Led Zeppelin - "IV" (1971)

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Puestos a dar testimonio de POM's imprescindibles en la estantería de cualquiera, seas melómano o no lo seas, no puede faltar el cuarto de Led Zeppelin. La verdad es que no vengo a decir nada nuevo si es que a estas alturas puede decirse alguna cosa más de este disco, además estoy seguro que leeréis muchas más veces y mejor sobre este disco inmenso. Pero mirad, cuando llega el Zepelín no existe ningún otro sonido que me llegue del exterior, y simplemente me produce congoja y placer tener esta ilustre portada luciendo y escribir cuatro líneas como sentido homenaje.

Fíjate tú, ayer escarbando entre imágenes inconexas mientras escuchaba este disco, ensimismamiento suelen llamarlo, recordé que mi abuelo solía decirme que quien suele sacar mayor partido de las ideas más originales no tiene porque ser quien las inventa, algo que no entendí en su momento, el buen hombre me lo decía por otros aspectos de la vida moderna, yo ahí pragmático no soy ni pizca, supongo que si lo hubiera aplicado en una línea más comercial incluso podría haber llegado a ser un encorbatado hombre de traje gris, falto de empatía con la raza humana y con pasta hasta las orejas. Por suerte, como oveja negra de la familia que soy y loco por los discos además, vine a entenderlo con el rock. Y Led Zeppelin es uno de los casos a tener como ejemplo en ese aspecto, para empezar, creo que no existe grupo en el planeta tierra que tenga en su historial tal número de acusaciones de plagio y apropiaciones ilegales de canciones ajenas, una discografía que en sus cuatro primeros discos expolió el rock hecho hasta el momento con descaro y sin miramientos, desde riffs, partes vocales, intros, instrumentación, arreglos, incluso textos de Tolkien. A esto le sigue una la leyenda negra que supera la ficción, con sus borracheras interminables, y su afamadas y brutales orgías que bien les valdría una asociación de mujeres víctimas de sus tropelías, y excentricidades variopintas como la obsesión de Page por Aliester Crowley y sus neófitas prácticas de magia negra, todo con un vestuario entre la Swinging London y la mafia, y donde no faltaron muertes misteriosas de familiares directos y huidas a la campiña inglesa, toda una serie de capítulos que explicados al detalle podrían lograr que el más pintado rockero se hiciera pipi y caca encima. Los adjetivos podrían ser salvaje, peligroso, a tope...


Por mi parte no supe de todas estas mandangas extra-musicales hasta bien pasada la edad del pavo y a base de artículos de aquí y de allá, el más sonado que recuerdo leer fue en la mítica sección "No me judas satanás" de la Popular, aquellas líneas me dejaron cartón-piedra, e incluso me hicieron dudar (sólo unos segundos hasta presionar el play del cassette) ante el hijodeputismo de los cuatro músicos. Algo habría de cierto en todo aquello, y algo habría de leyenda urbana. Y pese a todo, nadie puede discutir su grandeza... y aquí una suelta eso de... it makes me wonder y/o el todo está inventado que puede ser un buen recurso para explicarlo, aunque realmente me quedo con el título de esa canción de los Rolling Stones que dice The Singer Not The Song, un título que llevo escrito en el apartado refranero justo antes de otro de igual calaña como The Song Remains The Same. Es el cantante no la canción, porque la canción es siempre la misma, desde el blues de Willie Dixon, Howlin' Wolf..., el soul y el rock and roll a través de los grupos sixties tal que Small Faces, Rolling Stones..., el folk de los pioneros del revival yanqui y británico, Joan Baez, Joni Mitchell (también), Bert Janchs, Roy Harper, Fairport Convention..., todo llevado al extremo en una especie de mezcla inestable a punto de estallar, el caso es que después de tantos años los discos de este grupo continúan sonando igual de frescos, únicos y desbocados, atractivos, placenteros, influyentes, místicos y míticos, únicos.

Dicho esto, ojo, el grupo estaba formado de grandes músicos incluso antes de debutar como Led Zeppelin, además de sus grupos seminales pertenecían a una de las últimas grandes generaciones de currantes de segunda fila, músicos de sesión y arreglistas que en los 60 pululaban por los estudios de grabación detrás de los nombres principales del cartel, y dejando en muchas ocasiones una huella imborrable cobrada solo a precio hora y muchas veces sin acreditar, dígase que ya llevaban tiempo allí cuando en el 69 volvieron del revés el rock. Y todo el mundo tendrá su disco preferido de Led Zeppelin, el mío va oscilando con el III como estampa principal, pero es innegable que puestos a dar un sello unánime puede que este IV tenga todas las papeletas, este tracklist es posiblemente el más equilibrado de su carrera, el que contiene todos los elementos que les han hecho grandes, la canción de la escalera incluida.

Imposible para mí detenerme como debe en cada canción, cada una merecería un post en el que explayarse disfrutando con la referencia a plagios varios, anécdotas sangrantes, influencias obvias y otras que no tanto... etc. Yo sólo os diré que Black Dog me parece ya de entrada acojonante, literal y metafóricamente hablando, el grupo lleva el riff blues plagiado de Dixon/Wolf a otra dimensión donde ni sus propios autores nunca habrían imaginado, con Rock'n'Roll dan cera como quien no quiere la cosa al propio rock'n'roll y al riff-shuffle pentatónico de sobras conocido que nunca volvería a ser el mismo desde entonces, abriendo de paso una nueva brecha dimensional para el rock de pelaje más rudo, y sin dejar la tradición que tan bien supieron aprendeher (con h) en su tercer disco, sellan con matrícula de honor el buen momento del brit-folk con The Battle Of Evermore, ratificado con la presencia de la siempre portentosa y nunca suficientemente homenajeada Sandy Denny, y tomando prestados los textos de Tolkien para esta batalla a la eternidad. Cierra la cara A, y por todo lo alto, la canción de las canciones, Stairway To Heaven es mítica y a enumerar junto al Like A Rolling Stone, Gimme Shelter y A Day In The Life, me sorprende que cuando salga a colación este temazo de primeras se afirme que tienen  mejores, puede que por tantas veces escuchada, aunque para mí sigue siendo uno de los puntos más altos que conocerá el pensamiento pagano y agnóstico en el rock, un carpe diem llevado a la espiritualidad ocultista ante la estupefacción y en las narices de la misma reina de mayo, hay muchas canciones pom en su carrera, y esta no será la mejor porque no hay bajo mi punto de vista una canción "la mejor" en su discografía, pero sí como mínimo a enumerar entre ellas.


La Cara B ejerciendo de reclamo vuelve al misticismo épico de Tolkien en la rítmica y portentosa Misty Mountain Hop, vuelta a la tensión instrumental entre sección rítmica y melodía, para ya de paso escenificar las tardes de fumata en el parque, inmensa tonada. Y vale que Four Sticks no será de sus canciones más nombradas posiblemente por compartir espacio con otras más conocidas, pero no deja de ser un portento arrollador y prueba de la apisonadora instrumental que fueron. Vuelven por los fueros del Brit-folk con Going To California señalando a Joni Mitchell como catalizadora, o mejor, víctima del plagio correspondiente, aunque sarna con gusto no pica nada, cierra la cara B y el disco When The Leeve Breaks, blues del Delta esta vez sí, acreditada como debe a sus autores Kansas Joe McCoy y Memphis Minnie, y como tan bien sabían hacer los Small Faces, improvisando libremente sobre un motivo principal, con la batería potente en primer plano y sonido trabajado al detalle, un portento en cuanto a producción y regristros se refiere, única, una de esas joyas últimacanción que reinan sobre el resto del tracklist desde su cómoda posición de cierre del disco, grande, colosal sería un buen adjetivo.

Se me hacía cuesta arriba en primera instancia hablar de tal magna obra del rock de nuestra civilización, pues siempre uno se ve minúsculo bajo la sombra del zepelín, pirámide que logrará por los siglos de los siglos escapar a la corrosión del tiempo, señalando como siempre ha hecho desde su impertérrita posición el mapa astral del rock de los 70 y de todo lo que vino después, ya sea de ascendencia por la Casa del Sol Naciente, sita en la ancestral New Orleans, o por la recóndita gracia de Bron-Yr-Aur allá por Gales. El cuarto disco de Led Zeppelin, que empiece la misa pagana.

Por Chals
Original de la misa negra en ON THE ROUTE


Led Zeppelin - "IV" (1971) 10/10

1.- Black Dog / 2.- Rock'n'Roll / 3.- The Battler Of Evermore / 4.- Stairway To Heaven / 5.- Misty Mountain Hop / 6.- Four Sticks / 7.- Going To California / 8.- When The Leeve Breaks






Bill Fay - Life is People (2012)

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Con dos años de perspectiva y tras un uso frecuente, como el pan de cada día, uno puede afirmar categoricamente que estamos ante el disco o colección de canciones más estremecedor de los últimos tiempos firmado por esa tercera edad del rock que deja en su sitio a tanta cosa efímera y de consumo rápido.

