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Paul McCartney - Egypt Station (2018)

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Me pasa con Paul McCartney que a parte de sus discos impepinables (más Flowers In The Dirt que es una debilidad), nunca le he seguido la pista en demasiada profundidad, digamos que siempre he sido de Lennon hasta la médula porque conecto con todo lo que ello conlleva emocionalmente, seguido a dos palmos de Harrison. Y ahora fíjate tú que en estos últimos meses y con sus simpáticas y entrañables apariciones en algunos videos de conciertos, y en televisión, me he encontrado de improvisto con que adoro a Paul McCartney y todo lo que representa. Mi respeto hacia él ha crecido exponencialmente, quizás ayudado por su popularidad "prime-time para toda la familia".

Sin embargo poco me importa la edad que tenga o el legado que arrastre, no voy a ir por ahí en la valoración de este disco. Y por favor! a estas alturas tampoco estoy para clubdefans. Pero si eres de las melodías pop de toda la vida y del buen gusto, de la música bien hecha... y con la de ñoñerías infumables que nos han hecho tragar en cada 'lo mejor del año y tal', decir que es flojito ya no me cuadra (ojo! no digo que sea para tirarse de los pelos), puede que no caiga demasiado bien su gran popularidad actual, si es que a parte del plagio de la portada del Manon Troppo de George Harrison, yo también pienso que es muy fuerte que este Egypt Station sea la única opción pop de calidad para ocupar las primeras posiciones, incluso el primer puesto de las listas musicales británicas (de que os quejáis, aquí en este país de los maluma/gueta etc... para arriba), y que encima sea un señor 'polite' británico de más de 70 años con la misma fórmula que lo hizo famoso hace ya décadas cuando la mayoría de nosotors aún no habíamos nacido, sé que debe joder habiendo como hay tantos artistas de la calidad de ... ¿que jóvenes promesas del rock podríamos meter ahí arriba? seguro que se os ocurren más de cuatro nombres, pués eso, yo también lo he pensado y habla bastante de en que punto se encuentra la difusión de la música actual a niveles generales. Pero todo esto es puramente extramusical, su edad, su legado, su popularidad...

Con James Corden siendo el beatle más gracioso.
Así que ciñéndome al disco mi postura es la siguiente: me parece una gilipollez a estas alturas ponernos a comparar beatles por una parte, ni lo que tampoco voy a hacer es situar estas canciones junto a sus clásicos en solitario, lo que si que tengo claro es que este disco contra todo pronóstico me está haciendo pasar muy buenos ratos y que cuando me plantéo cada día que disco voy a escuchar entonces McCartney aparece y siempre me hace picar entre horas unas cuantas canciones de su nuevo disco.

Soy consciente que lo que hace Sir Paul son habas contadas, y sin embargo me complace que exista una obviedad como Come On To Me, pero ojo, una obviedad en su propia carrera, inalcanzable para la mayoría. Me encantan I Don't Know y Dominoes que me lleva al flowers, lo sé, pura nostalgia, pero nostálgia con un color sepia que no me duele a la vista, marca Macca. Y ni toda la caterva de grupetes que hacen pop/powerpop/indiepop o cualquier acepción cercana que pretenda tenerle en sus influencias le llega a la suela del zapato de algunas de las canciones que aparecen en este disco, como Who Cares que os la meten en el último de Chuck Prophet y entra doblada y sin rechistar. Ni tan siquiera creo que sea buena idea entrar en la calidad de las letras, que sabemos que no es el fuerte de McCartney a los niveles de por ejemplo Ray Davies, lo suyo es que estén ahí la bonita Happy With You (imaginadla cantada por Daniel McGeever y veréis como ciertos prejuicios desaparecen) y Hand in Hand que me resultan caramelos, junto con la ingenuidad marca de la casa de People Want Peace, ese es su territorio de orfebrería pop-pastel. La voz? Mirad, este hombre continua siendo un maestro, su modulación, su capacidad tonal, su versatilidad... Le da muchas vueltas de campana a la mayoría de artistas pop (y si nos vamos a la música de raíces ya ni te cuento) que cantan una y otra vez en el mismo tono porque no tienen la capacidad interpretativa necesaria para hacer más. Que no justifico que es suficiente para su edad, lo que digo es que continúa siendo un maestro incluso cuando su voz cascada y dulce aparece en las deliciosas Confidante o en Do It Now. Esta arruga es bella de verdad.

Puntos en contra. Puede no gustar y se entiende cuando se pasa de rosca con el tratamiento modernete de por ejemplo Fuh You que parece más la sintonía de un anuncio televisivo de telecomunicaciones, es de las que menos me gustan, y aún así es una gran canción, cosa que no me pasa con Back In Brazil que dentro de su particularidad me parece que lleva unos arreglos jazzys exquisitos. Despite Repeated Warnings funciona como batiburrillo de canciones ochenteras sin terminar, pero lo que en otras manos puede resultar un corta y pega inconexo, aquí fluye con total naturalidad. Y si a estas alturas eres de los que ya se ha cerrado en banda, ya no habrás llegado a la que cierra el disco, Hunt You Down/Naked/C-Link no es precisamente una canción que te haga entender que el artista que hay detrás está acomodado, estancado y/o acabado, al contrario, en líneas generales con este disco veo un Paul McCartney despierto y con ganas de hacer las cosas bien. 

