Concierto The Sadies: Sala "Wah Wah" (Valencia 30-1-14)

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Sucedió como tenía que suceder, tal y como la imaginación había fantaseado previamente respecto al vendaval que se avecinaba procedente de Toronto (Canadá).

Sorpresas pocas para los que sabíamos como se las gastan encima de un escenario, profesionalidad mucha y dignidad rockera por tubulares, cañerías y conductos que deberían ser de obligado cumplimiento y reconocimiento.

Desde que hace más de un par de años me los recomendara encarecidamente mi psicoterapeuta de Garajeland dejé de tener la menor duda de que los canadienses THE SADIES son los grandes tapados del mundillo musical en los últimos años. Tapados, ocultos, disimulados o como se les quiera llamar. El caso es que la banda de los hermanos Good atesora un sinfín de virtudes que les permiten jugar con solvencia en varios campos y estilos con una ligereza que acaba resultando arrebatadora, la cual se acentúa muy especialmente durante sus conciertos en directo.

Allí, en la Wah Wah, intimidaron con su altura física cual si fueran Gullivers, con esos caretos que aparentan haber vivido en primera persona duras batallas, con esos elegantes trajes satánicos que a buen seguro triunfarían en alguna pasarela de diseñadores de moda (por cierto, impresionantes botas azules de piel de serpiente que lucía el contrabajo) y, en definitiva, con esa imagen que parecía extraída de “Reservoir dogs” o de alguna secuela o refritos de films de Tarantino.

Pero por encima de todo estos señores del rock destaparon el tarro de sus esencias, ese tarro repleto de melodías embaucadoras, habilidad, experiencia, técnica, simpatía (escasa pero justa, la adecuada y suficiente para fascinar al público que allí se congregaba), pop psicodélico de mucho gancho, garage con abundantes pasajes surferos y country-rock de exquisitez suprema.

Y todo ello sucedía porque presentaban su último álbum, el Internal sounds, (por cierto, allí nos enteramos que la portada se hizo a partir de una radiografía de pierna rota en un accidente de esquí de uno de los Good), discazo del 2013 que inexplicablemente ha pasado de largo o de puntillas entre las abundantes listas del pasado año aunque algunos, los suficientes, no desfalleciéramos en destacar y en recomendar. Y es que todo sea dicho, la apisonadora del tiempo, esa que pone las cosas en su sitio, lo dirá, pero aquí hay uno que apuesta una y otra vez porque este disco será de los que se queden y de los que obtendrán un reconocimiento gradual y paulatino.

Del mencionado trabajo destacaron temas de raza como Another yesterday again”, “The very beginning”, “The first five minutes”, “Starting all over again,... Me asombraron con Leave this world behind, un tema que no le había dado el caché que merecía hasta ese momento, y consiguieron fascinarme absolutamente al compás de Story 19con un Dallas en plenitud de facultades y un Travis que parecía haber entrado en trance cual si estuviera poseído por el espíritu de Neil Young.

A tener en cuenta también otros que estuvieron allí del estupendísimo Darker circles del 2011 como Tell her what i said”, “Another year again,... o la instrumental Ten more songs. Creo que fue al compás de esta última cuando el Duke sentenció: “estos tipos serían capaces de intercalar estilos desde Dead Kennedys a Simon & Garfunkel y quedar de puta madre”.

El final fue de traca. Lo habían conseguido casi sin mutar un semblante serio, de entrega, de actitud y de carisma. Observé las caras de satisfacción de los miembros del batallón acompañante. Acabábamos de ser los personajes secundarios de otra película más del western que protagonizan los Sadies tras aquella consumación que fue A house is not a motel, la maravillosa canción de Arthur Lee con Love, desenlace ideal para tan magno evento. Muy, muy, muy grandes, se llaman THE SADIES.

Escrito por Johnny 'JJ' 

* Este artículo se ha publicado también en el siguiente enlace del Espacio Woodyjaggeriano.

The Rolling Stones - "The Rolling Stones" (1964)

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Acaso por el enorme disfrute popular del estreno de la exitosa película “La verbena de la paloma”, protagonizada por Concha Velasco y Vicente Parra, se conseguía mantener a España casi totalmente ajena a sucesos tales como la escalada sin precedentes de varios singles de los Beatles, que coparían los primeros puestos de las listas de éxitos internacionales, o la publicación del fundamental y legendario primer álbum homónimo de los ROLLING STONES, entre otras novedades en el mundo del rock.

SS.MM. posan para los americanos
Nos encontramos en abril del año 1964 de la archiconocida era cristiana y el mundo comenzaba a moverse rápido. Incluso algún científico teorizó con sorna acerca de que se estaba produciendo una aceleración en los movimientos de traslación y rotación, lo que provocaba que el planeta Tierra comenzara a girar a mayor velocidad.

Vamos al grano, o perderemos el hilo. Mes y medio después de su publicación en Gran Bretaña, el primer álbum de los Stones veía la luz en Estados Unidos con el desigual título de England’s newest hit makers”. La otra diferencia de ambas ediciones radicaba en la sustitución de la versión de I need you baby (mona)”, fundamental clásico de esa eterna deidad llamada Bo Diddley por otra versión de un clásico no menos fundamental como era Not fade away del ilustre Buddy Holly.

SS.MM.  posan para las  fotos de carnet
Este primer trabajo de unos imberbes Stones debería ser un ejercicio de conocimiento obligado para el progresivo bienestar universal de la especie humana. Repleto de rhythm&blues en todos sus poros, esconde una de las mejores explicaciones sobre el eslabón del tránsito musical y la oculta admiración que el color blanco siempre ha sentido por el color negro. Desprovistos pues de la careta, comenzó a gestarse la leyenda de la mejor banda de blues y rock&roll de todos los tiempos. Tras los dos primeros singles “Come on” (versión de Chuck Berry) y el “I wanna be your man” (composición de los Beatles) publicaban este primer disco de larga duración. 