Life is People es ese milagro de reaparición de un loser del songwriterismo británico mediante la reivindicación y el apoyo de los amigos y el espalzarazo que supone que la banda de moda del integrismo roquero de raiz, Wilco y su lider, Jeff Tweedy, hicieran una cover suya  (la estremecedora POM, Be Not So Fearful) y no se cansaran de lanzar parabienes a su obra del pasado, escasa, de dos discos, ambos fechados en 1970 y 1971, imprescindibles tesoros enterrados.

Lo más curioso del caso es que en el proyecto se pusieron tantas ganas y amor que el comeback resultó ser, en mi opinión, su gran obra maestra y el disco que ganó la copa del certamen La Arruga es Bella que se consolidó con aquel Harps & Angels de Randy Newman y que había inaugurado el viejo Johnny Cash con sus American Recordings.

Los doce salmos-mantras que lo componen generan un instantáneo efecto curativo. Hoy es el día en que ante esas noches de nervios acumulados y de mente atascada en  el "centrifugado", de vuelta y vuelta, acudo a Life is People y me quedo en ese lugar a donde él  te lleva,  un paisaje donde te ves como una pulga en el cosmos relativizando la importancia de tus preocupaciones. Me deja en una absoluta paz.

No sientes el efecto de la gravedad de los problemas en su escucha, te colocas a unos cuantos metros del suelo y observas, reflexionas, sintetizas y cargas energía para una buena temporada. A su vez, te ries a carcajadas de todos aquellos a los que les gustaría llegar a este nivel de excelencia en la Tower of Song en la que Bill Fay, sólo por este disco, tendría una suite en la planta más alta.

De manera majestuosa, con unos músicos en estado de gracia, esta maravilla se abre con There Is A Valley plagada de versos dylanianos y transfondo cristiano. Tenemos el deber de valorarlo desde el lado gospel de las cosas, relativizando la critica fácil a su proselitismo, como pasa con el judio converso de la época Slow Train-Saved-Shot of Love. Lo cortés no quita lo valiente. Un hammond trasero hace míticos versos como: Every bullet from a gun is written upon the palms of the holy one. Quedas atrapado desde el principio y sin compasión en su bello discurso, como pasa sólo en los trabajos que han llegado a tu reprodutor para quedarse.

Big Painter baja a las catacumbas de la reflexión interna sobre la idiotez humana y el horror díario que vemos en los telediarios y estilisticamente está en un terreno no alejado al de Peter Gabriel. Su marcado carácter siniestro le hacen ese callejón donde te avisan que no te metas porque tiene peligro...pero te metes.

Una piano song isabelina y británica perfecta es The Never Ending Happening donde te moja la lluvía de la mañana de niebla, donde se lamenta tu corazón helado buscando descanso y curación. Muchos son los días en que acabas con los ojos con vaho tras su escucha cuando el mundo duerme.
Y el solo de chelo que aparece en su mitad ,  te estremece de una manera sobrecogedora, a niveles Nick Drake.In the garden, wet with rain que diría Van The Man. Superior.

This World cantada a medias con el fan Jeff Tweedy, es un folk-rock moderno, un himno de redención, una gozada llena de brío y esperanza y uno de los temas bandera del Life is People.

Como Van Morrison o Leonard Cohen, nos suelta una letanía del calibre de The Healing Day, emocionante oración que con su sección de cuerdas y ritmo de adaggio barroco consigue lo que anuncia, dejarnos limpia el alma de broza y hojarasca.

City Of Dreams con su aire floydiano era Wish You Were Here, también podía haber sido firmada por Bon Iver o por Spiritualized. En ella,  Bill nos vuelve a proponer un paseo por la observación de lo que está pasando: vivimos en ventanas virtuales, nos perdemos el cielo que está arriba y que no admite de compra y venta.Somos idiotas. Tremenda.

Be At Peace With Yourself es la clase de yoga más hermosa y barata, es el gospel más hermoso desde tiempo inmemorial. Ese rato de paz y tranquilidad que todos buscamos. Donde hay un propósito hay un camino dice  y como si un You can´t always get what you want desnudo se tratara, te lleva de la mano al cielo. Cuando la escuché por primera vez, no me pude creer su belleza y todavía sigo sin comprenderla, me la reservo para momentos en los que empujas con el brazo los trastos de la mesa y los tiras todos al suelo. Es la menina del LIfe Is People, sin duda. Es entonces cuando le colocamos en la balda junto al Old Ideas de Leonard Cohen.

La cover al piano del clásico wilquero Jesus , Etc. es tan apoteósica en su sencillez espartana y tono esencial que hablamos de algo como el Halleluja de Jeff Buckley: esa versión que ennoblece la original pero que la transforma en una energia diferente de la que sólo se mantiene su melodía insuperable. Escuchar para creer. Escalofriante.
Singing sad sad songs...bitter melodies, last cigarrettes, all you can get...turning your orbit around...Our Love, Our Love is all We Had... Buff...

Empires con su aire funebre nos enseña a escuchar el aire entre los árboles, sin más, como una terapia gratis pero más complicada de meter en la agenda en los tiempos que corren.Unos terrenos muy Robert Wyatt, algo más progresivos pero dentro del clasicismo del que bien a mamado Antony el de los Johnsons.

Como un padrenuestro tenemos Thank You Lord y este tramo del disco final en el que todo es puro misal, oraciones que son brisa, perpectivas con pocos objetos que las quiten profundidad.Tambien, en la destacable, una de las grandes, Cosmic Concerto (Life is People) donde percibimos esa paz que acaba en tormenta en un crescendo que pone los pelos de punta: la vida es la gente y nada más.

Mención especial merece The Coast No Man Can Tell y lo que significa para mi, no debería dar publicidad pero cuando me voy de mi amada costa vicentina portuguesa, en todos los años que tengo la dicha de acudir unos días allí ( y en el último que estuve, agosto 2012,  tenía ya descargado este disco) me fui llorando a moco tendido con ésta perla como B.S.O. de la escena, sin querer mirar el castillo de Aljezur para atrás, no fuera que me conviertiera en estatua de sal. Es tanta la paz que me dan aquellos arenales y acantilados , aquella costa de las que pocos te hablaran, como la que te ofrece la escucha de Life is People, algo excepcional, donde se vive la eternidad encapsulada en el tiempo, donde se pasa lo mejor de la existencia y los salmos no molestan ante el bello ruido del tronar del océano.
Con Life Is People la vida se siente pero no duele, razón por la que debemos tenerlo siempre cerca en el botiquín..

Por Joserra


Bill Fay - "Life is People" (2012)
9/10
1. There Is a Valley/2. Big Painter/3. Never Ending Happening/4. This World/5. The Healing Day/6. City of Dreams/7. Be at Peace With Yourself/8. Jesus, Etc./9. Empires/10. Thank You Lord/11. Cosmic Concerto (Life Is People)/12. The Coast No Man Can Tell.







Concierto The Rolling Stones (Estadio Santiago Bernabeu, 25-6-14)

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Concierto The Rolling Stones (Estadio Santiago Bernabeu, 25-6-14)

Asistir a un concierto de los ROLLING STONES a estas alturas de la vida no tiene una explicación lógica ni racional. Podría justificarse por el simple hecho, que no es poco, de que se se trata de una especie de rito, de costumbre, de ceremonia que encierra algo abstracto, por qué no decir metafísico. Entradas con precios abusivos, falta de material novedoso, repertorios que se repiten hasta la saciedad, Leiva de telonero (sí, si, el mismo que dijo que "hace muchos años tenían que haberse retirado, Mick Jagger parece una profesora de fitness"), etc. Ah bueno, y encima en un estadio de fútbol con lo poco que me gustan los macros (festivales o conciertos), donde se ponga un buen garito que se quite lo demás. Pero claro, hablamos de Sus Majestades, palabras mayores, están vivos y eso es mucho.

Concierto The Rolling Stones (Estadio Santiago Bernabeu, 25-6-14)Y es que se podría decir que los Stones representan el hedonismo en todas sus acepciones, desde el placer más tangible y terrenal a la sensualidad más exagerada o lasciva, en cierto modo simbolizan el materialismo de la sociedad moderna aunque tampoco se puede decir que hagan ascos a los valores humanos más admirables. Se podría decir también que cabalgan como nadie lo ha conseguido a los lomos de los defectos y virtudes de una decadente especie humana. Quizás esté ahí la clave de que mantengan un status único, el que les permite llenar macroconciertos con una edad que circula alrededor de los 70 tacos cual si fuera una ideología, una religión, una doctrina, le pese a quien le pese la banda más grande de la historia del rock, sobre todo por la calidad que atesora un amplio legado, un currículum sin parangón.