Para acabar, voy a ser lo más sensato posible para que mi entusiasmo no pueda herir a nadie. De comparar podríamos hacerlo yéndonos no tan lejos, más que nada por las largas distancias que cubre este señor, ¿que tal comparar Egypt Station con sus últimos dos discos? ¿Y con los últimos 10 años? pués quizás así si que me atrevo a afirmar que este Egypt Station es el mejor McCartney en mucho tiempo, es obvio que se encuentra en un excelente estado de forma y que vuelve a hacer un disco que se acerca en calidad a Chaos and Creation in the Backyard, sin ser lo mismo y sin superarlo off course. Y además, y no menos importante que todo ésto, es que este disco me ha reencontrado con Paul McCartney en toda su magnitud. Ahora que el tiempo diga la suya. Un grande antes y ahora.

Por Chals Roig

Paul McCartney - Egypt Station (2018)

01. Opening Station / 02. I Don’t Know / 03. Come On to Me / 04. Happy With You / 05. Who Cares / 06. Fuh You / 07. Confidante / 08. People Want Peace / 09. Hand in Hand / 10. Dominoes / 11. Back in Brazil / 12. Do It Now / 13. Caesar Rock / 14. Despite Repeated Warnings / 15. Station II / 16. Hunt You Down / Naked / C-Link

Crónica concierto Dan Baird & Homemade Sin (Loco Club, 14.9-2018)

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Con Dan Baird (crónica concierto Loco Club de Valencia, 14-9-2018) 4

...hay que disfrutarlo a la mínima oportunidad que se tercie. Dan Baird es un héroe...

Lo sabíamos la mayoría de asistentes al Loco Club de Valencia durante la velada del 14 de Septiembre del año en curso. Asistir a un concierto de Dan Baird es una apuesta segura, es tocar la esencia celestial del rock 'n' roll de pura cepa.

Con Dan Baird (crónica concierto Loco Club de Valencia, 14-9-2018) 2
Esta vez, digamos, tenía el morbo añadido de su respuesta tras superar una leucemia que lo había alejado durante el último año de los escenarios y, a tenor de los hechos, a sus 64 palos mantiene el vigor y la energía que siempre ha caracterizado a esta fiera rocanrolera.

No diré que es el mejor concierto que he visto del de San Diego pero ya les gustaría a muchos ofrecer la mitad del despliegue roquero que exhibió junto a los miembros de Homemade Sin. Sí, porque es preciso citar a un fenómeno como Warner E.Hodges a la guitarra y a los coros, así como al incombustible batería Mauro Magellán y a ese nuevo fichaje al bajo, Sean Savacool, que tan brillantemente encaja con el resto.

Con Dan Baird (crónica concierto Loco Club de Valencia, 14-9-2018) 3

A lo largo de todo el repertorio se comprobó lo bien que se combinan sus clásicos con temas más recientes, desfilando entre estos últimos algunos de sus más novedosos trabajos "Rollercoaster" y "Screamer".

De todo el catálogo destacaría momentos épicos con "Crooked smile" y "Dan takes 5", o de sus primeros tiempos en solitario con himnos como "Julie + Lucky", "I love you period" o ese espectacular arranque de "Younger face". Por supuesto no faltó el éxtasis rocanrolero al recuperar temas inmortales de los Georgia Satellites como "Keep your hands to yourself", "Sheila", "Open all night", "All over but the cryin",... que pusieron a bailar a todos los felizmente congregados.

Ojalá vuelvan pronto porque este tipo hay que disfrutarlo a la mínima oportunidad que se tercie. Dan Baird es un héroe, un superviviente, un artista de culto. Llegará el día en que será ubicado en el pedestal de los más grandes. Eso lo sabemos los suficientes, tiempo al tiempo.

   * *Texto: Juanjo 'Johnny JJ'. Crónica para el Espacio Woody/Jagger y para el Exile Magazine. Todas las imágenes y el vídeo pertenecientes al archivo personal del redactor JJ.

Nueva gira de Dan Baird & Homemade Sin

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Tras superar una leucemia vuelve de gira Dan Baird con su banda Homemade Sin para presentar su más reciente disco "Screamer". Siempre recomendable esta fiera del mejor rock n roll de calidad.

Fechas, lugares y entradas. 

12 septiembre en Bilbao, Museo Marítimo - Entradas aquí 

13 septiembre en Madrid, Sala El Sol - Entradas aquí

14 septiembre en Valencia, Loco Club - Entradas aquí

15 septiembre en Barcelona, Razzmatazz 3 - Entradas aquí 

Dharmasoul - Lightning Kid (2018)

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Recuerdo perfectamente la sonrisa de Jonah Tolchin cuando compré su disco al salir del concierto del Profeta Chuck en la gira que le llevó por Barcelona para promocionar el estupendísimo "Night Surfer" del 2014. Jonah se presentó en la sala Marula como telonero, artista invitado junto a Chuck y su banda, y también como vendedor del merchandising del Profeta y el suyo propio. Las canciones de Jonah Tolchin así como su actuación calaron en este marcianito que os habla y una vez finalizado el bolo me aproximé a Jonah para felicitarle por su actuación y como no para comprarle el maravilloso "Clover Lane". Aquello fue amor a primera vista. Sabía que había en Tolchin un gran músico y a poco que tuviera algo de suerte, un servidor tenía músico para años. No tardó en entregar nuevo trabajo. Un par de años más tarde, en 2016, apareció "Thousand Mile Night", donde ampliaba su sonido y maduraba mucho gracias también a la influencia de integrantes de Diamond Rugs, John McCauley incluido. Después de eso? la nada. No teníamos noticias de él, en su web no había señales de nuevas canciones así que gracias a las redes sociales me enteré de su proyecto vía crowdfunding. No llegué a tiempo y ya se había cerrado. Me dio rabia pero estaba ilusionado por su nueva aventura: Dharmasoul. Nos encontramos ante un proyecto interesantísimo. Un dueto formado por Kevin Clifford a la batería y Jonah Tolchin a la guitarra. Las voces suelen recaer en un porcentaje mayor en Jonah pero ambos cantan maravillosamente sin problemas, componen y producen. Una maravilla ya les adelanto. El sonido es pura América, está todo lo que Tolchin ofrecía pero ahora bañado en soul. Hay cositas de Medeski Martin and Wood, de The  Meters, Staples Singer, Otis y los Allman como ellos mismos reconocen. Hay un sonido fantástico que reconforta de primeras. Hablamos de "Lightning Kid", un discazo. De un disco superior, de un nivel sobresaliente. Hablamos de talento y sí, de mojo. Hablamos de rock, de blues, de soul... algo así como lo que hace Justin Townes Earle pero con más energía, más empaque, más de todo. Algo así como lo que deberían estar haciendo los Black Keys. Es decir, hablamos de brillantez. Sin duda estamos ante una de las sorpresas musicales del año. Por favor, háganme caso, no se lo pierdan. 


