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Altameda - Time Hasn't Changed You (2019)

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Pura melancolía canadiense. Deliciosas líneas de bajo, guitarras lloronas, nostálgicas letras, delicados vientos aderezados con violines y el wurtlitzer en vena. Reminiscencia al rock de raíces americanas presentes en el dial de las radios setenteras, con Poco o Neil Young en el retrovisor, y ramalazos a Petty y Springsteen cuando ponen algo más de carne en el asador. El segundo largo de Altameda, banda originaria de Edmonton (Canadá), es simplemente deslumbrante. La voz y la guitarra de Troy Snaterse es de otra década pero no sería justo despreciar el buen trabajo de Eric Grice (batería), Todd Andrews (bajo) y Matthew Krauss (teclados), juntos entregan una colección de canciones de las que consiguen enamorar al oyente y trasladarlo a otra época, a otro estado emocional. Con esa portada y esa tipografía tan "Allman" su nuevo disco no podía pasar desapercibido para un servidor, luego, lo que uno se encuentra dentro, es una maravilla. No miento si os digo que este "Time Hasn't Changed You" se ha convertido por derecho propio en uno de mis discos favoritos del otro lado del charco en lo que llevamos de 2019. No miento si os digo que ha cada escucha se vuelve todavía mejor, que aún se hace más grande y espléndido, y no, no han inventado nada, pero no hace falta, además, no estaba ya todo inventado? Altameda cogen los mimbres de siempre, no se complican. Los mimbres que a casi todos nos gustan, con los que hemos crecido y nos han ayudado a formar nuestro gusto y opinión, nuestra educación musical. Es por eso que no se hace extraño escuchar las canciones que componen el disco y tener la sensación de haberlas escuchado ya antes, pero eso no es problema, porque son tan buenas.. son unas canciones tan estupendas que no podemos poner ni una sola pega.


Diez canciones como diez soles es lo que nos encontramos en "Time Hasn't Changed You". Abren con la delicada y bella "Little Tears". Una canción inicial que es como un precioso amanecer, como un despertar perezoso y bello junto a nuestro ser querido, lleno de arrumacos y caricias. Caricias son precisamente lo que producen las primeras notas del piano que abre el disco, para enseguida besarnos delicadamente con la voz de Troy. Puro setentas. Una vez en pie, nos ponemos en marcha con el rocanrolito de "Wish upon the weather" heredero de Petty y sus rompecorazones, con la épica de Springsteen y con el recuerdo de aquel "Hearts and Arrows" de Danny y sus campeones del mundo. Lo del piano sigue siendo espectacular! "Time hasn't changed me" es uno de los temas no del disco, sino del año. La intro es un clásico en si mismo. Es nostálgico y familiar. Es puro supersonido de los setenta. Favoritísima. "Rolling back to you" vuelve a darnos vitaminas, sigue revolcándose por el sonido setentero, al de Los Ángeles.... un despiporre. El baladón "Fire" nos lleva de la mano a esa mezcla rocanrolera de Petty, el Boss y Browne... llamado "Losing sleep", un pelotazo radiofónico. Otro tema bonico del to, con ecos countriles es "Run away on you (again). Uno de mis favoritos. Canadá en vena. Aparece el fantasma de Tito Neil en el country-soul de "Soft shoes slip away" que de ser firmado por alguno de los mimados del rock como Ryan Adams se hablarían auténticas locuras, pero desde cuando no hace un tema así el amigo Ryan? Si "Little Tears" era puro amanecer, "Good will surely come" es perfecta para el atardecer, para el ocaso. Delicatessen. Finalmente los Altameda cierran con la Springstiniana "Bowling Green" un disco que es simplemente sobresaliente.

Altameda - Time Hasn't Changed You (2019)

01.- Little Tears/ 02.- Wish Upon The Weather/ 03.- Time Hasn’t Changed Me/ 04.- Rolling Back To You/ 05.- Fire/ 06.- Losing Sleep/ 07.- Run Away On You (Again)/ 08.- Soft Shoes Slip Away/ 09.- Good Will Surely Come/ 10.- Bowling Green.



*por Nikochan

Cherry Glazerr - Stuffed & Ready (2019)

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No me pregunten, no se de donde salió exactamente esta formación, yo simplemente andaba buscando unas guitarras punzantes para que me sacaran de un plumazo del agobio laboral del día a día y husmeando por suministradores de tercera de cuyo nombre no me acuerdo, en la etiqueta indie-rock encontré hace un mes escaso a Cherry Glazerr.

Sólo me bastó la canción inicial para meterme de lleno en Stuffed & Ready. Hagan la prueba. Así de primeras se nota que han sido bien amamantados de los noventa de Nirvana por sus cambios calma-tempestad, y ahí están además sus melodías pop aderezadas de distorsión estilo Veruca Salt, y por tanto hermanadas con mis queridos y adorados Carolina & Lil'Knife. Otra mujer rockera a sumar a la lista de grandes esperanzas del rock de guitarras, a Courtney Barnett, a Waxahatchee, a Yowler, a la mencionada Carolina... Suenan guitarras y hay canciones. Y aquí con esta intro podría frenar y finiquitar comentario, pero es una reseña y se impone explicar un pelín más aunque sé que me entendéis sobradamente.  