SS.MM. posan en posición taurina
Es en las Sagradas Escrituras donde figura la siguiente máxima: "Señoras y señores del mundo, ladies & gentleman, comienza a engrasarse la maquina del rock&roll. Con Vds. el eslabón, con Vds. los ROLLING STONES."

Resulta imprescindible mencionar una de las curiosidades más llamativas de este álbum. Se trata de esa primera composición puramente stoniana llamada Tell me (you’re coming back)”, maravillosa canción firmada por Nanker Phelge, el pseudónimo que utilizaron en sus inicios la pareja Jagger-Richards. Con la misma rúbrica se acompañaba ese rhythm&blues instrumental propio, titulado Now i’ve got a witness y dedicado a Phil Spector y Gene Pitney como participantes en la producción del álbum, así como el tema Little by little”, incluido también en la cara b del single en el que la protagonista era Not fade away”.

SS.MM. posan para Francia
Entre las versiones, (Get your kicks on) Route 66”, extraordinaria y divertidísima lectura pasada por el filtro de Chuck Berry sobre el clásico de los cuarenta de The King Cole Trio, el grupo de Nat King Cole, la embalada versión del I just want to make love to youque a buen seguro dejaría perplejo al mismísimo Muddy Waters, la embriagadora Honest i do de otro bluesman como Jimmy Reed, la autenticidad de I’m a king bee con la que rendían tributo a Slim Harpo, rey del swamp blues, a base de un ritmo lento pero cínicamente canallesco, el rock&roll honesto de la mítica Carol de Chuck Berry, y finalmente ese toque soul presente tanto en la versión de Marvin Gaye con el temaCan i get a witness”, como en You can make it if you try (original de Gene Allison pero más conocida por la lectura de Solomon Burke), o en el siempre venerado Walking the dog”, el clásico entre los clásicos de Rufus Thomas.

No quiero ser cansino en insistencia pero creo que este disco debería escucharse con cierta periodicidad para evitar cúmulos de motas de polvo así como para sanear mentes que puedan corromperse por el inevitable transcurso de los tiempos. Ah, y después se aconseja guardarlo en lugar adecuado para rendirle una más que merecida pleitesía. Pero si por una de esas extrañas circunstancias de la vida nunca lo han tenido en sus manos, también se aconseja correr a la tienda de discos más cercana y, en caso de no comprarlo, proceder a rozarlo con excitante suavidad. 

Escrito por Johnny 'JJ' 

 * Este artículo fue publicado originariamente en el siguiente enlace del Espacio Woodyjaggeriano y  ha sido adaptado al Exile Magazine en el 2014 como homenaje al aniversario de los 50 años de existencia del primer disco de los Rolling Stones.

THE ROLLING STONES - "The Rolling Stones" (1964) - 9'5/10

EDICION REINO UNIDO: 1. Route 66 2. I Just Want to Make Love to You 3. Honest I Do 4. I Need You Baby (Mona) 5. Now I've Got a Witness 6. Little by little 7. I'm a King Bee 8.Carol 9. Tell Me (You're Coming Back) 10. Can I Get a Witness 11. You Can Make It if You Try 12. Walking the Dog


THE ROLLING STONES - "England's newest hit makers" (1964) - 9'5/10

EDICIÓN USA: 1. Not fade away 2. Route 66 3. I Just Want to Make Love to You 4. Honest I Do 5. Now I've Got a Witness 6. I'm a King Bee 7.Carol 8. Tell Me (You're Coming Back) 9. Can I Get a Witness 10. You Can Make It if You Try 11. Walking the Dog



"Jinetes en la tormenta" por Diego Manrique (2013)

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Hacía ya unos cuantos meses que "Jinetes en la tormenta" viajaba conmigo. Juntos, cada día, nos encaminábamos a una jornada laboral más, nos mirábamos dulcemente en el autobús mientras susurrábamos mil y una anécdotas musicales y nos decíamos un "hasta luego" al comenzar la jornada. Volvíamos a encontrarnos a la tarde-noche y de camino a casa volvía a explicarme pequeñas historias de algunos de mis artistas favoritos. Una vez terminado siento una extraña sensación. Un sabor agridulce. 

"Jinetes en la tormenta" es un libro editado por Espasa, escrito por Diego Manrique  al que no creo que haga falta presentar por estos lares, menos aún por el Exilio, pero que en pocas palabras podríamos decir que ha sido/es uno de los principales críticos musicales de este país, uno de esos críticos de la vieja escuela, con una dilatada carrera que empezó allá por el 75 y que hemos visto, leído y escuchado en toda clase de medios, unas veces con mejor fortuna que otras. "El ambigú" era su gran programa de Radio3 hasta que el partido político de turno decidió realizar una de sus limpiezas injustificadas. Ese no es el tema de hoy aunque creo que no se fue correcto con él, como con muchos otros... 


El caso es que este "Jinetes en la tormenta" es una especie de libro compilación de diversos artículos editados por Manrique años atrás, ordenados en mi opinión de manera inteligente y con algunos miniprólogos antes de dichos artículos. Todo siempre a un alto nivel, muy educativo, muy instructivo aunque personalmente creo que le falta algo de mala leche. Tampoco este argumento, que por cierto he leído en otros lugares, puede hacernos creer que no es un gran libro, porque sí lo es. Como dije anteriormente, este libro me ha acompañado en mis viajes al trabajo en transporte público pues la forma en que está organizado es perfecta para este momento de lectura. Pasajes cortos que se pueden leer cómodamente en unas cuantas paradas de metro o de bus. Reconozco también, y perdóneme usted don Diego, que "Jinetes" me ha acompañado muchas veces al baño estas últimas semanas. Con dos niñas es difícil encontrar un momento de tranquilidad y el lavabo, y su libro, me han proporcionado algún momento de paz y sosiego. El contenido es exquisito y hay muchas anécdotas que desconocía y que me alegro mucho de haber incorporado a mi disco duro. 