Concierto The Rolling Stones (Estadio Santiago Bernabeu, 25-6-14)
El ansiado concierto del Santiago Bernabeu (digo ansiado porque las entradas se vendieron en un santiamén nada más salir a la venta) del 25 de junio del año en curso poseía un par de componentes paralelos que lo convertían en inexcusable, casi necesario para el que suscribe. A nivel general el cincuenta aniversario desde el primer álbum en 1964 de Sus Majestades, a nivel personal una promesa a la mayor de mis princesas (si vienen a celebrar el medio siglo y hay buenas notas, haremos el esfuerzo y allí estaremos, un profundo orgullo que el día de mañana pueda contar y recordar que "mi primer concierto..., yo vi a los Rolling Stones, a Sus Majestades con mi padre"). Pues eso, argumentos suficientes para que el esfuerzo se convirtiera en ánimo, y el ánimo en ilusión.

Concierto The Rolling Stones (Estadio Santiago Bernabeu, 25-6-14)
Pero dejemos de divagar que seguramente más de un lector del presente solamente le interese el setlist (aunque casi seguro que los fans más acérrimos ya habrán tenido conocimiento del mismo desde otros medios de comunicación) y, en todo caso, las sensaciones sobre el concierto. Lo dicho, comenzó el tal Leiva, tiempo que utilicé para atiborrarme de cerveza (por cierto, no me fijé si era la misma que la que anuncia en televisión) junto a mi querido y fiel Teniente Farelli mientras la family quedaba bien parapetada y a buen recaudo. Desde la barra se escucharon silbidos, también algunos aplausos y poco más, quizás sea eso de que por la boca muere el pez debido a sus declaraciones de antaño, el precio de una comercialidad exagerada, tener enchufe en "Los 40 principales" o similares, o qué se yo, que cada palo aguante su vela y, aunque su aportación a la calidad musical rocanrolera sea bastante ligera siempre podrá presumir de poder llenar el bolsillo, cosa que no está nada mal en estos tiempos que corren.

Concierto The Rolling Stones (Estadio Santiago Bernabeu, 25-6-14)
Ladies and gentleman, The Rolling Stones. Un riff reconocible por la mayoría, comienza el espectáculo, "Jumpin' Jack Flash" y a partir de ese instante pocos dudaron que el arsenal no fuera a ser de traca con un elenco escogido que les permitió deambular por distantes momentos cronológicos de una extensa trayectoria.

De los noventa ahí estuvieron "You got me rocking", quizás el más rollingstoniano por excelencia del "Voodoo lounge" y el  "Out of control" del "Bridges to Babylon", un tema que en directo siempre posee ese plus de himno que exalta a los asistentes. Ahora bien, para himnos que apasionan y excitan a la masa un siempre calentorro y lascivo "Start me up", seguramente el tema más brillante y conocido de la mediocre etapa ochentera rollingstoniana.

Concierto The Rolling Stones (Estadio Santiago Bernabeu, 25-6-14)Respecto a la laureada década setentera de Sus Majestades las habituales en sus directos para delirio de la concurrencia: "It's only rock 'n' roll (but i like it)", "Tumbling dice", "Angie", "Brown sugar" o una "Miss you" que me pareció la interpretación más interesante de las cinco, con ese puntillo funk-disco-rock y una condición de protagonista en la sombra por parte de Darryl Jones como bajista que me pareció fabulosa.

Más cosas. "Doom a gloom" vino a decir que aquí estaban Sus Majestades, vivitos y coleando, con este nuevo tema extraído como single del "GRRRR!", el recopilatorio que acompaña de paladín a la gira del 50 aniversario dentro de lo que es una pauta habitual desde hace bastantes años. Mención especial también para el "Like a rolling stone", ignoro cómo fue la elección del mismo pero el caso es que la versión de Dylan fue el tema escogido por el público. Sea como fuere siempre un placer acompañar al unísono un ultramegatemazo de esa categoría.

Concierto The Rolling Stones (Estadio Santiago Bernabeu, 25-6-14)Y más. La entrada al infierno entre llamaradas fue apoteósica aunque mi preferidísima "Sympathy for the devil" no fue la que más me entusiasmó, creo que le sobró parafernalia, o mejor sería decir que le faltó algo de entrega así como un resultado musical más rompedor teniendo en cuenta la importancia y notoriedad de la misma.

Lo mejor de la velada. No tengo dudas. Los temas pertenecientes a su etapa "Let it bleed" con ese olor y sabor a taberna rhythm&blusera. Hablamos de la fundamental "Honky tonk women", de "Midnight rumbler" (la mejor de la noche, espectacular, con un motivado Jagger a la armónica y una banda entregada a la causa con sensación de coherencia, consistencia y verdadero disfrute multitudinario), de la maravillosa "Gimme shelter" (con el vozarrón de Lisa Fischer que, aunque no sorprendió pues lleva dejando su impronta junto a los Stones desde 1995, consiguió llevarse al huerto a todo quisqui una vez más), o de un "You got the silver" con Keith Richards cogiendo la batuta, una vara que continuó alzándola en "Can't be seen" donde parecía que no llegaba pero al final eso, llegó.

Concierto The Rolling Stones (Estadio Santiago Bernabeu, 25-6-14)El broche final de los bises con ese sobresaliente toque soul en la majestuosa "You can't always get what you want", emocionante desde el inicio con el acompañamiento de la Joven Orquesta y Coro de la Comunidad de Madrid que emularon a la perfección el glorioso corte que cierra el ya mencionado "Let it bleed", un disco que este año cumple la friolera de 45 años. Y para finalizar, el tema más célebre de Sus Excelentísimas, "Satisfaction", y la pirotecnia de turno. Miré a mi princesa, rostro cansado, una mueca, una breve sonrisa, es muy posible que no valore todavía lo que había visto pero algo me decía que sentía satisfacción, la misma que la de todos los rostros que había alrededor.

Concierto The Rolling Stones (Estadio Santiago Bernabeu, 25-6-14)
No creo que haya sido el mejor concierto de Sus Majestades que he visto, ni mucho menos. Es el turno de las críticas que se habrán cebado en lo de siempre, para todos los gustos, para todos los colores, desde las extremas que los colocarán en lo más alto de los altares como el concierto del año a aquellas que se mostrarán severas y rigurosas, que si el sonido no estuvo a la altura, que si ya no están para estos trotes, que si tal especializado los pone a caldo y luego le pone flores a otros de su quinta porque tienen más caracter de culto y menos popularidad, que si tal, que si tal, que si Pascual,... ¿Y qué coño más da? En ningún momento se arrastraron por el escenario, dejaron el pabellón alto, son los Rolling Stones, por enésima vez proclamados como Sus Majestades, las únicas que merecen devoción como tales (junto a los Reyes Magos de Oriente), están vivas, estamos vivos, podemos contarlo, eso es señal de alegría, eso es suficiente.
 
   * Por Johnny JJ 
   * Crónica para el Exile SH Magazine, el Espacio Woodyjaggeriano y la revista Makma.


Elliott Smith - "Figure 8" (2000)

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Smith representa para muchos/as un vacio que nadie después de él se ha acercado a cubrir, en esos o similares registros mayormente, ni de coña y cualquier expansión hacia el reconocimiento de su arte y obra se (me) antoja demasiado poco. En verdad, para mis gustos (sin entrar en sentencias de a granel ni pretender vender nada a nadie, pues) no hay Iron&Wines, Rufuses, Hawleys, Sexsmiths, ni tantísimos otros, que valgan (y con todas sus diferencias entre si a contar si alguien tiene las ganas y la paciencia) en la innecesaria, si quieren, pero también contundente comparativa... El último (en aparecer, no en dejarnos, se entiende) songwriter anglosajón sublime hasta el dolor que ha existido, para un ingente importante además -que no es solo manía personal esto ni mucho menos-, es el señor Elliott Smith. Y claro que también está el drama del hacedor del irrepetible "Grace" o ese otro del bastante ninguneado pero igualmente genial Vic Chesnutt que practicó (también) la autólisis hace casi un lustro ("Is the actor happy?" del 95... si se conoce sobran las palabras y si no de cabeza y sin casco)... Y algunos otros que por supuesto habrá y ahora no estoy pensando en ellos, con perdón de la omisión por aquello de no faltar a los gustos concretos de nadie, pero Elliott siempre -o desde que empecé a escucharlo hace ya lo suyo- me ha resultado tan único, tan ubicable y personal que, más allá de las obtusas -para mi  mucho en esta ocasión- narices arrugadas por eso del "mitificado porque murió joven", hace que su llama extinta escueza con especial dolor y amargura.


