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Eagles - Hotel California (1976)

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Eran otros tiempos. No sé si mejores o peores pero sí otros tiempos. Tiempo de tiendas de discos, tiempo de ver como agonizaba el vinilo aunque ahora aparezca cual ave fénix resurgido de sus cenizas. Tiempo en el que más o menos un servidor rondaba los quince años y comenzaba a comprar discos ahorrando de aquí y de allá con lo que caía entre mis manos gracias a la familia. Tiempo de ir a la tienda del barrio, sí, en aquellos tiempos todavía existían pequeñas tiendas donde comprar los vinilos, y gracias a aquellas tiendas un servidor podía ir descubriendo a Beatles, Stones, Dylan... Luego vinieron otros como las bandas de la invasión británica, la Velvet, los Doors...,  pero básicamente tenía que ceñirme a los discos que en aquella tienda se vendían puesto que ir a la impresionante calle disquera Tallers estaba casi prohibido para un servidor. Cuando iba allí, y siempre era a hurtadillas ganándome la consecuente bronca, pasaba horas y horas deambulando y mirando las portadas de los disco míticos. El paquetón de Sticky Fingers, el arbolito del Plastic Ono Band, el mítico viejito de LedZep IV, el blanco beatleliano o el Moondance de Van ... y siempre, siempre, me fijaba en el Hotel California. Allí estaba, sobre una estantería, como una virgencita en semana santa. En su altar, rodeado de otros discos parecidos pero sin su atracción natural. Ese mismo disco y no otro, acabó en mis manos años después. Compré ese, el de la estantería, a pesar que en el penúltimo tema tenía un pequeño rallazo, pero cada vez que lo veo me acuerdo de ese día, de volver en autobús a casa y de ponerlo en el plato y dejarme llevar por su magia. 

Confieso no ser fan a ultranza de los Eagles. Confieso no ir mucho más allá de "Hotel California". Sí tengo "Desperado" del 73, y sí, tengo el famoso recopilatorio que dicen es uno de los más vendidos de la historia pero no considero a la banda de Glen Frey, Don Henley, Randy Meisner (para quién el disco del Hotel sería el último en el seno de la banda) y Don Felder una de las bandas grandes e imprescindibles de la historia. En el "Hotel California" llegaba como nuevo miembro Joe Walsh para cubrir la vacante de Bearnie Leadon. La presencia de Walsh se nota y mucho durante todo el disco, pero claramente toda la magia gira entorno a Frey, Henley y Felder. Los Eagles grabaron el disco en los estudios Record Plant de Los Angeles, sabiendo que tenían entre manos un disco grande y un tema, especialmente, que marcaría el sonido de los setenta para siempre. Escuchando el disco es fácil notar su influencia en trabajos posteriores que incluso llegan hasta nuestro días. Aquí está el futuro sonido rock americano, el que se etiquetará como AOR, el que muchos repescaron en los noventa pero los Eagles lo hicieron antes, y tal vez por eso su éxito fue atronador y consecuentemente su autodestrucción también. Frey y Henley nunca se llevaron bien del todo, al menos eso cuentan las malas lenguas, y además el alcohol y los polvitos blancos no ayudaban demasiado a limar asperezas, así que todo eso unido a la presión de tener que superar este mítico disco y la fuga de Meisner permitieron que la vida del grupo agonizara un poquito más.


