre a pelo, pues me gustó mucho el debut (por así decirlo) del 2008 y este último, recién salido del horno, que lleva por título "Upside.down Mountain", de portada de esas acojonantes y con trece temas que van mostrando poco a poco sus cualidades. Por si esto fuera poco cuenta con la ayuda del omnipresente Jonathan Wilson que con su paleta de sonidos van coloreando y perfilando buenas canciones hasta hacerlas redondas. Oberst vuelve a lo grande, vuelve a estar en estado de gracia como en aquellos tiempo de "Cassadaga", vuelve a darnos lo que esperábamos de él y lo hace de manera sencilla, cocinando sabrosas canciones a fuego lento.


Comienza el disco como uno imaginaba que debería comenzar. Suena la guitarra que en este tema es impresionante, y entra la voz de Conor, y me relamo del gusto. Ese folk del siglo veintiuno me desarma. Lujo no, lujazo. Luego, lo reconozco, me asusté de primeras con los dos temas que seguían al inicial. A "Zigzagging toward the light" me costó cogerle el punto. Creo que es el single de elección, o al menos sí ha sido a la postre el de erección, al menos de la mía, además de ser el tema elegido de adelanto para que en las redes los vampiros musicales calmemos nuestras ansias por nuevas canciones. Como digo me costó pero ahora me parece una delicia, una maravilla, muy popi ella. Casi me pasó lo mismo con el tropicalismo de "Hundreds of Ways", y eso hizo que el disco no sonase de entrada tanto como yo pensaba, ahora del reproductor sale humo.... pues eso, ese sonoridad africana acaba por enamorarme con las escuchas. El que la sigue la consigue. Una de mis favoritas. Creo sinceramente que es un grandísimo arranque para el disco que luego se coge un respiro con la simongarfunkera "Artifact#1" que nos lleva de la mano al country de "Lonely al the top", sin artificios pero mágica, eso sí.

Seguimos para bingo con "Enola Gay" y "Double life", la primera suena muy Beatle, muy Harrisoniana ella, sólo le falta ese solo de guitarra llorando de George. La segunda también, sí, suena a Harrison, pero es en mi opinión de las más flojas del disco, una bonita balada que se queda en eso, en bonita. Llega "Kick", no la esperaba, popi como ella sola, coqueta y resultona. La parte final del disco se inicia tranquilamente con la nana "Night at lake unknown" sigue con la preciosa "You are mother's child" una de las joyitas ocultas de este disco. Bonica del to es poco. Y para la traca final se guarda unos guitarrazos para "Governor's ball" que nos señalan el que tal vez es el mejor tema del disco con metales finales souleros y épicos, a ese temazo le sigue "Desert Island Questionnaire" que no se queda manco, con esa estructura tan Townshend, esa guitarra a punto de explotar pero que en este caso no lo acaba haciendo para mi disgusto, esa forma de explicarnos las cosas.... ese toque ochentero tan descomunal, joder, qué temazo más bien parido!. Y cierra magistralmente "Common knowledge" este disco que bien podría ser su mejor disco, sí, así lo pienso y así creo que es. No exagero o sí, porque al principio no me lo pareció, incluso dudé que me engatusara del todo pero lo está haciendo y cada día pienso que es mejor. Joyaza de disco, terrícolas.

Conor Oberst - "Upside Down Mountain" (2014)
9/10
01.– Time Forgot/ 02.– Zigzagging Toward the Light/ 03.– Hundreds of Ways/ 04.– Artifact #1/ 05.– Lonely at the Top/ 06.– Enola Gay/ 07.– Double Life/ 08.– Kick/ 09.– Night at Lake Unknown/ 10.– You Are Your Mother’s Child/ 11.– Governor’s Ball/ 12.– Desert Island Questionnaire/ 13.– Common Knowledge.




Por Nikochan
*aparecido originalmente en Nikochan Island

Sonic Youth - "Goo" (1990)

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Todo lo facturado por los Sonic Youth de "Evol" (86) a "Washing machine" (95) me parece de traca. Y sí que es cierto que el imparable doble "Daydream nation" suele mentarse como su masterpiece total pero, cuidado, que cualquiera de los elepés a encaber entre "maldades" y "lavadoras" es susceptible de ser favorito de quien proceda y, para el caso, yo siempre pondré el icónico disco de las velas negras en el podio pero nunca por delante del "Sister" ni de este "Goo" que hoy pretendo destacar al tratarse de mi predilecto. Y es que "Goo", al fin, queda en medio de todo dentro de esos años de bonanza... Si la potencia de "Evol" subrayada por la mayor estructuración y coherencia de "Sister" desemboca en el celestial "Daydream", después pasará algo similar al juntarse la mayor accesibilidad de "Dirty" con los ambages experimentales del magnífico y algo infravalorado  "Experimental, jet set, trash and no star" en el tan cojonudo "Washing machine". Así, ese "goo" (el álbum con el que los conocí, por cierto) parece coger un poco de todas partes para alzarse en los gustos guzzeros con su tan logrado y sónico batiburrillo. Y, por esta vez, al song by song sin más recovecos ni demoras... 

"Dirty boots" es uno de los himnos de la banda y arranca el disco de manera inmejorable. Siempre será uno de mis temas predilectos, ni qué decir, y aunque todo el temazo me parece una genialidad esas guitarras del último par de minutos... Magistral, sin duda. Y para la siguiente, "Tunic", por si Ranaldo y Moore eran poco se traen al mismísimo "Dinosaur" Mascis a rascar cuerdas... Magnífica canción cantada por Kim con aceleradas y desaceleradas y ese toque abiertamente claustrofóbico (a pesar de la contradicción) que la Gordon siempre ha sabido imprimir. La sigue "Mary-Christ", que no da respiro y ejemplo perfecto de esa deconstrucción punkie, a la que muchos corren para tratar de explicar el sonido de la formación, a base de multiplicar velocidades y distorsiones por doquier. En "Kool thing", la mejor de las cantadas por Kim en el disco junto a la antepenúltima del susodicho, siguen sin levantar pie del pedal y escuchamos por ahí en medio a nada menos que a Chuck D de los Public Enemy haciendo muy breve cameo en forma de speech espectral. Para cerrar la primera cara tenemos "Mote" que siempre me ha creado sensaciones contrapuestas... Por un lado, en los primeros tres minutos y medio, es mi canción favorita de todas las compuestas por el descomunal Ranaldo  en tantos años de historia del combo (casi nada, vaya), y por otra no entiendo a qué ese alargarla cuatro minutos a base de distorsiones y desgarramientos a tutiplén... Coño vale que sois quien sois (y es vuestro rollo y tal) pero esa canción es muy redonda para meterle eso (por) detrás. Reconozco que si lo pongo en vinilo suelo cambiar la cara en ese minuto 3.30 de pista. 


La cara B empieza con otra pista cantada por Kim, "My friend Goo", de donde se saca el título del asunto y se recupera de paso la energía perdida en ese estirado final de la anterior cara (que insisto me jode, porque la parte "ordinaria" de esa "mote" es tremenda, superior). Tras sus dos escasos minutos vuelve a la carga Thurston con la muy cojonuda "Dissappearer" (junto a la primera y la última pista mis momentos mágicos del disco junto a la parte "-muy- aprovechable" de "mote"). Lo de Steve Shelley es de patrimonio de la humanidad (rollo "silver rocket" lo con esto alcanzado) sin más a añadir y las guitarras brillan aquí con especial fulgor (todo un qué refiriéndonos a quien lo hacemos). "Mildred Pierce" es una breve instrumental de dos minutos donde se nos vuelve a demostrar como se las gastan repartiendo octanaje eléctrico estos cuatro... Y ahí queda eso con los berreos esquizoides sin previo aviso del final (que no veas que susto cuando no sabes lo que te espera... ya me han pasado dos décadas y todavía no lo he olvidado, no...). "Cinderella's big score" es para mí la gran canción del disco de las cantadas por la Gordon. De nuevo otro trabajo de imposible abarcar por parte de Steve y dios sabe cuantas pistas de guitarra atacando al unísono en momentos puntuales. Brutal, de esas que cuando parece que ya no se puede dar más logra(n) dar otra vuelta tuerquera. Y tras el minuto de ruido de motor eléctrico de "Scooter + jinx" (que cuenta como pista pero no como canción -de hecho yo siempre la cuento como intro de lo que sigue-), la guinda con "Titanium expose". Directamente secuestrada de los momentos más rápidos del anterior "daydream" o "sister" en sus inicios y la única canción, finalmente, que se mide a guantás con las inolvidables "botas susias" del comienzo en base a las querencias propias. A sumar, ya en la últimas y de rondón, el que siempre defenderé este "Goo" como la opción más lógica y directa a la hora de adentrarse (quien sea o toque) al incontable en matices y tan altamente apreciable mundillo del célebre cuarteto sónico de la big apple (o de la mano con "Dirty", puestos a precisar). Poder y gloria noisy, dos en uno y para los restos.


Sonic Youth - "Goo" (1990) : 9'3/10
01. "Dirty boots"/ 02. "Tunic"/ 03. "Mary-Christ"/ 04. "Kool thing"/ 05. "Mote"/ 06. "My friend Goo"/ 07. "Dissappearer"/ 08. "Mildred Pierce"/ 09. "Cinderella's big score"/ 10.  "Scooter + jinx"/ 11. "Titanium expose".





Por Guzz
*Este texto fue noisera y flagrantemente sustraido (y tuneado para la ocasión) del espacio Citizen Guzz.