El libro viene organizado de la siguiente manera: 

- Venimos de África 
Wilson Pickett, incandescente cantante de soul 
Viejo soul con más azúcar: Sam Moore 
Muere el apostol del funk: James Brown 
El amo de la plantación 
La cuna del soul sureño: Memphis 
La vida perra de Billie Holiday 
El fuego eterno de Otis Redding 
Los discretos ochenta años de Fats Domino 
Un Miles Davis enigmático y sensual 
Michael Jackson: la vida en un elepé 
En la muerte de Michael Jackson 
B.B. King no se jubila 
El diablo y Robert Johnson 
La voz suprema del siglo XX 
Etta James, la fiera nunca domada 
La hipersexualidad de R. Kelly 

- Raros, malditos, insumisos 
Se apagó el candil de Syd Barrett 
John Cale: el zen galés 
Yoko Ono: "Siempre supe que me adelantaba a mi tiempo" 
Manu Chao. La vida libre 
Patti Smith: «Rimbaud escribió el manual de la estrella del rock» 
Patti Smith: poeta, feminista, ex punk 
Nick Lowe, del fulgor new wave a la canción adulta 
La productiva vida de Tom Waits 
Tom Waits: de las cloacas vino su canto 
La patética recta final de Phil Spector 
Jerry Lee Lewis: el hombre terremoto 
Los reyes del glam 
Ry Cooder: «Reaccionar es terapéutico» 
Amy Winehouse: maravillosa calamidad 
Caza y captura de Amy Winehouse 

- Los colosos 
El poder de las leyendas 
John Fogerty y la fuerza del rencor 
Prince: método en la locura 
Los Doors. Solos ante la indiferencia 
Una vez más... El año de los Doors 
Los Who, para cualquier generación 
Chrissie Hynde repasa en Pirate Radio la agitada carrera de Pretenders 
U2, desde el ojo del huracán 
El rey de Las Vegas 
Bee Gees: la secreta grandeza 
La cruda vida de Jimi Hendrix 
The Police vuelve a la carga 
Bob Dylan y España 
La tormenta del 7 de julio de 1982 
La quinta del 77 
La verdad, la mentira y Elvis Presley 
El vuelo interrumpido de Led Zeppelin 
Madonna, Prince, Michael Jackson: las últimas megaestrellas 
Lou Reed: chico salvaje, poeta americano 
Rulando con los Clash 
Los Beatles todavía reinan 
Una epopeya del rock: Exile on Main Street 
Los Rolling Stones ante el abismo 
Deep Purple toma el califato 
John Lennon en el armario 
El hippy irreductible: Neil Young 
La química de los Grateful Dead 
El héroe trágico del primer rock & roll: Buddy Holly 
Cuando los Beach Boys desafiaban a los Beatles 
Cuando e grunge rompió aguas 
Coldplay: lo consigues si lo intentas 
El golpe maestro de David Bowie 

- Los mejores años de nuestra vida 
La boca de la noche: El Sol 
Homenaje a Canito: una feliz promiscuidad 
Secretos auténticos 
La historia más triste del mundo: Antonio Vega 
El arte del diletante: Carlos Berlanga 
Enrique Sierra, el señor del sonido 
Kiko Veneno, guerrillero 
Fito Cabrales, el rockero corriente 
Palabras mayores: Sabina y Serrat 
La Bebe resabiada 

- Así suena las palmeras 
Ray Barretto, percusionista todoterreno 
Cachao, una vida con happy end 
La secreta historia de Bob Marley 
Desmond Dekker, coloso de la música jamaicana 
Misterios de la bossa nova 
La garota inmortal 
Apoteosis de Calamaro 

- La sacristía 
La portada más imitada de la historia del rock 
Crowley, el amigo del diablo 
La verdadera Eleanor Rigby 
Espiando a los Beatles 
Sexo, drogas y micrófonos ocultos 
El rufián más afortunado del mundo 
Lennon, ángel y demonio 
Por qué nos fascinan las vidas de los canallas 
Los discos prohibidos del franquismo.


Como podéis observar el libro viene completito, y su estructura permite o nos deja escoger el orden de lectura a seguir. Aquí un servidor siguió el mismo que indica el libro pero podemos saltar fácilmente de uno a otro. Puede que muchos piensen que "Jinetes en la tormenta" no es un libro básico, que Manrique está caduco, que el libro es un refrito, que falta mala uva y menos vaselina. Puede, quién sabe. A mi me ha parecido interesantísimo, no definitivo pero sí muy instructivo e interesante. Al fin y al cabo quién nos cuenta todo es Manrique, uno de los grandes y a esos, al menos a esos, tendríamos que respetarlos. 


"Jinetes en la tormenta" por Diego Manrique 
8/10

Editor: Espasa Libros
ISBN: 9788467009132
Año de la edición: 2013
Páginas: 224
Idiomas: Castellano



Por Nikochan

Tears For Fears - "Songs From The Big Chair" (1985)

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A veces me quedo perplejo con las sensaciones tan increíbles que me proporciona una canción como Everybody Wants To Rule The World. El dúo Tears For Fears en 1985 eran poco menos que los Beatles del momento. Y no lo digo en broma. Disco y single en el número 1 a ambos lados del Atlántico, sonando a todas horas en la FM, la jodida MTV, la industria discográfica viviendo una de sus épocas de mayor esplendor....El disco perfecto en el momento perfecto.