El gran disco de los Eagles, el disco con la portada del mítico Hotel Beverly Hills en Todos los Santos (Baja California, Mexico) comienza con la canción que le da nombre. Con el mítico tema de más de seis minutos de duración cantado por Henley los Eagles tocaron el cielo. Cuenta la leyenda que fue Don Felder el creador de la melodía aunque nunca ha podido disipar la duda de si la copió directamente del "We used to know" de Jethro Tull o simplemente se inspiró en ella. Ian Anderson lo ve claro y lo ha dicho en innumerables ocasiones pero es curioso que nunca les haya denunciado, aunque a estas alturas... para qué?. Los solos de guitarra del tema son míticos, Felder y Walsh están sobresalientes, y el final del tema es puro setenta, pura magia, pura decadencia yonki. Después de ese temazo era difícil remontar pero no imposible para los Eagles que con "New kid in town" lo consiguen sin despeinarse. Ese toque soft-rock tan maravilloso que enlaza con el country pero sin calzarse la botas de espuela y sin abandonar el asfalto es increíble, como es increíble la voz de Frey y las armonías vocales de la banda que siempre me recuerdan a los primerizos hermanos Gibb. "Life in the fast lane" es poderosa y gamberra. Tiene esa guitarra diabólica y esa comidilla de que el modo de vida de la banda es andar por la cuerda floja.... el riff inicial es acojonante y tal vez sea uno de los temas más rocanroleros de la banda.... y Henley está descomunal. El baladón "Wasted time" cierra lo que fue en su día la cara A. Y lo hace con ese sonido a medias del que luego se apoderó Billy Joel y similares en la época y que luego degenerará en el sonido de Brian Adams y reguleros por el estilo.

La segunda cara del disco comenzaba con un reprise innecesario de "Wasted Time", que particularmente siempre me ha sobrado. Por suerte "Victim of love" nos devuelve la energía aunque otra vez sea a costa de unas guitarras plagiadas de Jethro Tull. Tema correcto y notable pero sin la magia de los tres primeros del disco. Joe Walsh canta en "Pretty maids all in a row" y Randy Meisner hace lo propio en "Try and love again", y en ambos casos apreciamos la riqueza de la banda pero no son ni Henley ni Frey, y siendo dos temas notables no son canciones del nivel de las de la cara A, cara A que en mi opinión está entre las mejores de todos los tiempos, lástima que la Cara B baje el nivel general del disco, tal vez por eso nunca coloco a "Hotel california" entre los grandes discos de todos los tiempos. Por suerte se guardan un as en la manga, se guardan el temazo "The Last resort" dejándonos un excelente sabor de boca. Sin duda "Hotel California" es la cima creativa de un grupo que por unas cosas u otras se queda siempre a las puertas de la élite rockera, y su "Hotel California" roza entrar en los discos míticos de siempre pero como dije hay dos o tres temas en la segunda cara que le restan un algo. Aquel vinilo que compre hace  un cuarto de siglo sigue presente en el hogar nikohiano aunque los tiempos pasan y el que suena sea la versión remasterizada en CD. "Hotel California" es un estilo en si mismo, una pequeña joya americana. Redescúbranlo, háganme el favor.

Eagles - Hotel California (1976)

01.- Hotel California/ 02.- New Kid In Town/ 03.- Life In The Fast Lane/ 04.- Wasted Time/ 05.- Wasted Time [Reprise]/ 06.- Victim Of Love/ 07.- Pretty Maids All In A Row/ 08.- Try And Love Again/ 09.- The Last Resort.



*post aparecido originalmente en Nikochan Island por Nikochan 

Crónica concierto Eels, sala Barts (BCN, 11/07/2018)

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Parece mentira pero ha pasado ya un lustro desde la última visita de Mr E a Barcelona. Aquel  concierto también en Barts confirmó lo sabido: Eels son dinamita pura. No son una banda cualquiera, son una de las mejores de su generación y sin duda alguna Mark Oliver Everett un esencial de los últimos años y un imprescindible en la banda sonora de mi vida. Pues bien, esa tardanza en volver de gira también se debía a una sequía creativa en el estudio. Aquella gira pertenecía a su maravilloso y glorioso "Wonderful, Glorious", y al año siguiente nos deslumbró con "The Cautionary Tales.." pero de eso ya habían pasado cuatro largos años, en los que Everett había decidido descansar. Por suerte a Mr E se le iluminó la quijotera y de su mente salieron las canciones de "The deconstruction", un ejercicio de volver a ponerse a punto, de engrasar la maquinaria, de repasar su propio estilo y de abrir nuevas vías. Es "The Deconstruction" un disco inmenso y por suerte sirvió para que levantase el culo del sofá y montase una gira que le devuelve a nuestras tierras y a la que era imposible no acudir a pesar que ese mismo día en Barcelona la competencia era feroz.