Gruff Rhys - Hotel Shampoo (2011)

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De los discos de 2011 que fue muy prodcutivo, uno de los más divertidos y amenos de oir, es el de este galés, líder de Super Furry Animals, que ya empezase su carrera en solitario allá por 2005 con un disco en gaélico, continuase en 2007 con el primero en inglés y entonces con su segundo trabajo en el idioma anglosajón por excelencia, se sacó de la chistera un discazo de proporciones grandes. A la altura de algunos de los mejores de su banda, y con un aroma a buena música, juegos vocales exquisitos y unos aires brasileño-playeros por ahí... de lo más interesantes. Según leí en una entrevista por ahí, el título del álbum se le ocurrió por las innumerables visitas a hoteles cuando va de gira y los diversos tipos de shampoo que hay en ellos.
Por lo que resuena por mi mente cuando oigo este álbum, está claro que estas ideas ya habían salido a la luz en discos de SFA, y quizás con el que más se emparenta por estilo sea con Love Kraft, sin lugar a dudas. Es, claro está, un disco acertado, como a veces digo, de los que no hacen daño, sino que reconfortan, y son muy agradables de oir. Ambientes de bossanova, melodías trabajadas y dulces, pop en estado puro, y la voz de Gruff en perfecto estado.




El disco comienza con Shark Ridden Waters, con la colaboración de Andy Votel, ese Dj, que le da el toque quizás más electrónico del disco, y se emparenta mucho con la mezcla que suelen hacer SFA en sus discos, melodías pop con psicodelia y electrónica, un tema fantástico. Sigue con Honey all over, otra gran canción de melodía exhuberante, de esas que tan bien se le dan a Gruff, y unos juegos vocales de dobles voces de lujo. Sensations in the dark es una de las sensaciones del disco, sin malabarismos de otro planeta y con una melodía que engancha, una sección de vientos en su justo momento (casi tipo ranchera) y un vídeo divertidísimo hacen de él, uno de los temas del año. Vitamin K sigue en la línea de melodías brillantes, que parece que este hombre las hace como churros, en este caso con violines de fondo. Sigue con Take a sentence, más tranquila y de tempo lento pero con una trompeta muy agradable, Conversation Conversation es más animada y ligera, mientras que Sophie Softly es más tontina, con un final instrumental. Christopher Columbus da un cambio genial en el disco, volviendo a la mezcla de música de baile y electrónica, un tema innovador. Space Dust # 2, con la colaboración de Sarah Assbring a la voz, nos propone un bonito juego vocal entre ambos en una balada lenta de violines. At the heart of love es una delicada melodía llevada por el piano, con cambios de ritmo adecuados y la gran voz de Gruff destacando. Patterns of power tiene una guitarra díscola que lleva la melodía, para abrir el tema y luego desembocar en una canción pop divertida, con un piano que no deja de girar en sus notas. If we were words (We would Rhyme) es quizás, el tema más lento del disco, con juegos de voces que lo salvan de la quema. Acaba el álbum con Rubble Rubble, tema de típico final, casi como una nana al estilo Rhys, llevada por programaciones.



 
 
En definitiva un álbum muy bueno, de pretensiones modestas, pero que para mi alcanzó un alto grado de escucha en su momento y al que vuelvo con frecuencia.
 
Este post fue escrito por mi en My Kingdom for a Melody y ha sido adaptado para Exile SH Magazine.

Por Savoy Truffle

Os dejo con el vídeo de Sensations in the dark, de los más divertidos y buenos de ese 2011.
 
 

 
 
 
Gruff Rhys - Hotel Shampoo: 8'5/10
 
1.Shark Ridden Waters/ 2.Honey all over/ 3.Sensations in the dark/ 4.Vitamin K/ 5.Take a sentence/ 6.Conversation Conversation/ 7.Sophie Softly/ 8.Christopher Columbus/ 9.Space Dust # 2/ 10.At the heart of love/ 11.Patterns of power/ 12.If we were words, we would rhyme/ 13.Rubble Rubble
 
 

Los Lobos - Kiko (1992)

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Un grupo que merece su palco de honor en el Exilio. Sirva el post como incitación para que al menos el respetable se interese por su obra, aunque la portada que luce es la de Kiko, el disco que quedará para la posteridad como su obra maestra. Estas canciones dicho pronto y deprisa, son mucho más que la mezcolanza total del folclore chicano con los estilos de cuna americana, pués lograron uno de las mejores obras del rock de las últimas décadas.

Como la gran mayoría de mortales conocí a Los Lobos por la versión de La Bamba aparecida en el biopic de Ritchie Valens, la banda sonora me descubrió además a Brian Setzer y a los Stray Cats, también a Bo Didley, a Budy Holly. El biopic no era para echar cohetes pero si lo suficientemente digno como para dejar constancia de la gran gesta que supuso meter un hit de habla hispana en las listas de ventas superando esa gran barrera que siempre fue la white america. A confesar, de entrada, que me costó superar y encajarles más allá de La Bamba, y más después de ser víctima del momento pachangueo en bares y pubs, prejuicio que fue extirpado de cuajo el día que escuché la versión del What's Going On del concierto Live At Fillmore, joer compadres!, yo sé que Marvin Gaye es la divinidad y no se toca, pero hay que ser grande para encarar con tal feeling y perfección un himno como éste, en aquel momento conectaron con el sentimiento primario más allá de hacer un simple homenaje, su interpretación encontró en este directo la única vía posible entre el soul y su esencia working class de hijos de emigrantes, con pocas posibilidades, como muchos otros, de sobrepasar el hervidero cultural del este de Los Ángeles, no tenemos que olvidar que no sólo la población afro-americana sufrió la discriminación, americanos de otras procedencias también la sufrieron y la padecieron con creces con el agravante de ser mucho más minoritarias, aún me deja cartón-piedra cada vez que la escucho.

Los Lobos entre naranjos
Y es que con Los Lobos hay que tener presentes varias consideraciones, primero que llevan desde el año 76, que aún siguen en activo, además hace pocos años se marcaron un Tin Can Trust (2010) de caerse de espaldas y que por ejemplo Dylan (entre muchas otras figuras consagradas) ve en David Hidalgo un aliado con el que hablar en terminos musicales de tú a tú. Su historia musical merece ser contada como gran gesta, una regresión/avance desde sus influencias básicamente americanas hacia su propia tradición, de tocar en todos los sitios donde una banda de sus características pudiera tocar, bodas, bautizos y comuniones, y pasando de banda de culto a despiporre super-ventas, reinvención a parte, aquí. Así que no me quedaré sin poner la mano en el fuego y afirmar que cuando se habla de alt-country y roots rock, fijaros lo que os digo, esta gente ya tenía mucho oficio antes de que hicieran acto de presencia bandas como Wilco, Jayhawks, y/o cualquier grupo que queráis nombrarme dentro de toda esta mandanga de raíces y tal.

Ojo con su discografía, sus notas oscilan todas entre el notable y el sobresaliente. Mi intención principal era introducir a Los Lobos con How Will The Wolf Survive?, su primer gran disco producido por T. Bone Burnett, incluso su poco valorado La Pistola Y El Corazón, artefacto que intentaba aprovechar el éxito de La Bamba para maquinar una especie de vuelta a las raíces más puras, que por supuesto logran con sobresaliente aunque en su día se valorara a la baja en el contexto de las tendencias rock, también hubiera lucido muy bien The Neighborhood por eso del apoyo de John Hiatt y Levon Helm, pero sin lugar a dudas es Kiko la obra maestra a reivindicar siempre que se tercie, además de por todas las bondades indicadas hasta la presente línea, por ser una obra perfecta en su concepción, producción (de Mitchell Froom), instrumentación y composiciones, una puesta de largo trabajada al detalle y de la que desde la primera escucha se sabe que nunca dejará de sonar bien por mucho que pasen los años.

Pero nada más lejos que abusar del tiempo del respetable, pues se podría hacer aquí eterno el comentario canción a canción (16 canciones), destaco pués Dream In Blue, una buena carta de presentación, donde están todos los elementos que hacen de Kiko un gran disco, la conjugación perfecta de dos tradiciones distintas pero contiguas. Wake Up Dolores es para todos aquellos que piensan que las banderas de la vanguardia alt-country estaban por llegar, patrones tan reconocibles como dispares se dan cita en esta canción con ritmo marcadamente mejicano, Kiko and the Lavender Moon es el centro neurálgico del disco, su canción más celebrada y con razón, el acordeón y el teclado tejen junto a la percusión una nube sonora de ensoñación con halo mágico y retro, excelencia total. Otra de las razones que hacen grande Kiko es la manera de llevar al oyente a su terreno, ejemplo, nunca pensé que una cumbia podría llegar a ser una de mis canciones preferidas ever, y ahí está la fabulosa Saint Behind The Glass, mirad que es la menos americana del paquete y no por ello carece del brillo especial y atractivo. Y Oh!!... la delicia de Arizona Skies que imagino en un universo próximo y paralelo a la BSO de Pat Garrett (Dylan/McGuinn). Y que levante la mano quien se acuerde de la genialidad del King Of America de Costello con Reva's House. Pero ojo que en este disco también hay rock americano de muchos kilates, ahí está Whiskey Trail. Y Peace que se podría haber quedado en canción folk acústica y ya sería grandiosa, pero Los Lobos la llevan más allá, le dan un punto funky con un juego de guitarras de fíjate bien y ojo al dato a lo que están haciendo Hidalgo y Rosas, como en casi todo el disco. Cierra Rio de Tenampa, una especie de Sg Peppers chicano, la venganza total hecha canción donde viene representada una tradición muy rica en matices que finalmente se impone a las sonoridades americanas que abraza.