Un inicio que bebe sin disimulo del gran Stevie, ese que mezclaba el funk, el soul y algo de blues. Ese que pone los pelos de punta, que no deja indiferente. "Chosen One" es maravillosa. El gospelito de "Bless your children" da paz a nuestras almas y calidez a nuestros corazones. Comparten las voces y nos hacen felices. Suben la apuesta con algo más de energía con el fantástico tema que da nombre al disco. "Lightning Kid" es una de mis favoritas, es gloria bendita. Algo más oscura, más blues, más sureña... son los putos amos, motherfuckers! De esto pasamos a una deliciosa balada que responde por "Open up your hearts", con sabor añejo a los cincuenta, a cine al aire libre, a primer amor. Y cierran la primera mitad del disco con otro trallazo bluesero. "Taste so sweet" es un cañonazo. Tiene ese toque blues, sí, claro, no hay duda, pero tiene algo cool, de modernez, de sí vale, acepto que suena algo a The Black Keys, pero es que suena estupendo., y también suena estupenda y otra vez mucho a Auerbach "Love again", que es un caramelito explotando esa vertiente más modosita y coqueta, más agustito total, más soulera... mientras que "Permission" gusta y se deja gustar pero tal vez no aporta nada nuevo ni nada que les diferencie de otros, aunque ese final gospeliano no le amarga a nadie un dulce. En cambio "Armored hearts" es un temón. Una de mis favoritas del lote. "Addiction" nos da ese blues marca de la casa, esas guitarras setenteras, sucias, de bar de carretera y motel barato. Me encanta, no os voy a engañar. Finalmente, cierran con un tema instrumental llamado "Vulgar" que funciona de perfecto final para un disco a reivindicar y no parar de recomendar. Sobresaliente.

Dharmasoul - Lightning Kid (2018)

01.- Chosen One/ 02.- Bless Your Children/ 03.- Lightning Kid/ 04.- Open Your Heart/ 05.- Taste So Sweet/ 06.- Love Again/ 07.- Permission/ 08.- Armored Hearts/ 09.- Addiction/ 10.- Vulgar.

M. Ward - What A Wonderful Industry (2018)

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En serio. A estas alturas ya no me hace falta justificar a M. Ward como el gran artista que es. Es de los músicos con los que me hago mayor, de los que me acompañan desde que lo descubrí a principio de los dosmiles gracias a Howe Gelb. Y nada más lejos de volver a contar todas su hazañas, las más conocidas y las menos, sólo me queda a cada disco contemplar su obra como un todo. M. Ward ya no tiene que demostrar nada, creo que incluso él tiene claro que más allá de la popularidad alcanzada junto Zoey Deschanel en su proyecto retro-naïf, ya no conseguirá más atención a parte de sus fieles seguidores entre los que me hallo, ni falta que le hace. 

Así que apunto para la gran masa y/ó neófitos (si no es el caso salten líneas hasta la foto) que la carrera de M.Ward para mí se divide en tres etapas, su primera y más desconocida con un injustamente olvidado Transfiguration Of Vincent, etapa que culmina en el vigoroso Transistor Radio. Segunda, su paso a la liga de los artistas extraordinarios (y mejor considerados por la crítica indie-folk-alt.country y pichaforkasvarios) a partir del trabajado y genial Post-War, que junto con Hold Time considero su pico creativo hasta la fecha. Tercera etapa, más tranquila, menos mediática, con discos notables que han pasado con más pena que gloria. Continúo pensando que A Wasteland Companion  es muy bueno, que sin suponer ningún salto cualitativo adelante o atrás, está al nivel de su anterior. Y llegamos a More Rain, aunque más tibio (para mí) como en todos sus discos tiene perlas, ese Conejo Girl,  y así hasta este nuevo disco que nos ha pillado a todos por sorpresa por lo inesperado y que parece responder más a un impulso. What A Wonderful Industry no abre ninguna nueva etapa, ni ningún avance que valga.

¿Que más nos puede contar Matt Ward a día de hoy?, ¿alguna novedad?. No, en absoluto. Al menos en lo musical.  Ni mucho menos puede afirmarse que sea uno de sus mejores discos, ni tampoco de los peores, ni todo lo contrario. Como decía al principio, con Ward sólo puedo valorar su intachable recorrido en conjunto, algo que es mucho entre los numerosos y sobrevalorados (para mi) "discos del año" de usar y tirar (ese afán...) y escuchas semanales en ristra como las longanizas, donde las largas trayectorias son infravaloradasa a más no poder (poned la vuestra: los jayhawks, los yolatengos...etc), quizás porque para los pocos que somos buscando entre la maleza nos hemos perdido (me pongo el primero si hace falta) queriendo estar a la última de todo (sabemos de todo... ay internet!/quien mucho abarca...), y perdiendo ese punto de fan loco y apasionado que rebusca en compulsivas escuchas por los recovecos de cada canción de su músico de cabecera, de su palo predilecto, hemos ganado en cantidad pero quizás hemos perdido en profundidad escudados en ese injusto "no me dice nada nuevo", pero ay!!!... ¿hoy en día hay algún disco que por nuevo se autojustifique?. Reflexión de garrafa aprovechando la coyuntura, vale, exagero pero me entedéis, no? al lío...