Pués a ello voy comentando que Cherry Glazerr ya llevan un tiempo dando tumbos. Su nombre femenino tiene todo el fundamento pués es Clementine Creevy su lider absoluta. Tienen algún LP más, y con este disco la formación pasa de cuarteto a trío. Parece ser que triunfaron por EEUU con su anterior disco Apocalipstick (una utopía por estos lares con estas sonoridades). No he escuchado nada más de ellos y no sé si lo haré más allá del anterior, porque de momento estoy metido con este disco y me gusta mucho, tal vez si fuera un profesional de la prensa musical de alto copete directamente soltaría aquello de "su mejor disco hasta la fecha", y es que suenan muy compactos y tienen mucho gancho, además de que la rabia que condensan la comunican incluso diría que de manera adictiva, sus referencias están más que claras (añadamos Pixies, Breeders... ya sabéis) y aún así pués soltaré otro tópico: tienen su personalidad.

Como decía, desde la inicial Ohio he quedado atrapado, voz dulce, guitarras altas. Una canción que define muy bien lo que fue y lo que es el indie-rock americano más punzante y a la vez melodioso. Me descoloca totalmente Daddi, porque por su comienzo tan cool la imaginé sonando en una franquicia de moda si no fuera por su cambio al guitarreo desenfrenado y a su letra "who should i fuck daddi, is it you", ni más ni menos, así las suelta Clem en un disco de reafirmación personal y también de clara intención reivindicativa a favor del género femenino posicionado totalmente contra el machismo, entre otras cosas, todo con guitarras a toda castaña. Sigue la fiesta guitarrera con la adictiva Wasted Nun, de excelente y subversivo video-clip (más abajo) y la punk rocker That's Not My Real Life. Energía apabullante. También tiene sus momentos más relajados con el medio tiempo Isolation, no falta de intesidad, y con la fragilidad pop de Juicy Socks. En la recta final Stupid Fish se coloca en cabeza de las tonadas más punzantes y guitarreras, para cerrar con Distressor con la fórmula tranquilidad intensidad guitarrera de intenciones modernistas, incluso bailables.

Un disco que ha ido creciendo en mis escuchas. Se trata de rabia desinhibida a base de guitarrazos de una chica que lidera con carisma su grupo de rock, ahora toca ir a por su anterior Apocalisptick a ver si es tan bueno como dicen. Me parece un muy buen disco en las latitudes de rock alternativas en las que se desenvuelve. Destacado del año en curso.

Por Chals Roig


Cherry Glazerr - Stuffed & Ready (2019)

1. Ohio / 2. Daddi / 3. Wasted Nun / 4. That's Not My Real Life / 5.
Self Explained / 6. Isolation / 7. Juicy Socks / 8. Pieces / 9. Stupid Fish / 10. Distressor


Gran Camino / El Ser Humano (crónica concierto La Casa Cantonera, Algemesí, 24-03-2019)

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Al fin pude ver a Gonzalo Fuster en directo. El tenía muchas ganas de venir y aquí habían muchas ganas de verle. Además la intimidad, la calidez y la atención de una audiencia entregada siempre asoman en La Casa Cantonera, uno de mis lugares favoritos de música en directo, ingredientes idóneos para el discurso emocional y sincero de Gonzalo.

Un concierto con repertorio de sus dos proyectos musicales que encaró en solitario y en acústico. Para mí uno de los grandes alicientes del concierto fue comprobar como fluyeron las canciones más producidas editadas como El Ser Humano hacia los territorios más austeros y minimalistas de Gran Camino, y a su vez como se nutren unas a las otras desde un discurso más universal y críptico hacia una sinceridad emocional transparente.
  
Y el repertorio fluyó con su característica y reconocible voz, lírica y melodiosa, únicamente acompañada de la resonancia de la madera canadiense de su guitarra. Fue como un sendero que transita desde Laurel Canyon hasta orillas del Mediterráneo, entre el Neil Young de Massey Hall, pués es indudable la base americana e íntima de gran parte de los arpegios y progresiones que se escucharon, y a la vez cercano a la canción popular a través de su querencia hacia sus adoradas Vainica Doble, que se denota en su fraséo y en su rasgar rítmico a las séis cuerdas. Como comenté con Gonzalo después del concierto, nos gusta la música americana pero no podemos evitar ser de aquí, sería un buen resumen.

Un repertorio que demanda inmersión total y con el que conecté desde la inicial Gracias, concierto en el que predominaron canciones procedentes de Gran Camino, las historias cercanas de Hagámoslo hogar y Ahora es hoy me calaron, incluso los recuerdos familiares de Dénia, una de sus últimas canciones firmadas como ESH, no sólo por su presentación austera, más por su esencia introspectiva hablan bien de como se comunican ambos discursos. Ese sendero del que hablaba y a simple vista imposible, cobró todo el sentido ante la influencia pseudo-flamenca de Refugio y Mar (esta última editada en ambos proyectos). De su repertorio más antiguo rescató Tito,  tierna historia que habla muy bien de la calidez humana de Gonzalo. Cabe destacar la gran versión que se marcó de He cruzado el río del catalán Isaac Ulam de su disco Ratpenat (que por cierto también pasó por La Casa Cantonera) incluida en el último disco de Gran Camino. De su celebrado triple EP brillaron Accidente y Amigos, esta última con la que se despidió, y me impresionó como canciones que conocía en su versión más producida me parecieron al descubierto realmente grandes composiciones. 