Los Lobos son una banda de largo recorrido que han ido siempre con paso firme, y aunque han conocido las mieles del éxito con el mega-hit La Bamba y han padecido el ostracismo del gran público (rockero), no ha influido para nada en su manera de entender el rock y la música en general, con gran oficio y honestidad brutal. Van para 20 Lp's editados desde su aparición hasta nuestros días, son casi 40 años a un alto nivel, es el típico grupo que el día que no estén muchos les lloraran mientras se arrepienten de no haberlos escuchado como debe. Y Kiko es un clásico que hay que escuchar si es que el rock te gusta de verdad, su música va mucho más allá del simple hecho exótico de su condición chicana o de una fusión de estilos, la banda logra reinventar las bases de su música y modernizan su raíz folk, la hacen sonar atractiva, el tex-mex, la cumbia, el son caribeño y los norteños, estilos que pueden resultar alejados de una pose más o menos rockera, y que aquí van de la mano del mejor rock, del country y el folk, del blues y el rhythm & blues... libre de cualquier comparación en un universo onírico propio, repleto de matices que hacen de esta obra un artefacto inclasificable.

Todo esto se dice pronto en una reseña, pero es que estamos hablando de uno de los grupos que mejor han sabido materializar la mezcolanza de algunas de las músicas populares del siglo XX, música blanca, negra y latina, y con un resultado sobresaliente. Kiko supuso la superación del estigma de La Bamba y una reinvención del rock a partir de su propia tradición, imprescindible adentrarse en él.

Por Chals

Los Lobos - "Kiko" (1992) 10/10

1.- Dream In Blue / 2.- Wake Up Dolores / 3.- Angels with Dirty Faces / 4.- That Train Don't Stop Here / 5.- Kiko and the Lavender Moon / 6.- Saint Behind The Glass / 7.- Reva's House / 8.- When the Circus Comes / 9.- Arizona Skies / 10.- Short Side of Nothing / 11.- Two Janes / 12.- Wicked Rain / 13.- "Whiskey Trail / 14.- Just a Man / 15.- Peace / 16.- Rio de Tenampa

Thee Michelle Gun Elephant - "Casanova Snake" (2000)

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La mejor banda de punk rock garagero del último cuarto de siglo no es (ha sido, en propiedad) anglosajona, ni escandinava, ni es blanca, ni tinta, ni tiene color... Pues fue, en efecto, Thee Michelle Gun Elephant (TMGE, como son también conocidos -y a partir de ahora en este texto-) una banda que rehuyó el ornamento, la cucamona, la estulticia recurrente y galopante de la "estrellita occidental de mode" en pos del zarpazo mortal directo y a la yugular. Sin piedad ni concesiones a valer (y avisados quedan quienes procedan).

Para generar una idea rápida de lo que opino de esta formación hago mías, por la curra, las palabras que les dedicaran a principios del 2003 en Mondosonoro a colación de su entonces nuevo álbum "Rodeo Tandem Beat Specter": "¿La mejor banda de rock del planeta ahora mismito? Con el permiso de The Soundtrack Of Our Lives, este título debe adjudicarse a los Cuatro Japos del Apocalipsis, que siguen lanzando misiles atómicos con absoluta indiferencia por los hypes neo-rockers, los cachorros del nu-metal y el revival garajero en Detroit, Burbank o Tennessee. A su lado todo, repito todo, es pólvora mojada"... Y sí a todo. Bravo por ello, no podría estar más de acuerdo (referencia a los tremendos, y también ya extintos, TSOOL incluida). Y es que, en efecto, se podría considerar el primer lustro del nuevo milenio algo así como "el imperio del hype". Una desesperada búsqueda de nuevos superhéroes con la que, lo lamento (... o no, qué cojones), muchos no tragamos. Ni entonces ni ahora. Por suerte, eso sí, siempre habrán más discos que botellines y, de la misma forma, en el periplo sugerido se parieron discos de rock musculoso-lacerante del recontrasantísimo copón por parte de gentes como Zen Guerrilla, Bellrays, Jon Spencer o los mismos Hellacopters (entre otros y sin entrar en lo que ya llevaban los susodichos de recorrido o no). Con todo, el primer contacto que tuve con TMGE -a los que tan desgraciadamente tarde llegué- y el disco que hoy nos ocupa fue un arrasar con todo de la más burra y devastadora de las maneras que gusten de imaginar. De verdad que, tras escuchar a este cuarteto, el ponerse a considerar uno que hay algunas generaciones que han crecido pensando que punk rock es Green Day y Offspring (etc) o, después e igualmente, que garage rock es White Stripes o Black Keys (etc, también), es algo que únicamente suscita ganas de ponerse a llorar de pura e incosolable pena...  Para sintetizar -más- es simple y llanamente la diferencia entre el placebo o la necesaria medicación, la auténtica y de verdad. TMGE son el añorado Detroit de Kramer y los Asheton (no el de colorines y videos de lego), son Juanito Truenos y el espíritu british del 77 llevado al extremo, son Radio Birdman y The Saints, los Fleshtones, Chesterfield Kings, Cynics y demás sin olvidar a los mismísimos Groovies (de los que se confesaban fans)... El último paradigma de garage punk que ha existido, sin más. Busquen si gustan referencias a la que liaron en el Serie Z del 2003 y como pasaron del "quién coño son estos" a la devoción absoluta y por siempre de todos los puñeteros suertudos que tuvieron la santa potra de estar ahí... Imaginen estar en un festivalín veraniego al uso (y no me refiero al Serie Z -y menos ese año que, si alguien tiene a bien buscarlo, tenía un cartel que era/fue el tocamiento-) viendo a la cuchipanda cool de turno aupada por la prensa tendenciosa (o de tendencias, si prefieren) en los últimos meses y que, de repente y sin aviso previo, aparezcan Godzilla y Mazinger liándose a hostia limpia ahí en medio y destrozando todo a su paso como si de origamis de papel se tratara.


Este híbrido entre fuerza natural inapelable y banda de rock compuesto por un guitarra (Futoshi Abe, fallecido en 2009) que aunaba virtuosismo y tralla de imposibles octanajes hasta el mismo escalofrío, una base rítmica brutal,  incesante y galopante hasta la misma extenuación (Koji Ueno -bajo- y Kazuyuki Kuhara -batería-) y, cómo no, un cantante (Yusuke Chiba, compositor de los temas, por lo general y más inri) que parece tenga puras brasas ardiendo prendidas en la garganta a perpetuidad, se dio a conocer en nuestro país con el disco que precede a nuestro posteo de hoy (el también altamente recomendable "Gear Blues" del 98) de la mano de Munster y creando así, a posteriori, un díptico de dos elepés que son o, me resultan a mi al menos, la traca final -en lás mejores y más extrañadas formas en "lo suyo"- del pasado siglo. Ya el acabose fue averiguar después que resulta que, coño, este "Casanova snake" es en verdad el más "amable y accesible" de sus trabajos de estudio... De lo que, sin dejar de ser todavía hoy mi favorito del combo por ello ni dejar igualmente de recomendar nada de la formación -por lo menos a nivel de studio albums, que es lo que uno se conoce-, doy abosulta fe. 

Primera canción del "Casanova Snake": "Dead star end"... No, demasiado calor, no caerá hoy un song by song (que son dieciocho si le metemos las tres de bonus, además !). Veamos que escríbía el señor Roger Estrada  (también en Mondosonoro en junio del 2001), sobre ese tema, este disco (y el también mentado que le antecede en cronología): "Compra, roba, mata si es necesario, pero consigue una copia de ambos álbumes y corre a pincharlos. Si tras escuchar la inicial “Dead Star End” sigues creyendo que todo está perdido es que no has entendido nada de nada. O eso o que tu vida está tan podrida por los sonidos prometedores de un presente artificialmente mejor que ya no eres capaz de insuflar sangre a través de tus obtruídas venas y darle a tu corazón las dosis exactadas de ROCK ...". Pues también, está claro. Como también es cierto que ese quinto e invencible corte, "Revolver junkies", es lo más parecido a un hit single que jamás parieron. Por en medio andanadas como "Cobra" o "Plasma dive" que son sendos incendios en si mismos. La parte guitarrera final de "Rahpsody" es directamente taquicárdica, el poso blues de "Silk" te hace sudar carretera aún en el balcón de casa, lo cuasi psychobilly por momentos de "Naked sun" o el marchamo creciente de "Pinhead cramberry dance" son otras harto poderosas victorias al k.o... Y aunque, dígase todo, el respiro para rebajar estática de "Bogie's dawn" quizá se alargue un algo (es el único momento que se levanta pie del gas, por otro lado, lo que le otorga en cierta medida la etiqueta de "necesario" al tema... antes que los tímpanos empiecen a sangrar y tal) ese final con la parte más melódica (a su manera, ojo) de "GT 400" y "Drop" (con "Pistol disco" en medio como último arreón kamikaze, eso sí), y siendo esa última mi momento favorito destacado en un disco cuya media se me antoja tan indebatiblemente elevada, ahí queda para los restos. Y no se engañe nadie, que si hay canciones que no menciono no es porque sean inferiores en modo alguno es, se admite no sin cierto pesar, por pura y dura haraganería estival... qué reprochar a burradas como "Angie Hotel", "Young jaguar" o "Dust bunny ride on", al fin y por los mismos clavos (y con ello, anda mira, ya las menté todas -menos los bonus-... tramposete es uno, sí).

Es, en definitiva, por ejemplos de estos contados que la historia rocanrolera te va dando (de muy en mucho) que no me hace perder el sentido según qué de lo mayoritariamente aplaudido en la actualidad, aún por las gentes de bien amantes del rocanrol, por mucho que me lo intenten endilgar a presión... No es que Ryan Adams, Jack White, Ashcroft y el otro, o los Artics (considerable etc) me parezcan mal (de verdad que no), es que para mi no pasan del mero entretenimiento (y para un muy breve ratito)... de los entremeses baratos de altramuces y boca bits. Lo que de vez en cuando está bien (claro qué sí) pero...joder, si hay entrecot a la pimienta no me hagas jugar a las casitas, porfa plis. Once eran los samurais que se te escaparon cuatro, Maestro... Y aunque no los hayas visto jamás en la Mtv o similares.  

