Conciertos

 
El viernes tenía guardia de turno de oficio, lo que casi hace que se fastidiara el plan , pero los delincuentes se portaron y dejarón que se abriera el abánico de cristal.
Me pillé un bus de servicios mínimos , muy apurado de tiempo, porque Alsa estaba en huelga pero casi me quedo sin el zapatito, también de cristal, para entrar a ver mis chicos en la presentación del Shining On Everyone en Madrid.

Stuck Inside de A1 with
the Ronnie Lane´s Blues Again.



Durante todo el viaje, cinco horas pasadas por el atasco eterno a la entrada de la gran ciudad y dado que el conductor se había propuesto no subir de 90 km a la hora, calmé el nerviosismo a golpe de escuchar la fantástica nueva recopilación doble que se ha editado de Ronnie Lane & Slim Chance y descubrí que la sensación de todo ese viaje, de esas ganas estaba en el pulso del bajo y desarrollo de una gema llamada Kuschty Rye.


 



PINCHA EL VIDEO, HAZ EL FAVOR, PONTE B.S.O.



Me la puse en non-stop durante un buen rato viendo el anochecer hacia Portugal e imaginando la cabaña en la frontera de Gales del bardo cockney incluso la silueta de su circo ambulante. Cuadraba para describir una emoción, como Tiny Dancer en Casi Famosos.
Siempre lo digo y repito , The Band/The Kinks/Grand Drive y Fakeband, por ellos no es admiración lo que siento sino locura de amor. Soy capaz de hacer cualquier cosa por esas cuatro bandas.

Es la alegría que desprenden los de Getxo, su musicalidad extrema, sus canciones, su amistad, la oportunidad de su propuesta en los tiempos que corren de miserias sonoras que se ensalzan y no valen para nada,  lo que me pudo desde el primer momento pero aún lo es más,  todo aquello que han generado la Fakeband en un grupo humano de chiflados. Han sido un poco un pegamento para querernos abrazar, conocer, disfrutar y mirar sin teclados de ordenador de por medio, tratar de unir lo que los kilómetros separan pero mantienen cerca las canciones. Estos locos bloggers musiqueros.


Ha sido pasito a pasito, como los buenos grupos de culto pero ahora tienen una sólida base con una pata diferente al resto: una es la familia-amigos, otra los admiradores, otra los curiosos minoritarios y críticos musicales (muchas veces, más fríos que un témpano) pero la cuarta sólo la tienen ellos y es un grupo de 25 bloggers que se pueden considerar también como miembros de las otras tres patas.
Ahora bien, tiene narices que Fakeband sea un grupo de culto, el grupo menos indie y ruidoso del planeta, el más beatleliano en el sentido estricto del adjetivo, el más musical.Algo no funciona bien.

La dimensión de la Sala El Intruso, chiquitita, hacía preveer un pase muy diferente al celebrado en Bilbao en el Kafe Antzokia. El diminuto escenario, su poca altura y la cercanía le dieron un toque más de verles tocar en la lonja de ensayo. A ello , sumado el hecho de no contar con el saxofonista y el teclista con los que tuvieron el placer y lujo de tocar en el Botxo, hizo de todo una cosa más madrileña y nachapopera. Sonaron guitarras, ardieron guitarras que incluso con sus fallos, escasos pero lógicos por la falta de visión entre unos y otros en esos cuatro metros cuadrados, le dieron un toque encantador, mucho más pasional ( que no sucio) mucho más stoniano porque a Fakeband se les debe ver en directo para opinar de una manera justa ( es en las tablas es donde dan todo de si,  a pesar de su cuidada calidad en las grabaciones)


Las emociones de ver a tantos amigos, la oportunidad de presentarles de nuevo como nuestro tesoro, me hacía sentir que estaba con el Athletic y que ibamos a llevarnos los tres puntos de vuelta, goleando los corazones de todos los que allí, por la razón que fuera e incluso desde muy lejos, se habían acercado con la mejor de las voluntades.