Un momento único y muy difícil de reproducir en Salas y recintos destinados al directo pués las canciones de Gonzalo Fuster te dan su recompensa en las distancias cortas, en la intimidad y el recogimiento de un lugar tan especial como es La Casa Cantonera. Una simbiosis perfecta a tres bandas, público, lugar y las grandes canciones de Gran Camino y El Ser Humano.

Por Chals Roig.

Our Native Daughters - Songs Of Our Native Daughters (2019)

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Quien me conoce sabe de mi debilidad por Rhiannon Giddens, que discos con los Carolina Chocolate Drops y el mejor aporte de las olvidables nuevas basement tapes de Costello a parte, lleva una carrera en solitario muy interesante siguiendo la senda de sus raíces musicales pero ahondando en su pasado a un nivel más profundo donde saca a relucir su vena más reivindicativa. Así que un proyecto musical como éste y que nace de la propia Giddens, no podía pasar desapercivido a mis oidos, además se alinea con otras aristas afroamericanas: Leyla McCalla, Allison Russell y Amythyst Kiah. 

No podía ser de otra manera, Giddens y sus compañeras van directas y sin andarse por las ramas a hablarnos del racismo y del sexismo, según cuenta ella después de una exhaustiva investigación leyendo narrativa en el Smithsonian National Museum of African American History and Culture, y junto al sello discográfico Smithsonian Folkways Recordings que llevan un tiempo explorando el lado menos conocido de la historia americana.

La propia Giddens contó en una muy interesante entrevista a The Guardian como le impactó y el impulso que supuso la escena de The Birth Of A Nation en la que una joven esclava es violada, más por la reacción del marido que por la de la propia víctima, y es que ser de color y mujer en otra época fue una combinación fatal, experiencias marcadas a fuego en el ideario colectivo de millones de afroamericanas y con un legado de injusticias que aún se extiende hasta nuestros días. Otras curiosidades al respecto, las cuatro mujeres en la portada empuñan el banjo, un instrumento asociado normalmente al country y bluegrass más tradicional que realmente tiene su origen en el banza africano incluso antes de aparecer en Haití, la intención es clara desde la portada.

Tenemos canciones a enmarcar dentro del folk, espirituales, cajún, bluegrass, country-blues, hay llanto, hay reivindicación y también baile y alegría. La potencia argumental de Black Myself no deja espacio a la duda, incluso momentos que conectan directamente con su origen africano, por ejemplo Moon Meets de The Sun y Music and Joy (que poco se prodigan en esa vena estilo Ry Cooder/Ali Farka Touré los artistas afroamericanos, con la riqueza y las posibilidades que contiene). Reviven los antepasados en maravillas como Quasheba, Quasheba, deliciosa la reposada y distendida I Knew I Could Fly y la introducción recitada en Barbados hiela la sangre, excelente bluegrass en Polly's Ann Hammer. Favorita la rítmica y minimalista, palmas y percusión mínima en Mamma's Crying Long. Desgarradora Blood and Bones, igual que amable y desenfadada Better Git Yer Learnin'. Cierra este disco la mirada reconfortante en un precioso country al estilo Emmylou Harris con You're Not Alone, a marcar para listas de canciones del año en curso, cuanta grandeza, fantástica.

El papel que jugaron para mi los discos de Marc Ribot, esta temporada de momento se saldan con Songs Of Our Native Daughters. Sí, estamos ante un disco valiente que baila entre "lo necesario" y "lo gustosamente musical", pués como siempre digo y nunca me cansaré de decir, Giddens además de tener una magnífica voz es una excelente instrumentista y conocedora de la tradición musical, siempre en su continua búsqueda de los verdaderos orígenes de gran parte de la cultura americana y no precísamente la que se fundamenta en la que escribieron los ganadores, cosa que no sería nada sin su enorme talento y encima aquí acompañada de artistas no muy conocidas pero no menos buenas, fantásticos los aportes de Leyla McCalla, Allison Russell y Amythyst Kiah.

Un gran disco para iniciados en tales lides musicales, una muy buena y reivindicativa ambrosía musical mientras Rhiannon va ultimando en breve los detalles de su próximo disco en solitario junto a Francesco Turrisi. Lo recomiendo encarecidamente, aquí hay mucho talento.

Our Native Daughters - Songs Of Our Native Daughters (2019)

1. Black Myself / 2. Moon Meets the Sun / 3. Barbados / 4. Quasheba, Quasheba / 5. I Knew I Could Fly / 6. Polly Ann's Hammer / 7. Mama's Cryin' Long / 8. Slave Driver / 9. Better Git Yer Learnin' / 10. Lavi Difisil / 11. Blood and Bones / 12. Music and Joy / 13. You're Not Alone


Con Carolina Otero & Lil Knife (crónica concierto Pub Dublín, Gandía, 22-3-2019)

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Con Carolina Otero & Lil Knife (crónica concierto Pub Dublín) 1

...el porte y la frágil apariencia de Carolina, junto a su sensible y al mismo tiempo contundente voz, hallaría la más óptima escolta en un vendaval guitarrero y percusivo perfectamente armonizado...