Viendo los cancioneros de la gira sólo cabía esperar pasarlo bien. Fue fiel a su setlist, prácticamente calcado en todas las citas europeas. La formación anguileña entró después de la fanfarria de Rocky y pronto regalaron dos versiones decomunales: primero el "Out in the Streets" de The Who y luego el "Raspberry Beret" de Prince. Ambas magníficas e incendiarias, puro rock, pura energía, tal vez tanta que "Bone dry" sonó algo anquilosada. Así pues fueron sonando "Flyswatter", "Dog faced boy", "A magic world", "Dirty Girl", "Daisies of the galaxy", "That look you give that guy", "Prizefighter", "Daisies of the galaxy", "Rusty pipes", "Open my present", "You are the shining light", "My beloved monster", "I'm going to stopr pretending..", "Climbing to the moon", "I like the way this is going", "Little Joe", "Today is the day", "Novocaine for the soul", "Souljacker pI", una versión muy clashera de "I like Birds", "You rock my world"....  Brutal, como podéis observar. Más o menos por ese orden y no creo dejarme ninguna. Luego se fueron y volvieron enseguida con otra de Prince: "When you were mind", y el cierre definitivo con una brutal "Mr E beautiful blues" que parecía obra de los Who por ese tono tan Townshend que le dieron, "Fresh Blood" y creo recordar el cierre con "Blinking lights". Maravilloso todo. Como cabría esperar. No defraudó, gustó y se gustó. Demostrando que sigue en forma, que su banda está engrasada, que puede rocanrolear o ponerse melancólico sin pestañear, sin dar síntomas de decaimiento. Un señor E que tiene infinidad de canciones donde elegir y al que le encanta realizar versiones, esta vez Prince y los Who fueron los elegidos, y no cabe duda que sabe versionar y darle su estilo, e incluso cuando se autoversiona suena arrollador. Excelente concierto, si vuelve por aquí, no se lo pierdan.

Jack White - Boarding House Reach (2018)

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En mi modesta opinión Jon Anthony Gillis es uno de los más destacados artistas de este milenio. Sus diferentes aventuras ya sean en grupo o en solitario son excepcionales y a nadie dejan indiferente. Sus aventuras en blanco y rojo junto a la Reina del Bombo (aka Meg White) supusieron aire fresco aunque pescara en el pasado y lo presentará todo modernamente retro-deconstruído. The White Stripes siguen siendo una banda favorita en el hogar nikochiano, algunos de sus discos como "White Blood Cells" (2001) y "Elephant" (2003) son imprescindibles, sobresalientes. Luego firma con la banda algún otro notable pero la fórmula estaba agotada y él lo sabía. A partir de aquí mil y un proyectos tanto de productor, editor, como gran rescatador de leyendas hasta formador de varias bandas pasando por su lógico camino firmando en solitario. De todas las aventuras de Jack hubo una que no terminó de seducirme, fue la que realizó con el sobrenombre de The Dead Weather, en cambio lo de The Raconteurs junto a Brendan Benson, Patrick Keeler y Jack Lawrence (ambos de The Greenhornes) fue un placer inconmensurable para mis oídos. Sus dos discos son maravillosos. El debut, "Broken Boy Soldiers", del 2006 apuntaba alto y con "Consolers of the Lonely" (2008) se reafirmaron y dieron en el clavo. Incomprensiblemente la banda se quedó allí. Así pues cuando Juanito Blanco llevaba dos discos en solitario cojonudérrimos ("Blunderbluss" del 2012, y "Lazaretto" del 2014) y nada más y nada menos que cuatro años en barbecho, un servidor esperaba ya nuevo material de White. Esperaba, deseaba y rezaba por un nuevo disco de The Raconteurs y el silencio de The Greenhornes y el de Brendan Benson me hacían pensar que así podía ser que había alguna esperanza, pero no. No ha sido así. Jack White ha entregado este 2018 su tercer disco en solitario, su tercera aventura bajo el amparo del azul y el negro. Y como no podía ser de otra manera no nos ha dejado indiferentes. 