Creo además que este álbum fue uno de los primeros que pude escuchar con consciencia de lo que era la música allá por 1987. En una cara de la casette estaba este y en la otra el Brothers In Arms de Dire Straits. Toma dupla campeona. Ademas, el tema estrella aparecía en la película Escuela de Genios que por aquel entonces me traía bastante loco. Everybody Wants To Rule The World fue mi canción preferida durante mucho tiempo. Y como decia antes, me sigue aportando muchas cosas. Creo que es un tema redondo. Tears For Fears eran un dúo pero hacían música muy coral. Algo que en los ochenta se llevaba mucho y que no siempre quedaba muy bien. Ritmos programados los justos y necesarios, arreglos fastuosos pero sin sonar aparatosos o desfasados, y melodías que aunaban perfectamente la calidad con la comercialidad. Éxito seguro a pesar de los caretos de los tipos y de tratarse de una formación en dúo algo extraña.


Shout era la otra pieza redonda de la colección. De alguna manera, se trataba de un sonido que luego hizo famosos a Depeche Mode, pero los dos tipos en cuestión lo desarrollaron antes y con mucho acierto. Tremendo tema de estadio. Irresistible. Por supuesto un disco de este pelo tenía mas trastienda: Mothers Talk, I Believe, Broken...Uff, mucha tela. Pasado el impacto de este disco, nunca volví a ver a Tears For Fears de la misma manera. Quizás su música se me hacia cada vez mas pesada y ampulosa y no llegué a reengancharme. Pero este disco monumental hay que ponerlo en la misma balda que So o The Joshua Tree. Que a nadie le quepa duda.


Tears for Fears - "Songs from the big chair" (2013)
9/10
1. Shout / 2. The Working Hour / 3. Everybody Wants to Rule the World / 4. Mothers Talk / 5. I Believe/ 6. Broken / 7. Head over Heels/Broken (live reprise) / 8.Listen.






Por Mansion on the Hill

"Nothing can hurt me" (2012) / Big Star

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El "mundillo" este del Rockumental es plato común altamente recurrente para un servidor. Sin llegar a obsesión compulsiva pero, se admite, quedando más cerca de ello claramente que del "me veo uno de vez en cuando". Por eso cuando me enteré, hace ya un tiempo importante, que dos de mis bandas fetiche tenían (o estaban a punto de tener por entonces) flamante nuevo Rockumental pues, ni qué decir, las búsquedas internáuticas llegado cierto punto (al quererlos en religiosa vose -que hasta le dediqué una entrada implorante a ello hace bien poco en espacio propio-) fueron cuestión de máxima prioridad para el que suscribe. Las bandas: The Replacements y Big Star, por supuesto. Y aunque el de los primeros sigue en busca y captura (estoy ya casi en el escalón previo a ofrecer órganos internos a fin de hacerme con él), el de los segundos titulado "Nothing can hurt me" (2012) ya ha sido felizmente videado en tres ocasiones y, claro está, es lo que aquí y ahora nos trae.

Esto de los Rockumentales es algo peliagudo a la hora de recomendarse a ciegas, o al menos eso me parece... Los hay que hacen hincapié en el tema 100% biográfico y apenas tocan lo que sería el embutido (la obra en si), otros son puros y duros conciertos (a veces con algún "momento backstage" y va que chuta), los coleccionables sobre obras concretas (y a destacar aquí, claro, los tan famosos "Classic albums") y, entre no pocas otras variantes, las parábolas y rarezas varias del personal que toque (tanto a nivel de músico a tratar como de rockumentalista firmante)... Por ello valorar, puntuar, va tan claramente en base a los gustos de quien contempla (a sumar el grado de implicación de quien toque en función de la querencia que suscite el pollastre a tratar) que, insisto, se antoja como bastante complicado... "Pues como siempre, no te digo"... Pues sí y no, mis estimad@s compinches, sí y no... Particularmente, y lo explico porque es el primer artilugio de este tipo que pongo en el Exilio, trato de valorar cualquier tipo de documental de la misma forma que hago con los films: en función de lo que se oferta/vende y se consigue (no me parece justo, por ejemplo, comparar "La vida de Brian" con "El tercer hombre"... Claro que me doy cuenta que la segunda es "mucho más película" -y una de mis predilectas, ya puestos- pero, es de cajón, ambas dos proponen -y logran- cosas bien distintas por su particular camino correspondiente). Para el caso que nos toca: "Nothing can hurt me" (2012) que és, de forma harto cristalina, un "Biodocumental" de esos... Aunque, ojo, con agradecida visión de fan... y no todo se limita a un interesante número de músicos más o menos conocidos dándole (sincera) lumbre a la inextinguible Gran Estrella (de Teenage Fanclub a Rem pasando por Matthew Sweet o imágenes de archivo de los propios Replacements, etc) y otros tantos críticos e historiadores varios del rocanrol haciendo lo propio. Que aunque bastante ceñudamente disimulada por sus dos cineastas firmantes (Olivia Mori, Drew DeNicola), se filtra de forma diáfana ello (esa afectuosa "visión de fan")  en no pocas ocasiones... Y normal, faltaría, tal es la fascinación que Chilton, Bell y cia generan. A partir de aquí, y señalando que uno es un tanto puñetero con este tipo de productos a pesar de devorarlos con procacidad -o precisamente por ello-, les recomiendo sin la más mínima reserva que se hagan con este artilugio. Palabra guzzera. No es de 10 quizá, por aquello de la visión parcial... a cada uno/a le hubiera gustado un mayor profundizar en esto y/o lo otro y el documento, aunque de duración aceptable (110' aprox.), no es el festival de cuatro horas soñado para el estelar caso que nos ocupa... Pero, muy al tanto e importante, está todo (y aplausos mil por ello): el por qué del nombre, el misterio de las pocas ventas de su emblemático estreno, los inicios de niño-maravilla de Chilton con los Box Tops, el triste viaje al vacío de Bell, las aportaciones en forma de entrevistas del también finado en 2010 Andy Hummel o del único miembro original vivo (el bueno de Jody Stephens), todo el tema de las producciones y sus quebraderos a mansalva, la enorme ola expansiva e impagable que genera para la Historia del Rock... Todo ello regado con matices ya puramente biográficos y aunque, no veo a qué negarlo, hay momentos lacrimógenos (por Bell, básicamente, y es que no queda otra) si algo queda claro al fin, tras terminarlo (y amén de la certeza de que en otra época y ciudad hubiera quedado evidente que la dupla Chilton-Bell es lo mas similar que tendrán jamás los yanquis a la formada por Macca-Lennon), es que por enésima vez se nos enseña lo muy voluble, lo tan matizable, del concepto "éxito"... Más allá de la fama, los platinos y los millones, está el logro postrero: reconocimiento. Y ver la alegría con la que el personal (profesional o amateur) habla de ellos, el calor que su música nos sigue generando a muchos miles tan único y concreto (a los que nos gusta esta banda no "nos gusta" sin más, y si hay que explicarlo esto es que todavía no te ha picado el bicho de verdad), los ríos de tinta (y kb) que siguen generando cuando un ingente incontable de bandas posteriores (y que han vendido lo indecible más) ya hace largo tiempo cayeron en el olvido... ver eso, y tanto más a día presente, no hace sino reafirmarnos a ese considerable grupo de eternos adoradores de tan necesaria y primordial formación... La Gran Estrella no fue parida para metales grabados, mármoles o diplomas... Trasciende a ello, quiera verse/entenderse o no. Se creó para defendernos, a toda la gente de bien, de los males de este mundo desde el lejano e  inalcanzable firmamento (y  "Cosmos") al que pertenece y pertenecerá por siempre y, gracias a ello... "Nothing can hurt me", claro qué sí. Vean este rockumental, por favor.