Por Juanjo Mestre

Con dos latigazos de la talla de "Mad media monster" y "20" captaron desde el primer segundo una incondicional atención de la privilegiada minoría que se dio cita en el fenomenal Pub Dublín de Gandía. Ojo, todo sea dicho, mientras sonaban esas coplas de desencanto y críticas con los mass-media también observé algún rostro inquieto y asombrado, acaso ante la potente tralla inicial.

Con Carolina Otero & Lil Knife (crónica concierto Pub Dublín) 2
Lo que se avecinaba sería mejor. El porte y la frágil apariencia de Carolina, junto a su sensible y al mismo tiempo contundente voz, hallaría la más óptima escolta en un vendaval guitarrero y percusivo perfectamente armonizado, haciéndose magnética junto a Dani Gurrea, Nick Simpson y Roberto Drum

En una vertiente más popera prosiguieron las estupendísimas "Searching for the Spanish Stars" y "An arrow to your mind" para, acto seguido, cascarse una sobresaliente versión del "Seether" de Veruca Salt. Precisamente de la susodicha banda de Chicago o de nombres como Sonic Youth, The Breeders, Waxahatchee... nos acordábamos con la evolución del concierto. 

Con Carolina Otero & Lil Knife (crónica concierto Pub Dublín) 3
Del "As i fade out" se sumarían a la tormenta eléctrica "We dance to the sound (of a dollar)", "The dream of you", "Miguel", "No sweaterso el momento más culminante que me pareció de la velada, todo un pepinazo sideral para almas necesitadas ese "The hummers"

En cuanto al anterior álbum del 2015 con The Someones Elses se integraron impecablemente "Outloud", "Diastema girls" y "Sick bored". La sensación de actitud punk-rockera y alternativa, profesionalidad e independencia respecto a lo más frecuente en el mundillo comercial musical era evidente, tanto que los suficientes nos reafirmamos claramente en la idea de que estamos ante una de las mejores bandas nacionales aunque no se le reconozca masivamente porque ya sabemos cómo funcionan estas cosas. 

A petición de una concurrencia plenamente satisfecha con lo acontecido remataron el evento con "Mango chutney", delicioso azote sónico para fugarse a Marte. Woooooooow!

* Imágenes archivo personal del redactor JJ. El vídeo, cortesía de Borgia Pop.

Entrevista: Sara Comerón nos cuenta sus planes de futuro, después de Frank.

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 Nunca dejo de componer y por eso mismo estoy montando nuevo proyecto...


Estamos con la cantante, compositora y guitarrista Sara Comerón, a la que todos recordamos como la maravillosa voz, santo y seña identificable de Frank, el grupo donostiarra que hace unos meses, y poco tiempo después de publicar su tercer disco, “Atlas” anunciaba su separación creando no poco estupor entre la parroquia.

Agradezco mucho la deferencia que has tenido con nosotros, estamos muy contentos de poder mantener una pequeña charla contigo:


EXILE: Hay una frase buenísima en una canción de Mercury Rev que dice “Bands,“those funny little plans, that never work quite right”. ¿Qué te sugiere esa frase a unos meses de acabar con un proyecto de banda tan bonito como Frank en plena consolidación con “Atlas”, una inmaculada colección de canciones variada pero perfectamente cohesionada?

SARA COMERÓN: Lo primero, muchísimas gracias por los piropos a "Atlas", la verdad estamos súper orgullosos de lo que parimos en ese disco... En cuanto a la frase de Mercury Rev... Pues diría que sencillamente una banda es como una pareja, y hay veces en que o la magia se acaba o se necesita cambiar de rumbo, y la premisa para que uno funcione bien consigo mismo y el resto del mundo es la libertad, así que...


EXILE. La verdad es que el día que anunciasteis que el grupo acababa su trayectoria a muchos nos rompió el corazón. Yo creo que nadie se esperaba un final tan fortuito e inesperado. Además, con esa preciosidad de canción, "Burnt To The Ground", con la que estrenasteis un video-clip inédito. Una canción sencilla en cuanto a arreglos y con un tono a la altura de la despedida. 

S.C.: Es una canción muy emotiva, y el vídeo, obra de Christian, también lo es. Nos pareció un cierre circular.



EXILE: Es una pena que un disco como “Atlas”, en el que me consta porque lo he visto, que teníais depositada una gran ilusión, se haya quedado sin apenas pasar por el directo. ¿Tan difícil resultó encontrar bolos?

S.C.: A veces era difícil, sí, y en otros momentos brotaban unos cuantos seguidos y era una alegría, pero de hecho cancelamos unos cuantos cuando decidimos dejarlo. Nos ilusionaba y nos apetecía mucho darle vida en directo, pero no pudo ser.



EXILE: Muchos dijeron que “Atlas” es vuestro mejor disco, el más redondo y con el que parecíais encontrar una madurez ya definitiva ¿cómo lo ves?

S.C.:Yo lo veo igual. Entiendo que cada disco es el hijo de un momento dado, de cómo están sus padres en ese momento, y nosotros como banda creo que estábamos en el mejor momento posible, y por eso nos salió un ramillete de canciones tan luminosas y sentidas. Con el tiempo observo lo que hay en la esencia de cada álbum de Frank, y es un recorrido curioso... un viaje en profundidad por quienes éramos en cada momento. Si nos atenemos a lo puramente compositivo, también creo que Atlas esconde lo más primoroso de nuestra corta carrera.