"Boarding House Reach" es el título del nuevo trabajo de Juanito Blanco, y no es un mal disco digan lo que digan por ahí, pero tampoco es un gran disco. Demasiada paja para encontrar la aguja. Demasiado ombliguismo. Estamos ante un disco pornográfico por su onanismo compulsivo. Muchos dirán que si este disco lo hubiese firmado Prince sería fantástico y aplaudido por doquier, todo el mundo estaría palote y restregándose por todos sitios, y puede que esto sea verdad pero creo solo hay un pequeño problema: Jack White no es Prince. Nadie duda de su genio y de su ingenio. De su calidad como guitarrista y de su habilidad para el corta/pega tarantiniano llevado a la música. Nadie puede decir que es un mal músico o que no tiene en su haber media docena de discos excelentes pero claro, creerse Prince, Zappa, todo LedZepp en uno y pensar que puede realizar un disco electrizante y eterno, y darle la vuelta al género rocanrolero y modernizarlo creando escuela es demasiado, aunque sabemos que su ego es descomunal. Lo que pasa es que durante algunos momentos del disco (pocos) lo consigue, de ahí que no podamos etiquetarlo como mamarracho y sí como genio al que la jugada no le ha salido del todo mal o del todo bien, vamos que se queda a medias que es lo peor que le puede pasar a cualquiera. El tiempo, la pausa, el reposo y las escuchas tardías dilucidarán si estamos equivocados y no lo vimos venir y nos cogió por sorpresa un disco que se convertirá en clásico, o realmente se quedó en experimento salchichero cogiendo polvo en la estantería. Experimento que Jack se guisa y se come básicamente solo porque aunque se hace acompañar de músicos de su agrado nunca lo hacen como banda y él toca casi todos los instrumentos y además produce el disco. Tal vez ese es el fallo, tal vez hubiese necesitado a alguien que le hiciese la contraria, que le hiciese dudar y que le aportase un plus que aquí, en este disco, no existe. Por eso Brendan Benson es tan necesario. Sí, quiero otro disco de The Raconteurs!!! 


El disco comienza con el sonido clásico de "Connected by love". Un tema muy marca de la casa, muy Jack. Parece querernos dar gato por liebre, y la canción gusta y se deja gustar sin moverse un ápice de las señas de identidad de White. Nada de lo que hay aquí es nuevo, y con más o menos alguna diferencia podría caber en cualquiera de sus discos y sus variadas aventuras. Es un muy buen tema que parece decirnos que eso es lo que hacía y "Why walk on dog" es el principio de lo que hará. Este segundo tema sigue a muy buen nivel. Toques soul que se acercan mucho al estilo de Dan Auerbach con The Black Keys pero pasados de vuelta. "Corporation" descoloca con su toque encocado a lo Ian Dury, con las congas, la distorsión y el rollete bailable. A mi me gusta. Me la quedo. Entonces llega una de las pajas mentales. Llega "Abulia and Akrasia" y se nos queda cara de bobo hasta que "Hypermisophoniac" entra en acción y la gotita de sudor cae por mi inmensa frente. No estoy para estas ochenteradas futuristas. Ni lo estaba entonces cuando se llevaban ni mucho menos ahora. Los ruiditos y la distorsión eléctrica continúan con "Ice Station Zebra" pero esta vez el experimento sí sale mejor, o al menos te viene a la cabeza Prince que ya es mucho. "Over and over and over" es algo más lo que debería ser. Jack gustándose a la guitarra con riffs acojonantes y haciendo el golfo. Esta sí. Después de darnos esperanzas vuelve al acecho con dos indigestos temas: "Everything you've ever learned" y "Ezmeralda steals the show" esta segunda con algún que otro deje al Ray Davies más experimental, por el medio "Respect comander" que sigue en completo modo onanista. De la tripleta final destacaré "What's done is done" por ser normal, por ser un country enmascarado, pero ni "Get in the mind shaft" ni "Humoresque" pasarán a la historia.