Hay aquí unas cuantas canciones marca de la casa, como no, en ese mantenerse suspendido en el tiempo con su especial mirada nostálgica que nunca me cansa de Arrivals Chorus, y de la agridulce Shark, y de la maravillosa (y mi favorita del lote) El Rancho primas hermanas las tres de aquella Hold Time, que guitarras y que clase siempre. No faltan sus rocanroles, Miracle Man tiene un estribillo maravilloso, Motorcycle Ride hubiera sido una gran tonada Wilbury, la playera Return To Neptune's Net es deudora de la escuela Dick Dale. Esa sonrisilla por lo bajini de A Mind is the Worst Thing to Waste, un registro quizás limitado pero que no empaña para nada su manera de hacer que las palabras pronunciadas sean un instrumento más. No puede faltar su vena country de dormitorio aquí en Kind Of Human, y como entra War & Peace!, una de esas baladas folk que parece menor y que con las escuchas, como con casi todas las canciones, ves sus maravillosas costuras, su bajo zozobrante, sus acústicas, sus puntéos de etiqueta, son habas contadas y sin embargo, teniendo en cuenta el espejismo que supone las ganas que tengo siempre de nuevo disco suyo, con las repetidas escuchas no se desvanece ese ideal de belleza musical que para mi representa.

M. Ward varía lo mínimo de un disco a otro, algún detalle, lo que tenga que decir, el tono de sus letras, el invitado que quiera traerse, para el caso Jim James, y a esperar que como en todos sus discos guarde alguna perla que otra, sea en su vena surf, sea con alguna nueva afinación abierta que le fascine, o como crooner susurrante, o tal vez de avezado revisitador encubierto de Buddy Holly, su interpretación del folk y de la tradición, del rock'n'roll, del country, con su dulzor pop. Continúa su camino sosegado de amor hacia la grabación analógica, sin giros de timón inesperados, ni sorpresas, quienes seguimos sus pasos sabemos que es un valor seguro de buen gusto y que sus discos son la coartada para recrear de nuevo su mundo atemporal ajeno a modas, para hacer sonar de nuevo sus guitarras, de nylon, acústicas, eléctricas, su J-45, sus gretsch, brindarnos su limitado susurrar (y de momento cruzo los dedos para que no le entre la vena sinte-ochentera que se extiende como una plaga).

En esta edición que nos llegó sin avisos ni adelantos 'aquí te pillo aquí te mato'/"- porque me apetece ahora", el tono del disco es el factor diferenciador que se intuye jocoso desde la portada, las fauces de un tiburón que guardan el título What A Wonderful Industry, con más humor que maldad. De vuelta de todo, en esta ocasión Ward echa mano de sus experiencias por esta 'maravillosa' industria musical, sin afectación y llamando a cada cual por su nombre, tanto a quienes agradece haber encontrado, como a quienes preferiría no haber conocido, dardos envenenados para quienes no van de cara y como no, también un tratado de lo que realmente importa, la proximidad, la amistad real, el amor en su estado más puro e inocente. En definitiva, cada disco lo recibo con los brazos abiertos porque sus canciones serán siempre un bálsamo.

Por Chals Roig

M. Ward - What A Wonderful Industry (2018)

1. Arrivals Chorus / 2. Miracle Man / 3. Shark / 4. Motorcycle Ride / 5. El Rancho / 6. Sit Around The House / 7. Kind of Human / 8. A Mind is the Worst Thing to Waste / 9. Return to Neptune's Net / 10. Poor Tom / 11. War & Peace / 12. Bobby 

Dr Dog - Critical Equation (2018)

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Seguramente la banda de rock originaria de Philadelphia (Pennsylvania) es el secreto mejor guardado de la música de la última década. Me declaro fan absoluto de Scott McMicken, Tobey Leaman, Zack Miller, Eric Slick, Franck McElroy y de todos aquellos que en algún momento formaron parte de una banda que suena a tradición americana sin olvidarse de los eternos e inigualables Beatles. A pesar que se estrenaron en 2002 con "Toothbrush" no fue hasta la aparición de su segundo disco que lograron cierta audiencia y reconocimiento, fue con "Easy Beat" en 2005 cuando muchos musiqueros descubrieron y empezaron a seguir la pista de una banda que prometía mucho pero que estaba dando sus primeros pasos y tenía todo por hacer. Yo, lo reconozco, no soy de ese grupo puesto que un servidor les descubrió con el maravilloso, mágico e indispensable "Fate" del 2008. Me caló tanto que luego encadené "Easy Beat", el debut, y "We all belong" (2007), y ya no he podido dejar de amarlos. De esos primeros discos, "Fate", sigue siendo mi favorito pero conforme iban pasando los años y los discos creo que Dr Dog sólo han sabido mejorar, ya sea con "Shame, Shame" (2010), "Be the void" (2012), "B-Room" (2013), "The Psychedelict Swamp" y "Abandoned Mansion" ambos del 2016. En ese año llegaron por partida doble. Repescando y regrabando sus viejas canciones olvidadas en "The Psychedelict Swamp" y entregando un disco precioso sin aviso previo y casi sin soporte físico como fue "Abandoned Mansion", sin duda una de sus joyas. Dos discos diferentes, diametralmente opuestos en cuanto a concepción y sonido, pero con un mismo ADN, así que no sorprende que su nuevo disco, el que nos ocupa, su "Critical Equation" tenga un poco de cada uno, una mezcla coherente y en su justa medida que sigue sonando a Dr Dog, que gustará a fans, que acabarás amando, que sigue avanzando y formando parte de una discografía envidiable. El "psychedelict" fue un adiós con el sello "Anti", y parece que ese rescate fue para cerrar contrato y el sorpresivo "Abandoned Mansion" fue el inicio con el sello "We buy gold Records" con los que han repetido en su nuevo disco. El disco está producido por Gus Seyffert (conor Oberst, Beck, Adele, Elvis Perkins, Michael Kiwanuka....); y la autoría de canciones las firman como banda, a la antigua usanza, aunque está claro quién es el responsable de cada una, y siguen repartiéndose entre McMicken y Leaman la voz cantante, y aunque el pequeñín de Scott siempre se lleve el trozo más grande del pastel yo no sé por cual inclinarme, no puedo decidirme cual de los dos me gusta más. 