Thee Michelle Gun Elephant - "Casanova Snake" (2000) : 9'4/10
01. "Dead Star End"/ 02. "Cobra"/ 03. "Young Jaguar"/ 04. "Plasma Dive"/ 05. "Revolver Junkies"/ 06. "Dust Bunny Rides On"/ 07. "Naked Sun"/ 08. "Rhapsody"/ 09. "Bogie's Dawn"/ 10. "Silk"/ 11. "Pinhead Cramberry Dance"/ 12. "Angie Motel"/ 13. "GT400"/ 14. "Pistol Disco"/ 15."Drop".




Por Guzz

Ed Harcourt - "From Every Sphere" (2003)

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La aparición en 1994 del "Grace" del hijo de Tim Buckley supuso un antes y un después. Un disco de debut gigantesco de esos que hacen historia, que no puedes dejar de amar aunque no lo visites tantas veces como debieses. Supongo yo que fue un shock para el personal encontrarse aquellas magnificas canciones en su interior pero desde luego seguro que lo fue escuchar como estaban interpretadas. Jeff tenía el "mojo" y la verdad es que pocos lo tienen. Yo nunca lo sabré porque descubrí tarde el disco, muy tarde, llegando a los dosmiles, cuando Jeff ya no estaba entre nosotros. En 1997 Jeff dejó este mundo, como otros grandes padecía un desorden bipolar acojonante y nunca nos dirán (tampoco creo que lo sepa nadie) si lo suyo fue un accidente o un suicido, chi lo sa? Su desaparición dejó una profunda huella, tanto a terrícolas maduritos como a los más jovenzuelos. Estos últimos sin duda quedaron huérfanos de uno de los mayores talentos musicales de final de siglo, Cobain había muerto en 1994 y los referentes empezaban a escasear. Los Gallagher? menuda mierda! En el 97 un servidor contaba con 20 añitos, por tanto creo yo que Jeff Buckley me hubiese tocado de cerca, como a todos los nacidos a finales de los setenta, como por ejemplo al londinense Edward Henry Richard Harcourt-Smith quién puede que decidiese dedicarse a la música después de escuchar por primera vez ese tremebundo "Grace", sin duda, y conociendo su trabajo, la influencia de éste sobre su música es obvia.


Ed Harcourt comenzó su carrera en el 2000 con prometedores EPs aunque su primer largo data del 2001, "Here Be Monsters". La primera noticia que llega a mis oídos viene de mi hermano Blak Meeple que por aquella época estaba muy en la onda. Se hizo en 2003 con un EP llamado "Maplewood" y con el segundo disco de Harcourt que acababa de salir al mercado y del que hoy os quería hablar pues llevo toda la semana entregado en cuerpo y alma a él, hablo de "From Every Sphere". Hace ya bastante tiempo mi hermanito llegó un día a casa nervioso y no paraba de repetir una y otra vez "escucha esto, escúchalo!", y sí, al final le hice caso y acabé como tantas otras veces con una erección de caballo, ni viagras ni polleces que valgan. Aluciné, sin más. El tipo claramente sonaba a Buckley, cosa obvia, pero había más cosas, muchas más cosas. No podemos negar que la influencia del Duque Blanco está allí también, Bowie es Bowie por los clavos de Cristo! Amén!. Si a alguien se le podía comparar en aquella época era al bueno de Rufus Wainwright que mi hermano también adora (yo, no tanto). Uno yanqui, otro inglés... bueno, dejemos las comparaciones, a cada uno le ha ido como le ha ido, y a hecho con su carrera lo que ha podido o querido. Dejando de lado las comparaciones absurdas las canciones que presenta el señor Harcourt en este disco son para enmarcar. Son atrevidas, grandiosas, en ocasiones extrañas y bellas, siempre con un piano arropándolas y la voz de Harcourt sublime. 

Un piano melodioso y coquetón abre el disco, entra la voz de Harcourt y sabes que te va a llevar al huerto sin remisión. "Bittersweetheart" es una preciosidad ensoñadora, un dulce caramelito pop que uno no puede quitarse de la cabeza. El piano es protagonista absoluto y marca toda la canción y casi todo el disco. Suenan entonces melodías circenses, de atracción de feria, la percusión hace acto de presencia y la voz de Ed nos deja sin aliento al entonar "With beady black eyes the bluebird has died, it's feathers have dried, it couldn't survive...", joder con el amigo Eduardo, virgen santa! Esa forma de hacer canciones, de cantar, de entonar como un Bono moderno se puso más tarde muy de moda, pero aquí era toda una sorpresa. La canción en su estribillo me desmonta toa toa, sube sube y sube.... y el final nos deja extasiados totalmente... a por el cigarrillo de después... ya me entendéis. Personalmente cuando me doy cuenta que estamos ante algo grande es cuando escucho "Ghost Writer", con una intro acojonante, trompeta y ruidismos mediante, muy Tom Waits, muy acojanante, muy requetebuena y un inquietante piano por allí en medio: "Ghost writer in the heart of the duplicated system everywhere I look. Ghost writer makes a start in the duplicated system with a brand new hook...". Podemos seguir dándonos con un canto en los dientes porque lo que viene aún es mejor. Escuchad "The birds will sing for us" si no me creéis. Travis? quienes son esos? Temazo absoluto. Popazo eterno de los que ponen todo de punta, todo todito. "Sister Reneé" es otra delicatessen con ese inicio a la neilyounguera armónica, madre mía, si te coge en un día malo te deja peor que pelando cebollas. Y llega entonces otro castañazo de esos que me vuelan la cabeza, joder, "Undertaker Strut" es la repolla, quiero que sueno esto cuando vaya de camino al infierno. Inquietante piano, tremenda melodía e increíble interpretación vocal. 

El disco no baja en ningún momento el nivel de calidad. Si acaso no para de subir. "Bleed a river deep" es otra balada de esas que te dejan KO, de las que Ed Harcourt se volvió un auténtico especialista. "Jetsetter" sirve como perfecto electroshock, nos devuelve a la vida, es una gran canción. Aparece de nuevo la armónica cosa que me estremece, un tema muy Eels, sí, porque no decirlo. Y entonces llega uno de los temas del disco, llega "Watching the sun come up" y se me caen las bragas al suelo.  Una extraña mezcla de Bowie/Buckey/Rufus/Bono.... El piano desgarrando nuestra alma, quemando nuestro corazón a fuego lento.... épica, romántica, de belleza absoluta... no sé como describirla.... temazo del recopón bendito que tiene aquella cadencia que tenía el "Heroes" de Bowie, como si aquella la cantase Buckley. "And if you're broken down lying face on the ground, It's too laaaaaate!".... no puedo dejar de escucharla en bucle eterno, no puedo, he vuelto a caer en sus garras.... "I could never be beyond repair, I could never be beyond repair... Watching the sun come up..."... Avanzamos hacia el ineludible final con la frágil y hermosa "Fireflies take flight" con pianitos de juguete para una pseudo-nana. "Metaphorically yours" está construida con mimo, a lo Sexsmith y finalmente, termina con la canción que da nombre al disco, siete minutos para "From every sphere", siete imprescindibles minutos, gloriosos minutos. 

Tuve la suerte de verle en concierto, un concierto cercano, ni cien personas para una actuación sorprendente y memorable. Seguí después su carrera. Al año siguiente "Strangers" le ponía en primera plana, era un disco más comercial pero no bajaba el nivel creativo. Luego, no entendí lo de "The Beautiful Lie" aunque había media docena de buenos temas, menos aún lo de "Lustre" (2010). Tiré la toalla con él, esa es la verdad. El año pasado mi hermano puso "Back into the woods" como uno de sus discos preferidos del 2013, pero yo no conecté con Harcourt, creo que me costará mucho hacerlo de nuevo. Siempre me quedará "From every sphere" y "Strangers" dos auténticos discazos. Sobretodo este "From every sphere", un disco especial, mágico, celestial. Un clásico oculto que seguro para muchos pasó inadvertido y que hoy quería reivindicar.

Ed Harcourt - "From Every Sphere" (2003)
9/10
01.- Bittersweetheart/ 02.- All of Your Days Will Be Blessed/ 03.- Ghost Writer/ 04.- The Birds Will Sing for Us/ 05.- Sister Reneé/ 06.- Undertaker Strut/ 07.- Bleed a River Deep/ 08.- Jetsetter/ 09.- Watching the Sun Come Up/ 10.- Fireflies Take Flight/ 11.- Metaphorically Yours/ 12.- From Every Sphere.




Por Nikochan
*post aparecido originalmente en Nikochan Island

Álbum doble de Lucinda Williams: “Down Where The Spirit Meets The Bone”

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El 30 de septiembre a través de su propio sello, Highway 20 Records, Lucinda Williams publicará el álbum doble, “Down Where The Spirit Meets The Bone”, el primer disco desde el maravilloso “Blessed” y sus Kitchen Sessions del 2011. En este doble disco que contendrá 20 canciones encontraremos invitados de postín como Bill Frisell, Tony Joe White, Ian McLagan (teclista de los Faces), los miembros de la banda de Elvis Costello Pete Thomas (batería) y Davey Faragaher (bajo) y a los componentes de los Wallflowers Stuart Mathis (guitarra) y Jakob Dylan (este hace coros en ‘It’s Gonna Rain’). Os dejamos con el tracklist: 

Disco uno: 01.- Compassion/ 02.- Protection/ 03.- Burning Bridges/ 04.- East Side Of Town/ 05.- West Memphis/ 06.- Cold Day In Hell/ 07.- Foolishness/ 08.- Wrong Number/ 09.- Stand Right By Each Other/ 10.- It’s Gonna Rain

Disco dos: 01.- Something Wicked This Way Comes/ 02.- Big Mess/ 03.- When I Look At The World/ 04.- Walk On/ 05.- Temporary Nature (Of Any Precious Thing)/ 06.- Everything But The Truth/ 07.- This Old Heartache/ 08.- Stowaway In Your Heart/ 09.- One More Day/ 10.- Magnolia

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Mañana a la venta el nuevo disco de Weezer

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Mañana sale a la venta el nuevo álbum de Weezer que llevará por título “Everything Will Be Alright In The End” disco producido por Rick Ocasek (The Cars), el primero en cuatro años y el que será si no nos fallan las cuentas su noveno trabajo de estudio. Si lo que hay dentro tiene el mismo nivel de la portada nos damos con un canto en los dientes. De momento aquí tenéis el single de adelanto "Back to the Shack".