Jack White firma un tercer disco en solitario extraño y difícil. Un disco que siendo benevolente calificaría de regular. Con momentos muy buenos aunque escasos. Hay como siempre llamaradas de talento, explosiones rockeras y guitarras punzantes pero los modos le pierden. La experimentación y el querer ser algo que no es, acaba por tirar por tierra esta nueva colección de canciones que en mi opinión no están a la altura de su discografía. Lo calificaría de decepcionante e indigesto siendo algo duro, pero probablemente sean los términos que mejor lo definen. Con la mano en el corazón os confieso que no me veo escuchando este disco dentro de unos meses, ya no digo recuperarlo dentro de unos años. Lástima porque Jack merece un esfuerzo aunque esta vez la recompensa es mínima.

Jack White - Boarding House Reach (2018)

01.- Connected by Love/ 02.- Why Walk a Dog/ 03.- Corporation/ 04.- Abulia and Akrasia/ 05.- Hypermisophoniac/ 06.- Ice Station Zebra/ 07.- Over and Over and Over/ 08.- Everything You’ve Ever Learned/ 09.- Respect Commander/ 10.- Ezmerelda Steals the Show/ 11.- Get in the Mind Shaft/ 12.- What’s Done Is Done/ 13.- Humoresque.


*post aparecido originalmente en Nikochan Island por Nikochan

Nuevo disco de Israel Nash: Lifted

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A Israel Nash Gripka no hace falta presentarle, ni tampoco dorarle la píldora. Es un músico descomunal y a las pruebas me remito: "Barn Doors and Concrete Floors", "Rain Plans" y "Silver Season"; además fue el productor del discazo del año pasado de Joana Serrat, "Dripping Springs". Pues bien, Israel hace oficial que este 2018 entregará nuevo disco. Concretamente "Lifted" llegará a nuestras manos y oídos a fianles de este mes de Julio. Será el dái 27 cuando oficialmente vea la luz. Contendrá 12 temas y será editado por Desert Folklore Music (pre-order en la página oficial pinchado aquí). Os dejamos con el cancionero y uno de los single: Lucky Ones.

Rolling On (Intro)/ Rolling On/ Looking Glass/ Lucky Ones/ Sweet Springs (Intro)/ Sweet Springs/ Spirit Falls/ Northwest Stars (Out Of Tacoma)/ Hillsides/ The Widow/ Strong Was The Night/ Golden Fleeces.

The Sheepdogs nos revisitan en Otoño

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Después de su exitoso paso veraniego por tierras españolas, The Sheepdogs anuncian que volverán por nuestras tierras allá por Noviembre para seguir dándole cancha a su excelente disco "Changing Colours" de este mismo año. Así que habrá que reservarse fechas puesto que su directo abrasador fuera de un festival promete ser memorable. 

21 NOVIEMBRE – BARCELONA – APOLO 2
22 NOVIEMBRE – MADRID – CHANGÓ
23 NOVIEMBRE – ZARAGOZA – SALA LÓPEZ
24 NOVIEMBRE – HONDARRIBIA – PSILOCYBENEA ARETOA

Nathaniel Rateliff - Tearing at the Seams (2018)