EXILE: Por último, y dejamos el tema Frank: ¿podremos volver a ver al grupo junto en un futuro?

S.C.: Pues honestamente, lo dudo mucho. Pero honestamente también... no tengo la menor idea. Se trata de fluir con los deseos y si queremos de corazón juntarnos y hacer música, sucederá. Pero a día de hoy, no.



EXILE: Pero según parece, Sara no está dispuesta a quedarse callada y sin cantar. Creo que tienes planes para el futuro, aunque no tenemos demasiadas pistas, por ejemplo: ¿Sola o integrada en una banda?

S.C.: ¡Ni podría ni querría quedarme callada, jajaja, con lo habladora que soy! Nunca dejo de componer y por eso mismo estoy montando nuevo proyecto.



EXILE: ¿Habrá disco?, cuéntanos un poco, queremos detalles, ¿dónde se grabará?, ¿para cuándo lo podremos escuchar?

S.C.: Todavía está todo en el aire, pero mi idea es grabar un single de dos temas. Espero no tardar mucho pero estoy mimando mucho lo que estoy construyendo, porque me hace una ilusión brutal.



EXILE: Las composiciones son tuyas claro…

S.C.: Así es.



EXILE: Y me imagino que en las nuevas canciones seguirás cantando en inglés…

S.C.: Pues sí, y no, jeje. Me he lanzado a probar en castellano así que habrá temas en castellano y otros en inglés, al menos por ahora. Estoy investigando, probando... y disfrutando enormemente con este proceso de búsqueda.



EXILE: En cuanto al estilo, ¿seguirá los pasos en cuanto a sonido de Frank, o buscas sonidos y sensaciones nuevas?.

S.C.: Como comentaba antes, estoy abriéndome a cosas y personas nuevas, probando cosas distintas en el sonido y la forma de encarar las canciones, de construirlas y de hacerlas en directo, de estructurar la experiencia de crear y tocar...



EXILE. Bueno Sara, no somos pocos los que también te seguimos en las redes sociales y en más de una ocasión has publicado videos caseros tú sola con la acústica haciendo versiones de algunos de tus artistas favoritos. me llamaron especialmente la atención tus versiones de Phil Ochs, y en tu voz es como si Joan Baez extendiera su catálogo de versiones como aquella que hizo de “There But For Fortune”. Intuyo que Ochs es uno de tus artistas favoritos, Y si es así, ¿cómo empezó tu idilio con él? ¿qué disco es tu favorito?. Además, en la carrera de Frank siempre se han colado algunas tonadas con ese toque folkie entre vuestro característico sonido de de folk-rock moderno con riffs de guitarra concisos y eléctricos. ¿han quedado más canciones en el tintero?

S.C.: Pues efectivamente, estoy enamorada de la voz de Phil Ochs y sus canciones desde hace unos años. Es junto a Nino Bravo la voz que más me conmueve, me llega y me trastoca. Lo cierto es que no recuerdo cómo llegué a él, pero lo importante es que él llegó a mí, para quedarse. Por otro lado, diría que no tengo un disco favorito de Ochs, porque me he hecho mi propia banda sonora con un conjunto enorme de temas sueltos de toda su discografía, los que más KO me dejan, jeje.



EXILE: El pasado 22 de febrero diste tu primer concierto en solitario en Donostia, ¿cómo fue todo?, ¿cómo te sentiste tú sola frente al público, sin el resguardo de una banda?

S.C.: Pues fue una de las experiencias más potentes que he vivido. Nunca había dado un concierto entero sola, sin ningún tipo de apoyo y sin sentirme arropada por las experiencia comunal de banda. Estaba literalmente acojonada, me temblaron las manos durante todo el concierto pero lo disfruté muchísimo, fue tan cálido y divertido todo... fue hermoso encontrarme a mí misma ahí...



EXILE: Es imposible permanecer impasible ante tu voz, lo he visto en varias ocasiones, la gente se queda colapsada cuando te escucha. Un don así no se puede desaprovechar, ¿notas ese efecto cuanto cantas en público?

S.C.: Madre mía, jajaja... ¡pues no, no noto nada de eso! Percibo que a la gente le puede gustar cómo canto, o mi voz, pero tanto como lo que dices... Pero oye, si ocurre así pues... ¡a disfrutar!


EXILE: En tus recitales, ¿cómo conformarás el setlist?, quiero decir, tienes pensado incorporar canciones nuevas únicamente, o incluir también versiones, ¿y los temas de Frank?

S.C.: Pues con el proyecto nuevo serán lógicamente los temas nuevos y alguna versión, pero si doy más conciertos yo sola en acústico serán algunos de mis temas que tocaba en Frank, a los que posiblemente vaya añadiendo algo de las nuevas canciones. ¡Ya iré viendo, con lo que más a gusto me sienta!



EXILE: Con Frank ya teníais un nombre y un prestigio, me consta que no eran pocos los que os seguían y conocían. ¿Ahora es como volver a empezar, o lo conseguido durante los años con Frank se nota a la hora de tener parte del camino ya andado?

S.C.: El camino andado fue un camino compartido, ahora me toca recorrerlo sola, aunque esté montando otra banda. El prisma ha cambiado radicalmente. Eso sí, lo aprendido está ahí, bien soldado. Así que... es comenzar de cero y a la vez no. Es una sensación curiosa.