Para los que estuvieron en Frías en el IV Rust Fest de la Playa de Neil y que les vieron, demostrando su inteligencia e intuición musical, no era nada nuevo. Pero ahora tocaba un repertorio 100% Fakeband o 95% ya que tuvimos la suerte de escucharles en el bis The Shape I´m In de The Band que la hacen de gloria y que les situa allí donde pertenecen, enraizados en la tradición de lo más difícil y hermoso del rock and roll, las canciones con recovecos, sorpresas, puentes y middle eights, voces y coros. En definitva, pasión.


El primero que disfruta de su directo es un servidor que no puede reprimir manifestar su dicha, más si cabe rodeado de los amigos que estaban a mi lado. La liamos parda en los rockanrolitos, en el riff glam de Something About You o dentro del ímpetu bob seegeriano de Let Me Be Myself Tonight. Alucinamos con Someone y el solo antológico del amigo Pit y con el baqueteo en Fool Me de Iñigo, con el souleo de Txomin en Healing Time y con la espléndida intuición musical de caracter continuado de Alfredo.


Los trenzados de uuhhhh ala Street Legal, de guitarras Gibson y Fender y de la mágica Guild Acústica de 12 cuerdas,  de una batería Gretch tocada de vicio y de un bajo Fender jazz con pulsión Motown (cierto Juan , soul is the answer)  forman esa jodida alegría de vivir y recargue de pilas de su ya inmenso repertorio. Hicieron todo lo posible para que no hubiera siquiera ni un gramo de posibilidad de respiro o aburrimiento.


Con estos tipos hasta cuando se les desengancha un jack y deja de sonar una guitarra, suena la cosa a música. Para mi representan lo que me gusta: transmisión del disfrute de la vida, en viaje de ida y vuelta, esa sensación sensacional desde los micros y amplis al respetable y viceversa. From the stereo to your soul. Comunión, que vale por toda la fama, radiofórmulas y demás mandangas que para nada necesitan porque su parroquia es de ley.


Qué cierto es eso de que la felicidad no existe sino que lo que hay es momentos de ella plenos pero cortos: te das cuenta de ello cuando acaba un concierto de Fakeband. Lo tengo claro, no hace falta más que mirar a los ojos de la gente.

Han llegado a un punto en el que como les digo, han alcanzado una cosa a la que no llegan la mayoría de grupos que aparecen en festivales o que venden más discos que ellos que es definir la nueva felicidad con tres guitarras, bajo, batería y a cuatro voces.


Las canciones de su primer trabajo Too Late Too Bad puestas como terceras de esos pequeños mini sets en tríos de su setlist perfecto, han crecido de tal manera que parecen clásicos y mucho más guapas, la belleza de la madurez y de darles otro toque y las del Shining funcionan con motores en rodaje que todavía no han surtido todo su rendimiento y que requieren de un embellecemiento de cuerdas y metales que les pueden ir como un guante, como en el propio disco hemos comprobado.


Es por lo único que me da pena no sean más conocidos y cuenten con más medios porque por lo demás son nuestro tesoro,  como en su día en Memphis lo fueron Big Star para los chiflados de turno; por supuesto que a nuestra escala doméstica, de país en crisis a todos los niveles, donde el mérito es aún mayor.


Insisto, el resto, los encuentros,la presentaciones, las dedicatorias, los abrazos, los comentarios, las risas, las txapas del Shining, las calles de Madrid ( ciudad que amo profundamente), la pinchada de Savoy con todos los amigos Frías Spirit Team, la tortilla de patatas a las cuatro de la mañana con mis amigos, conocer a Tsi Na Pah y a Javier de Gregorio,  al pequeño pero gran Álvaro, a Alfonso el baterista de los Madison, a Jesús de los Willows, las porras con chocolate del Diamante,  el viaje de vuelta con Txomin y su darling companion y el sol resplandeciente de ese gran pueblo manchego de casi 4 millones de habitantes, os podeís imaginar lo que fue, escuchando la canción de Ronnie Lane.


Vida, felicidad, momentos Fakeband.


De vuelta en el villorrio, quiero daros las gracias, a la banda y a todos los que allí estuvisteis por ser tan grandes. Llevamos el sol y nos lo traemos de vuelta, hace un lunes Fakeband en el norte.


Próximo objetivo: edición en vinilo de sus dos cds. Stay Tuned.


Por Joserra


Esta entrada fue publicada ayer en rockandrodri land y ahora, con alguna pequeña modificación, para el Exile.




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