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Cuando un nuevo disco enamora de manera inesperada y descubres de paso a un nuevo artista, la espera para un nuevo trabajo se hace eterna. Nathaniel Rateliff me deslumbró con su disco del 2015 junto a The Night Sweats. Un disco que no era el primero, para nada era un debut, pero sí que había un cambio de estilo, pasando del folk al soul y todas sus vertientes. Había en aquel disco auténticos pelotazos como la canción que le daba inicio, "I need never get old", o la tripleta formada por "Trying so hard not to know", "SOB" y "Wasting Time". Un disco de esos que cuesta abandonar por uno mismo, y tiene que llegar otro todavía más grande para aparcarlo voluntariamente, en este caso particular fueron dos, primero M Ward con su "More Rain" y  luego Jason Collet con "Song of a dance man". Hicieron falta dos discos para dejar aparcadas las buenas canciones de Nathaniel Rateliff, canciones que descubrí tarde ya entrado el 2016, así que estaba decidido a ser de los primeros en hincarle el diente a su próximo trabajo, y aunque dicho nuevo disco salió hace unas cuantas semanas es ahora cuando me veo con fuerzas para hablar un poquito sobre él y deciros, ya de primeras, que estamos ante un maravilloso disco, probablemente con menos punch que el anterior pero seguramente con mejores canciones y acabados. Es un disco sin altibajos, muy homogéneo. Sin grandes cimas (no encontraremos aquí otra "SOB") pero con una media elevadísima, casi de sobresaliente durante todo su minutaje. Más soul que su anterior aventura, salpicado con algo (más bien poco) de country-soul, mucha personalidad, buenísimas canciones, y un estilo ya definido que es apuesta clara de presente y futuro. Encontrado este tono en su disco anterior tocaba ahora reafirmarse y llevar las canciones un paso más. Sin duda Nathaniel lo consigue picando en el soul de maestros como Sam Cooke, Van the Man y Otis Redding, sin olvidase de ese tono Stax en los vientos y soulerías, e incluso hay algo del despelote Stoniano del "Black and Blue" salpicado del estilo de The Band. Personalmente creo que se ha beneficiado de la gran producción de Richard Swift, el disco rebosa clase y arreglos delicatessen que nunca suenan retro, sí mirando de reojo al pasado pero dotándolo de nuevos aires. Sin artificios y con mucha verdad entrega el señor Rateliff y sus Night Sweats un disco soulero necesario como el comer, como el aire para respirar. Un disco que es vida.


La espectacular y setentera "Shoe Boot" abre el disco de manera maravillosa. El órgano haciéndose poderoso mientras nos despeinan vientos souleros y nos introducen en el que será con toda seguridad uno de mis discos favoritos del año. "Be there" entronca fácilmente con su anterior trabajo. Base trotona y pegadiza que te hace mover la cabeza de un lado a otro y que se te vayan solitos los pies. Simple pero efectiva.  El festival sigue con "A little honey" donde el órgano sigue sacando la cabeza para deleitarnos mientras que el fantasma de Billy Preston se aparece ante nosotros y el estilo de Van Morrison se apodera de Nathaniel, siendo en este disco donde Rateliff se acerca más al León de Belfast. "Say it Louder" suena a clásico instantáneo. Si te dicen que es una toma perdida de los setenta de alguna bestia soulera cuela. Aquí está presente el supersonido de los setenta. Aquí está presente la esencia de este sonido, su magia y su sencillez. Magnífica. "Hey Mama" es probablemente mi tema favorito de este disco. Una canción redonda. El inicio es muy Stoniano, muy del "Black and Blue" y tiene esa cadencia de The Band que nos robaba el alma. Tiene esos vientos con los que Van Morrison envolvía sus viejas y míticas canciones. Y tiene un final inolvidable que invita a ser cantado a pechopalomo. Mientras que la primera parte del disco se cierra con la bella "Babe I Know" que es pura magia negra, puro sur, puro Cooke, la segunda parte se inicia con un pelotazo incendiario que responde al título de "Intro" y que por cierto quedaría de lujo abriendo su disco anterior.  Funkoide, calenturienta y sudorosa rememorando tiempos de Stax. Sin duda otro de los temas del disco. A estas alturas tenemos la certeza que Nathaniel ha dado en el clavo. Tenemos la seguridad de no estar ante un disco  más, otro más. Estamos ante un disco de esos que roban corazones y secuestran almas. Un disco que se hace grande a cada escucha y que se convierte con suma facilidad en un clásico nikochiano. "Cooling Out" solo hace que refrendar esa idea, ese sentimiento. Es un pequeño temazo que nos conduce con el estilo del gran Ray Charles acompañado de un hammond descomunal hasta el single del disco, hasta "You worry me", que se desmarca un algo del sonido general del disco, siendo algo más comercial y radiable pero igualmente es un tema buenísimo. El soul positivo aparece de nuevo en "Still out there running" y finalmente la canción que da nombre al disco lo cierra de manera espectacular pues "Tearing at the seams" es una de las mejores piezas del disco. Una balada clásica de rompe y rasga, de las que gustan en el hogar nikochiano. Una joya. El disco tiene su versión de lujo, y la tiene con dos temas extras que no desentonan y que perfectamente por calidad podrían haber entrado en el disco sobretodo el soul de "Boiled over" puesto que "I'll be dammed" desentonaría un poco en el contexto general. Nathaniel Rateliff firma un disco sensacional de los que hacen afición soulera, y de los que consiguen que nos hagamos seguidores de un artista.