Jamie T anuncia nuevo disco para Septiembre

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El guerrillero cantautor inglés Jamie T que bebe tanto de The Clash, como de los Libetines y de los Monos Árticos mezclando todo con unos exquisitos rapeados rocanroleros ha anunciado hoy la aparición de su nuevo álbum para el próximo 29 de Septiembre. Será su tercer largo después del interesantísimo debut del 2007 "Panic Prevention" y de su notabilísima y más variada continuación del 2009 "King & Queens". Su nuevo disco llevará por título "Carry on the Grudge" y aquí tenéis el tracklist:

01.- Limits Lie/ 02.- Don't You Find/ 03.- Turn On The Light/ 04.- Zombie/ 05.- The Prophet/ 06.- Mary Lee/ 07.- Trouble/ 08.- Rabbit Hole/ 09.- Peter/ 10.- Love Is Only A Heartbeat Away/ 11.- Murder Of Crows/ 12.- They Told Me It Rained

Os dejamos con un adelanto:



Guadalupe Plata - Guadalupe Plata (2013)

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En uno de los veranos más infernales que Úbeda (Jaén) recuerda, dos amantes del blues pantanoso (Pedro de Dios y Carlos Jimena) realizaron un experimento químico mezclando el canto de la rueda de pozo oxidada de Hound Dog Taylor, la oscuridad de Skip James, el ritmo hipnótico de John Lee Hooker y R. L. Burnside, la locura de Screamin Jay Hawkins, la dulzura de Tampa Red, el slide asesino de Elmore James y la esencia de Son House. 
La combustión fue inmediata, pero las llamas quedaron fuera de todo control cuando Paco Luis Martos apareció en el laboratorio con un primitivo bajo elaborado artesanalmente con un barreño de zinc, un palo de madera y una cuerda de arrancar motosierras. De estas llamas nació GUADALUPE PLATA, un compuesto diabólicamente adictivo formado por un blues crudo, sucio y serpenteante, con influencias del blues del Delta del Mississippi y la música de raíces, letras de amor de ultratumba ladradas en castellano y una electrizante y sudorosa puesta en escena.
Así en 2009 editan su primer EP de 6 temas dónde hacen una versión y el resto temas propios. En 2011 sacan su primer largo y dejan claro que lo suyo va muy en serio. Los discos no llevan título, sólo el nombre del grupo.
Y en 2013 sacan a la luz su segundo larga duración, Guadalupe Plata en 2013 si queremos llamarlo así. Y aquí, ya parten la pana definitivamente, ya que no es necesario atravesar el charco para hacer un blues incendiario, psicodélico y ortodoxo a la vez, aplicando la misma medicina que en sus anteriores trabajos, pero esta vez con un toque añadido, y es que es un disco perfecto para hacer giras y tocar en directo, un disco de carretera y manta, como se suele decir.
El blues del diablo se basa en electrizantes melodías, con una guitarra dominante, una sección rítmica apabullante y frases que se repiten como si de una sentencia se tratara.


 
 
Lamentos inicia el disco, casi a modo de intro, con ese aire a bares desérticos y mujeres crueles, que tanto les gusta. Rezando y Rata te sumergen de lleno en el mundo de Guadalupe Plata que se instala donde ellos quieren, en un cortijo, en una zona desértica de México donde se practica santería, se inhala tabaco y se bebe bourbon, con esa voz de Perico de Dios salida de ultratumba y la guitarra disparando cual fusil bluesero, sobre todo en Ratas, donde te quedas anonadado. Oh my Bey es increíble, con ese inicio casi de jazz de la batería de Carlos Jimena, y esa onda de los Doors cuando buscaban peyote en el desierto, para que la guitarra le de un vuelco y la convierta en electrizante y siga disparando ráfagas y ese estribillo que es puro delirio. Demasiado es una pieza menos caótica y más lineal estructuralmente, sonando a un blues muy muy antíguo. El funeral de John Fahey es un tema de aires de spaguetti western fronterizo, siempre con la base pantanosa de fondo. Esclavo es una melodía apabullante, con la voz de Perico medio sincopada a posta, delicioso tema con ese estribillo repetitivo. El Blues es mi amigo es otra melodía muy rápida, que parece desbocada y a punto de perder el control, resuelta de manera genial por el trío. Voy caminando es un tema en la onda de calaveras y ultratumba que dominan a la perfección, blues de muertos, con la voz de Perico a tope. Milana es una joya en si misma, blues descarriado que evoca claramente a aquella película de los Santos Inocentes (cuando Paco Rabal cuidaba de su Milana) con un riff de guitarra atronador que se escapa por encima y debajo de los ritmos marcados por la sección rítmica. Jesús está llorando 2 juega con la voz de Perico y una distorsión en su justa medida de la guitarra, y ese "mala" repetido varias veces que te deja loco. No me ama es un tema descomunal, con un ritmo precioso, a medio tiempo, dónde la guitarra navega feliz, ayudados por una armónica fundamental. Y se cierra el disco con Santo entierro es el típico tema de ultratumba que cierra a paso lento, casi de procesión de semana santa, y con silbidos incluídos, un disco glorioso.



 
 
Este trío no busca ni darle la vuelta a un estilo invariable, ni nada por el estilo, ni tampoco apelan a la originalidad, aunque cuidado que para mi son la mar de originales en algunos aspectos, pero ante todo suenan muy veraces y con la carga estética de una base clásica metida hasta el tuétano.
No sé que pacto han hecho con el Lucifer, pero son una de las mejores bandas que tenemos en nuestro país, y que les pongan velas en Úbeda, porque son grandes no, muy muy grandes.
 
Os dejo con el vídeo de Esclavo.
 

 
 
 
 
 
Guadalupe Plata - Guadalupe Plata (2013): 9/10
 
1.Lamentos/ 2.Rezando/ 3.Ratas/ 4.Oh my bey/ 5.Demasiado/ 6.Funeral del John Fahey/ 7.Esclavo/ 8.El blues es mi amigo/ 9.Voy caminando/ 10.Milana/ 11.Jesús está llorando 2/ 12.No me ama/ 13.Santo entierro

Mercury Rev - Deserter´s Songs (1988)

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Algunas veces, muy pocas, surgen discos desde los agujeros negros de la galaxia musical del rock and roll, normalmente producto de la grandisima personalidad de sus artifices o de la conjunción de las constelaciones o quizas de crear un ambiente de ensoñación en el esttudio que trasciende a cualquier fijación de las grabaciones en espacio y tiempo.
Se me ocurren, a vista de pájaro, Music From The Big Pink ,Wish You Were Here o Marque Moon, por citar tres continentes dentro de los propios planetas de las discografías de sus grupos autores. 
Algo de locura quedó encerrada dentro de sus reconocibles trazos académicos derivados de un aprendizaje de los grandes y es ella  la que les hace a todos tan especiales.
Era 1998 y el año anterior, Time Out Of Mind de Bob Dylan fue ese tremendo golpe en la mesa que marcó por donde debían discurrir,a partir de entonces, las producciones, los ecos, el misterio de reinventar el  viejo blues y su hijo el rock and roll. Lo que nadie esperaba es que lo diera de nuevo y por enésima vez, un veterano. Pero así fue.

Los Mercury Rev fueron muy inteligentes y bajaron las dosis psicotrópicas de sus trabajos anteriores para subirse al pedestal del clasicismo majestuoso con las suficientes dosis de deconstrucción y modernidad con su cuarto álbum, el Deserter´s Songs.
Una obra magna ( una POM)  hecha para verse en cinemascope, con una ambición y belleza que abruma y, además, muy particular y oscura para el neófito pese a sus luminosos referentes.
Cada canción deriva de una formulación diferente, una química distinta que representa los estados de ánimo previos al despertar con el café, un salto al vacio sin paracaidas que ahora , ya pasados los años, hace apreciar su carácter de gran reserva.

Para empezar, nos sorprende la voz de duende de su frontman Jonathan Donahue que está ahí siempre presente para recordarnos algo escondido de nuestra niñez, dulce pero tremendo, único e irrepetible.
En su momento, nadie dudo en decir que era el mejor disco de su año pero ahora...¿alguién se acuerda de él?

Haced la prueba de escucharlo de nuevo, pienso que se ha asentado de maravilla y que es un clásico.