"Nothing can hurt me"  (2012) : 9'4 / 10
BIG STAR
Dir: Olivia Mori, Drew DeNicola
113 min./EEUU

Thin Lizzy - "Jailbreak" (1976)

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Creo recordar que la de "Black rose" fue la primera entrada propia en este comanditero Exilio.  La primera de esas cinco recauchutadas, puro corta-pega sin excusa a mediar, desde casa propia que me marqué. Que no me arrepiento de ello, ojo, lo suyo -o así lo entendí- era ayudar a generar un mínimo "poso de arranque" en cuanto a contenidos para el espacio (lo cual no es óbice para una posible "versión de luxe" futura de alguno/s de esos puros íconos rockeros para el que suscribe). En cualquier caso, y menos rollo, lo de "Jailbreak" no se perdona... Hasta aquí llegar podíamos (y aprovecho para informar que al final de la entrada está el full album, directamente desde Tu Tubo y por lo menos de momento). Mi disco predilecto de la más reivindicable de las grandes bandas guitarreras setenteras (y por  lógica causa-efecto de la historia) con el único permiso, aunque lejano y hablando siempre en esa clave reivindicativa, de Mott. Y es que para el menda, sinceramente y si de bandas con sonido acerado exclusivamente hablamos, solo los Young en el sacrosanto periplo con Bon Scott rallan al mismo nivel  y, únicamente, los Zep (1969-75) de las narices por encima de la etapa 1975-80 de esta eternamente honorable Flaca Lizzy del irrepetible Mr. Lynott. Planteado ello, cómo no, solo quedaría (antes de pasar a siguiente parrafada) la evidencia de que, además, con "Jailbreak" (su más que consensuada "masterpiece") se pone la cereza en todo lo alto del pastel. 

Y es que, siempre para mí, Lizzy cierra el triunvirato mayor del reino (al fijar el tema en los registros que hoy tocan, ni qué decir) y, por ello, insisto... Si Page y cia volcaron electricidad en el folk y el blues de manual desde los más altos cielos y los Young (mayormente con Bon, obvio) hicieron lo propio con el rocanrol old scholl de Sun y cia desde el más sudoroso y voltaico de los garages, a Lynott le tocó darle un paseo por el barrio, con andares achulapados, indomable afro en ristre, actitud vacilona y desafiante para, finalmente, entrar al pub para "engaznatarse" unas muchas de pintas (Guiness, of course) y "a ver qué pasa aquí"... Aunque, por supuesto, el tema tiene truco. Y de los más gordos. Como apuntaba en la posteada de la "negra rosa" estamos con Thin Lizzy ante la banda con mayor y más lograda re-interpretación "soulera" y, sin discusión a valer con esto, con mayor groove que jamás se haya visto relacionada de lejos o cerca con el asunto "hard rock". Tal cual. Aquellos/as que se queden con la pose macarra y las sempiternas posturitas de "rude boys" del combo para limitarse, después, a arrugar la nariz se están perdiendo algo tan atronadoramente único que, y con perdón, no es que el asunto sea punible (por aquello tan baladí y chorras de valorar un libro por la cubierta), sino que trasciende ominosamente a ello para alcanzar cotas de pura y dura tristeza (no ya  por esa tan plana manera de discurrir sino, sencillamente, por perderse algo tan enorme e incontestable como lo que hoy nos ocupa por vanos prejuicios garraferos -y entiéndase ello sin acritud a valer, please-). Es por todo ello, al fin, que cuando a alguien le preguntan por una banda de rock irlandesa y dice lo que, frecuentemente, se suele decir (y saben perfectamente a quienes me refiero, pedazo puñeter@s que, por desgracia, no es Them precisamente) no me queda sino cagarme en la puta de a bastos un mucho y apechugar... Lizzy es una de la bandas de mi vida (los empecé a escuchar con doce o trece años) y "lo otro" me parece una de las mayores mierdas nunca habidas. Sin perdón, en este caso, por la rabia que me dan... "Leeeeemoooon"... Venga a cagar, hombre: The boys are back in Exile today !