La atmosférica "Listening in" abre espléndidamente con unos teclados poderosos de otra década un disco que sabe a gloria. A tradición vestida de modernidad. A inmersión en un sonido propio que les caracteriza y define como banda pero que bebe sin disimulo de Beatles y de otras bandas más modernas como por ejemplo Wilco, pero siempre a su manera, con sus maravillosas letras y su tímida psicodélia. "Listening In" es un inicio perfecto. Musicalmente suena estupenda y por supuesto los coros, y los cambios de ritmo deslumbran. La sencillez que enamora. Lujo. La entrada de "Go out fighting" es deslumbrante. Al principio descoloca pero tiene ese regusto a Lennon que me vuelve tarumba. Seguro que al bueno de John le encantaría este tema, muy suyo, muy del Beatle John... con eso ya lo decimos todo. Tema buenísimo. "Buzzing in the light" es de una melodía arrebatadora digna de su "Fate", una de mis favoritas del disco, y es que cuando baladean me vuelven loco, además tiene ese toque a Tweddy que es tanto de mi agrado, incluso por momentos recuerdan a la banda de Jeff cuando esta se pone de lo más clasicorro. Eso sí, sigue sonando a Beatle, a Abbey Road, con su batería descomunal y esos coros que remiten a aquel mítico disco. Otra de mis favoritas es sin duda "Virginia Please" que originalmente debía ser un tema instrumental y que ahora luce muy cool. La canción que da nombre al disco, "Critical equation", suena a sixtie total. Suena a siesta psicodélica, a amanecer placentero, perezoso y lisérgico. Maravillosa. "True Love" es una canción típica de Leaman donde no le cuesta lucirse, de enganche fácil y de escucha agradable que tiene un crescendo enérgico delicioso. Estos temas son pura medicina del Dr Dog. "Heart Killer" es un pelotazo estratosférico que recuerda como bien he leído por ahí a las locuras de Cheap Trick. Encaminándonos al final nos encontramos con "Night" y "Under the Wheels". La primera es una balada acústica de las que ponen los pelos de punta y la piel de gallina. Preciosa. Mientras que la segunda luce con sencillez un rocanrol viejuno pasado por un filtro de modernidad, es decir, un tema clasicón puesto al día. Llegamos al final con un tema espléndido, con "Coming out the darkness", con otro tema atmosférico muy marca de la casa, muy "Fate" otra vez. Otra delicia, otra maravilla, otra joya de las que me enamoran y me vuelven loco. En definitiva, otro discazo más de Dr Dog. Amo a esta banda.

Dr Dog - Critical Equation (2018)

01.- Listening In/ 02.- Go Out Fighting/ 03.- Buzzing in the Light/ 04.- Virginia Please/ 05.- Critical Equation/ 06.- True Love/ 07.- Heart Killer/ 08.- Night/ 09.- Under the Wheels/ 10.- Coming Out of the Darkness.



* post aparecido originalmente en Nikochan Island pro Nikochan

The Jayhawks - Back Roads and Abandoned Motels (2018)

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¿Quién lo iba a decir? Un disco a traición, anunciado con premeditación y alevosía, con el aviso de la siempre sospechosa técnica de utilizar el patchwork para unir viejos retales- pertenecientes al copyright de uno de los grandes compositores de canciones de nuestro tiempo, el Señor Gary Louris, compartido con otros artistas de eso que llaman americana pero que es folk-rock de toda la vida, con una sugerente portada de un fotograma de Wim Wenders y un disco previo de recuperación, el Paging Mr Proust, (pincha y leerás nuestra reseña) que contenía canciones notables pero algún que otro experimento moderno de esos de desmarque que sinceramente no les pegan nada y que para su odiado ex-compañero Olson representaban los sonidos del Averno (Mark es muy intenso y muy Harry Smith Anthology, Gary es más british que los Zombies).

Los salvajes picotazos que se dieron los dos gallos- sus relaciones personales eran inversamente proporcionales a su hechizo armónico vocal donde parecían el matrimonio mejor avenido- fueron indirectamente presenciados por este escribiente cuando en su pase de Bilbao, en el Wop Festival para ser exactos (gira de reunión) y ante mi ilusión infantil de que me firmaran su vilipendiado pero para mi especial Mockingbird Time, Karen que era la única que se encontraba en el camerino, me dijo, tras comentarme que no estaban allí ninguno para firmarlo más que ella: "You know...the boys" con cara cariacontecida  por *el ruido de portazos previos que allí se habían dado.

