Concierto The Fakeband, Madrid, Sala El Intruso, 15-3-2014

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La noche del sábado pasado fue muy especial. Antes de ir a ver a la banda de Getxo, la conjunción de camaradas blogeros nos hizo recordar el Espíritu de Frías, Joserra Rodrigo al frente, Johnny JJ, Gonzalo Aróstegui Lasarte, Javier de Gregorio, Tsi-Na-Pah, Kinkspain, Evánder y un servidor, ahí es nada. Íbamos a ver a The Fakeband, una banda que nos tiene robados el corazón y regalados los oídos, un grupo que encandila por dos motivos muy simples, porque tienen canciones enormes, y luego porque suenan en directo de lujo, ya sea en un Castillo Medieval en Frías, ya sea en una pequeña sala de Madrid, incluso si tocaran dentro de un cubo, también sería glorioso. Otra característica, para mi tremenda de esta banda, es que los tres guitarristas cantan, y vaya 3 voces que tienen, maravillosas, más los coros del bajista, y para colmo hacen unos sólos de guitarra que son bocatto di cardinale.
 

 
Presentaban Shining on everyone, ese artefacto maravilloso que nos tiene encandilados, del que ya hablé aquí y que sonó casi entero. Empezaron con Back on the road y Fool me, dos trallazos alucinantes, despachando también Parking lot (espectacular), Healing time (deliciosa), además de Kate, Top of the world (maravilloso el single) y Someone con ese sólo de guitarra de la fender telecaster que me hizo levitar. También sonaron She told me (el tema más stoniano), Something about you (un tema adorable) y al final Get you back. Intercalados iban temas de su primer disco Too late, too bad como Don't save my life, I was wrong, Way up North, Sweet, Right time o Let me be myself. Esa conjunción entre el powerpop británico y lo mejor del rock americano les hace únicos en su especie.
 


 
Para el final, en los bises, dejaron 2 perlas, primero una versión de The Band de The shape I'm in, y por último el tema que daba título a su primer trabajo Too late, too bad. Y es que se te quedan ganas de más, pero la esencia se vende en frascos pequeños, y con 1 hora y media escasa te vas con una sonrisa en la cara... para aguantar hasta su próxima visita.
Orgulloso totalmente de tener una banda de este calibre en nuestra escena musical patria, seguro que si fueran americanos serían dioses, pero ya lo son para nosotros que los queremos y adoramos. Ecos de Teenage Fanclub, de Big Star, de Jayhawks, de los Byrds, incluso de T-Rex... mucha tela.
 

 
 
 
Os dejo con esos bises maravillosos, tal y como sonaron en la noche del sábado.
 




Por Savoy Truffle
 
Crónica aparecida primero en My Kingdom for a Melody y adaptada para el Exile.
 

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