Aunque ya me asomó en los últimos 90's con su nominación al Oscar desde la soundtrack de "El indomable Will Haunting" (película que detesto por cierto, aunque no venga al caso -sorry-), lo cierto es que me enganché definitivamente, y forever, gracias a otra peli: "The Royal Tenenbaums" y aquella descomunal/preciosa escena pergeñada por Wes Anderson (lo mejor que haya grabado nunca en mi humilde opinión) con la trepanación de venas inclusive... ¿Qué es esto?... ¿música para suicidarse?. Curiosa manera de conocer a un músico/artista que tanta compañia y calor nos supone a tantos/as desde su particular proceder. A sumar después, con el tiempo, la conocida tragedia desde su biografía y sin olvidar, es de cajón, ese estilo que (en cualquier caso) por mucho que agrade no sería tampoco la alegría de la huerta, claro... "Demasiado triste" es algo recurrente al leer/escuchar opiniones sobre la música de Elliott. Todo es cuestión de pareceres, según lo veo, en definitiva y por supuesto. Así lo que para unos es irremediablemente "triste" (o depresivo, o lúgubre, o lo que de la santa gana que toque) para otros resulta una pomada anímica para la que no hay putos cuartos para pagarla en este puñetero mundo. Y claro que es triste, nos jodió, pero también es tan hermosa que duele. Subrayando ello, finalmente, con el hecho de que este músico es de esos, contados, que REALMENTE da sentido al término "atemporal" (pertenece a los 90's, ok, pero por su planteamiento musical podría hacerlo sin problemas a cualquier otra de las tres décadas anteriores o, por qué no, al nuevo milenio de la misma forma). Ah, y que lo sigan comparando con Drake o Wilson (etc) todo lo que quieran según donde, que lo de este hombre (como lo de ese ilustre par de dos) no necesita de estos lances y diretes para nada pero, mira, siempre me hacen gracia estos esfuerzos "clasificatorios" de algunos, no lo puedo evitar (mayormente por esa necesidad imperiosa de ciertos plumillas en el "esto es bueno, sí, pero porque me recuerda a esto otro", que ya a estas alturas y niveles -como lo que hoy toca- me lo tomo a puro  cachondeo).  Pero, bueno, supongo que ya tocaría dar sentido al título de cabecera y tal...

"Figure 8" es el quinto (de 6) y último de sus discos de estudio que viera editado en vida. En él tenemos más de lo acostumbrado, faltaría, esas piezas de pop-folk minimalistas a más no poder ("de cámara" habrá quien apostille incluso) con guitarra acústica o -muy- leve acompañamiento (de haberlo), con a veces su voz doblada a más de una pista, y va que chuta. Ahí están "somebody that i used to know" (que tengo el oido herniado de escucharla compulsivamente en estos años que llevamos de milenio), "everybody reminds me of her" o (por ej también y entre otras)  "easy way out"... Y viva la madré que lo parió por ellas, como siempre. Me parece increible lo que conseguía este hombre a la hora de entonar... ¿Cómo lograba cantar de esa forma, tan directo, y sonar siempre honesto, orgánico, sin sobreafectismos ni puñetas a caber aún a pesar de los temas a tratar?. Pero es que, además y para la ocasión (very important), es el disco más vitalista de calle en toda su obra... Bastantes teclados, sorpresivos (en él) virajes eléctricos, violines y demás lances en el proceder que hasta entonces habían aparecido con gotero y que deambulan aquí a sus anchas sin que (más important incluso que lo de antes) se resienta el discurso, tono y personalidad de siempre. Nada que ver con los ruiditos del último par de I&W (cagondena, con lo bien que iba este pájaro en base a mis gustos hasta entonces)... Los pianos son pianos sin más, los violines violines (que salvando la obviedad quien lo quiera entender lo tiene fácil), etc, y la canción se mantiene siempre firme de manera natural, sin abusos, sobrecargas o/y excesos innecesarios. Así, junto a lo ya conocido (y tan admirado), desfilan pizpiretamente (apunten esta palabra que posiblemente no la veran jamás escrita de nuevo) virguerías más animadas de lo habitual en Elliott como la inicial y emblemática "son of Sam", "LA", "stupidity tries", "wouldn't mama be proud?", "junk bond trader" o (de nuevo entre otras) "can't make a sound"... Rematando la faena, sin cortarse pelo alguno, con esa intrigante e instrumental (y fatalmente auspiciadora) "bye" que no parece otra sino el sonido de una caja de música debajo del agua... Como tantas veces, por cierto y ya al cierre, los de Allmusic a su puta bola poniéndole menos de cuatro estrellas (el único de sus discos con el que lo hacen) a la que siempre pensaré es la catedral definitiva de Elliott Smith... Ni caso, por favor. Todos sus discos, volvemos (una y mil y las veces sean menester), son amén de excelentes absolutamente necesarios por lo peculiar y concreto de lo que se nos ofrece pero es que, además, "Figure 8" (más allá de ser el mejor o el peor, que a mi plimes -ni quiero ni tengo porqué elegir- y vaya usté a saber) es el gancho total y a su vez la tristeza definitiva pues, escuchando atentamente las puertas que aquí tan hermosamente se entreabren, uno llega a la inequívoca conclusión de que el futuro de Elliott prometía minerales tan brillantes y valiosos que, particularmente opino, cuestan siquiera de imaginarse. 

Elliott Smith - "Figure 8" (2000) : 9'5/10
01. "Son of Sam"/ 02. "Somebody That I Used to Know"/ 03. "Junk Bond Trader"/ 04. "Everything Reminds Me of Her"/ 05. "Everything Means Nothing to Me"/ 06. "L.A."/ 07. "In the Lost and Found (Honky Bach)"/"The Roost"/ 08. "Stupidity Tries"/ 09. "Easy Way Out"/ 10. "Wouldn't Mama Be Proud"/ 11. "Color Bars"/ 12. "Happiness"/"The Gondola Man"/ 13. "Pretty Mary K"/ 14. "I Better Be Quiet Now"/ 15. "Can't Make a Sound"/ 16. "Bye".  



Pd. Dejamos abajo parte del mural de fondo de la cover del disco hoy destacado, ubicado en algún lugar de la periferia angelina y que, a su vez, sirve de lugar de encuentro y celebración oficioso para fans y seguidores del inolvidable músico... Restaurado por presión popular y por cierto, además... Y es que, más o menos famoso según pareceres o con quien se hable, el olvido de un artista tan excelsamente particular no será nunca de los jamases una opción.



Por Guzz
(Este texto fue sustraído, tuneado y regurgitado para la ocasión desde el espacio Citizen Guzz)

Escucha "Remedy", lo nuevo de Old Crow Medicine Show

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Falta muy muy poquito para que llegue la última joya de Old Crow Medicine Show, "Remedy" que ya podéis escuchar pulsando aquí. Ya os hablamos de ello en las news y ya solo queda esperar. Disfrutad!

The Specials - "The Specials" (1979)

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No sé si es por culpa de los calores veraniegos, por la proximidad de las vacaciones, por las veinteañeras que van enseñando el culo (hallelujah!) por la calle o por una extraña conjunción de astros en la galaxia pero he entrado en un especial bucle sonoro que mezcla deliciosamente el aroma jamaicano con el asfalto británico. Para entender todo el tinglado tenemos que introducirnos en mi máquina espacio-temporal de particulas subatómicas marca Acme y emprender un viaje al pasado. Concretamente al Londres de finales de los setenta. Las grandes bandas de rock comenzaban su caída libre, pocos aguantaban, y algunos lo hacían por retomar viejas canciones y empaquetarlas, como en el film de los Who cuando se estrenó la película "Quadrophenia" lo que supuso una segunda juventud mod, pero la realidad era otra. El punk había estallado en plena calle, daba igual si llegaba de las Islas o del otro lado del charco, mandaban Ramones, Clash, Sex Pistols... a los que seguirían otros grandes como Talking Heads, The Jam, Buzzcocks.... y de ahí a la new wave, a la nueva ola de la nueva ola pero eso ya es historia y no me quiero hacer pesado aunque uno de aquellos que dejó al mundo con la boca abierta y el culo prieto fue el gran culpable del artefacto que me tiene estos días totalmente hipnotizado, hablo claro del otro Elvis, el de gafas. Sí, Costello fue el productor del primer disco de The Specials que fueron a su vez uno de los padres de lo que hoy se llama Ska pero que no era otra cosa que un batido de los mejores sonidos jamaicanos, como los que habían llevado al otro Bob, a Marley, al estrellato mundial, y es que en el 77 "Exodus" se había hecho con el mundo. Pues bien, ese jamaicanismo mezclado con el punk británico, unas gotas de mod, un poquito de soul..., una estética en blanco y negro, mezcla de razas, black and white, two tones, los pantalones de pitillo negros, los calcetines blancos, el gorrito de gangster, percusión bombástica, metales a tutiplén..... ciento y la madre en el escenario pasándoselo en grande.... Vamos, la repera limonera. Pues de todo eso, dos grupos a destacar, los pijos y blanquitos Madness, y la voz de la calle, los Specials. 