*La anécdota completa os la cuento en persona. Pero el disco lo tengo firmado solo por ella, lo miro y me da mucha pena.

Todo estas circunstancias nos hacían presagiar un trabajo de trámite o para girar, que no tuviera la categoría que si que tiene y mucha este Back Roads and Abandoned Motels (Legacy Recordings), del que antes de nada destacaría su magnífico sonido (a todos los niveles: producción, arreglos y matices, el vinilo suena estratosférico)

Tras muchas escuchas, ojo it´s a grower, podemos calificarlo como un disco especial. Mi apreciación personal- tengo el vinilo y hablo por caras- es que la cara A es la mejor cara desde sus tres obras maestras del periodo clásico HTH, TTGG, SOL ya que Rainy Day Music, siendo un disco sobresaliente y del que este nuevo tiene mucho, no contiene una cara tan bella y pasional como la sublime Cara A de este BRAAM. En el disco blanco del "abuelito soplado " Old Man´s Problem tiene la culpa de no rematar la cara A en el 10 de las cinco que le preceden.

La cara B de este nuevo es la intimista, en modo disco en solateras de Gary, más Vagabonds part II y es la que desprende todo su alma si la ponemos en situación personal y en contraste con el paisaje de un atardecer de verano o una tarde de tu vida si a ese tiempo equivalen los años que uno lleva gastando suelas. Porque la voz del señor Louris en este disco es lo más digno de destacar. Produce escalofríos, como cuando aquella vez pude escucharla en Castro Urdiales a menos de dos metros de distancia, casi sin micros y al natural. Está en todas las canciones INMENSO. En la utilización de los falsetes y esos tonos tan altos que parece que van a reventar sus cuerdas vocales y que emiten ese calor humano de la escuela de tío Neil. Si,de verdad, como vocalista quizás sea su mejor intervención junto a la del Sound Of Lies o al injustamente infravalorado pero sublime Vagabonds.

La cara A es la putoama del todo, la que rueda, a pesar de que tiene también sus etapas de embriagadora contemplación (Gonna Be A  Darkness, ay) aparte de ese gesto generoso del todo de Su Capitán de poner a Karen y a Tim de vocalistas solistas en varios de los cortes. La cara A tiene las melodías y ganchos que se te pegan pero que no cansan, de momento, es la que pones a los amig@s para decirle eso de mira "ESCUCHA la perfección hecha armonía vocal" "La melodía irresistible como el helado de bollo de mantequilla que me tomé ayer en Gelatti Gelatti", los instrumentos orgánicos de rock americano jodidamente bien mezclados, los ganchos montaña rusa-siempre admiraré la capacidad de sorprenderme en los estribillos y middle-eights de este hombre-, ese perfecto soft-rock a la America o Bread  o esa influencia perenne y más en este Motels de los dioses CSN&Y -el brío de Stephen está en Backwards Women por los clavos del Cristo de Laurel Canyon-.

En fin... que la secuencia es tan hermosa: Karen pillando el punto country-soul a Come Cryng To Me como si hubiera estado colgada de Bettye Lavette y las cornudas del soul durante meses; luego la primera bomba de relojería Jayhawk con el Everybody Knows, pura música de día lluvioso pero todavía mejor grabada que las que con ese nombre se editaron. Mira, si en vez de dársela a las Dixie Chicks, hubiera cerrado la cara A del Rainy Day ya teníamos la Cara A de la vida. Sin embargo, Gary no hubiera tenido pasta para comprarse la casa del Puerto en Cádiz porque el trío de country le llevó la canción a lo más alto de las  listas lo que le supuso un buen cheque regalo.

Poner de tercera la que compuso con Jakob Dylan pero cantada por Tim es un total acierto. Es una canción tan hermosa Gonna Be A Darkness y la voz del batería tan sugerente...muy fan de los drummers cantores. Esta canción es muy emocionante y la recordaba perfectamente por el vástago del Nobel.Y si ya estás con el moco colgando por todo el liquido que segregan las notas y voces agridulces, los sueños rotos y los moteles abandonados y las vistas desde las carreteras secundarias (no olvidemos, siempre las mejores y con la mejor perspectiva) llega la canción quizás más obra maestra desde el Blue o el Man Who Loves Live o el Trouble, es decir Bitter End. Contaros que las primeras veces que la escuché estaba en La Rioja de fin de semana. Allí solemos ir a tomar la fresca a un pueblo que se llama Grañón, carretera Burgos desde Santo Domingo y que tiene una panadería que hacen unas pastas caseras artesanas que te mueres de placer. Pues vale, allí que nos fuimos a comprarlas y esta vez había de sésamo, nuestras favoritas-siempre se acaban. Después fuimos a la ermita de Carrasquedo a comérnoslas con los pies descalzos en la hierba y viendo un atardecer rojo Cañón del Colorado. Antes, pusimos la canción...y se nos pusieron los pelos de punta todo lo que dura y recordamos esas canciones sobre los amigos de verdad, los viejos amigos y nos comimos las pastas de sésamo, eso si acompañadas de un cerveza bien fría y brindamos por ellos como los Jayhawks brindan por los suyos en la canción, eso si con vino. Y pensamos en One of these Days de tito Neil o en el Old Friends de Chuck Prophet, ese tipo de canción que nos encanta y volvimos a creer en el poder inmenso de las canciones inmensas como Bitter End. Sobran más comentarios, no se me ocurre otra forma de explicarla. Y si , para mi es mucho más emocionante que la de las Dixie Chicks cuando aquella parecía insuperable. En los talleres de composición tendría que explicarse: tanto sus falsetes, su paradiña en tercera estrofa, su majestuosidad sencilla con ese violín de Kraig que te lleva a las texturas del Comes a Time (siempre tito Neil), su corte en el medio tipo vals a contra-pie con la batería. En todos esos detalles y salvando las distancias,  me recuerda a su hermana mayor Blue, tiene exactamente ese azul eléctrica emoción que, sobre todo, desprende la voz del Paul Simon de nuestra generación. Si a ello le añades las voces de todos los lobos enamorados, pues todos estamos más que contentos.Ay qué tonto de mi, pensé en lo bien que le hubiera quedado la voz de Mark, me callo y así no la lío.