EXILE: ¿Cuentas con algún apoyo especial de algún tipo, o vas en modo outlaw?

S.C.: ¡Pues tengo la suerte de tener a mucha gente que me rodea que siempre están dispuestos a echarme un cable con lo que sea! Pero en esencia es algo outlaw, la verdad. Es un camino en cierto modo en soledad, y me está gustando mucho que sea así, por la responsabilidad que conlleva y el disfrute, más pleno.



EXILE: ¿Cómo ves la situación de los grupos que no están metidos en el aparato industrial?, parece imposible que alguien ajeno a esa industria acceda a festivales o que se le preste una mínima atención mediática (excepto algunos medios como el nuestro). ¿Hay apoyos reales para la gente que quiere hacer música y no morir en el intento?

S.C.: Pues honestamente no lo sé. Todos sabemos cómo funciona cualquier industria tan mediatizada, pero eso no significa que no haya gente que abra brechas y deje que entre la luz y el frescor. En cuanto a apoyos, creo que en Gipuzkoa los hay, y se montan muchas cosas y se da oportunidades a mucha gente. Hay como un hambre de mostrar lo que florece, y eso es maravilloso. Otra cosa es sobrepasar eso y asomar la cabeza en cumbres más altas. Pero quién sabe.



EXILE: No sé si quieres decir o aportar algo más, puedes hacer el/los comentarios que desees. Por lo demás solo nos queda desearte lo mejor en todo lo que acometas, que nosotros lo veamos y que podamos volver a encontrarnos en un concierto lo antes posible. Muchas gracias Sara.

S.C.: Muchísimas gracias a vosotros por mostrar interés en mí y en lo que ando haciendo. Lo cierto es que ya me conocéis y sabéis que me hace mucha ilusión.


Entrevista: Jorge Addison (con la inestimable colaboración de Joserra Rodrigo y Chals Roig).

Charly Riverboy - Riverboy (álbum, 2019)

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Charly Riverboy - Riverboy (álbum, 2019) 1
Título: Riverboy - Intérprete: Charly Riverboy - Año: 2019
Canciones: 1. A riddle in a pocket  2. Damned 3. Golden flash of light 4. Lightning horse 5. Rusty knives 6. The wind in the willows 7. Dragonflys yard 8. To you 9. Cigar man 10. The other side 11. Pati

...folk psicodélico que se acerca al sonido británico sixtie de Canterbury que practicaban Soft Machine o Caravan y donde encontraremos ecos de The Doors, de Cat Stevens, de Donovan o de los Kinks...

Muy buen disco, me parece muy buen disco el debut en solitario de Carlos Yáñez, alias Charly Riverboy, un proyecto personal más profundo, íntimo y paralelo a su banda The Milkyway Express.


A partir de una serie de avanzadillas en videoclip que comenzaron con "A riddle in a pocket" se ha gestado este álbum donde se distancia del toque más descarnado de esa especie de southern rock que mayormente caracteriza a la citada banda sevillana.

Charly Riverboy - Riverboy (álbum, 2019) 2
A destacar por encima de todo unos cuidadosos arreglos y una esmerada producción en un trabajo de folk psicodélico que se acerca al sonido británico sixtie de Canterbury que practicaban Soft Machine o Caravan, y donde encontraremos ecos de The Doors, de Cat Stevens, de Donovan o de los Kinks del "Village Green Preservation Society".

Aunque tiene temazos inmediatos como la esteparia "Damned", la melódica exquisitez de "Golden flash of light", la alucinante "Rusty knives" o esas dos joyas finales, "The other side" y la balada acústica "Pati", es un disco sumamente homogéneo y equilibrado, sin lagunas, de los que se disfrutan en su totalidad. Considero que una obra de este calibre tiene motivos suficientes para permitirle salir de la escena local sevillana, entre otras cosas porque está muy por encima de la calidad media nacional. 

Crónica Concierto: Roy Harper-Last Tour (London Palladium - Londres, 16/03/2019)

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"...aunque como todos los mortales ha tenido sus ups and downs, le ha merecido la pena ser Roy Harper y vivir su vida y sus tiempos, con pinkfloyds y zeppelines pasando por encima de su tremendo talento, volando más alto pero no tan a ras del suelo y la realidad como él".

Ni en sueños hubiera imaginado escuchar en directo a Roy Harper. El bardo de Rusholme, Manchester no es nada conocido en España y las únicas referencias y topicazos son los relativos a su intervención vocal en el Have a Cigar floydiano y la canción que en el III le dedicaron los Zeppelin, punto. Tremendo pero cierto. 

Tuve la enorme suerte de conocer su música cuando no tenía un pelo en la barba en una de las recopilaciones más hermosas que existen y así caer enamorado de sus canciones, su voz (y efectos) y su forma de tocar la guitarra. Y quise sentir en ellas a una especie de Dylan inglés con ese balance equilibrado entre la crítica, el cinismo y la inteligencia, intercaladas con algunas de las tonadas/letras de amor/desamor más bellas que jamás he escuchado. Combinaban perfectas  It´s all right ma con I Hate de White Man; To Ramona con Commune.

Sus canciones eran y siguen siendo la perfecta representación de la englishness, de ese sentimiento marcado a fuego en mi generación, todavía mucho más influida en su niñez por las películas o series de la Pérfida Albión que por los Estados Unidos de América.