Holes tiene frases tan bellas como "bands those funny little plans, that never work quite right" y un aire de plegaria tras una intro floydiana. Nos damos cuenta que estamos en esa liga que practica la Big Music como los Waterboys pero ala americana. Los intrumentos de viento y la sierra de metal ululante les hacen como grupo los David Linch del nuevo rock, el ciervo puede aparecer en cualquier momento, cruzado en esa carretera americana donde todo es posible. 
Algo dificilmente explicable hace del todo una sublime sinfonía del bosque animado como ese Tonite It Shows totalmente arrebatador, con su aire Stravinskiano, de cuento fantástico, pedazo de melodía, de arreglo y desenlace.
Seguimos ensimismados en una especie de ballet onírico freak con Endlessly, los coros de las ninfas nos confunden en la noche estrellada.  Qué cerca está la felicidad del horror, la despedida, el sueño, la vuelta a empezar...leaving you again endelessly.El grupo y las relaciones entre sus miembros se desmoronaban.
Un pasaje intrumental turbador como los paisajes del Waits de la Brennan ( I Collect Coins) da paso a la menina del disco: Opus 40 es sin duda, aparte del mejor homenaje a The Band (sin copiarles) que uno ha escuchado ( y no sólo por los cálidos tambores de Levon como invitado ya que se grabó cerca de la Big Pink, en las Catskills Mountains de Woodstock y se hicieron amigos de sus más ilustres vecinos) una de las mejores canciones de la década de los noventa y de toda mi vida de locura de amor por la canción.
Unos versos dylanianos "with her spanish candles and her persians poems" que recuerdan a la Dama de los Ojos Tristes de las Tierras Bajas y unos majestuosos arreglos sobre su base de crescendo gospel, más un memorable aunque corto solo de Hammod B3 ala Billy Preston, la hacen digna de estar incluida tanto en el Blonde On Blonde como en el Let It Be.
Creo que con Up With People  de los Lambchop es de esas joyas que yo llamo Perrita Laika, es decir , de enseñar a los extraterrestres para que vean lo que es capaz de crear el ser humano al servicio de la belleza infinita.Es una pena que mucha gente no tenga ni pajolera idea de su existencia y no tenga intención de descubrir eso de que también en los noventa o en los dosmiles, hay muchos diamantes por el corral.
Hasta aqui , Deserter´s Songs impresionante y sigue...
Hudson Line tiene la gentileza de dar un respiro a la voz principal para que Grasshopper, el guitarrista y otro de los compositores, cante una preciosidad para el lucimiento del hammond de Adam Sayder y el saxo de nada más ni nada menos que,  Garth Hudson.
Otro interludio  instrumental de frenopático al estilo  Swordfish Trombones, The Happy End (The Drunk Room)  da paso a otra de las maravillas,  Godess On The Hiway , que desde el minuto uno recuerda a Neil Young con los Crazy  Horse pero como si vinieran de Marte. And I know ain´t it gonna last, de esa frase estribillo creo que nació un movimiento, el de los nuevos pastores desde My Morning Jacket a Midlake o Band of Horses.
En un tono más funkoide pero totalmente psicodélico discurre The Funny Bird y uno recuerda aquellos años y aquellas buenas bandas como Grandaddy, The Delgados o los Spiritualized que practicaban eso de la weird america como una religión y no tan alejados de los planteamientos de unos chicos de Oxford llamados Radiohead.El cambio de siglo fue excitante.
Si escuchas cosas como lo nuevo de Jonathan Wilson,  te darás cuenta de que lo más orgánico y melódico del rock progresivo se recuperó en cosas como The Funny Bird por lo que el californiano además de colgado de los Floyd también tendrá en su capillita el Deserter´s  Songs.
Otro pasaje terrorifico desemboca en el tema más "de la época", más bailongo, más post-scremadélico, el cual me encanta, Delta Sun Bottleneck Stomp.  Con sus rastros de free jazz y su carácter sureño pasado por la batidora dance, rubrica una obra compleja pero del todo admirable.

No es fácil Deserter´s Songs como no son fáciles las obras muy personales que muestran también el lado oscuro de la luna. Gracias a él , los Flaming Lips triunfaron con su The Soft Bulletin, grabado por las mismas fechas y con David Freedman también de productor. Deserter´s Songs y su buena acogida en UK y después en Europa y los USA, generó una corriente de rock algo demente pero francamente interesante  y eso es algo muy grande.

Pienso que Matthew E White, el año pasado, con su Big Inner se acercó ,a su manera, a la receta de la melting pot que te permite cocinar con todos los ingredientes de la música americana y sus afluentes para, muy de vez en cuando, crear algo nuevo bajo el sol.

Deserter´s Songs es sin lugar a dudas un disco esencial pero también un disco isla, no se parece a nada ni nadie. Esa es su conquista: trascender a quien lo firma y tener nombre propio. Y si , Jack Nitzche si no hubiera muerto justo entonces, hubiera sido su productor.
¿Se puede decir eso de muchos discos? No.

Por Joserra

Mercury Rev - "Deserter´s Songs"
9,2/10
"Holes" /"Tonite It Shows"/"Endlessly"/"I Collect Coins"/"Opus 40"/ "Hudson Line"/"The Happy End (The Drunk Room)"/"Goddess on a Hiway"/"The Funny Bird"/"Pick Up If You're There"/"Delta Sun Bottleneck Stomp"




Bonnie "Prince" Billy - "Beware" (2009)

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Puede que ya lo sepáis, he vuelto a caer en las redes de Will Oldham. Músico grande entre grandes. Genio actual incomprensiblemente poco valorado en una escena necesitada de grandes artistas y músicos de esos que están por encima del bien y del mal. Yo lo sitúo en ese grupo privilegiado al que pertenecen M Ward y Howe Gelb entre otros pocos, no demasiados. Es decir, delicatessens absolutas que no pueden discutirse, solo disfrutarse. Oldham es un tipo raro, feo de cojones y de culo inquieto. De sus múltiples caras me encanta su "Viva Last Blues" bajo el nombre de Palace. Ese fue mi primer contacto real con Oldham y fue gracias a mi hermano Black Meeple que adora el disco y que hizo que yo también lo adorase. Luego le seguí la pista al bueno de Will, le hizo un marcaje hombre a hombre pero cual Messi en estado de gracia se me escapaba por doquier con sus múltiples trucos. Sin duda es el formato de Bonnie "Prince" Billy el que me gusta más de Oldham. "I See a Darkness" de 1999 me dejó en fuera de juego y con los calzones bajados. Uno de esos discos que uno debe tener y saberse al dedillo antes de dejar este mundo. Un clásico en la sombra. Una auténtica joya sideral. No voy a ponerme a enumerar sus grandes discos como Bonnie aunque debería hacerlo pero no puedo dejar de señalar "Sings Greatest Palace Music" (2004), "The Letting Go" (2006) y "Lie Down in the Light" (2008), pero vamos, cualquiera de sus discos no baja del notable, ya no digo si nos vamos a pescar a sus otros proyectos, por ejemplo aquel "Viva last blues" que os comenté antes o el "The Cairo Gang" que tan bien me recordó el otro día el maestro exiliado Chals


A todo esto yo he venido al Exilio a hablar de mi disco favorito del barbas, ese que me teletransporta a otra galaxia, qué digo, a otra dimensión. Ya su portada llama poderosamente mi/nuestra atención, portada con un guiño o dos al "Tonight's" de Tito Neil. "Beware" es de esos discos con grandes portadas, eternas, míticas. Y si hablamos de lo que hay dentro... buff, se me eriza el bigote y lo que no es el bigote. Lo escuchaba yo el otro día repanchingado en la playa. No hacía muy buen día pero yo lo escuchaba mirando el mar que comenzaba a ponerse bravo, desafiante... y sólo este "Beware" con sus magnificas canciones o mi mirada arrebatadora o la meteorología o simplemente la casualidad consiguió calmar las olas, dominar la fuerza del mar y poner en calma toda esa fuerza de la naturaleza. Así es "Beware", algo sobrenatural. Como os digo y os repito lo que se marcó el bigotes en el 2009 fue un auténtico discazo de esos insaltables. No dejando duda alguna de su maestría dentro de esa escena folk-country-americana que tan de moda se encuentra, se encontró y se encontrará, y que por otro lado siempre me ha apasionado sobremanera independientemente de si las revistas intentan vender la moto o no, de la moda, de las tendencias y de la madre que parió a Paneque, por cierto quién coño es este Paneque y qué cojones haría su pobre madre, me pregunto a veces contrariado... 


Suenan los primeros acordes de “Beware your only friend” y el sol ilumina mi cara, esbozo una sonrisa, y uno podría dejarse caer en el sofá mientras da un trago de Tom Collins y se abandona debido a la belleza de la canción. Me enamoran sus coros femeninos sumamente delicados que rozan la espiritualidad del gospel, y ese regusto a country poderoso que sólo el príncipe sabe darnos, un puto clásico instantáneo. El tipo se recrea en la balada country “You can’t hurt me now” que tiene uno de eso estribillos que canto a pechoplaomo en cuanto se me aparece la oportunidad, la madre que lo parió, qué bueno es, qué difícil es hacerlo fácil y que sueno todo tan de putísima madre... y lo del xilófono es para caerse muerta... En “My life’s work” deja en ridículo sin apenas esfuerzo al idolatrado y tal vez sobrevalorado, también por mi que no se diga, Ryan Adams. Esta canción es simplemente perfecta, con unos coros y un saxo juguetón que me dejan anonadado, dándonos un inicio de disco sobresaliente que sube al excelente con “Death final” que deja el listón muy alto aunque el tipo lo mantiene sin problemas durante todo el disco, disco que aún tiene muchas cosas buenas que darnos y con las que sorprendernos como su "Heart's Arms" que es uno de esos temas que gana con las escuchas, un pozo inagotable que se hace con su propio hueco en un disco repleto de temazos.