Backwards Women es posiblemente todavía mejor que Bitter End y mira que eso es difícil pero no vamos a hacer comparaciones odiosas porque ambas están para distintos menesteres. Stills estaría orgulloso de haberla compuesto, creo que con eso está todo más que dicho. Solo añadir: que gritar su estribillo a grito pelao y no quedarse ronco es todo un reto pero a pesar de la molestia y la tos que acarrea, no puedo evitar intentarlo cada vez que la escucho. Podría estar en Tomorrow the Green Grass  por derecho propio, esa categoría, ese sentimiento country-roquero de ventanillas bajadas y recréate en las curvas. Se deja para la frontera con la galleta side one del vinilo Long Time Ago para que Tim repita como voz solista en una canción que Gary compuso con el líder de Tonic y que te parece por el tono que duplica la anterior aparición de Tim; no te lo creas  ya que es un pedazo de canción, muy sutil y sugerente que gana con las escuchas y que remata seis temas escandalosamente adictivos.

La cara B o C del Vagabonds no es menos valiosa. Si, es cierto, aquí no hay hits, de los nuestros se entiende.  Aquí ya no es tan fácil cantar encima, aquí es cuestión de sentir las baladas y el sonido del piano, siempre predominante. Por cierto, la experiencia con Ray Davies se nota tanto aquí! Karen ya es prima dona.( y aquí repite con El Dorado, quizás como canción la que menos me convencía al principio pero que ahora la veo muy adaptada) Aquí tenemos al Gary sensible en Need You Tonight, pedazo de balada, de esas majestuosas que hacía Elton John o hace ahora Daniel McGeever pero que es incapaz de componer, por mucho que insistáis,  el plasta de Father John Misty.
Más acústica otra balada, Bird Never Flies prima hermana de D.C. Blues del Vagabonds y también de esas delicias a la que de vez en cuando con otro sonido nos acostumbra lo Yo La Tengo cuando se ponen acústicos. Escucharles cantar en armonía el estribillo es quizás uno de los placeres más hermosos de esta vida donde necesitamos de ese tipo de belleza para escapar de tanta mierda circundante.

Y las dos últimas son las compuestas para la ocasión por Gary para completar. Y la verdad,  es que no desentonan con la cara, si bien  Carry You To Safety es más obvia, no tiene tanta categoría o digamos, está más visto su traje periodo Smile. La del cierre Leaving Detroit contiene una melancolía tan pulida y brillante, tan suya que la convierte, al tiempo, en su Puente Sobre Aguas Turbulentas. Canta la frase "outskirts of town" con esa belleza que solo tiene en sus cuerdas Paul Buchanan de Blue Nile, vamos que te sitúa en los mismísimos outskirts of town de la decadente ciudad americana donde el paro ha causado daños irreparables a la que un día bailaba al ritmo de singles de la Motown y la prosperidad de la joven América.

Pues si, este disco es soma para el alma, gasolina para aguantar cierto vacío en la escena de la canción de patrones setenteros sin copycateo, placer para los que nos gustan los grupos que cantan a voces, para los que soñamos con moteles abandonados en carreteras secundarias en ese viaje hecho tantas veces gracias a nuestra pasión por la música americana aunque jamás hayamos estado allí porque no tenemos la pasta para ir y a pesar de ello, nos lo conocemos de memoria.

Los Lobos Enamorados, como me gusta llamar a mi a los Jayhawks, son como las pastas de sésamo de Grañón, cuando las hay que no es frecuente porque vuelan, las  vuelves a comer y reconoces un sabor casero y en extinción que las hace diferentes del resto y que te arranca la sonrisa del corazón.




Eagles - Hotel California (1976)

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Eran otros tiempos. No sé si mejores o peores pero sí otros tiempos. Tiempo de tiendas de discos, tiempo de ver como agonizaba el vinilo aunque ahora aparezca cual ave fénix resurgido de sus cenizas. Tiempo en el que más o menos un servidor rondaba los quince años y comenzaba a comprar discos ahorrando de aquí y de allá con lo que caía entre mis manos gracias a la familia. Tiempo de ir a la tienda del barrio, sí, en aquellos tiempos todavía existían pequeñas tiendas donde comprar los vinilos, y gracias a aquellas tiendas un servidor podía ir descubriendo a Beatles, Stones, Dylan... Luego vinieron otros como las bandas de la invasión británica, la Velvet, los Doors...,  pero básicamente tenía que ceñirme a los discos que en aquella tienda se vendían puesto que ir a la impresionante calle disquera Tallers estaba casi prohibido para un servidor. Cuando iba allí, y siempre era a hurtadillas ganándome la consecuente bronca, pasaba horas y horas deambulando y mirando las portadas de los disco míticos. El paquetón de Sticky Fingers, el arbolito del Plastic Ono Band, el mítico viejito de LedZep IV, el blanco beatleliano o el Moondance de Van ... y siempre, siempre, me fijaba en el Hotel California. Allí estaba, sobre una estantería, como una virgencita en semana santa. En su altar, rodeado de otros discos parecidos pero sin su atracción natural. Ese mismo disco y no otro, acabó en mis manos años después. Compré ese, el de la estantería, a pesar que en el penúltimo tema tenía un pequeño rallazo, pero cada vez que lo veo me acuerdo de ese día, de volver en autobús a casa y de ponerlo en el plato y dejarme llevar por su magia. 