No lo dudé en cuanto se anunció. En julio del año pasado ya compré las entradas y pillé unos vuelos asequibles para cumplir el sueño. Y en el interim, va el bardo mancuniano y comunica que ésta será su última gira con medía docena de conciertos. Era el momento.

Acompañado de mi darlin´ companion que sabe de mi pasión por Roy desde que me conoció y en buena medida la comparte, nos liamos la maletita y como en tantas ocasiones marcamos otra escapada de nuestros conciertos especiales.

Entrar por primera vez en el London Palladium impresiona. Siete puestos con sus instrumentos preparados hacían presagiar algo único: piano, violín, chelo, trompeta, guitarra artwood de semi caja, las tres acústicas de Roy, bajo y batería.

Los aplausos, al entrar Roy tras la banda de seis, fueron atronadores (me recordaron a la primera vez que vino Elvis Costello a Bilbao)
Y en plena forma, fibroso y saltarín para sus ya cercanos 78 años, tomó asiento ataviado con su viejo chaleco hippie de pura lana de su Irlanda residencial. Vive en Cork hace muchos años, me le imagino por allí paseando con su gorrita de tweed lejos del mundanal ruido.

El set, corto por número de canciones, fue lo suficientemente intenso como para permitirse un break y marcar dos actos de una belleza aplastante pese a que a uno le hubiera encantado escuchar por lo menos entero su reco 1970-1975, esa selección culpable del hechizo a un chaval bilbaíno cursando el BUP a finales de los setenta.

Comenzó con la primera canción de su POM Stormcock (1970), una crítica devastadora contra el sistema injusto montado por la sociedad para juzgar los actos ajenos llamada Hors D’Oeuvres, su clásica letanía de corte dylaniano en fondo y forma con esos falsetes escalofriantes que ahora- es la edad- aunque no suban tanto resultan igual de erizadores de vello corporal.

Roy estaba en plena forma vocal, algo que tampoco esperaba y aquello, como comentamos, era estar en presencia de un grande muy grande (reviso mi caja de entradas: Bob, Neil, Caetano, Laboa, Waits, Ray, Van y Randy, stop) Big times. 
Sonido perfecto, cálido, bandaza para la ocasión y un público entregado y provocador de su humor y risa teatral con mirada de diablo. Cuánto me recordó su elegancia y hippismo chic a mi amigo Bolo!

Segunda canción: la preciosa y brumosa Time is temporary de su exquisito último trabajo hasta la fecha Man & Myth (2013) exiliado en este enlace.
En ella hace balance de cuentas ante el último suspiro de la vida. La arruga es bella y añado, sabia.Y nadie como él junto a Michael Chapman y Bill Fay para componer esa especie de *British Recordings que se están marcando mano a mano y que algún día se estudiarán en los libros de historia y se catalogarán en los museos.

* en alusión a los American Recordings de Johnny Cash.

Aquí el chelo y el violín subieron al cielo y volvieron a bajar para barnizar las viejas maderas del templo donde desde los Beatles a Marvin Gaye actuaron para la capital del pop en el corazón del Soho.

La tercera fue una canción nueva- él va a sacar pronto el que ha dicho será su último disco- y aunque esa inclusión pudo privarnos en el setlist de alguna de sus maravillas, lo cierto es que conocerla de primera mano fue impresionante. Ya sonaba a clásico.

Don´t you grieve, sonó festiva y alegre para destensar la intensidad. Es la primera canción que escuché de él cuando en la tienda Beethoven, su dueño me dijo..."A ver si le distingues de Dylan..." Fue el gancho. Las pagas de dos meses se fueron directas a su caja registradora, creo que le fui pagando a plazos. Como EMI, su filial Harvest, no era un sello barato.

Para acabar el set y como razón primera de la gira (ya que la canción cumplía 50 años y todavía cuenta las verdades del barquero) eligió McGoohan's Blues de su lp Folkjokeopus (1969) pero duró 20 minutos largos, comenzando como una diatriba acústica protesta y transformándose en algo muy común a Jethro Tull: folk-rock ácido y progresivo pero enraizado en el medievo. Y es que Roy también le daba a ese palo porque él siempre ha estado como una cabra y la camisa de fuerza no le aguanta un asalto. Es una de las personalidades del rock inglés más libres y menos vendidas de su magnífica historia, es curioso a tal efecto que sea el que ha transgredido más los dictados de las maneras que se suponen, con portadas saliendo en pelotas haciéndose una paja o con discos donde las primeras tiradas se tuvieron que retirar por censura de alguna de sus canciones. A veces, en lo musical veo una conexión con nuestro psiquiatra-músico de cabecera, aquí en Euskadi: el genio, the late great Mikel Laboa. Hay algo en el timbre, locura y estructura de esta canción que está dentro de los Lekeitios del genial donostiarra. Es música de raíz folk, popular al fin y al cabo pero ellos la convirtieron en pura metafísica.

Un descanso para ir al baño-ya se sabe la pintas es lo que tienen y es que allí se permite beber en las butacas- puerta oscilante contra incendios con cien capas de pintura, suelo enmoquetado y vuelta a una estupenda y centrada fila 11 en los stalls. Impresionante visión/audición desde esas localidades.



En el segundo set tenias que tener el pañuelo bien cerca porque tocaba llorar. Los acordes menores tienen un monumento y se llama Another Day, una de las canciones de mi vida, el Suzanne de Harper y no porque hable de té.