("Eeesta nooche va a haber una fuuuga del taleegooo...")

Con esa frase, que parece sacada de una actuación del gran Gila, a modo chorus se remata una de las entradas de disco que más veces me he embutido de orejas para adentro... Glorioso, todo él, el puñetero "Jailbreak", en resumen y como que ya lo podría dejar aquí si nos ponemos el más sintético de los disfraces. El disco de rock acerado perfecto. Esto es así. Pero, venga va... a hacer el paripé (que me encanta, claro y por otro lado). ¿Actitud?, honestamenente rocanroleante hasta el paroxismo; ¿virtuosismos?, de todos los sabores y colores habidos; ¿adicción?, lo escucharás toda tu vida a poca sangre tengas y punto; ¿carisma?, no me hablen del puto carisma con esto, por favor, que tenemos que cerrar el comercio... y el bebercio también;  ¿canciones?... ay, aquí sí que me da algo... Nurseee !

Cara A, "Jailbreak", la canción y la primera en la frente. Con el más memorable line-up de la banda (Lynott-Downey-Gorham-Robertson), en su momento de mayor acierto a todos los niveles, se arranca la saltarina y emblemática pieza inicial... Ese subrayar entre partes de Lynott, el vacileo rítmico (que estos/este también fueron al cole el día que enseñaron bogey -y se fijaron mucho-), la liberación de ese estribillo que decíamos, las inolvidables (e imitadas hasta el órdago) "twin guitars" de "hola y adiós pero tranquilo que ahora vuelvo" (y atención por diox al "momento Breakout !!")... Obviando, lo "inovbiable", la propia interpretación vocal tan personal, única y acostumbrada del propio genio mulato. Doble piel gallinácea (por innegable emoción y vigorizante electricidad) y nada más que empezar hemos hecho... Y sigamos, pues. Con  la altamente cuajanuda "Angel from the coast" y su ritmo tan continuo, de todos a una,  para abrirse justo antes de... No, mierda (cabritos !), todavía no... Volvamos a la carga... Y en la segunda vuelta... guitarrita/aza emblemática en vena, oh yeah, para dar entrada a una de esas partes instrumentales reservada a los más elegidos de verdad de la más buena... Frenamos casi al fin lo justo para retomar voces, un último arreón y, hale que se acabó, a por otra (virguería): "Running back", el reverso más amable y soft de la banda. Adictiva hasta la enfermedad, con las guitarras haciéndose hueco pero sin desmembrar en momento alguno la invencible melodia que domina el cotarro (y esa producción con sus vientos y tal -este tenía que ser El Disco, sí... y coño si lo fue-)... Hasta los tra-la-lá del final son de tocamiento expreso, vaya. De la misma guisa, qué no decaiga, empieza "Romeo and the lonely girl" con igualmente tremendos resultados. Esa conjunción con las guitarritas sin tregua (en esta tenemos solaco de aquí te espero, eso sí y además), el relatar de Phil, los coreables estribillos, el marchamo sin tregua del propio Lynott y Downey (siempre ahí y aún en las piezas menos ex profesamente "hard" como esta)... Pero, claro, aunque la vertiente menos "cañera" (aún siéndolo de otra manera) de la banda nos resulte de impagable para arriba a muchos: un riffazo es un riffazo, y un punteo es un punteo... Y si se hace tan bien, como en estos "Warriors" que cierran la primera cara analógica del asunto, pues como que uno se pone más contento y tal... Magnífica llegada a la media parte pues, y tiempo para frankfurtes y, quizá, echar una micción rápida antes de que empiece lo que sigue... Pues el descanso, si no se sabe lo que aguarda (cosa improbable, sí, pero déjenme divertir un poco y eso) se antoja como bastante primordial... 