Nathaniel Rateliff - Tearing at the Seams (2018)

01.- Shoe Boot/ 02.- Be There/ 03.- A Little Honey/ 04.- Say It Louder/ 05.- Hey Mama/ 06.- Babe I Know/ 07.- Intro/ 08.- Coolin’ Out/ 09.- Baby I Lost My Way, (But I’m Going Home)/ 10.- You Worry Me/ 11.- Still Out There Running/ 12.- Tearing at the Seams /// 13.- I’ll Be Damned/ 14.- Boiled Over.


* post aparecido originalmente en Nikochan Island por Nikochan

Dropkick - Longwave (2018) + Spain tour

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DROPKICK - Longwave 1

...humildad, sensibilidad, bucolismo y mucha calidad melódica dentro de una línea bastante teenagefanclubera ...

Por Johnny JJ

Con ese poso melancólico y cierto amor hacia la madre naturaleza nos llegó en su día como tema de adelanto "I'ts still raining". Después fue el turno de la profunda y sentimental "Out of tune". Ambas eran el anticipo de "Longwave", el más reciente álbum de los escoceses tras el alabado "Balance of the light" del 2016 si no tenemos en cuenta el inciso que tuvo un año después Andrew Taylor en solitario con "From the outside looking in".

DROPKICK - Longwave 2Humildad, sensibilidad, bucolismo y mucha calidad melódica dentro de una línea bastante teenagefanclubera es lo que principalmente destila este nuevo trabajo de los de Edimburgo. Ejemplos de ello son "Even when you're gone", "I thought i was ok" o "Fed up thinking of you

A ellas habría que sumar también una extraordinaria balada como "Faraway places", o mi favorita del disco "Giving way". 

Más primaverales son "Come around, "All i understand" y, sobre todo, "Blue skies" en la que brilla el acompañamiento final de armónica. Ya en la recta final se despiden con dos preciosidades como "See you there" y una balada acústica como "Turning of the tide" que completan este tesorillo de armonías vocales y guitarreras. 

Vamos con las fechas y los lugares de Dropkick en su gira del 2018 por España:

Domingo 8 de julio - Sala Crazy Horse - Bilbao (13:00 h.) - Entrada gratuita.

Domingo 8 de julio - La Tribu - Maliaño (Cantabria) + La Compañía de Sueños Ilimitada

Lunes 9 de julio - Carabás - Burgos

Miércoles 11 de julio - La Lata de Bombillas - Zaragoza

Jueves 12 de julio - Loco Club - Valencia + Star Trip

Viernes 13 de julio - Villavieja 6 - Alicante

Sábado 14 de julio - Fun House - Madrid + The Seasongs


DROPKICK - Longwave 1
Dropkick - Longwave (2018)

1. Out of tune / 2. I thought I was OK / 3. It's still rainning / 4. Faraway places / 5. Come around / 6. Giving way / 7. All I understand / 8. Blue skies / 9. Fred up thinking of you / 10. Even when you're gone / 11. See you there / 12. Turning of the tide

Crónica concierto The Dream Syndicate, Azkena Rock (23-6-2018, Vitoria-Gasteiz)

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THE DREAM SYNDICATE en el Azkena Rock 2

...calidad y actitud a raudales, cual si hubiesen consumido una pócima de eterna juventud...