Aparece Bonnie "Prince" Billy con sus violines, sus palmas y sus coros country en la maravillosa "You don't love me" otra vez con uno de esos estribillos de etiqueta y unos metales suaves como el algodón. "You are lost" nos ofrece esa balada countresca que domina a la perfección el bigotudo Oldham antes de sobrecogernos con la balada “I won’t ask again” muy influenciada por Neil Young donde Bonnie nos ilumina y nos deja boquiabiertos con la sencillez hecha canción. Bonica del to es decir poco. "I don't belong to anymore" tiene ese regusto a M Ward, o mejor dicho, al maestro Orbison... a melodía perfecta.... con esa mandolina que pone pelos de punta. La parte final no tiene desperdicio, primero con la espectacular "There is something I have to say", delicada, bella, dulce.. y con unos acordes que recuerdan un algo aunque sea poco a los del genial Nick Drake. Con “I am goodbye” nos devuelve algo de alegría para el cuerpo, de las mejores del disco y de las que entran con mayor rapidez, puro Bonnie. El violín de "Without word, you have nothing" nos señala el final del disco, con esa voz femenina otra vez estupenda, preciosa y preciosista. Cierra "Beware" la estupenda “Afraid ain’t me” con esa flautita mágica que nos teletransporta al folk-rock de principio de los setenta y que sin duda es una de las mejores del álbum. Gracias a Bonnie “Prince” Billy me reconcilié con la música de aquel 2009, claro que “Beware” acabó siendo sin duda el mejor disco de aquel año, y me atrevería a decir sin miedo a equivocarme que es el mejor disco de country por etiquetarlo así en muchos años, y difícil será encontrarse un disco mejor en su estilo o en otros que se aproximen a su calidad y a su belleza en poco tiempo desde luego desde entonces no creo haberlo encontrado. De haberlos haylos y habrá sin duda pero este disco es un joya que por suerte para mí no quedará oculta y que espero que ahora tampoco lo esté para vosotros. Gracias Mr. Oldham.

Bonnie "Prince" Billy - "Beware" (2009)
9,2/10
01.- Beware Your Only Friend/ 02.-You Can't Hurt Me Now/ 03.- My Life's Work/ 04.-Death Final/ 05.- Heart's Arms/ 06.- You Don't Love Me/ 07.-You Are Lost/ 08.- I Won't Ask Again/ 09.- I Don't Belong To Anyone/ 10.- There Is Something I Have To Say/ 11.- I Am Goodbye/ 12.- Without Work, You Have Nothing/ 13.- Afraid Ain't Me. 



Por Nikochan

Festival Tomavistas, una nueva iniciativa en el Hipódromo de Madrid.

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Una de las empresas que más se está moviendo y en concreto la que es la impulsora de este festival Tomavistas, es OPEN HZ www.openhz.es. Se trata, de una iniciativa creada para dar a conocer el Hipódromo como centro de reunión y ocio en verano. Dentro de esta iniciativa, se han programado una serie de conciertos al aire libre, siendo el primero de ellos el que se celebró el 27 de junio con Los Enemigos y Kiko Veneno como cartelazo.
El festival se celebra este fin de semana y como podéis ver en el cartel, tiene un suculento menú de grupos españoles de la llamada franja indie, desde Sidonie a The Right Ons, o Triángulo de Amor Bizarro al Columpio Asesino, pasando por León Benavente, Fira Fem o Guadalupe Plata. 2 intensos días de los que daré cumplida información.
Os dejo con un vídeo de uno de los grupos participantes, que son The Right Ons y Quiere bailar, el adelanto de su nuevo disco para octubre, titulado Volcán.

Concierto The Jayhawks (El Loco, 15-7-14)

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La verdad es que eso de comenzar las ansiadas vacaciones estivales asistiendo a un concierto de los Jayhawks lleva implícito afirmar con la boca grande que se inician amenas, con buen pie. El directo de los de Minnesota es un valor seguro, un auténtico regenerador neuronal y, en un momento determinado, el mejor de los refrescos ante el imperante y agobiante calor levantino.  

THE JAYHAWKS venían sin Mark Olson pero con el resto de la troupe, encabezada por el orfebre Gary Louris, a continuar la mini-gira veraniega por España (Riaza -Segovia-, Barcelona, Valencia y Nigrán -Pontevedra) con el objetivo de recordar a los privilegiados asistentes de esos cuatro emplazamientos que existieron tres discos en los que no participaba el mencionado Mark ("Sound of lies", "Smile" y "Rainy day music", de 1997, 2000 y 2003 respectivamente) donde había material suculento por doquier, como se dice por estos lares "para dar y vender".

Lleno hasta la bandera en la Sala El Loco de Valencia, entradas agotadas como debe ser al tratarse de uno de los mejores grupos de rock en el último cuarto de siglo pero, por encima de todo, un lujo poder ver a un grupo de este calibre en un recinto que por sus dimensiones tiene un aforo relativamente limitado.

Cada uno de los miembros puso las gotas oportunas y necesarias para demostrar cuanta grandeza atesoran, una magnitud que abandera la mejor escuela emocional. Si Karen Grotberg puso con sus teclas y con su voz la mejor de las compañías, Marc Pelman fue junto al fichaje de la mandolina el que aportó la elegancia y el equilibrio. Y si Tim O'Reagan demostró que además de ser un crack con las baquetas es un magnífico vocalista, Kraig Jarret Johnson de los legendarios Golden Smog fue un invitado de lujo mientras Gary Louris dejaba patente por enésima vez que posee una de las voces más emotivas así como una varita mágica a la hora de parir las melodías más artesanales y atractivas.

El buenrollismo reinante era perceptible entre abundantes muestras de mesura y solemnidad con detalles de aparente modestia, espontaneidad y cordialidad que intercalaron dentro de una impresionante sucesión de megatemazos, de esos que la inmensa mayoría de la concurrencia sabía que son perennes.

Vamos con la lista de imperecederos.

"All the night reasons" y los pájaros volaron alto, praderas, cielo y estrellas. "Queen of the world" y sirvió de resorte para contagiar al abundante y admirable colorido femenino allí congregado. "Jennifer save me", perlita acústica poco conocida a tener en cuenta. "Fools on parade", otra perlita más de tipo country oculta entre los bonus tracks de los días de lluvia. "If i only had a car", sorpresa Golden Smog con Kraig de capitán.

Más. "Stick in the mud" y algún fan se arrodilló. "It's up to you", melodía imbatible, y algún extraño cuento de humo dorado añadido como "Until you came". "Eyes of Sarahjane", ojazos y la gente a la que le gusta divertirse. "Life's ups and down", otra sorpresa desconocida, al menos para el que suscribe. "I'm gonna make you love me", para secar lagrimillas de los más entregados.

Más. "The man who loved life", fantasía. "Think about it", uh uhuhuhhhh, se veía venir. "Trouble" y las claves de tanta grandeza. "Stumbling in the dark", delicadeza, elegancia. "Angelyne", cosa bonita, bonita, bonita, pero bonita del tó.

Más. "Smile", pues eso, de oreja a oreja. "Somewhere in Ohio", ba-ba-ba-ba-ba..., al unísono. "Waiting for the sun", de carretera. "Bottomless cup" Tim al mando sin dejar las baquetas. "Haywire", vital, existencialista.

Más. "Dying on the vine", momento clímax. "Blue" recordando el cielo sobre la verde hierba. "Save it for a rainy day", para no olvidar. "Tampa to Tulsa", buff, canela fina. "Big Star", tenía que brillar.

Y más. "Revolution blues" y  Kraig coge la batuta en la playa de Neil Young. "I'd run away", no se podía escapar. "Tailspin", tan frágil como resistente en el tiempo

Más de hora y media de grandeza, de palabras mayores y de emoción. Estaba más claro que el agua, estaba cantado, son The Jayhawks.

     Por Johnny 'JJ'  (Artículo publicado también en el Espacio Woodyjaggeriano).

The Grateful Dead - "American Beauty" (1970)

3 comentarios :

Turno para el mayor inapelable golazo por la escuadra, en lo que a obra de estudio pertoca, que Jerry y asociados le pegaron a la rocanrolera historia. Tótem absoluto (como ya lo es/fue  el inmediatamente anterior -"Workingman's Dead"-, del mismo 1970 conviene matizar) y trabajo de esos de los que, de alguna manera, avergüenza un algo siempre comentar/analizar (y, ya ni qué decir, "postear") habida cuenta su descomunal magnitud... Agarren fuerte el mejor y más querido de sus clásicos del medio, pónganlo en el altar más elevado que encuentren, pinten un mural en la muralla china, arrenden una avioneta para anunciarlo en las playas... Ni por esas estará por encima del "American beauty". A la misma altura, de acuerdo. Pero jamás, claramente al menos, por encima de él.  

El disco de "Box of Rain", "Sugar Magnolia", "Ripple", "Friend of the Devil" o "Truckin’"... Pero de qué cojones estamos hablando aquí, vaya...Sin embargo, como de este álbum ya está todo escrito y explicado (o poco menos, y "todo" lo que ha trascendido, se entiende) refiero brevemente el porqué me descuelgo hoy con tamaña virguería... Y es que llevo unos días disfrutando el nuevo y flamante álbum de los Phish ("Fuego"), y sintiéndome culpable por omitirlos siempre a la hora de mentar a las mejores bandas yanquis encargadas de recuperar los sonidos más añejos y queridos de los good old times surgidas del 90 (o aprox.) en adelante... Sí, entre Crowes, Wilcos, Jayhawks, Blind Melons y Pearl Jams (sin descuidar que estos últimos son seguramente un asunto de querencia generacional propia y sin descuidar tampoco lo que satisface acercarse, ni que sea tímidamente de vez en cuando, a la obra de los también erronéamente omitidos, por lo general, y muy honorables Gov't Mule), me descuido el espíritu de las jam bands que tan bien, mejor que nadie, ha sabido transcribir para un potosí de nuevas generaciones el Sr. Anastasio y su banda... Por todas estas, la entrada de hoy iba a ser (a priori) un destacar uno del hat-trick más querido de los Phish ("Farmhouse", "A Picture of Nectar" o "Billy Breathes") pero, coño... Si de hablar de "jam bands" se trata por primera vez en esta, su exiliada morada, pues, vaya, empecemos por dónde toca mejor si acaso... Vamos, digo yo.