Y es que si hablamos en clave "hard rock" (que hasta yo me empiezo a cansar de ello con algo que resulta tan claramente lícito para verse generalizado en "Rock", sin más) estamos sin duda ante mi B Side predilecta junto a la del "Zep I"... pero, ojazo, que si pasamos de ese "hard" (por lo que apunto en anterior paréntesis) tenemos igualmente una de las más enormes e infinitas segundas caras del rocanrol, todo él, en su historia habida hasta hoy (nivel "abbey", "exodus" u "on the beach" -suculento etc- en cuanto a calidad es lo que aquí se encuentra, siempre en base al menos a las cuentas propias -por si conviene aclararse ello y tal-). Veamos... "The boys are back in town". La conocen hasta en Krypton y fue Nª1 hasta en el mundo del Pocoyo de las narices (de hecho sigue aún hoy siendo de las canciones más demandadas en los intermedios de los partidos de la NBA, vaya por ejemplo tan rápido como gratuito). Quien no haya escuchado esta canción, sin tener problemas auditivos (o/y otros varios con la salud relacionados), bien está mintiendo de gratis (dios sabrá con qué objetivo) o bien es el supercampeón de los ermitaños del Tíbet que no se relaciona nada más que con pedruscos y yetis desde a finales del 75... Como diría Cicciolina: no cabe otra. Sin más. Hablamos de una de las canciones, con inconfundible  riffada eléctrica, más recordadas e icónicas de la Historia Rockera. Tema "infinito/10" que despierta muertos ahí donde pisa y se oye... Ese estribillo que recrea el título seguido de esas guitarras que sabemos ya está grabado a fuego en todas partes y, para no alargarlo todavía más, ahí que lo dejamos por esta vez. Y ahora... mucha atención, por favor !... "Night or fall". Bonita es poco. Aquí nos queda claro, se nos recuerda, que no es otro sino Lynott el que (en pocos años y forever) nos iba a dejar esa preciosidad de imposible caducar llamada "Sarah". Emocionante a todos los niveles: desde su propuesta de base, pasando por esa guitarra que se sale de contexto llegado cierto momento (para unirse después), y acabando por el enorme sentimiento que Lynott le regala... El momento más soul de largo en un disco que tampoco rehuye, precisamente, enfrentamientos directos con ello.  Y es entonces, oh cabronazos, cuando llega el vaquero... Qué garra y melodía a la par, desde luego. Da igual que estemos ante uno de los highlights más populares de Lizzy, "Cowboy song" sigue dejándonos pelos escarpiados sin remedio a valer... El vademecum, más que mero libreto de estilo, de esta gente concretado en apenas cinco minutos en los que cabe, de alguna manera, toda su generosa colección de bondades. Sublime como pocas (ese parar hacia el final, el arrastrado arranque que te lleva de la mano, las guitarras - tan magníficas a su manera todas y cada una- cómo no, el subidón final...) y, como ocurre con los "muchachos que vuelven", para qué perderse en explicar algo tan cojonudo... Escúchenla como más veces mejor antes de cascar, de gustar esto del rocanrol un algo ni que sea y obviamente, y punto. Aunque la traca final, qué este personal no podía irse tranquilito y en paz, nos viene con "Emerald" y su escalado riff de ida/vuelta con momentos para las pizpiretas de cuerda varias. Una /otra de mis predilectas de disco y banda que resulta por un lado la pieza más agresiva del disco junto a "warriors" y, por el otro,  una despedida difícilmente mejorable (y tajante) a la altura de toda la catedral rockera que precede... En definitiva: un pleno absoluto tanto desde la más ferviente subjetividad propia (me resultan imposibles conceptos como "prudente" o "timorato" para algo por lo que siento tanta estima) como al tratar -que de verdad lo he intentado- de reflejar esa utópica objetividad analítico-rockera que hay quien realmente cree que existe... Inaceptable el negarle su lugar en el Panteón Rockero al cojonudísimo "Jailbreak" de marras. En ningún caso y de ninguna de las maneras. Y fin.


Thin Lizzy - "Jailbreak" (1976) : 10/10
01. "Jailbreak"/ 02. "Angel from the Coast"/ 03. "Running Back"/ 04. "Romeo and the Lonely Girl"/ 05. "Warriors"/ 06. "The Boys Are Back in Town"/ 07. "Fight or Fall"/ 08. "Cowboy Song"/ 09. "Emerald". 





Por Guzz
Pd:

Dire Straits - Dire Straits (1978)

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Mi viaje a Londres me ha hecho recordar uno de los discos que más he oído, que más cariño tengo, y al que proceso devoción absoluta, el primer álbum de Dire Straits de 1978.
Corrían los últimos setenta y la revolución punk recorre Europa, pero sobre todo en Gran Bretaña tiene su centro neurálgico. Los Sex Pistols han enarbolado la bandera de la rebelión y de la anarquía al grito de "Dios salve a la Reina", y su chirrido es una clara y natural reacción contra el rock sinfónico precedente de grupos como Pink Floyd y atenta claramente contra la mastodóntica y prepotente industria discográfica imperante. El último de los elegantes grupos americanos, The Band, ha ofrecido sus postreros coletazos con The Last Waltz y Gart Hudson, Jamie Robbie Robertson y sus amigos no sabían ya por entonces, que tenían sucesores: los británicos Dire Straits. Bob Dylan tampoco sospechaba, ni por asomo, que estaba naciendo artísticamente, un hombre, guitarrista y compositor con el que iba a hacer muy buenas migas en años venideros, un tipo que iba a engrosar, por derecho propio, la lista de perlas que componen el rosario de estrellas del rock and roll, un tal Mark Knopfler. Mark era el compositor, voz y guitarra solista, su hermano David Knopfler el guitarrista rítmico que también hacía coros, John Illsley el bajista que también hacía coros, y Pick Withers el extraordinario batería.


Éste primer álbum no solamente fue una ilusionadora esperanza, sino una confirmación de que estábamos ante la germinación de una banda de alto copete, y que no estaban de paso. Se trataba de un grupo de chicos jóvenes que no renegaban del pasado, sino que por el contrario, demostraban un profundo conocimiento y amor por él, entiéndase al pasado más o menos clásico del rock 'n' roll. En éste disco hay ecos lejanos de Dylan, Lou Reed, The Band, Pink Floyd, J.J.Cale, Eric Clapton, etc., y porqué no, cositas de los Shadows de Hank P.Marvin e incluso de los Fletwood Mac de Peter Green, todo eso mezclado en una coctelera, y con el sello personal de la banda, tiene como resultado un disco de primer nivel para comenzar una carrera discográfica. El disco está dedicado a Charlie Gillet, aquel renombrado Dj que les promocionó y pinchó en sus inicios, mientras Muff Winwood se encargó de la producción.
El disco en si, comienza con Down to the waterline, con sus penumbras semi-sinfónicas, creación y construcción de expectativas, es un tema típico de Mark incluyendo los ingredientes mágicos de su autor, toques punzantes de cuerdas eléctricas, el ritmo en volandas, siempre suspendido, pero sin llegar a caer, una tensión milimétricamente ajustada. Water of love se mueve entre ritmos de calipso o percusión casi latina, con un estribillo demoledor, y unos punteos de onda bluesera con la guitarra dobro que hacen de este tema una joya. Setting me up es quizás el tema de más influencia rockabilly de estilo Gene Vincent o incluso de Buddy Holly, un tema contundente, ligero de desarrollo, dónde la voz de Knopfler va y viene casi a posta, con un punteo sideral del maestro. Six blade knife es puro Lou Reed, porque Mark canta parecido a Lou, es una balada lenta, evocadora, donde los juegos de voces son extraordinarios, además de un muy conseguido sonido que te atrapa. Southbound again quizás sea el tema más boogie del álbum, con ritmo alegre y desenfadado y un punteo solista de Mark que quita el hipo.
La segunda cara empieza con la joya de la corona, el que fuera su primer y genial single, Sultans of Swing, un tema grande, contagioso en su desarrollo y en su exposición, pero sin llegar, y aquí radica su grandeza, ni a empachar ni a empalagar. Una canción, cuyas influencias abarcan todas las citadas antes, pero además hay que añadir la portentosa interpretación de Mark a la guitarra, cuyas versiones en directo eran ya de Cum Laude, con esos sólos que estaban repletos de alegría e imaginación. En si el tema, por la letra, es un homenaje de Mark a las muchas bandas de jazz que amenizan las noches londinenses, con entusiastas grupos de dixie, sentando cátedra de profesionalidad. In the gallery es quizás el tema más oscuro, pero a la vez de los más atrayentes del disco, con una letra que habla de los buitres que asolan el mundo del arte, y lo difícil y complicado que es acabar triunfando en ese mundo para pintores y artistas noveles, además de tener un ritmo al que la guitarra de Mark marca los pasos, con la sección rítmica en estado de gracia. Wild west end (tema que se me ha venido varias veces a la cabeza este fin de semana en Londres) comienza con guitarra acústica, un tema a medio tiempo delicioso, con coros en el estribillo y cuya letra describe paseos solitarios por el salvaje oeste de la ciudad, precioso tema de esos que permanecen para siempre en mi cabeza. Lions cierra el disco, un tema crepuscular, de cadencia media, pero que describe a la perfección lo que podría ser una tarde plomiza de domingo en Londres, tema acertado para rematar una obra magna.