The Specials se formaron oficialmente en Coventry, ciudad situada a unos 150 kilómetros al noroeste de Londres en 1977 con la siguiente alineación: Jerry Dammers - Teclados, Terry Hall - Voz, Roddy Radiation - Guitarra, John Bradbury - Batería, Sir Horace Gentleman (alias Horace Panter) - Bajo, Lynval Golding - Guitarra, Neville Staples - Voz. Con los años ésta ha ido cambiando, saliendo y entrando componentes pero básicamente esta fue la formación que estuvo en su disco debut, "The Specials" (1979) y en el siguiente "More Specials" (1980). No hay una cabeza pensante en la banda, no hay un líder claro, parece todo una gran locura, un despiporre, parece que hay poco control y The Specials empiezan facturando versiones y acabaron por componer sus propias canciones. El gran Costello que estaba muy al loro (siempre lo está) de toda la movida británica y que ya había jugueteado en el 77 con los ritmos jamaicanos en "Watching the detectives", huele de lejos la calidad y se ofrece como productor y gurú, y acaba apareciendo la fantástica "Gangsters". Por cierto, aquí, un servidor tiene el disco original donde no está dicha canción pero me consta que en otras ediciones sí que está y cierra el disco. También me consta que hay una edición de Chrysalis y otra de 2Tone siendo esta última la edición inglesa. La mía es la de Chrysalis sin la canción "Gangsters", así pues contiene 14 temazos y siempre esa maravillosa y mítica portada sea cual sea la edición. Os confieso que en su día me costó entrar en el mundo "special", por manías tontas de uno, pero una vez metido en faena tengo que reconocer que tanto su debut como "More Specials" son acojonantes, básicos e indiscutibles. Hoy un clásico nikochiano en toda regla, un lujo, un despiporre, una orgía sonora de trempera matinera. Vamos pues con esa maravilla tan tan especial...


La sonrisilla que te aparece en la cara al escuchar las primeras notas del disco es memorable. A todo el mundo le pasa. Comienza a sonar "A message to you Rudy" y el sol nos ilumina. Qué canción más redonda. Perfecta. Sublime. El tema es una versión pero qué más da, está cantada a la limón por Terry Hall y Neville Staples, un lujazo sin duda, y los metales te abrasan y luego te acunan. Reggae? Ska? no sé, magia! "Aaaaaahaahhh Ruuuuudy! A message to you Rudy!, a message to you!". Una batería muy Costellina da pistoletazo a "Do the dog" (not the donkey!) y una voz principal muy punkoide. Temazo del copón bendito es poco. Danzad, danzad malditos! "It's up to you" tiene otra entrada Costelliana con esa fanfarria típica seguida de un punteo reggae, me recuerda siempre al "detectives" del otro Elvis: "It's up to you, up to you. It's up to you, up to you...". Reggaezao que te crío! Y luego llega una de mis favoritas, ese pelotazo que podría estar cantado por el mismísmo David Byrne. Locura total. Empieza modosita "Nite Klub" pero cuando dicen eso de "spending money on!" todo se vuelve una bendita locura Ska: "Nite Klub, is this the in place to be? Nite Klub, what am I doing here? Nite Klub, watching the girls go by Spending money on...". Guitarrazas de por medio y ese estribillo que no me quito de la cabeza ni para ir a cagar (perdón. Nite Kluuuuuuubb). Pero todo no es darle movimiento a nuestras piernecitas, está por ejemplo la tremebunda "Doesn't make it alright" que es un regalazo reggae. Otra de mis favoritas. Joder, qué digo, si lo son todas. A puntito de cerrar la cara A aparece el temazo "Concrete jungle" muy combativa, muy Clash. Y cierra la primera cara la estupendísima "Too Hot". Otro reggae demoledor de los Specials.

"Aye aye aye, aye aye aye".... otra versionaza abre la cara B. "Aye aye aye, aye aye aye"...hablo como no de "Monkey Man" que al poco tiempo de comenzar a sonar me tiene bailando como loco con los calzoncillos en la cabeza: "Aye aye aye, aye aye aye. This one's for the bouncers. Big, big Monkey Man. Aye aye aye, aye aye aye. Tell you baby, you huggin up the big monkey man...". Si uno no se siente vivo con esto, pues pa'que vivir, mejor morirse. Temazo para bailar y morir en la pista de baile. "Aye aye aye, aye aye aye".... "(Dawning of A) New era" es un ska rocanrolero, simpaticón y disfrutable al cien por cien. Luego "Blank Expression" nos descoloca las primeras veces que escuchamos el disco pero luego se vuelve imprescindible. Otra de mis favoritas, cuantas van? Una intro descomunal de Neville Stapples abre la acojonante "Stupid Marriage" metido en la piel del personaje Judge Roughneck para luego dejar el protagonismo a Terry Hall que canta con ese acento tan british gamberrete. Llega la canción que fue single y número uno, es el momento de "Too much too young", sencillamente una obra maestra: "You've done too much, much too young. Now you're married with a kid when you could be having fun with me ...". Juas! qué cabroncetes!. Y tomamos el sendero del final, primero con "Litte Bitch", One-Two!, unas guitarras punzantes e incendiarias, One-Two!, un ritmo frenéticoOne-Two!, y una banda engrasada hasta las trancas. One-Two!. Cierran el disco con el delicioso reggae "You're wondering now". Is everybody happy?

The Specials - "The Specials" (1979)
10/10
01.- A Message To You Rudy/ 02.- Do The Dog/ 03.- It's Up To You/ 04.- Nite Klub/ 05.- Doesn't Make It Alright/ 06.- Concrete Jungle/ 07.- Too Hot/ 08.- Monkey Man/ 09.- (Dawning Of A) New Era/ 10.- Blank Expression/ 11.- Stupid Marriage/ 12.- Too Much Too Young/ 13.- Little Bitch/ 14.- You're Wondering Now



Por Nikochan

The Rolling Stones - Some girls (1978)

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Se cierra esta semana stoniana y me toca el turno con Some girls. Mi trilogía del olimpo de sus Satánicas Majestades es Let it Bleed, Sticky Fingers y Exile on Main Street, pero muy cerca, diría que esperando en el banquillo, muy cerquita, está este disco de 1978. El disco tiene rock, rhythm and blues, blues y hasta pop con esencias soul, pero dejándose influenciar por la música disco y el punk rock que a finales de los 70 eran tendencia, eso si, adaptándola a su estilo. Un dato muy importante es que Ron Wood ya es miembro fijo y Mick Taylor ya pasa a la historia (dejó el grupo en 1974), y en ese cambio pasa una cosa ya que Wood carecía del virtuosismo de Mick, pero lo compensaba con gran dinámica y energía, lo que le convirtió en el compañero ideal de Richards, ya que por así decirlo, no le tocaba las narices ni competía con él, e incluso su pedal Steel guitar sería un sello importante de la banda. En octubre de 1977, los Stones entran en los Pathé Marconi Studios de París para grabar esta pasada de álbum.




Pero Some Girls tiene una postura chulesca, misógina y cínica, ya desde la portada, donde los miembros de la banda se ponen pelucas y se pintan los labios. Musicalmente le da mil vueltas a todos los discos sacados desde 1973 a 1976, ya que aquí estamos ante una obra maestra. Ojo, la situación de la banda no era la mejor, ya que Richards después de una época de mucho consumo de estupefacientes, andaba esperando juicio, por otro lado la vida de glamour y estrellón de Mick Jagger con su mujer de entonces Bianca, lo que hacía que hubiese una pelea sórdida en el fondo por tener el control de la banda. Chris Kimsey, es el ingeniero que dará forma al nuevo estilo del grupo, un tipo que será básico ya que por un lado quiere recuperar ese sonido sucio y viejo de los Stones, pero a su vez conseguir un sonido real en vivo, y a fe que lo consiguió.
Otro aspecto fundamental son precisamente esos estudios de París donde se grabó, una sala de ensayos gigante, dónde el sonido claro y sucio que quedaba como música de tugurio o club que encandiló al ingeniero. Por otro lado, reseñar la nada desdeñable aportación de Billy Preston al disco, algo que desde los teclados le dio mucho empaque.