Cumbre del amor imposible visto desde el quicio de la puerta, tras haberlo intentado con té tibetano servido en tapete de flores y viendo que ella no ha sido la madre de tus hijos. Como un Turner lleno de una luz cegadora que de chaval no entendía de dónde procedía pero que paseando por Hyde Park a la altura de los jardines del Palacio de Kensington, en un rayo de sol lo comprendí.

Ahí nos agarramos las manos para aferrarnos al momento sublime del paso a acordes mayores en: Oh really my dear I can't see what we fear, sat here with ourselves in between us.

Solo por ese instante no fue "Otro día más" y ha merecido la pena la locura de este weekend londinense. Luego, tras la Menina, recuperó una rareza ecologista de un disco ochentero que ni conocía llamado Work Of Heart, llamada Drawn To The Flames. Quizás aquí hubiera suplicado por un South Africa, un Commune o un Twelve Hours Of Sunset pero el jefe quiso que estuviera representado su lado, como dijo, de visionario ante el maltrato que le damos al planeta.

El sublime álbum Lifemask (1973) estuvo representado con el potente blues-folk Highway Blues, un auténtico tour de force y ese terreno donde Roy se daba besos con los Zeppelin de mi adorado III. Pensé, ingenuo de mí, que quizás apareciese por el lateral el señor Page como ocurrió en el concierto de su 75 cumpleaños. Menos mal, evitó el apechusque. Sensacional, engrasado, con garra, con vida, el único sentido que tiene su retirada es que merece el descanso del guerrero. En su introducción, habló de sus viajes de joven por Europa para recopilar experiencias y cultura.

Y qué curioso y significativo que para el tramo final fuera protagonista su disco HQ (1975) grabado a la vez que Wish You Were Here en Abbey Road. Para un servidor es su disco perfecto por la variedad y por la banda que le acompaña. La fama la lleva Stormcock y no les faltan razones a las enciclopedia pero HQ es igual de inmenso por Tutatis.

Hallucinating Light ese hippy vals tan alucinante hizo brillar a la banda como estrellas polares y uno hasta le encontró detalles de los Dead en esas guitarras fugaces y arpegios de balada de southern soul britannia. Maravillosa.

Y el final-no podía ser de otra manera- para el himno oficioso de Inglaterra como Waterloo Sunset lo es de Londres: la obra maestra, su cuadro de grandes dimensiones, su Knocking On Heaven´s Door, su highwater mark directamente transportado entre algodones de hierba fresca desde el Victoria & Albert Museum: When an old cricketer leaves the crease, el cierre del HQ, su milagro.

Hacer un símil de la muerte y lo que queda tra ella del alma de las personas en las cosas con el cricket, sus reglas, su pura englishness es algo solo alcanzable por los grandes maestros de la canción. Y Roy lo es, aunque no se le conozca lo debido.

Digamos que es una canción que entra en el catálogo categoría extraordinaria y está ahí con Village Green, English Rose o Shipbuilding en el adn de ese país cuya cultura adoro. Y escucharla en directo fue uno de las epifanías que me llevo de esta partido que es la vida.

La ovación final en pie del respetable tras ese interludio-sueño de Morfeo creado en su día por el gran David Bedford (su Robert Kirby) que tan bien interpretaron las dos músicos de las cuerdas y el trompetista como si fuera el sonido de una banda de metales norteña de tiempo inmemorial, me alivió la sensación de injusticia que he visto siempre con este sublime artista que incluso en su país no es lo suficientemente venerado.

Roy se emocionó y dijo que tenía sus ojos demasiado brillantes (son como los de un zorro) y que se iba a despedir en el bis con otra canción nueva para que "veamos de qué va su rollo ahora" mientras la gente le pedía clásicos desde todas las localidades a gritos sin parar.

Y fue entonces cuando sonó I love my times o I love my life no sé cual de los dos títulos será el definitivo porque alterna las dos frases en el estribillo. Y os prometo con la mano encima de mi copia del recopilatorio del sello Harvest comprado imberbe que Roy Harper lo ha vuelto hacer. Ha compuesto su Not Dark Yet, su himno de despedida y cómo dijo, aunque como todos los mortales ha tenido sus ups and downs, le ha merecido la pena ser Roy Harper y vivir su vida y sus tiempos, con pinkfloyds y zeppelines pasando por encima de su tremendo talento, volando más alto pero no tan a ras del suelo y la realidad como él.

Estoy deseando que salga ese disco, va a ser el disco arruga 2019 con casi total seguridad. Las dos canciones que presentó  (de nueve que tocó)  fueron de quitar el hipo.

Al día siguiente y antes de volvernos a Gatwick nos tomamos un un té a las cinco a su salud en el salón del Victoria&Albert Museum mirando sus techos y lámparas, pensando que algún día nuestros descendientes verán sus discos-esos tan caros de conseguir- en una de sus vitrinas, el lugar al que pertenecen.

And it could be Geoff and it could be John with a new ball sting in his tail
And it could be me and it could be thee and it could be the sting in the ale, the sting in the ale...


* Nota: a los Floyd Roy les pidió por cantar Have a Cigar un abono perpetuo para un viejo club de criquet. No sólo no lo cumplieron sino que ni le invitaron a una pinta.