La música de Dire Straits parece sobrevivir y traspasar pruebas de fuego, y éste primer disco así lo atestigua, porque al fin y al cabo, eso es lo que cuenta. Superando la propensión a la fugacidad del rock, sus canciones permanecen a lo largo del tiempo por su propia valía.


Os dejo con el mítico vídeo de Sultans of Swing.




Por Savoy Truffle


Dire Straits - Dire Straits (1978): 10/10

1.Down to the waterline/ 2.Water of love/ 3.Setting me up/ 4.Six Blade Knife/ 5.Southbound again/ 6.Sultans of Swing/ 7.In the gallery/ 8.Wild west end/ 9.Lions

Las mejores canciones de LOU REED en solitario... en Exile Magazine

4 comentarios :

Como especial del EXILE para el mes de enero del 2014 y después de sumar las listas respectivas de los redactores de este magazine, así han quedado por votación las mejores canciones de LOU REED en solitario. Nunca nos cansaremos de homenajear a este inolvidable artista.



1. CONEY ISLAND BABY (Coney island baby, 1975)

2. PERFECT DAY (Transformer, 1972)

3. VICIOUS (Transformer, 1972)

4. WALK ON THE WILD SIDE (Transformer, 1972)

5. DIRTY BLVD (New York, 1989)

6. STREET HASSLE (Street hassle, 1978)

7. SATELLITE OF LOVE (Transformer, 1972)

8. ROMEO HAD JULIETTE (New York,1989)

9. CAROLINE SAYS II (Berlin, 1973)

10. CRAZY FEELING (Coney island baby, 1975)

11. BERLIN (Lou Reed, 1972)

12. CAROLINE SAYS I  (Berlin, 1973)


13. WHAT’S GOOD (Magic and loss, 1992)

14. A GIFT (Coney island baby, 1975)

15. SWORD OF DAMOCLES (Magic and loss, 1992)


16. THERE IS NO TIME (New York, 1989)

17. CHARLIE’S GIRL (Coney island baby, 1976)

18.  HOW DO YOU THINK IT FEELS (Berlin, 1973)


19. WILD CHILD (Lou Reed, 1972)


20. LAST GREAT AMERICAN WHALE (New York, 1989)

21. THE DAY JOHN KENNEDY DIED (The blue mask, 1982)

22. GIMMIE SOME GOOD TIMES (Street hassle, 1978)

23. SHE’S MY BEST FRIEND (Coney island baby, 1975)

24. HEAVENLY ARMS (The blue mask, 1982)


25. TEMPORARY THING (Rock & roll heart, 1976)

26. I LOVE YOU (Lou Reed, 1972)


27. SAD SONG (Berlin, 1973)


28. ANDY’S CHEST (Transformer, 1972)

29. MAKE UP (Transformer, 1972)

30. HOLD ON (New York, 1989)

31. LEGENDARY HEARTS (Legendary hearts, 1983)

32. STRAWMAN (New York, 1989)


33. THE LAST SHOT (Legendary hearts, 1983)


34. LADY DAY (Berlin, 1973)


35. I LOVE YOU SUZANNE (New sensations, 1984)

36. WARRIOR KING (Magic and loss, 1992)


37. SALLY CAN’T DANCE (Sally can’t dance, 1974)

38. ROCK AND ROLL HEART (Rock & roll heart, 1976)


39. XMAS IN FEBRUARY (New York, 1989)


40. THE BLUE MASK (The blue mask, 1982)


41. WAIT (Street hassle, 1978)


42. I WANNA BE BLACK (Street hassle, 1978)


43. ECSTASY (Ecstasy, 2000)

44. I CAN’T STAND IT (Lou Reed, 1972)


45. NO CHANCE (Magic and loss, 1992)


46. RIDE INTO THE SUN (Lou Reed, 1972)


47. LISA SAYS (Lou Reed, 1972)


48. WHO AM I (The raven, 2003)

49. UNDERNEATH THE BOTTLE (The blue mask, 1982)


50. HELLO IT’S ME (Songs for drella, 1990)