El disco comienza con Miss You, que plasma esas ideas discotequeras de Mick Jagger, ya que sus noches de baile neoyorkinas, la fiebre del sábado noche y tal le comieron mucho la cabeza, pero cuidado estamos ante un temazo de tomo y lomo que pasa los años de manera gloriosa y que a mi particularmente me encanta. When the whip comes down es una pieza ácida dónde el riff de Richards y la voz de Jagger funcionan a las mil maravillas, un gran rock and roll en el mejor estilo de siempre de la banda. Just my imagination (Running away with me) es la versión del álbum de los Temptations... un tema soul por los cuatro costados al que los Stones incluyen cierto toque funky y ese bajo de Bill Wyman que me parece excelente. La armónica del principio de Some girls, el tema que da título al disco me parece de fantasía, pero cuidado, aquí Jagger cuenta sus obsesiones sexuales, con voz de chulo, y destacando las excelencias de mujeres de diversas razas... gran manera de provocar... éxito seguro, pero es que además es un country-rock perfectamente ejecutado. Lies es un rock and roll tremendo, potente y lleno de energía dónde Mick está a tope y la banda se reecuentra con un estilo que borda.
La Cara B comenzaba (hablo del vinilo) con Far away eyes, una balada country descomunal, dando ese contrapunto perfecto al disco. Respectable con esa entrada de la batería de Charlie Watts es simplemente antológica y donde Richards venera por enésima vez a Chuck Berry. Before they make me run es el tema que canta Richards, quizás una de las mejores composiciones que ha hecho Keith, lo digo de verdad, canción sideral, es curiosa, vigorosa e incluso diría que hipnótica por los coros. Beast of Burden es un temazo soul de categoría sublime, de esos singles antológicos de la historia de la música, con esos coros fastuosos, y esos cambios de ritmo que forman parte del imaginario de cualquier adicto a la música. Y remata la joya Shattered, tema respondón, cañero, crudo y ácido también porqué no con para mi unas influencias de Lou Reed enormes.



A finales de 2011 salió la reedición de este disco con un segundo cd glorioso (casi tan bueno o incluso mejor que este) y un DVD de un concierto en Texas. Recomiendo esta edición encarecidamente, donde algunos descartes como So Young, No spare parts, Do you think I really care, etc., y versiones flipantes se quedaron fuera.
En definitiva, un disco que en un momento muy complicado de la banda, con muchas cosas en contra, sacó lo mejor de ellos y los aupó de nuevo al número 1, por méritos propios.
Os dejo con el vídeo de Beast of Burden, tocado en ese concierto de Texas que aparece en la versión deluxe.

 
 
 
 
The Rolling Stones - Some Girls: 10/10
1.Miss you/ 2.When the whip comes down/ 3.Just my imagination (Running away with me)/ 4.Some girls/ 5.Lies/ 6.Far way eyes/ 7.Respectable/ 8.Before they make me run/ 9.Beast of Burden/ 10.Shattered

The Rolling Stones - "Exile's Children" (1966)

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Semana de los Rolling Stones en el exilio, nuestros santos patrones y únicos monarcas posibles en este lugar sagrado, que por supuesto ganarían por mayoría absoluta y en referéndum, como debe ser. Como todos los exiliados veo a los Stones, junto a los Beatles, como máxima expresión cultural de los últimos más de 50 años de rock, algo indiscutible. Dándole vueltas sobre que disco traerme esta semana pensaba en las etapas musicales del grupo y su relación con su segundo guitarra, las líneas no son totalmente claras pero por lo general marca la diferencia, la época Brian Jones, el r&b y las primeras canciones del combo Jagger/Richards, el epicentro sísmico con Mick Taylor, y el resto de la eternidad con Ron Wood. Ninguna mejor que la otra necesariamente, cada una tiene sus cosas, tics, excesos y aciertos, y cada una produce una sinergia diferente en el núcleo compositivo Jagger/Richards.


Ron Wood es el que más tiempo ha estado de los tres, su expediente nocturno bien le valió el puesto de escudero de mr.Riffman, aunque no digo ningún disparate si afirmo que a poner en orden de preferencias claramente es el tercero, su obra con los Faces y en cuanto a sus logros respecta, para mi son superiores, y eso que ojo con los discos comprendidos entre Black And Blue y Tattoo You por que están a la altura del legado de sus majestades, solamente todo lo que va más allá de Undercover es bajo mi humilde opinión de un nivel menor que no malo, muy buenas canciones por aquí y allá, pero discos irregulares. Luego tenemos al bueno de Mick Taylor, el sonido propiamente Stones es el que es gracias a él, estilista del blues que supo sacarle partido a las pentatónicas como pocos, no es casualidad que con él John Mayall sacase uno de los mejores discos de su carrera. Es indiscutible que el epicentro Sticky/Exile señala a Mick Taylor como gran responsable de la gesta por los siglos de los siglos, a parte dejo el tema de si los glimmer twins se apropiaron de sus ideas a efectos de créditos y demás, entre otras cosas a saber que vería el joven guitarra entre bambalinas para salir pitando de la bacanal stoniana.

Y llegamos a Brian Jones, mi preferido, y ésto sí, apúntenlo como reivindicación si hace falta, porque a parte de la enorme subjetividad que dicta esta afirmación, y dejando de lado que fue uno de los músicos más cool de los 60, y que se le subió todo a la cabeza, éxito, sustancias y mucho cloro, hay que admitir que Jones fue un grandísimo instrumentista que más allá de la guitarra nunca tuvo reparos en probar con arreglos que escapaban al standard de la época, innovador, original y con arrojo. Sin discutir la grandeza del sonido arquetípico de la banda, con los años encuentro mayor encanto a esas canciones únicas y difíciles de etiquetar más allá del soul, blues y el country, para mi Brian Jones poseía un ingenio especial, de menor técnica que Taylor, pero con mayor personalidad que Wood.

Tengo que responsabilizar de tamaña consideración a Hot Rocks, un par de vinilos que me acompañan desde que tengo uso de razón y que en cierta manera me educaron y me enseñaron la grandeza de su primera época. Ya sé, nos gusta ser sibaritas y soy consciente que para todo buen entendido y catador de vinilos hablar de recopilatorios puede llegar a ruborizar, no es mi caso siempre teniendo en cuenta según que grupo, recopilatorio y época, además si hablamos de recopilaciones, precisamente en la carrera de los Rolling Stones son todo un género.

Y es que en los 60 es lo que había, no es que los Stones de Brian Jones fuera un grupo de singles, es que la época lo era, el formato single mandaba y pocos sellos y radios daban crédito a los larga duraciones. En definitiva, la canción como unidad mínima de expresión tenía que sintetizar lo que el artista quería decir fuera de un contexto llamémoslo tracklist.

El caso es que estoy de acuerdo en que el primer gran disco es Aftermath (1966) en el sentido de primer larga duración con todas las composiciones originales, aunque por sonido y actitud podría ser ya Out Of Our Heads (1965), y no deja de ser una lástima la gran cantidad de canciones que sacaron bajo la autoría Jagger/Richards desperdigadas en formato single o en según que versión del disco ya fuera para UK o para EEUU, todo un reto para completistas, así que admitamos el putoamismo Sticky/Exile, pero pasemos un lustre al epicentro 65/66, con las primeras grandes canciones del combo Jaggers Richards.

Para ello me saco de la manga un recopilatorio de pura delicia en un claro acto de autofelación sonora con canciones de la primera época. Y oh! genuflexión absoluta ante los Stones, hoy por hoy no podría respirar sin canciones como la versión de Ragovoy, Time Is On My Side, Heart Of Stone, Play With Fire, Mother's Little Helper, Get Off Of My Cloud, 19th Nervous Breakdown, Paint It Black, Out Of Time, Satisfaction, As Tears Go By, Ruby Tuesday, I'm Free, Under My Thumb, Lady Jane... y ojo, llevo catorce canciones editadas en los primeros años de vida del grupo y sin llegar a Beggars/Exile. Todo se funde como la mantequilla en esta primera época ecléctica como pocas, blues, soul, rock'n'roll, surf, india, r&b... y riqueza instrumental por doquier, además de la guitarra y el órgano, marimba, harmónica, maracas, pandereta, dulcimer, sitar, flauta, tambura, mellotron, mandolina, y percusiones varias, quien da más?, Brian Jones genio y figura.