Confieso no ser fan a ultranza de los Eagles. Confieso no ir mucho más allá de "Hotel California". Sí tengo "Desperado" del 73, y sí, tengo el famoso recopilatorio que dicen es uno de los más vendidos de la historia pero no considero a la banda de Glen Frey, Don Henley, Randy Meisner (para quién el disco del Hotel sería el último en el seno de la banda) y Don Felder una de las bandas grandes e imprescindibles de la historia. En el "Hotel California" llegaba como nuevo miembro Joe Walsh para cubrir la vacante de Bearnie Leadon. La presencia de Walsh se nota y mucho durante todo el disco, pero claramente toda la magia gira entorno a Frey, Henley y Felder. Los Eagles grabaron el disco en los estudios Record Plant de Los Angeles, sabiendo que tenían entre manos un disco grande y un tema, especialmente, que marcaría el sonido de los setenta para siempre. Escuchando el disco es fácil notar su influencia en trabajos posteriores que incluso llegan hasta nuestro días. Aquí está el futuro sonido rock americano, el que se etiquetará como AOR, el que muchos repescaron en los noventa pero los Eagles lo hicieron antes, y tal vez por eso su éxito fue atronador y consecuentemente su autodestrucción también. Frey y Henley nunca se llevaron bien del todo, al menos eso cuentan las malas lenguas, y además el alcohol y los polvitos blancos no ayudaban demasiado a limar asperezas, así que todo eso unido a la presión de tener que superar este mítico disco y la fuga de Meisner permitieron que la vida del grupo agonizara un poquito más.


El gran disco de los Eagles, el disco con la portada del mítico Hotel Beverly Hills en Todos los Santos (Baja California, Mexico) comienza con la canción que le da nombre. Con el mítico tema de más de seis minutos de duración cantado por Henley los Eagles tocaron el cielo. Cuenta la leyenda que fue Don Felder el creador de la melodía aunque nunca ha podido disipar la duda de si la copió directamente del "We used to know" de Jethro Tull o simplemente se inspiró en ella. Ian Anderson lo ve claro y lo ha dicho en innumerables ocasiones pero es curioso que nunca les haya denunciado, aunque a estas alturas... para qué?. Los solos de guitarra del tema son míticos, Felder y Walsh están sobresalientes, y el final del tema es puro setenta, pura magia, pura decadencia yonki. Después de ese temazo era difícil remontar pero no imposible para los Eagles que con "New kid in town" lo consiguen sin despeinarse. Ese toque soft-rock tan maravilloso que enlaza con el country pero sin calzarse la botas de espuela y sin abandonar el asfalto es increíble, como es increíble la voz de Frey y las armonías vocales de la banda que siempre me recuerdan a los primerizos hermanos Gibb. "Life in the fast lane" es poderosa y gamberra. Tiene esa guitarra diabólica y esa comidilla de que el modo de vida de la banda es andar por la cuerda floja.... el riff inicial es acojonante y tal vez sea uno de los temas más rocanroleros de la banda.... y Henley está descomunal. El baladón "Wasted time" cierra lo que fue en su día la cara A. Y lo hace con ese sonido a medias del que luego se apoderó Billy Joel y similares en la época y que luego degenerará en el sonido de Brian Adams y reguleros por el estilo.

La segunda cara del disco comenzaba con un reprise innecesario de "Wasted Time", que particularmente siempre me ha sobrado. Por suerte "Victim of love" nos devuelve la energía aunque otra vez sea a costa de unas guitarras plagiadas de Jethro Tull. Tema correcto y notable pero sin la magia de los tres primeros del disco. Joe Walsh canta en "Pretty maids all in a row" y Randy Meisner hace lo propio en "Try and love again", y en ambos casos apreciamos la riqueza de la banda pero no son ni Henley ni Frey, y siendo dos temas notables no son canciones del nivel de las de la cara A, cara A que en mi opinión está entre las mejores de todos los tiempos, lástima que la Cara B baje el nivel general del disco, tal vez por eso nunca coloco a "Hotel california" entre los grandes discos de todos los tiempos. Por suerte se guardan un as en la manga, se guardan el temazo "The Last resort" dejándonos un excelente sabor de boca. Sin duda "Hotel California" es la cima creativa de un grupo que por unas cosas u otras se queda siempre a las puertas de la élite rockera, y su "Hotel California" roza entrar en los discos míticos de siempre pero como dije hay dos o tres temas en la segunda cara que le restan un algo. Aquel vinilo que compre hace  un cuarto de siglo sigue presente en el hogar nikohiano aunque los tiempos pasan y el que suena sea la versión remasterizada en CD. "Hotel California" es un estilo en si mismo, una pequeña joya americana. Redescúbranlo, háganme el favor.

Eagles - Hotel California (1976)

01.- Hotel California/ 02.- New Kid In Town/ 03.- Life In The Fast Lane/ 04.- Wasted Time/ 05.- Wasted Time [Reprise]/ 06.- Victim Of Love/ 07.- Pretty Maids All In A Row/ 08.- Try And Love Again/ 09.- The Last Resort.



*post aparecido originalmente en Nikochan Island por Nikochan