Y es que en 1970 ya estaban bien asentados los "agradecidos fiambres" como la superbanda hippie-sanfranciscana capaces de liarte la marimorena en directo lo nunca antes -ni después en estos ropajes- visto u escuchado, que todos conocemos y aceptamos (que la historia sin duda la explican siempre los ganadores pero, de la misma forma, la realidad es siempre la más tozuda de las cosas existentes). Pero, caray, ¿tanto pecado hubiera sido -proviniendo de ellos- aprovechar las nuevas técnicas multipistas para dejar su impronta en estudio?. De la respuesta negativa que le dieron a esa pregunta nacen, para eterno gozo de todo el mundo mundial, sus dos maravillas de seguidilla en el año ya apuntado (sobretodo con el que hoy nos ocupa... el otro es más por concepto que por ejecución -en la producción- y aún tiene parte, aunque notoriamente menos y de ahí que los calcen siempre de la mano a ambos,  del entrañable "asilvestramiento" previo). Y, al tanto, no piense nadie que se me escapa que, precisamente, destacar tanto estos Grateful más "confortables" o "accesibles", los de "beauty" y "workingman", es huir un algo de la propuesta madre (el concepto jam band, para entendernos, de lo que son y serán máximos exponientes) pero, no me sean puñeteros, por el amor del dedo que le faltaba al tan añorado barbas... Ahí está igualmente su esencia bombeando de pleno y, por supuesto, ver crecer esas canciones (tanto y en tantas direcciones) más tarde en los múltiples directos a recordar es algo que nos agota todos los mejores y más rimbombantes calificativos que nos salgan del hinojo. 


Así, vamos ya casi al embutido, volvemos a principios del año 70 de la anterior centuria. Alejando a la banda de toda la verbena "flower-power-psicodélica" que tanto les debe de la anterior década y abrazando esos primeros pasos que dieran como un lustro atrás... Y, un suspiro ya antes de pinchar el disco, recordemos en justicia que aquí tenemos todavía el line-up original del combo  (el cual, tras los devaneos psicotrónicos mil, vuelve a la casilla de salida, más sabio y más curtido... y ahí están los resultados): Jerry Garcia, Phil Lesh, Bob Weir, Bill Kreutzmann y Ron McKernan... a sumar desde los créditos, para la ocasión y entre otros, las percusiones de Mickey Hart y (quítense la boina de llevarla puesta) las impagables atribuciones del erudito y siempre reverenciable Robert Hunter como letrista.

"Box of Rain"... Curioso que un disco que, inefablemente, hace esbozar una sonrisa a todo rocanrolero de bien que se precie por el calor y aprecio que suscita y merece, así en conjunto, arranque paradójicamente con una de las piezas más desoladoras que se quieran recordar... La melodía es preciosa, sin duda, pero este homenaje en carne viva que Lesh (quien además la canta alternando las cuatro chords) dedica a su ya fatalmente enfermo señor padre con la inestimable ayuda de Hunter y todos sus símiles y metáforas a mediar es, no quepa duda, de derrota inmediata ya de inicio. Solo empezar el viaje... "Look out of any window, any morning, any evening, any day..." El corazón en un puño, los huevos en el suelo y, en verdad, ya desde esa frase "American beauty" brilla en el cielo por siempre. No contentos con ello, y porque este disco es así de implacable, le sigue "Friend of the Devil". Canción que siempre se las apaña para aparecer en todas las selecciones privadas a la hora de tratar de recolectar las veinte (o muy aprox.) canciones favoritas de siempre por parte de quien suscribe... Así de dura y burra es (o me resulta a mi) la cosa. Pomada de la abuela, tazón de colacao y mirar la nevada por la ventana desde el calor casero... Infalible. Y si será cabrón el tio que hasta el mismo diablo le acabo persiguiendo aunque al principio eran colegas... De oldie a oldie, para no alargarlo más (y amenazo que podría ponerme a dar rodeos ya solo con esos dos temas y lo que me suponen hasta que empiecen aflorar castañas), aquí tenemos a "Sugar Magnolia" y su tan celebrado marchamo que auna motivos countrescos con tonos hippies y su emblemático bajo plantado en la morrera de inmejorable hilo conductor. Otro "hit" inapelable para los restos, ni qué decir. Y mejor no detenernos tanto en el song by song en verdad, que si no esto no terminará hoy... Esto es así. De hecho, la alegre y -también- agradecida ligereza de los dos minutos escasos de "Operator" por parte del teclista del combo es casi un necesario presente celestial entre tanto torreón. Aunque, será un espejismo of course... Ahí tenemos al "Candyman" despidiendo la first side. Más country para el camino... Pero no de porche, ojo, de bonfire, petardazo y crepúsculo de fondo, como es tan del gusto de este personal. Y especial cuidado a esos juegos vocales en la melodía que hasta los mejores wilsons de este mundo firmarían con orgullo y (please god) a esos teclados quilateros que acunan hasta la conclusión el montante a resultar. Espectacular todo al fin. Y lo mejor, claro, es que aún nos queda la otra mitad, que mal del todo no estaría, no...

Llegados este punto (o desde ese señor golosina que arriba comentaba, puestos a puntillear) la dupla Garcia-Hunter ya se hace dueña y señora de todo el tema compositivo (hasta la mítica conclusión firmada en comándita, sí) y, sin más, lo de "Ripple" con la inolvidable mandolina de David Grisman a modo special guest (y que ya teníamos en el amigo del diablo pero brillando de forma menos ubicable)  y su cumbayismo de despedida por montera, estrena una cara B que a la postre acaba resultando tan buena como la otra y por escéptico se quiera o pueda ser.  Y es que tampoco se queda precisamente atrás la muy "youngera" "Brokedown Palace" con su piano de abusivo lujo y al final uno no sabe si esto son los (otros) canadienses de la rosada casa, los del credo revivalista, el imparable bufalo, los playeros o la madre que los parió a todos juntos... Pues esa es la liga que, qué duda cabe, juegan los de Garcia (en buena hora aquel señor gallego se fue a mojar el churro a las américas... y que quién toque le bendiga a él por lo tanto que se debe lo mismo que me perdone a mí por ser tan chusco en lo descriptivo). Y es que, desde luego, si alguien no lo acaba de ver del todo claro, aún hoy y ahora,  le imploro se acerque ni que sea un algo a la más vivaracha "Till the morning comes"...  O es que acaso alguien no esperaba encontrar también maneras byrdianas entre tanta ambrosía... estaríamos buenos. Además, los acérrimos de los caritas o, mejor incluso, aquellos que pillaron el barco para visitar la jamás suficientemente reivindicada cuchara de Sebastian y cia tienen aquí un regalo en remanente forever. Aunque ojo que en la última curva antes de recta nos espera, agarrarse, el gran momento de pericia en cuanto a melodías vocales de "American beauty" de la mano de esa jodida delicia que es "Attics of my life". Que parece se va deshaciendo en un fade out de esos cabrones de por si, de los que atraviesan almas cual cuchilla mantequera pero que, de alguna manera, los puñeteros logran sostener hasta su clavado final mientras a uno no le queda sino aprender a escucharla hasta con miedo a respirar no sea que se fastidie el momento... la madre que los parió, solo se me ocurre añadir aquí ya. Y así, tal como empezamos, nos vamos de la mano de un/otro clásico incontestable en esto de rocanrol. Uno tan recordado e insaltable como "Truckin´", para más inris... Y, particularmente aunque ellos mismos parezca se lo quieran explicar unos a otros, no creo que haya resultado "raro" y sobretodo, en ningún caso, nos resulta "largo" (ni nada se le parezca por asomo), pero eso sí:  "vaya viaje", en conclusión y desde luego. Despedir un disco, así... adónde vamos a parar... Estuve algún tiempo defendiendo la estúpida (por lo gratuito) tésis de que un gran disco -si es que es grande de los de verdad- depende muchas veces de una gran conclusión y, por otro lado, tenemos esa "explicación técnica" de que "antaño" muchos músicos/artistas dejaban, muy comúnmente, para la última canción de cada cara aquella/s con la que no estaban convencidos al mismo nivel que el resto por aquello de exceder los diecisiete minutos y pico que -cuenta la leyenda- es (o era entonces) la duración perfecta de una cara vinilera para un long play... "Truckin´" no convierte en "válida" ni hace ley en absoluto de la mentada "tésis" por supuesto pero, coñe, vaya si no me serviría como uno de los más inmejorables ejemplos... y ni qué decir, por lo a otro tocante, se pasa por la forrera todas las "explicaciones técnicas" en la dirección apuntada, around the world y tan ricamente. "Truckin'" es Elvis martilleando clavos en la via del tren, con Johnson blueseando, los Crickets a los coros y con yo qué se cuantas cosas más de fondo se quieran y/o puedan encontrar, siempre sin bajar nivelón. ¿Conclusión?... La tienen tópica ("clásico"), histórica ("referencia"), porrera ("es-lo-más-tío") o hasta pijo-repelente a lo "rocdelus", si prefieren ("conspicuo plus, oyesss")... Para mi lo más mejor es que, básicamente, "American Beauty" sigue siendo y sonando tan de puta madre a día presente que, aunque sea al final de todo y haciendo trampas, no acabo de entender del todo como pueden estar leyendo todavía este soberano rollazo en vez de haberlo puesto por enésima, que es lo que procede y desde ya hace un buen rato... A friend of mine, forever. 


The Grateful Dead - "American Beauty" (1970) : 10/10
01. "Box of Rain"/ 02. "Friend of the Devil"/03. "Sugar Magnolia"/ 04. "Operator"/ 05. "Candyman"/ 06. "Ripple"/ 07. "Brokedown Palace"/ 08. "Till the Morning Comes"/ 09. "Attics of my Life"/ 10. "Truckin´".




Por Guzz