El sonido es el de los 60 y la grandeza la de los Rolling Stones, adoro esta época y me parece increible como el desparpajo convivía con la arrogancia y la fuerza arrolladora de la juventud sin dejar de destilar puro ingenio, lo que en el Exile llamamos putoamismo. Aquí os dejo niños míos este Exile's Children, playlist exclusivo para esta semana especial en el exilio. Disfrutad de la grandeza de los Rolling Stones en la primera época con Brian Jones, Marimba Power!!!!.

Por Chals


The Rolling Stones - "Exile's Children" (1966) 10/10

1.- Time Is On My Side / 2.- Heart Of Stone / 3.- Play With Fire / 4.- Mother's Little Helper / 5.- Get Off Of My Cloud / 6.- 19th Nervous Breakdown / 7.- Under My Thumb / 8.- Paint It Black / 9.- As Tears Go By / 10.- Out Of Time / 11.- (I Can't Get No) Satisfaction / 12.- Ruby Tuesday / 13.- I'm Free / 14.- Lady Jane



EXILE'S CHILDREN

The Rolling Stones - Exile On Main Street (1972)

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Exile On Main Street no es el mejor disco de los Rolling Stones porque tiene un título mucho más importante. El exiliado de Sus Satánicas es la gran obra maestra de la historia del rock and roll, su On the Road sonoro, la esencia más esencial del invento o donde la sagrada melting pot de la negritud norteamericana se hizo blanca, europea, viciosa, elegante, bohemia, decadente, peligrosa y universal o como me gusta decir, cuando el rythm and blues se hizo romántico por los siglos de los siglos.

Mejor si utilizo la comparación con Blonde on Blonde (la segunda obra maestra del rock and roll, la cerebral, esa invención mercurial del señor Bob Dylan de la década anterior), en el sentido de que su precedente, Highway 61 Revisited y en el caso de los Stones, el Sticky Fingers, son , sin duda, las obras mejor acabadas de sus fecundas discografías, es decir, colecciones de canciones pluscuamperfectas e históricas por diversos motivos, juntas o por separado, mientras que en ambos dobles, los dos cestas de 3 puntos dentro de sus fase final gods on a roll, si sacas las canciones de su contexto, sonido o sentimiento global, quedan bastante más desamparadas.

Se benefician las unas de las otras, se complementan de manera promiscua y contagiosa para lo que quiere ser un todo completo, no por concepto sino por sentimiento y un sonido único que lo exprese.

Ambos dobles son exposiciones puntuales del estado de las cosas de la civilización occidental y de las relaciones humanas, de los procesos de rebeldía y cambio, con un hilo conductor definido sin pretenderlo que no es otro que su genialidad en captar una luz que sólo se ve desde lejos, dejándola cautiva para siempre en una secuencia emocionante; el Exile está compuesto de unas fotografías sonoras que hacen de él un álbum para la eternidad. O te lo tragas entero o no te enteras de que va la fiesta.
Ejemplo: Pledging My Time o Casino Boogie, ambas aisladas son ejercicios de estilo del blues de Chicago con duende, soberbias para ser blancas pero en su combinación con Visions of Johanna y Tumbling Dice es donde trascienden su propio género y se hacen tan importantes como las canciones estrella, las dos perlas que les siguen.

Son de esos discos-río , anchura Amazonas,  los que más me gustan ( Manassas/ London Calling / The Basement Tapes/ The River/ El Blanco de los Fab...por citar los primeros que me vienen a la cabeza, discos totalmente formativos, guías absolutas con mapa) donde todos los sedimentos y barros fluyen hasta desembocar en un océano donde ya no distingues las corrientes y todo se vuelve del color del cielo sin percibir ya una mínima línea de horizonte.Adquieren su identidad pasmosa escuchados en su integridad.

El disco del exilio gabacho de Sus Satánicas Deidades es el lodazal donde ensuciarse como un marrano de su fuerza bruta, descomunal y sin adulterar. Su dulce droga dura.

No pensaban entonces en singles y éxitos (o eso parecía) sino en seguir llenando el avión de combustible, putas y champán , ni siquiera en lps sino en sacar a la superficie del lago lo que estaba pasando: las tensiones, la humedad del sótano, el hastío y la gran belleza de la mala vida a la que lleva tener pasta para tirar, contarnos la película del más increíble de los indian summer vivido en una extraordinaria primavera mediterránea, bien comidos, bebidos, drogados y follados.
Eran ya una banda de muchos músicos y familias incluidas, se habían hecho mayores y casi no se soportaban salvo para tocar, todo en el ambiente más chic que te puedas echar al plato, como reyezuelos  medievales imaginarios.

La evasión de impuestos nunca ha generado un obra de arte y acto de romanticismo tan extremo como el que se cocinó en la Riviera francesa y se acabó de emplatar en California, L.A.

Pero me apetece cortar el rollo de su importancia en este justo momento y tratar esta POM entre POMs como un feeling, como algo que descubre partes de uno mismo o las explica mejor porque la verdad es que es ya tanto lo escrito, filmado y dicho sobre el Milagro de Nellcòte ( y tan bueno!)  que me sentiría un gañán tratando de añadir algo más a eso de que si el traficante de Marsella pasaba jaco del bueno a Gram o si Kiz invitaba hasta a la chacha del montador de cable en el sótano a sus fiestas o si esta canción tiene acordes de Slim Harpo o líneas de viento de la Stax o si Mick estaba agilipollao en Niza con la Bianca dale que te pego al Don Perignon.


De bien pequeño, me fascinaba y aterrorizaban a la vez, las movidas que se traían unos vecinos del piso de mis padres, en la otra mano, la izquierda, on the wild side.
Matrimonio y tres hijos varones. Buena gente con el vecindario. Tenían una habitación-negocio destinada a moler especias lo que le daba al patio y a la escalera unos olores que todavía permanecen impregnados en las baldosas cuando voy a casa de mi ama y en la percepción que tengo sobre lo desconocido.
Quizás todo ese exotismo olfativo y haber pillado un single de los Rolling a tiempo, hicieron que el hermano mayor, único que vive, fuera de los primeros en Bilbao, en tener de profesión camello, llevándose por delante a dos hermanos bien jóvenes y ahora,  también a sus padres que resistieron muchos años a sus disgustos y el de sus hijos con las drogas, incluido el intento de tirar al padre por el hueco de la escalera ( yo aterrorizado tapado en la cama escuchando los gritos y a mi padre llamando a la policía y tratando de convencer al hijo rebelde de que no tirara a su padre porque era un quinto y lo mataba, verídico)

El hijo mayor, el que vive, el Kiz, el inmortal, transformó el molino en una plantación casera de marihuana y ahora subes en el ascensor y al llegar al cuarto ya empiezas a colocarte. Es un superviviente.
Cuando era muy pequeño ( será de mis primeros recuerdos) presencié una escena que me dejó intrigado de por vida hasta que escuche entero el Exile. Él llamó a nuestra puerta porque quería enseñarle algo a mi hermana mayor. Yo le abrí. Era un 45 rpm de los Rolling Stones.
En el pick-up maleta de casa, el que estaba en el salón color gris perla, ese que la tapa eran los dos altavoces, lo puso con pasión y le retó a mi hermana: “ mira lo que tengo, deja ya de escuchar a los jodidos Beatles, pon esto que es lo nuevo y lo mejor, no hay color”
En cuanto sonaron los primeros acordes por aquel artefacto con sonido a secadora, no recuerdo la canción pero si que era un riff mortal de Richards , él empezó a contonearse y a bajar la espalda para atrás de una manera tan endemoniada como la voz de aquel cantante. O su coronilla llegó al suelo o la memoria no me sirve bien.

A mi hermana quizás le entrara la risa (él es muy amable y gracioso, un gentleman por muy cabrón que sea o haya sido con su familia,  todavía le sube las bolsas de los recados a mi ama) pero a mí me generó una mezcla de miedo/ vértigo/ atracción/descubrimiento que ahí permanece , en los pliegues y que aprovecho para sacar aqui a colación. La música aunque se comparta es una experiencia personal, no es como los conciertos. Nunca lo olvidaré y siempre lo he tenido presente. Fue la ventana a algo diferente a la educación reglada de colegio católico y a la moral al uso de aquella clase media.
Algo primitivo , tribal incluso tosco había en dicho sonido y baile y una actitud transgresora que tras los años , conoces su adjetivo: “funky”

Realmente Exile On Main Street es lo mismo, es un sonido único en el que si me ponen una pizarra para describirlo pondría: el zumbido de un panal de abejas cabreadas, el olor a carburador tuneado en un garaje minúsculo, un puticlub lleno de gualtrapas ilustrados delgadísimos, conseguir ser más blues que los del Delta y hacer de ese lamento duro de los campos de algodón algo tremendamente romántico, tocar a Chuck Berry en sucio, afrancesar el soul de la Stax de Memphis y ser más molesto que un mosquito en la siesta bajo el castaño , country como Hank Williams , gospel como los Staples, gumbo como el Professor Longhair.