Por Johnny JJ

Que sí, que sí, que nos podrán contar que fulanito o menganita estuvieron de puta madre, que para gustos colores, que tal y que tal… pero lo de The Dream Syndicate fue harina de otro costal, digamos que en otra dimensión.

THE DREAM SYNDICATE Azkena Rock Festival 1Quede claro que el leitmotiv principal para un servidor en el Azkena de este año era (por orden de predilección) reencontrarme con amigachos, con los pintxos y los potes en esa agradable y complaciente ciudad que es Vitoria-Gasteiz donde durante ese finde se respira rock 'n' roll por todos sus rincones, con la banda de Steve Wynn, con los Beasts of Bourbon, con alguna sorpresa musical y poco más.

Gente como Ian Hunter y los históricos Mott The Hoople saldaron su actuación con notable, de Joan Jett, por cierto cabeza de cartel, me limitaré a no herir sensibilidades y a cumplir a rajatabla mis principios de no escribir sobre aquello que no me aporta, los Beasts of Bourbon no sonaron mal pero algo pasaba, se percibía cierta desmotivación o desgana, especialmente en Tex Perkins, etc.

Pero madre del amor hermoso con The Dream Syndicate. Me quedo corto si digo que fueron estratosféricos. Para la memoria frases de esos íntimos con los que pude disfrutar de tan magno evento: “el bolo que cualquier rockero querría dar al menos una vez en su vida”, “fueron la pera limonera”, “no he visto nada parecido”, “espectacular”, “bolazo”, “galáctico”, “brutal”, “Steve is God”…

THE DREAM SYNDICATE en el Azkena Rock 3
No fue ninguna sorpresa para aquellos que no hemos dejado de seguir la trayectoria de Steve Wynn desde los lejanos ochentas, tan perfectamente escoltado esta vez por un fenómeno guitarrero como Jason Victor, por Dennis Duck a la batería, por Mark Walton al bajo y por Chris Cavacas a los teclados. Y es que hablamos de un rara avis en la historia del rock, un valor seguro, exhibiendo calidad y actitud a raudales, cual si hubiesen consumido una pócima de eterna juventud.

Pero lo más fuerte de todo es que consiguió demostrar que su más reciente disco How did i find myself here está a la altura de sus excelsas obras ochenteras, tanto en estudio como en directo. Así, dice mucho que canciones tan lozanas comoFilter me through you”, “Glide”, “Out of my head”, “80 west”, “The circle o How did I find myself here constituyesen el grueso del repertorio y hallasen pleno equilibrio de distorsión eléctrica con clásicos que tienen más de tres décadas tales como The side i’ll never show”, “Armed with an empty gun”, “That’s what you always say”, “The days of wine and roses y Tell me when it’s over, rozando esa capa atmosférica que es la mesosfera en un concierto cuya única pega fue su limitada duración, una hora escasa, pero eso es lo que tienen los pactos y acuerdos previos en festivales.

Y digo más. Los angelinos consiguieron velvetizar a todos los asistentes hasta el punto de atreverme a afirmar que, con riesgo de ser excomulgado, ya le habría gustado en su día a Lou Reed ofrecer algún directo semejante. Al menos desde una experiencia muy personal, las tres veces que tuve la suerte de ver en concierto a tito Lou no le llegaron a las caderas a las otras tantas que he tenido el privilegio de presenciar cómo se las gasta en directo Don Steve Wynn y su Sindicato del Sueño. Ahí queda.

* Texto: Johnny JJ. Crónica para el Espacio Woody/Jagger y para el Exile Magazine.