El Exile es un crossroad como el de Robert Johnson, ese cruce donde la atracción por lo considerado repulsivo, vulgar y sucio por las normas sociales y las buenas costumbres, aquello que siempre se quiere tapar, se torna la verdad del carpe diem, una ruta peligrosa pero llena de vida interesante.
También, el Exile es una forma concreta de proyectarse un rayo de sol en el jardín salvaje cuando todavía queda verano y lo mejor está por llegar.

Exile On Main Street, o las otras basement tapes del otro lado del charco,  representa un estado de excitación permanente, te la mantiene tiesa y es además un tratado de cultura popular occidental, es el barco de esclavos, son los pantanos de Luisiana, las baguetes francesas untadas de mantequilla normanda y buena vida, lanchas en el embarcadero, guitarras Gibson country-style, Anita y Gram, columnas, filtraciones, cacofonías, fantasmas del sur, mucha gente y mucho barullo, diversión, el saxo/sexo del follarín Boby Keys, el swing de Charlie o el tremendo piano de Nicky (esencial), el eterno amor y odio fraterno entre los Glimmer que saca lo mejor de ellos para suerte de las canciones.

Exile On Main Street es sobre todo romántico, es decadente, es sublime, es el mejor disco de la Historia del Rock y como mi vecino entonces, cuando yo era un niño, todavía se contonea como una serpiente porque es un auténtico superviviente. Las formas de vida las elije uno como le da la gana y el Exile es ante todo libertad, escupiéndonos a la cara nuestro lado canalla, la otra ruta, la del eterno misterio de lo diferente, la de la interminable autopista del rock and roll.

Por Joserra

Dedicado a mis compañeros exiliados de los que tanto aprendo y a los que tanto aprecio.

Gracias al libro de John Perry (de los Only Ones) editado por Hanky Panky Records , al maravilloso documental Stones In Exile que lo llevo visto tropecientas veces y siempre lloro, al jodidamente sagrado vinilo doble original y a la maravillosa edición de lujo remasterizada en cd con esos extras que me encantan ( como el que cuelgo por las sugerentes imágenes) , a mi vecino Fernando que nunca se enterará de que él me introdujo de alguna manera, aunque fuera a largo plazo, en los Stones.

Y quiero incluir una frase del tete Johnny de una respuesta suya a un comentario de su post de ayer que me parece genial para explicar que representan los Stones y por tanto , el Exile On Main Street:
    Me gusta que el rock and roll tenga un componente de desfase, de diversión, de "me los paso a todos por el forro". Sus Majestades son el mayor exponente de la historia del rock en saber conjugar sensibilidad, actitud, calidad, diversión, desfase, lujuria,... Ellos mejor que nadie representan lo tangible, lo terrenal, el rock and roll cual si fuera la doctrina más sincera y veraz, con sus defectos y virtudes. Larga vida para nosotros y para Sus Majestades.

The Rolling Stones - "Exile On Main Street" (1972)
10 - 10


Rocks Off/ Rip This Joint/Shake Your Hips/CasinoBoogie/Tumbling Dice/Sweet Virginia/Torn And Frayed/Sweet Black Angel/Loving Cup/Happy/Turd On The Run/Ventilator Blues/I Just Want To See His Face/Let It Loose/All Down The Line/Stop Breaking Down/Shine A Light/Soul Survivor.

The Rolling Stones - "It's only rock 'n' roll" (1974)

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The Rolling Stones - It's only rock 'n' roll (1974)  - a

¡¡¡Es sólo rock ‘n’ roll, pero me gusta!!! Se puede decir gritando o susurrando al oído, con tono pausado o de forma más rauda, gesticulando o con rostro impertérrito. Lo cierto es que son palabras mayores de una frase emblemática que contiene el espíritu y la actitud de un pasatiempo con múltiples y variantes posibilidades, y aplicable a quien elige de una u otra manera la senda del rock. 

De muchos es sabido la irregularidad discográfica que caracterizó a los Rolling Stones a partir de la década de los 70. Durante bastante tiempo, antes de que se pusiera de moda Internet, ya se encargó la crítica especializada de actuar como guías y mayorales a la hora de valorar positivamente como "los buenos" al “Sticky fingers”, al “Exile on main street” y, en todo caso, al “Some girls”, mientras que el resto era habitualmente ninguneado, menospreciado o bien injustamente comparado con dichas obras (algo similar sucedió respecto a la década sesentera con el "Their satanic majesties request"), detalles que influyeron considerablemente en bastantes opiniones de nuevas generaciones de zagales rollingstonianos. Podría coincidir en algunos casos, sobre todo a partir de la década de los ochenta, pero difiero ostensiblemente en algunos, como por ejemplo el álbum que nos ocupa publicado en 1974. 

The Rolling Stones - It's only rock 'n' roll (1974)  - c
A ver, resulta evidente que It’s only rock ‘n’ roll, el duodécimo de Sus Majestades, se encuentra un peldaño por debajo de las obras maestras arriba referenciadas pero contiene los principios básicos del más puro estilo stoniano y además me parece muchísimo mejor e interesante que su predecesor "Goats head soup". Su homogeneidad y calidad se encuentra latente a lo largo de diez perlas fundamentales. ¿Acaso no poseen la esencia rollingstoniana las enérgicas guitarras rocanroleras de If you can´t rock me o de Dance little sister”? ¿Acaso no resultan admirables para la época de su publicación los detalles vanguardistas de sonido relacionados con el blues o el jazz en "Short and curlies" o con el reggae y el funk en el temazo que cierra Fingerprint file? Al loro con estos dos últimos que no entran en ninguna quiniela rollingstoniana, ya le molaría a muchas bandas clásicas o noveles contar en su currículum con dos temazos de esa categoría. 

Pero es que hay mucho más, esos teclados que aparecen en Ain´t too proud to beg, la exquisita revisión del tema de The Temptations, confieren un toque refinado, distinguido e incluso innovador al tema original de la mencionada banda vocal de Detroit. Vamos, que no es una versión al uso que resulte más de lo mismo. 

Y más loas, más elogios, que no falten las alabanzas para la bellísima balada "Till the next goodbye", para una de las grandes perlas stonianas más desconocidas como es "Time Waits For No One", para la lasciva, impúdica, viciosa y con ciertos ramalazos de reggae "Luxury" o, por supuesto, para la más pura elegancia soul de If You Really Want To Be My Friend

The Rolling Stones - It's only rock 'n' roll (1974)  - b
Entre las anécdotas se halla la producción, a cargo de los Glimmer Twins, es decir, Jagger & Richards por primera vez con dicho pseudónimo para estas faenas, una labor que llevaban sin realizar desde siete años antes, concretamente desde la publicación del "Their satanic majesties"

A tener en cuenta también la peculiar portada con una especie de zombies actuando como autómatas, abducidos, pasmados, con los brazos extendidos y la voluntad totalmente entregada, recibiendo a sus Majestades mientras descienden por unas escaleras, acaso por los peldaños de la fama. En la contraportada las mismas escaleras vacías, quizás una muestra de narcisismo, de egolatría o vanidad, o simplemente un detalle promocional más para llamar la atención.  

Por último, como curiosidad biográfica e histórica cabe destacar que fue el último álbum con el guitarrista Mick Taylor, quien sería sustituido por Ronnie Wood de los Faces, aunque el bueno de Ronnie ya aportó su guitarra en la grabación del It’s only rock ‘n’ roll, el tema que daba título al presente álbum, ese himnazo de época tan vitalista, tan descarado y tan divertido (por cierto, con David Bowie en los coros) y que rezaba la máxima tan sobada de “es sólo rock ‘n’ roll, pero me gusta”, una de tantas que incitó a que fueran muchos más (entre los que me incluyo) quienes se decantaran por otra frase legendaria que decía: “yo elegí a los Stones, ¿y tú?”


   * Escrito por Johnny JJpublicado originariamente en el siguiente enlace del Espacio Woodyjaggeriano, y actualizado y adaptado en el día de la fecha para el Exile SH Magazine en su semana fantástica rollingstoniana.


The Rolling Stones - "It's only rock 'n' roll" (1974) 9'1/10

1. If You Can't Rock Me / 2. Ain't Too Proud To Beg / 3. It's Only Rock 'N Roll (but I Like It) / 4. Till The Next Goodbye / 5. Time Waits For No One / 6. Luxury / 7. Dance Little Sister / 8. If You Really Want To Be My Friend / 9. Short And Curlies / 10. Fingerprint File